¿Qué falla en los museos públicos?

El Documento de buenas prácticas en museos y centros de arte, lanzado en 2007, ya no basta. Seis asociaciones profesionales del arte contemporáneo, entre las que se encuentran quienes lo promovieron hace ya 12 años, se mueven ya para conseguir un nuevo código, más ambicioso, que presentar ante el Ministerio de Cultura en los próximos meses. Entre las reivindicaciones no incluidas en aquellas primeras recomendaciones se encuentra la de "incorporar la igualdad de género", reivindicando la paridad en distintos ámbitos de los centros. Pero los profesionales también afinan el diagnóstico hecho hace una década, y piden una mayor presencia de expertos en los patronatos de los museos, que consideran copados por políticos y mecenas, y una mayor transparencia en los procesos de selección de personal.

El documento atañe, en puridad, solo a los museos de arte contemporáneo, pero se ha convertido en una guía para todo el sector. Y ahora pretende serlo, además de para los centros públicos, también para las grandes instituciones privadas. Todo esto con la dificultad de que se trata de una propuesta no normativa: la adhesión al código es voluntaria y no existen sanciones. En este sentido, el compromiso firmado por la entonces ministra Carmen Calvo, hoy vicepresidenta del Gobierno, fue decisivo para que la propuesta ganara reconocimiento en el sector. El sector espera que Cultura se comprometa de nuevo a ponerlo en práctica en sus centros, y planea elevar la presión elaborando "un listado de museos, centros de arte y salas de exposiciones en los que aplicar dicho documento".

Una jornada celebrada el pasado jueves en el Museo Lázaro Galdiano, en Madrid, ha dado el pistoletazo de salida de la iniciativa, que espera poder llegar ante el ministro José Guirao en "tres o cuatro meses". En ella se reunían el Instituto de Arte Contemporáneo, asociación impulsora de la iniciativa, la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España, la Asociación de Mujeres en las Artes Visuales, el Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo, la Federación Estatal de Asociaciones de Gestores Culturales y la Unión de Artistas Contemporáneos de España Unión_AC. La propuesta nacida de esos debates supone un consenso de mínimos: por ejemplo, la limitación del mandato de los directores a 10 años, una de las propuestas que estaban sobre la mesa, se quedó finalmente fuera del documento por la oposición en este congreso de la Asociación de Directores de Arte Contemporáneo. 

"Incorporar la igualdad de género"

"En el primero documento la igualdad no se recogía, punto", zanja la artista Concha Jerez, vicepresidenta del Instituto de Arte Contemporáneo (IAC), Premio Velázquez de 2017. En el código de 2007 no aparecían las palabras paridad, igualdad ni género. Es comprensible solo hasta cierto punto: la Ley de igualdad se aprobó un par de meses más tarde. Es esa normativa la que toma ahora el nuevo código como referencia, que reivindica que "ante la situación actual e histórica de discriminación de las mujeres debe ser intrínseco a toda buena práctica el incorporar la igualdad de género en todos sus elementos". Aunque en el borrador solo aparece de manera explícita la necesidad de evita el masculino genérico en la redacción del documento, Jerez explica que se recogerán otras medidas que afecten al día a día de la gestión de los museos. "Ha sido muy importante dentro de todo esto la necesidad de introducir la igualdad", dice Jerez. "Vemos necesario incluir un texto que recoja que los museos deben ser ejemplares en la igualdad de género". 

Entre las medidas propuestas, Jerez menciona la de instaurar la paridad —que hombres y mujeres se distribuyan en proporción de al menos 60/40— tanto en patronatos como en la organización interna de las instituciones. "Aunque esto último sí que suele ser paritario, pero la dirección de los centros no, no sé por qué", ironiza la creadora. El documento señalará también la necesidad de facilitar el acceso de las mujeres a la primera fila de las instituciones. Todos los grandes museos nacionales están dirigidos hoy por hombres; el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza nunca ha tenido al frente a una mujer; solo el Museo Reina Sofía ha contado con dos directoras, María del Corral (1991-1994) y Ana Martínez Aguilar (2004-2007). Critica Jeres que en la actualidad solo haya dos direcciones a cargo de mujeres en centros reseñables —aunque medianos—, Nekane Aramburu en Es Baluard, que deja el puesto este año, y el binomio Karin Ohlenschläger-Lucía García Rodríguez en Laboral Centro de Arte. 

Más expertos, menos mecenas

El panorama de los patronatos tampoco resulta especialmente igualitario. En el Museo Reina Sofía hay 29 miembros —además de los reyes—, 20 hombres y 9 mujeres. En el Thyssen está más igualado, con 7 hombres y 5 mujeres, pero aquí influye el hecho de que formen parte del mismo Carmen Thyssen-Bornemisza, Pilar de Borbón o Francesca Thyssen-Bornemisza, a petición de la baronesa. Pero la paridad no es lo único que el nuevo código de buenas prácticas quiere cambiar en los patronatos, un organismo "esencial en la evolución de un museo, porque son los que deciden en última instancia compras y funcionamiento", cuenta Jerez. En el primer documento se proponía que tuvieran la siguiente composición: los representantes de la administración, 20-33%; de la sociedad civil (a menudo, eufemismo de mecenas), 20-33%; expertos y científicos, 33-50%. No ha sido suficiente. "Muchos de los patronatos están integrados mayoritariamente por políticos o por coleccionistas", critica la vicepresidenta del IAC. La nueva proporción propuesta: administración, un 30%, sociedad civil, 20%; expertos, 50%

"Nos encontramos con que están esos patronos que forman parte de la sociedad civil, coleccionistas o mecenas que hay veces que aportan cantidades que no son ni siquiera significativas", critica Concha Jerez. En el Reina Sofía figuran entre otros José María Álvarez.Pallete por Telefónica, Ana Patricia Botín por el Banco Santander, Ignacio Garralda por Mutua Madrileña, Antonio Huertas por Mapfre y Pablo Isla por Inditex. El nuevo documento reduciría su presencia a un quinto del total, y siempre que se haya realizado "una aportación significativa al museo", ya sea económica o mediante la cesión de obras artísticas. Paralelamente, el sector propone aumentar el número de expertos en estos organismos. Así, esta es quizás una de las propuestas más radicales de las asociaciones, que supondría un cambio sustancial en los museos concernidos por el código. ¿Aceptarán firmar estos términos las instituciones? "Nuestra obligación es ponerlo de manifiesto, pero claro, después de eso hay que hacer presión", apunta la portavoz del IAC. 

Transparencia en los concursos

Una de las victorias del primer Documento de buenas prácticas que el sector celebra es que los concursos públicos para elegir director se han hecho mucho más frecuentes en el ecosistema artístico. Pero el IAC y las demás asociaciones consideran que no es suficiente. En primer lugar, el nuevo código se opone a la externalización que se ha producido en centros como el CAC Málaga, que ofrecen su dirección a empresas, y no a comisarios o gerentes expertos. "En ningún caso se podrá externalizar de manera total o parcial la gestión de cualquier museo, centro o sala de titularidad pública al sector privado", recoge el borrador.

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Pero la propuesta no se detiene ahí. El sector quiere regular la composición de los tribunales, no solo insistiendo en la paridad. El documento da a las instituciones tres opciones para nombrar a los integrantes del tribunal: a propuesta de las asociaciones profesionales, a partir de una bolsa compuesta por las asociaciones, o a propuesta del patronato, siempre y cuando respete la composición 30-20-50 comentada anteriormente. Jerez insiste también en la necesidad de que la composición del tribunal se haga pública con la misma convocatoria laboral, ya que "al estar más publicitado, tendrá más garantías". 

La vicepresidenta del IAC es solo moderadamente entusiasta con las victorias del primer documento: "Ha habido de todo, y es cierto que en España —en otros países no hay tanta injerencia en el mundo del arte— ha habido desde hace unos años incluso un mayor crecimiento de las presiones políticas. Estamos preocupados porque pueda estar habiendo una involución". De ahí, explica, el empujón al nuevo código que, insiste, no deberá tardar más de un par de meses en estar listo. Porque luego toca sentarse con Cultura. Si el proceso se alarga mucho, y teniendo en cuenta la rueda de prensa de Carmen Calvo de este viernes, quién sabe quién ocupará la cartera. 

 

El Documento de buenas prácticas en museos y centros de arte, lanzado en 2007, ya no basta. Seis asociaciones profesionales del arte contemporáneo, entre las que se encuentran quienes lo promovieron hace ya 12 años, se mueven ya para conseguir un nuevo código, más ambicioso, que presentar ante el Ministerio de Cultura en los próximos meses. Entre las reivindicaciones no incluidas en aquellas primeras recomendaciones se encuentra la de "incorporar la igualdad de género", reivindicando la paridad en distintos ámbitos de los centros. Pero los profesionales también afinan el diagnóstico hecho hace una década, y piden una mayor presencia de expertos en los patronatos de los museos, que consideran copados por políticos y mecenas, y una mayor transparencia en los procesos de selección de personal.

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