Literatura

Bienvenidos al planeta Bolaño

Un estarcido con la efigie de Bolaño en las calles de Barcelona.

Sencillo por fuera y extraordinariamente complejo por dentro. No es una adivinanza: es el método de escritura del novelista y poeta Roberto Bolaño, referente imprescindible de la literatura contemporánea en español. A más de una década de su muerte, la Casa del Lector de Madrid exhibe parte del archivo del padre de Los detectives salvajes para ahondar en sus fórmulas creativas, en sus rituales y sus obsesiones y con ellos, en la obra de un renovador que para llegar a serlo absorbió y metabolizó concienzudamente a los clásicos. Como explica Juan Insua, el comisario de la muestra, que ya ha pasado –aunque con otro formato- por Buenos Aires y por el CCCB de Barcelona, se trata una exposición “para los lectores de Bolaño y para los bolañistas”, aunque sin olvidar a aquellos que aún no han buceado en las profundidades de 2666, Una novelita lumpen o Estrella distante, que pueden empezar la historia por el principio y experimentar el proceso antes que el resultado.

Acompañando a la viuda del chileno (1953-2003), la española Carolina López, presentaron este Archivo Bolaño: 1977-2003Archivo Bolaño: 1977-2003, además de su comisario, el director de la Casa del lector, César Antonio Molina, y el director del CCCB, Vicenç Villatoro. Este último puso de relevancia la dificultad de poner en pie una exposición de literatura, como es esta que nos trae al caso. Si normalmente, según explicó, lo que se hace es relacionar a un autor con su ciudad (por ejemplo, a Pessoa a con Lisboa), este caso es aún más “especial”, dado que el amarre geográfico de Bolaño es triple –gira en torno a Barcelona, Gerona y Blanes- y porque además lo que se despliega es un catálogo de la cotidianidad material de Bolaño, con sus papeles manuscritos o mecanoscritos, sus recortes de prensa, sus fotos, sus apuntes… que ponen en conjunto “el texto y su contexto”.

La gran artífice del proyecto es, en cualquier caso, la que fuera la mujer de Bolaño. Ella es, de hecho, la artífice del propio archivo, ya que este nunca existió como tal en vida del escritor. “Antes era una pila de papeles”, ilustra, “y desde 2006 yo me dediqué a cogerlos, cuidarlos y catalogarlos”. “Los materiales estaban guardados en cajas en el altillo del domicilio familiar desde el 98, cuando alquilamos el piso, y además había otras cosas, entre ellas la novela 2666 (publicada póstumamente), que estaban en su estudio”. En su viaje hacia la literatura, que comenzó con su determinación de convertirse en escritor a los 15 años, Bolaño ya pasó entonces por México, aunque fue en España donde pudo culminar sus aspiraciones artísticas, a las que dedicó hasta su último esfuerzo a tiempo completo.

Con la ayuda de Insua y Valerie Miles, editora, cofundadora de la versión en español de la revista Granta y estudiosa de Bolaño, López se lanzó a la piscina de papeles y más papeles que guardaba el escritor, columnas, carpetas y disquetes sin aparente orden ni concierto. Tras este tiempo de trabajo, el archivo existe solo como “primera aproximación”, a la que aún hace falta echar bastantes más horas. Por el momento, este está organizado en diferentes bloques que comprenden originales, cartas, entrevistas, un disco duro y varios disquetes con prosa y poesía, recortes de prensa, juegos de guerra (Bolaño era un aficionado de la estrategia) y fotos.

También se estructura en secciones la muestra (abierta hasta el 19 de julio), que comienza en Barcelona entre 1977 y 1980 bajo el epígrafe de La universidad desconocida, por ser esta la época en que el escritor asistió a la escuela de la vida, su etapa de formación; continúa en Gerona (1980-1984) con el título de Dentro del caleidoscopio, que se corresponde con la definición del estilo literario del autor, en el que las historias se combinan como piezas que van encajando en un monumental puzle; y desemboca en Blanes (1985-2003) con el nombre de El visitante del futuro, alusivo a la preocupación del novelista por la posteridad literaria y el porvenir de la literatura. “El archivo da la posibilidad de entender todo el trabajo que hay detrás de la literatura de Bolaño, en apariencia sencilla”, subrayó Insua, que ha preparado un juego detectivesco para el visitante, que puede seguir diferentes pistas en el recorrido de la exposición para saber más sobre el método Bolaño.

Inéditos a la vista, pero no de publicarse

Con su letra pequeñita y abigarrada, escribe:

Una mano distanteLa manoLejano y perplejoOjo de vacaEl ojo ejemplarLas escapadasLa vida increíbleEl ejemplo interiorEl contorno del ojo

Se trata de solo uno de los varios ejemplos que pueden contemplarse -y leerse- en torno a la obra poética de Bolaño, que ha quedado desplazada por sus colosales novelas. También hay cuentos como el mecanografiado El maquinista, fechado en 1984 y que arranca así:

Era la primera vez que Adalberto Martínez veía a alguien haciendo autostop en el camino de las Dunas. Iba poco ahí, quince días al año, durante el verano para ser exactos, pero entonces el otoño ya estaba avanzado y casi no quedaba gente en el pequeño pueblo del final de las Dunas, el único lugar al que se podía llegar en esa dirección, aunque el señor Martínez recordaba una pista de tierra, más huella que pista, que a veces los veraneantes usaban para llegar a las colinas y a él siempre le había parecido un camino de vacas, ya en desuso. Cuando estaba a unos treinta metros de los autostopistas se dio cuenta de que uno de ellos era un niño, y decidió detenerse.

Este relato corto es solo uno de los varios textos inéditos que aún pululan entre los que dejó el escritor, aún en proceso de ordenación. Aunque varias obras ya se han publicado después de su muerte, entre ellas 2666, López, su viuda, no cree que vaya a haber nada nuevo próximamente en las librerías. Cuando el final se acercaba, con Bolaño en lista de espera para recibir un trasplante de hígado que pudiera paliar la afección hepática que finalmente acabó con él en la ciudad de Barcelona, “nunca me manifestó si quería publicar unas cosas sí y otras no”, relata la viuda, que puntualiza que solo saldrán a la luz nuevos escritos si están “contextualizados”, es decir, si están fechados y por lo tanto pueden enmarcarse en alguna de las etapas de la trayectoria del autor. “En esos momentos solo hablaba de estar con los niños (sus dos hijos) y conmigo”.

Una noticia de un periódico o un sueño que pervivía en su mente al despertar podían ser el germen de una nueva historia. Una vez localizado el tema, el proceso empezaba con un borrador a mano, lleno de tachones, que posteriormente pasaba a limpio para después transcribirlo a máquina. Sabemos de las fases de su proceso creativo porque su esposa las recuerda y puede dar fe de ellas. Pero aún existen rumores y leyendas en torno a los hábitos del escritor que esta exposición quiere dar por zanjados. Por ejemplo, "queda patente que nunca probó la heroína y que su bebida favorita era el té", como explica en el prólogo del catálogo de la exposición Valerie Miles, quien recupera una frase del propio Bolaño, plasmada en Diario de vida. Poemas cortos III, que resume el mayor reto y la mejor visión propia de un artista elevado ya a la categoría de mito: "Comprométete, Roberto, con tu pobreza de espanto y con la pobreza de espanto que solidariamente te rodea. Estás en la parte más blanca de la ola... Comprométete, Roberto a mirar".

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