Librepensadores

La fachada de Vox

Ángel Lozano Heras

Las derechas conservadoras españolas (PP y C's) abrieron la puerta parlamentaria al lobo feroz de Vox, apenas enseñó su patita blanqueada por debajo de ella.

El nacionalpopulismo, el nacionalcatolicismo, el neoliberalismo puro y duro de Vox, se está poniendo en boga por unos, por otros y por los de más allá. El caso es que Vox se mueve entre cotilleos políticos hartos de frivolidad, fake news, mezcladas con la moralina patriotera y esparcidos hasta la saciedad y la ramplonería por los chats y tuits. Vox ha sacado petróleo electoralpetróleo y lo va a intentar en otras autonomías cazando votantes fascinados por sus hashtags, selfies, instagram  y redes sociales. Sus dirigentes montan un show mediático en cada mitin electoral, mientras otros afines a Vox navegan sus dineros –sin pagar impuestos a la Hacienda de todos– por paraísos fiscales envolviéndose en banderitas y con pulseritas patrioteras rojigüaldas.

Vox aún está aún en taparrabos, pero apunta ya maneras y desea trepar en los Parlamentos autonómicos, en los ayuntamientos y en las instituciones públicas. Y eso que cacarean sin cesar que ellos están en contra de las Gobiernos de la comunidades autónomas.

De algunos de sus principales líderes (Abascal, J. Ortega y el exjuez Serrano) no sabemos si en sus discursos radicales pecan de ignorantes botarates sobre la realidad social, eso se llama estulticia. O es que son así de voceros, sin argumentos, y les va la marcha sin parar del autoritarismo, los insultos, las descalificaciones y las falsedades a propósito. ¡Todo sea por la patria y las banderitas,  menos!

Vox es un partido supremacista, intolerante, ignorante, xenófobo, racista, que tiende al fascismo sin llegar aún a un nivel de violencia que lo convierta en fascistoide. No creen en la igualdad, ni en la solidaridad ni en la pluralidad, sin nada de empatía social. El odio de Vox a las minorías atenta gravemente contra los derechos humanos. Y ya hemos visto cómo actúan algunos de sus militantes más exaltados, encapuchados, envueltos en estandartes con simbología franquista, con un extenso repertorio de insultos y amenazas.

El polémico programa voxista es más propio de una derecha radicalizada o patriotera que se aproxima a la extrema derecha.  Y este derechismo radical de Vox muestra un franquismo nada acomplejado.

Preocupa la temeridad con la que la ultraderecha de Vox coquetea con la violencia, fascismo, pero aún alarma más que las derechas conservadoras (PP y C) auspiciadas y apadrinadas por Ansar no le opongan resistencia estricta con pautas democráticas y defensa de los derechos humanos. Y, sin embargo, las formaciones políticas de Casado y Rivera, se dejan atrapar por sus soflamas electoralistas, con una gran escalada de tensión y enfrentamiento. Y en vez de pararles los pies siguen decididos a consumar el desastre abriendo las puertas a la extrema derecha de Abascal, para acogerla en la nueva CEDA españolista (PP, Cs y Vox).

En los mítines de Vox –en la campaña andaluza–, además de la canción legionaria “Soy el novio de la muerte”, se oían otros himnos patrioteros falangistas y franquistas como ese de “Banderas al viento… Montañas nevadas, el alma tranquila. Yo sabré vencer”.

Pero la bandera roja y gualda que incorpora el escudo del águila de San Juan, comúnmente denominado como franquista, es absolutamente inconstitucional. Y no tanto por su diseño, sino por el ánimo con el que suelen ser esgrimidas por sus portadores, que obedece más al ataque a los que no piensen como ellos que al enaltecimiento de lo que la bandera representa.

Enseñas rojigualdas, no legales ni conformes a la Constitución, que incomprensiblemente tremolan en muchas de las fachadas de Vox (hogares y sedes), acompañando a sus diatribas amenazantes, salpicadas de nitroglicerina dialéctica y algo más bronco. Esta actitud incendiaria y fratricida raya en el resentimiento y en el ajuste de cuentas.

Muchos de los dirigentes de Vox se jactan de su zafiedad ramplona. Así son estos políticos de chichinabo, salvapatrias fariseos del todo sea por su patria. _______________

Ángel Lozano Heras es socio de infoLibre

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