Parece que el futuro que espera a esos jóvenes que votan al fascismo es lo que puede generar un gobierno muy peligroso y que ellos desconocen. Es el fascismo actual, que representa Trump de la mejor forma con excentricidades muy propias de esa ideología y de extremismos muy peligrosos capaces de llegar a lo no imaginable.
Pero todo ello ampara un capitalismo sin leyes que lo limiten por sus excesos, por lo que existen personas que disponen de un capital absurdo, con lo que podrían vivir países enteros durante bastante tiempo. Esto se sale de toda lógica y es un sin sentido que solo ganará el voto de los ignorantes o una juventud engañada en lo que se impone una vida pegada a una pantalla donde se le indica lo que interesa a aquellos ultramillonarios fascistas. Y en esto existen peligros que aún no se valoran demasiado. Y lo triste es que si esto lo leyeran algunos que conozco me tacharían de rojo peligroso.
Trabajé en la aviación toda mi vida, un espacio en donde la seguridad de la máquina era lo prioritario, costara lo que costara. Se paraban los aviones para hacerles el mantenimiento obligado o para corregir cualquier problema que atentara contra la seguridad. Nunca se pensó en el coste, cualquiera que fuera el concepto a reparar o corregir. Y así se sigue haciendo en España.
El capitalismo tiene soóo un objetivo, el beneficio a costa de lo que sea, y eso se impregna en la sociedad. En cualquier empresa, incluyo en ello la salud o la educación, servicios que cada día son menos públicos por la misma causa, vemos como prioritario el beneficio como único parámetro medible. Por ello, el servicio público desaparece poco a poco, aunque genere ruido porque los políticos que dirigen ese empleo se deben a esas empresas que en muchas ocasiones les acogen en sus Consejos como premio a su labor. Y ahí se juntan derechas e izquierdas porque a todos nos gusta comer bien.
Al final el objetivo es, como es lógico, ganar dinero, pero esa competitividad le resta beneficio al luchar en desigualdad, y eso cercena cualquier estabilidad mental
Obviamente la empresa privada es la que más sufre este ataque. Cualquier necesidad de arreglar una máquina, de poner un precio o hacer una auditoría sobre procedimientos al uso se hace por personas influidas por esa idea impresa en las mentes, puede que inseguras, que dice que corregir fallos que cuesten mucho dinero… hay que tener cuidado por su coste. Esto puede llegar a falsear las consultas o ayudas de la propia IA, porque habrá líderes que introduzcan ya algoritmos en los almacenes de las gigas de donde se nutre la IA, que impidan gastos excesivos para su beneficio. Y qué puede ser el mayor mal de una IA futura a pleno rendimiento. Todo esto, al final, y con personas compradas en auditorías o los mismos empleados de esas empresas, se vive en un obsesivo deseo de beneficio y no perjudicar al amo, que es el que nos da de comer. Pero eso lo único a lo que aboca es a la disminución de la calidad de cualquier producto. Y esa calidad la componen máquinas de transporte, equipos de mantenimiento, fábricas de clavos, quesos o dentífricos, o personas que atienden a mayores en Residencias. Todo tipo de empleo sin dejar uno solo. Todo es beneficio a costa del coste, con una sola excepción, cuando existe un empresario ético, decente y profesional. Cuando escribo estas líneas me entero de que una empresa privada de salud pide a sus empleados que utilicen los catéteres varias veces, herramienta cuyo principal contexto es la limpieza exquisita para evitar infecciones. Así se ahorran costes.
Pero ese empresario decente, que los hay en cantidad, también tiene que competir y al final el objetivo es, como es lógico, ganar dinero, pero esa competitividad le resta beneficio al luchar en desigualdad, y eso cercena cualquier estabilidad mental. De estas ideas, el título de estas modestas líneas. ¿Para pensar y debatir con mucho rigor, pero quién lo hará?
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César Moya Villasante es socio de infoLibre.
Parece que el futuro que espera a esos jóvenes que votan al fascismo es lo que puede generar un gobierno muy peligroso y que ellos desconocen. Es el fascismo actual, que representa Trump de la mejor forma con excentricidades muy propias de esa ideología y de extremismos muy peligrosos capaces de llegar a lo no imaginable.