Cuando el algoritmo escribe mejor que tú: así se ha colado la IA en la industria literaria
"¿Qué parte del trabajo que nos rodea, incluso el nuestro, está apoyado en ChatGPT?”, se preguntó Aimar Bretos en un capítulo de su el programa la Cena de los idiotés en la Cadena SER. Tras la pregunta, el escritor y periodista Manuel Jabois reconoció entre risas que, después de hacerle varías consultas a la inteligencia artificial para una de las escenas de su libro, esta le escribió un párrafo que le gustó tanto que, tras consultarlo con su editora, lo añadió al libro. “No vuelvo a preguntarle nada porque escribe mejor que yo”, comentó Jabois.
La IA está permeando todos los estratos de la sociedad y su intromisión en el entorno laboral es cada vez mayor. Desde los empleos más rudimentarios a los más creativos. Según el último informe de Funcas sobre Mercado de trabajo e inteligencia artificial, en el primer trimestre de 2025, el 21,1 % de las empresas con diez o más empleados ya utilizan al menos una tecnología de IA frente al 12,4 % registrado en 2023, en lo que consideran una “aceleración sin precedentes” en el despliegue de estos sistemas.
Que sistemas como ChatGPT, Gemini o Claude organicen, distribuyan o planifiquen tareas se ha convertido en algo habitual en muchas empresas o negocios de todo tipo y la industria literaria no iba a quedarse al margen. Existen desde softwares de IA que realizan labores editoriales hasta los que escriben novelas. El algoritmo está presente ya en todas las fases de creación. Todo queda impregnado por el algoritmo.
La IA escribe, edita y se autopublica
Puede que la IA tenga la solución a uno de los mayores miedos de todo aquel que se enfrenta a un proceso creativo: el miedo a la página en blanco.. Cada vez son más y de mayor precisión los softwares de escritura que son capaces de reescribir párrafos o construir novelas completas. Plataformas como Sudowrite y NovelCrafter se promocionan como las nuevas herramientas “que necesitas para soñar, escribir y publicar tu historia” por módicos precios que van desde los 4 euros hasta los 40 euros al mes.
De hecho, la IA se compagina de manera directa con el boom de la autopublicación, un fenómeno que lleva años al alza. En 2023, los títulos autopublicados superaron a los tradicionalmente publicados en una proporción de 4,6 a 1 (2,6 millones frente a 563.019) y ahora ya conforman el 10% de todos los libros que se publican en España. De hecho, plataformas como Amazon ya están restringiendo el número de libros que pueden ser autopublicados diariamente. La nueva norma dice que un usuario solo puede lanzar tres libros, aunque la compañía no ha aclarado dónde estaba el límite antes.
Pero la IA no se queda simplemente en el proceso de escritura, va más allá e impregna todos los ámbitos del proceso editorial. Alighieria es un software editorial con IA para la corrección y contenido y que ya se ha implementado en algunas editoriales. Su creador, el periodista y escritor Antonio J. Rodríguez, quien fuera editor jefe en PlayGround, cuenta a infoLibre que su periplo con este nuevo software comenzó hace algo más de un año y que, desde un principio, fue visto con cierta reticencia dentro del mundo editorial.
“Nos encontramos varias resistencias, sobre todo con lo que respecta al reemplazo de trabajadores o al entrenamiento de modelos de lenguaje”, remarca el escritor ahora desarrollador. Pese a ello, el software ya colabora con más de 80 equipos editoriales en siete países distintos. “Hay una función que es particularmente utilizada que es la de corrección, que permite que antes de que los editores puedan mandar a imprenta el libro se aseguren de que no hay ningún error”, explica Rodríguez.
La filosofía central de Alighieria, según subraya J. Rodríguez, es que la inteligencia artificial es una tecnología de productividad, no de creatividad: “nuestro propósito es ser una herramienta al servicio de los profesionales de la edición, no reemplazarlos”. Aunque esto se antoja complicado. El software ofrece asistencia en tareas de corrección, traducción, creación de índices, realización de dossieres de prensa o de informes y análisis automatizados.
Uno de los sellos que trabaja con Alighieria es la Editorial Siglo XXI, aunque han establecido una serie de líneas rojas con respecto a su uso: “No podemos traducir con IA, no podemos hacer notas de prensa con IA, no podemos hacer sinopsis con IA, en general, no podemos utilizarla para generar contenido. Pero creo que sí que hay una oportunidad en usarla para procesar información”, cuenta el director editorial David Andrés. “El software se usa en un circuito cerrado propio” y su propósito, explica el editor, “es liberar el trabajo humano, especialmente en tareas administrativas, para que los editores puedan dedicarse a actividades más editoriales como leer manuscritos e interactuar con autores”.
El autor-diseñador de ‘prompts’
Que los autores utilizan la IA para tareas de documentación, búsqueda de fuentes, ideas o tareas de corrección es ya una realidad reconocida por autores de gran calado como el mismo Jabois. Aunque de ahí a mandar escribir novelas a un software para después publicarlas en plataformas como Amazon, hay un gran paso. Pero, ¿llegan textos escritos por IA a las editoriales? “Esta es una preocupación creciente en el sector”, asegura Pilar Reyes, directora editorial de sellos como Alfaguara, Taurus, Debate o Lumen. Para la directora editorial, los editores deben actuar como los garantes de la originalidad de los textos y actuar como “filtro” pese a la facilidad en cuanto a la generación de contenido que ofrece la IA.
Reyes reconoce a infoLibre que existen unas normas claras dentro del sector con respecto a la IA: “La obra publicada debe ser creación propia del autor; el uso de IA debe ser transparente; los contenidos deben verificarse; y deben respetarse los derechos de terceros”. Para Reyes, no se trata de rechazar cualquier herramienta, “sino de impedir que sustituya la autoría, el oficio y la responsabilidad creativa”, subraya.
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Desde la Editorial Siglo XXI, se afirma, que aún no han implementado ninguna herramienta detectora de IA para los manuscritos de sus autores, aunque no descartan utilizarla en un futuro o en algún caso especial. Aunque Reyes admite que estos detectores “no siempre son fiables” y que “lo importante es mantener una conversación transparente con autores y agentes sobre el proceso creativo”.
La IA se salta los derechos de autor para entrenar a sus algoritmos
La IA se desarrolla a una velocidad de vértigo y se ha convertido en un fenómeno imparable. Con ello, se presentan distintos retos y problemáticas en el mundo literario. Uno de los más grandes, tiene que ver con los derechos de autor. La inteligencia artificial se alimenta de obras, en muchos casos vulnerando la propiedad intelectual para entrenar a sus modelos algorítmicos. De hecho, Sam Altman, CEO de Open AI (ChatGPT), llegó a reconocer ante la Cámara de los Lores de Reino Unido que “sería imposible entrenar los modelos actuales de IA sin material con derechos de autor”.
Para el Gremio de Editores esto se ha vuelto una “nueva forma de piratería” contra la que hay que luchar. El presidente de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), Manuel González, pone el foco en la ausencia de un marco regulatorio que asegure estos derechos: “Es demasiado sencillo vulnerar esos derechos mediante un mal uso de la IA, sobre todo si carecemos de esas reglas, de ese marco regulatorio, que proteja la propiedad intelectual”, reconoce. Gonzalez subraya que “la innovación solo será legítima y sostenible si respeta la autoría, la trazabilidad de los contenidos y la posibilidad real de los titulares de derechos de decidir sobre el uso de sus obras”.