Librepensadores

"Ellos" y "Los demás"

Librepensadores nueva.

Juan Priego Romero

Esta reflexión, que hice por escrito en el 2013, por desgracia sigue totalmente vigente en el 2021 y creo firmemente que no cambiará, aunque se ve alguna luz, gracias a una pequeña parte de esa base de nuestra pirámide social y la ayuda en la parte intermedia de ésta, de medios de comunicación como infoLibre, de sus maestros comunicadores y de sus asociados, que colaboran y que la hacen posible:

"Esta mañana de semana santa de 2013, pasada por agua y mientras veía en el telediario como iban desfilando tantos sinvergüenzas, tratando por todos los medios de burlarse de la Justicia y de todos los ciudadanos, se me ha ocurrido analizar a Ellos y a nosotros Los demás". EllosLos demás

Como veis, esta reflexión sigue totalmente vigente y agravada por la pandemia. En verdad todos sabemos muy bien quienes son Ellos, aun así, lo remarcamos.

Ellos son los que antaño vivían arriba en los castillos, rodeados de vasallos y qué, no teniendo bastante con éstos, se permitían la broma de hacerse traer de abajo, o sea del pueblo, a las doncellas en su primera noche de bodas, para disfrutar de sus primicias carnales.

Ellos son los que se creen por encima del bien y del mal, burlando cínicamente todas las reglas y leyes establecidas, mientras aparentan ser sus más fervientes defensores, siempre que éstas tengan que ser cumplidas por Los demás.

Los demás son siempre aquellos que no pertenecen a sus castas, a sus doctrinas o a esas aparentes convicciones político-sociales tras las que se esconden Ellos, como modelos ejemplares para, bajo cuerda, hacer en su beneficio todo lo que está prohibido y debe ser castigado para Los demás.

Cada día se descubren más ejemplares que han quedado pillados in fraganti o que han incurrido en algún delito del que tratan de salir de rositas, con una desvergüenza y cinismo casi imposible de creer, pero que en la mayoría de los casos van dilatando su condena o saliendo indemnes, amparados por una justicia que nos da que pensar, que también es de Ellos.

Sí, porque vemos como esa justicia actúa de otra manera cuando los inculpados son de Los demás y se les condena con mucha más facilidad, prontitud y severidad para que sirvan de ejemplos.

La Justicia siempre estuvo hecha para eso, para castigar a Los demás por sus adalides, promotores y defensores de cara a la galería que, cuando el castigo le afecta a sí mismos se lo pasan sencillamente por la entrepierna, como algunos “religiosos” que pretenden qué, con un mea culpa, un padrenuestro y una avemaría de penitencia, nos demos por satisfechos por sus fechorías. Y lo peor es que lo consiguen.

La pregunta que deberíamos hacernos sería: ¿tú defiendes a Ellos o a Los demás Pero la pregunta más importante, la que en verdad vale para saber si esto tiene arreglo es: ¿tú, de quienes quieres ser?

Por lo tanto, la cuestión sería saber la cantidad de Los demás que en el fondo quisieran pertenecer a EllosEllos, sin darse cuenta que jamás se lo consentirán y solo los utilizarán para conseguir mantener sus privilegios, que naturalmente sin su ayuda no podrían.

Ellos siguen viviendo en las alturas y rodeados de vasallos, dictando las leyes para Los demás y dejando sus resquicios para poder burlarlas Ellos, mientras que una inmensa cantidad de Los demás siguen siendo sus colaboradores necesarios.

Ya procuran Ellos por todos los medios, por muy enrevesados que sean, de anular a todo aquél que no esté dispuesto a ser su vasallo.

Colaboradores de entre Los demás no les va a faltar. ¡Ésta y solo ésta es la cuestión!

Porque seguramente hay muchos que votan o eligen por empatía hacia aquellos de los que quisieran ser, o séase a Ellos. EllosQuizás ni siquiera se atrevan a este tipo de reflexiones, porque les dejaría como desnudos, con las vergüenzas al aire vaya...

Sinceramente, creo que deberíamos preguntarnos mucho más a nosotros mismos, para intentar llegar a la verdad sin dejarnos engañar tan fácilmente y esto me trae a la memoria al valiente Ernest Lluch cuando se dirigía a los cobardes etarras: “¡Gritad más que gritáis poco! ¡Gritad porque mientras gritáis no matareis!”. Le costó la vida a manos de unos miserables descerebrados.

Así es que me digo continuamente a mí mismo. Pregúntate siempre más, porque mientras más te preguntes, menos caerás en el adocenamiento.

¡Ah! que conste en acta para los malpensados que también tienen derecho a serlo. No soy un resentido para nada, nada envidio y nada más deseo que lo que tengo, ni estoy en contra de que Ellos tengan todo lo que sean capaces de conseguir más allá de que sea “sin malas artes” y sin abusar de nadie, porque como reza un antiguo adagio de Castilla: “Nadie es más que nadie”, que recientemente ha popularizado Miguel Ángel Revilla.

Tengo todo lo que necesito, que es demasiado y que disfruto compartiendo, teniendo en cuenta mis orígenes en una humilde familia y en una humilde barriada con escasez de todo, pero llena de recuerdos felices, escritos y compartidos por todos sus vecinos y para siempre, además de feliz emigrante en la juventud y rebosante de salud y energía en la madurez, cercano al final de un hermoso camino, disfrutado, contado y publicado. Como veis, no van por ahí los tiros y como para muestra un botón, que decía mi abuela, un par de estrofas de un retrato con palabras de aquellos tiempos:

Allá en los años cincuenta

y en una tarde cualquiera

en la Haza polvorienta

muchos críos a la espera.

Todos quisieran jugar

pero faltan las pelotas

y en aquel pobre lugar

solo hay sandalias rotas.

Uno de Los demás que no está dispuesto a ser vasallo de Ellos,Ellos solo del arte y la buena gente.

Juan Priego Romero es socio de infoLibre

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