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Literatura

Buscando a Antonio Ferres

Antonio Ferres.

El editor Javier Santillán suele dirigirse a periodistas o profesores con una pregunta que, a la vez, sirve como provocación. “¿Sabes que Ferres todavía no ha ganado el Cervantes? ¿No te parece sorprendente?” El responsable del sello Gadir, una de las editoriales más prestigiosas de España, se ha empeñado en los últimos años en descubrir, o más bien redescubrir, la talla de Antonio Ferres (Madrid, 1924), un autor cuya huella se difuminó entre su pasado en la clandestinidad comunista, el martillo de la censura, que prohibió algunos de sus libros, y sus años de docencia en Estados Unidos y en México.

Una biografía muy sui genéris, mezcla de recorrido vital y testimonios orales, obra de su colega y amigo Francisco García Olmedo (Cádiz, 1938), vuelve a poner ahora sobre el tapete la literatura sui genérisde uno de los más grandes y desconocidos, en opinión de muchos expertos, escritores españoles de la segunda mitad del siglo XX. El libro, que acaba de aparecer lleva el ilustrativo título de Buscando a Antonio Ferres.

Javier Santillán, que ganó con Gadir el premio nacional a la mejor labor editorial en 2009, descubrió hace unos años a Antonio Ferres y, desde entonces, ha publicado buena parte de su obra que, en su mayor parte, se hallaba perdida, descatalogada o sencillamente olvidada en un desván real o metafórico. No es Santillán el único que piensa que la historia de la literatura no ha impartido justicia con un autor que hoy rebasa los 90 años de edad y conserva todas sus facultades y que ha publicado novela, cuentos, poesía y memorias. Pero muy pocos han leído todavía a Ferres.

No obstante, para muchos eruditos y críticos, novelas como La piqueta, Los vencidos o Al regreso del Boiras figuran entre lo mejor de la narrativa española La piqueta, Los vencidosAl regreso del Boirasy el nombre de Antonio Ferres debería brillar a la altura de figuras que han marcado el último medio siglo como Rafael Sánchez Ferlosio, Carmen Martín Gaite, Luis Martín Santos, Ana María Matute o José Manuel Caballero Bonald. El profesor y crítico literario, Santos Sanz Villanueva, señala que “la vida y la obra de Ferres están muy basadas en una idea muy firme de la libertad”. “Este autor siempre protesta y no ha perdido el ánimo de denuncia desde una libertad absoluta”, agrega.

Una vez más, una dictadura larga como la franquista aplicó con saña la censura contra escritores como Ferres que, con la restauración democrática, fueron encasillados más tarde dentro de los estrechos límites del realismo social. “La literatura de Ferres resulta amena y no es difícil. Es un magnífico retrato de toda una época. Además ha cultivado varios géneros. En cualquier caso, si su literatura es realismo social, un término que se emplea a veces como algo peyorativo, pues viva el realismo social”, comenta su editor.

La obra Buscando a Antonio Ferres (Gadir) abunda en la circunstancia de que la prolongada residencia del escritor en Estados Unidos y México, entre 1965 y 1976, impidió también que su literatura fuera más conocida yBuscando a Antonio Ferres reconocida en España. Así, García Olmedo, antiguo catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid, también escritor y sobrino de Federico García Lorca, indica que “Ferres ha tenido una vida apasionante y envidiable y ha perseguido la libertad a pesar del alto precio que es necesario pagar”. En un reciente coloquio en una librería madrileña para presentar el libro, García Olmedo subrayó que Ferres suele decir que “la primera vez que se marchó de España fue por miedo y la segunda, por hambre”. Muchos familiares y amigos de Ferres insisten en esa idea de destierro, tanto físico como histórico, que ha perseguido al autor de La piqueta.

En el citado acto público, el escritor intervino muy brevemente para comentar con mucha sorna y distancia que él todavía no había encontrado a Antonio Ferres. “Le he dicho a mi amigo Paco que siga buscando. Yo sé poco de Ferres”. Consciente de que sus peripecias vitales han impedido que su extensa obra haya sido más difundida y apreciada, Antonio Ferres resume con sencillez las claves de la literatura. “No cabe duda de que una obra la hace el lector. Cuando fuimos al barrio madrileño de Orcasitas, donde está ambientada La piqueta, a un debate sobre la novela cada lectura revelaba una interpretación distinta. Cada lector recrea de nuevo un relato". 

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