Librepensadores

La risa y el llanto, en 'El Intermedio'

Alfonso Jiménez

Con frecuencia veo El Intermedio, de La Sexta, un programa de humor crítico muy cuestionado por algunos ya que a veces han teatralizado sketches de cierto mal gusto. Pero también está siendo muy seguido porque ofrece espacios muy interesantes como "Mujer tenía que ser", presentado por Sandra Sabatés. Además entrevistan a políticos importantes y personajes de sobrada competencia profesional, como el magistrado Joaquim Bosch y el emérito Martín Pallín, que acuden al programa sin ningún complejo y resultan muy bien.

Recientemente nos mostraron dos caras muy opuestas que a cualquier televidente medio sensato le debieron hacer reflexionar al menos por unas horas. El primer caso fue sangrante, ya que entrevistaron a Dafne, una mujer joven que lleva diez años parada, al igual que su pareja, y tiene que ir con sus tres hijos a un comedor social para poder subsistir. Con muy buen tacto, el reportero Gonzo le fue sacando lamentables datos.

Durante su vida laboral anterior a su situación de paro actual, Dafne solo ha tenido un contrato legal de trabajo de 19 días. Sus otros empleos fueron de comercial a puerta fría, SIN contrato. De limpiadora de escaleras en varios bloques, SIN contrato. Y su trabajo más duradero fue de dependienta SIN contrato  durante "año y pico", cobrando 500 euros por 55 horas semanales de lunes a domingo. Al iniciar esta labor la aceptó porque lo necesitaba y porque le prometieron un contrato indefinido para después, cosa que no cumplieron, ni tampoco le pagaron las vacaciones que le correspondían.

Dafne y sus hijos comen en los Mensajeros de la Paz. Ella lleva a diario a sus tres hijos andando durante media hora hasta el colegio porque no puede costear bonos de autobús, pero ahora no se queja porque últimamente le han concedido una renta de inserción social de 700 euros al mes, que ella administra con sumo cuidado. Al preguntarle el periodista si estaba estudiando algo, responde que está sacándose los cursos de  auxiliar sociosanitario, con buenas notas y que si alguien le ofrece un trabajo por 700 euros, ella renunciaría de inmediato a la ayuda de la renta de inserción. Terminó diciendo que "los pobres no somos malos, lo que necesitamos es una oportunidad". Qué lección.

La historia de Dafne es muy hiriente, pero se ha tornado tremendamente dolorosa con los casos que El Intermedio presentó a continuación.

Una periodista fue preguntando a varias personas, que iban saliendo de un comercio, que si se habían comprado algo y si realmente lo necesitaban. El primero fue un cuarentón que respondía que ya tiene más de 20 pares de zapatillas (¡20!), que sólo utiliza las que lleva puestas, pero que disfruta mucho comprando. Reconocía que debería ser menos gastoso. Vale.

Las cuatro mujeres siguientes responden alegremente al ser preguntadas. La primera se ha comprado unos botines muy cómodos, aunque no los necesita porque tiene más de 80 (¡80!) pares de zapatos en casa. Una joven dice haberse comprado varias braguitas y tangas. Otra mujer treintañera se ha comprado un abrigo aunque afirma que tiene más de veinte (¡20!) guardados en dos armarios de cuatro puertas. La última confiesa que se ha comprado un jersey de tono claro, pero que tiene más de 25 (¡25!) y que le gusta vestir distinto a diario. Todas admiten que no necesitaban las prendas adquiridas, pero no son capaces de resistirse a las rebajas, "como hace todo el mundo".

¿Qué pensará de todo esto la familia de Dafne y sus tres hijos  si vieron este otro reportaje?  Y los demás, qué pensamos? Quizás El Intermedio ayuda a reflexionar alguna vez. ¿O no? _________________

Alfonso Jiménez es socio de infoLibre

'El Intermedio' o cómo contar la verdad con humor durante 2.000 programas

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