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Cultura

Libros para votar, o para botar

Portadas de 'Manual de resistencia' de Pedro Sánchez, 'Ganar o morir' de Pablo Iglesias, 'Albert Rivera es un lagarto de V' de Carlos José Delgado y 'Hay un camino a la derecha' de Kiko Méndez-Monasterio.

Cuando pensábamos que no íbamos a tener derecho a ningún debate, nos sorprendieron cerrando dos. Ya lo decía Pedro Navaja: la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida.

En esta campaña electoral en buena parte coincidente con la Semana Santa, que los candidatos a presidir el Gobierno discutan sus programas en la víspera del Día del Libro y en el Día del Libro propiamente dicho no parece especialmente relevante. Pero, puesto que en este rincón de los lunes se trata del mundo editorial y sus alrededores, y aprovechando además la circunstancia de que Antena3 y La Sexta son la pata catódica del universo Planeta, hemos pensado que sería bueno darse un garbeo por las librerías para saber qué han publicado quienes nos piden el voto… o si mejor los botamos.

Falsos amigos

Hemos buscado en la página de referencia todostuslibros.com, un espacio creado desde la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal) para buscar libros comercializados en España y Latinoamérica. Y nada más empezar, nos hemos dado cuenta de que el buscador, sin él pretenderlo, nos podía jugar varias malas pasadas.

Pablo Iglesias está el actual, de segundo apellido Turrión, y el clásico, fundador del PSOE, al que se ha dedicado una ingente cantidad de estudios y, por lo tanto, habitual en los listados bibliográficos.

Hay un Pablo Casado que en 1984 ganó el Premio La sonrisa vertical con Tres días / Tres noches. Desde luego, no es el líder del PP: el picarón nació en el 56, empezó a escribir a los 16 años “narraciones experimentales, todas ellas inconclusas y descabelladas” (abstenerse los amantes de los paralelismos arriesgados) y se declaró “ex-militante de la extrema izquierda maoísta, ex-jipi progre, ex-punk del 77, escéptico radical… tranquilo”. Vaya, que no es ni se parece al aspirante popular.

En cuando a Pedro Sánchez Pérez-Castejón, mucho cuidado con no confundirlo con Pedro Sánchez Castrejón, autor entre otras obras de Todo sobre mi Madrid. Un paseo por el Madrid de Almodóvar, desde Pepi, Luci, Bom... hasta Julieta.

Iglesias, el grafómano impenitente 

Si el reparto de tiempos en los debates dependiera del número de libros publicados, los dos serían un monólogo de Pablo Iglesias, que ha publicado un buen puñado… y al que le han publicado otros cuantos.

En 2011, al hilo del 15M, llegó a las librerías Desobedientes. De Chiapas a Madrid, firmado en solitario por el líder incipiente, cuyo nombre figuraba además, junto al de Juan Carlos Monedero, en otro título de resonancias callejeras: Que no nos representan.

Iglesias es un habitual del conversatorio, tiene publicada una Conversación entre PABLO IGLESIAS y NEGA LCDM. ¡Abajo el régimen! (2013) y una Conversación con Pablo Iglesias de Jacobo Rivero Rodríguez (2014). Y es también un habitual de los campos de batallas culturales con títulos como Cuando las películas votan (editor, 2013), Maquiavelo frente a la gran pantalla (2013) o Ganar o morir (coordinador, 2014).

Poner sus propuestas negro sobre blanco es una manera de difundir su pensamiento, y no siempre en solitario, puesto que se rodea o se deja acompañar por compañeros de militancia y por perfiles complementarios. El mismo 2014 dio a imprenta Disputar la democracia; en 2015, Una nueva Transición; y en 2017, Repensar la España plurinacional, un trabajo coral con políticos y periodistas como Xavier Domènech, Xosé Manuel Beiras o Enric Juliana, con quien repitió recientemente intentando deshacer el Nudo España que vio las librerías poco después de Crisis constitucional e impulso constituyente, una reflexión con Javier Pérez Royo.

Pero, como apuntamos más arriba, no es sólo autor: también personaje. Volvemos a 2014. Enrique Riobóo de la Vega, con quien tuvo un diferendo catódico muy publicitado (la fallida compra por parte de Iglesias y Monedero de la televisión Canal 33 propiedad de Riobóo), explicó su versión de la disputa en La cara oculta de Pablo Iglesias. De Canal 33 a Bruselas. Por esas mismas fechas salió #Podemos, una gavilla de textos en los que analistas de distinto signo nos descubrían “las claves del éxito del fenómeno #Podemos” dando respuesta a “las diez grandes preguntas” sobre la formación. Era evidente que la personalidad de Iglesias y el impacto de su formación tenían sex appeal editorial: en 2015 el periodista Iván Gil publicó Pablo Iglesias; y en 2016, llegó el turno de Manuel Guedán con Podemos. Una historia colectiva.

Los demasiado pocos libros 

El currículo libresco de los otros candidatos es una broma al lado del que acumula Iglesias.

A Pedro Sánchez, la prisa por publicar le vino cuando ya ocupaba el palacio de la Moncloa. Mucho, y no bueno, se ha escrito sobre su celebérrimo Manual de resistencia, que provocó una polvareda política y está dando grandes alegrías a la editorial que se atrevió. Lo saben casi todo: que el texto es de Irene Lozano; que el manuscrito estaba a punto de caramelo cuando Sánchez sucedió a Rajoy; que nunca antes un presidente había publicado un libro durante el ejercicio de su cargo; que cita a San Juan de la Cruz cuando reproduce una frase ("Como decíamos ayer...") de Fray Luis de León; que da un inusitado protagonismo chusco al colchón de la cama presidencial… Entre las cosas buenas: el follón generado por su aparición permitió apagar el (mini) escándalo sobre la tesis del presidente del Gobierno, de la que se sospecha que puede ser un plagio. Y que el título era el mensaje, lo de dentro tenía menos trascendencia.

Ni que decir tiene que Sánchez también es objeto pasivo de algún título como Instinto de poder. La convulsa trayectoria de un hombre obsesionado con ser presidente, en el que la periodista Carmen Torres “desmenuza su obsesión por ser presidente de España”.

Pablo Casado ha escrito incluso menos, y lo que ha escrito, no lo ha publicado… aún. Él mismo contó el pasado mes de octubre, durante la presentación del último libro de José María Aznar, que tiene concluida una obra sobre la “cuarta revolución industrial”, aunque no se anima a darla a imprenta porque alguien le ha comentado que estos asuntos “todavía son una marcianada”.

Más recientemente, una información periodística aseguraba que la decisión de no publicar (a pesar de tener incluso editorial, Planeta) se debe a que no le parece oportuno que el líder del principal partido de la oposición publique un volumen en pleno ejercicio de responsabilidades. Lo de dejar libros en suspenso es más habitual de lo que parece: Jorge Fernández Díaz (no confundir con Jorge Fernández Díaz, periodista y escritor argentino) tenía previsto lanzar Cada día tiene su afán en marzo… sin embargo, su salida al encuentro de los lectores está ahora prevista para junio: cuestión de no dañar la campaña del PP.

Y llegamos a Albert Rivera, sobre el que se ha escrito algo (Ciudadanos Sed realistas: decid lo indecible, con textos de los fundadores de Ca; y La creación de ciudadanos: un largo camino, del primer presidente del partido naranja, Antonio Robles), y que también ha escrito (o, al menos, firmado) un poco.

Su título más paradójico es Juntos podemos (2014); paradójico, porque podría servir perfectamente para una biografía política de Pablo Iglesias. Más naranja suena El cambio sensato (2015), desgranado en formato “100 preguntas 100 repuestas”. Ese mismo año, la misma editorial que hizo a su adversario morado un “desmontando a…” se aplicó a la tarea con él: #Ciudadanos. Deconstruyendo a Albert Rivera. Y sin cambiar el calendario, vio cómo dos periodistas, José Alejandro Vara y Pablo Planas González, fisgaban Entre bambalinas para saber quién es realmente Rivera y por qué su nombre sonaba (qué tiempos) como llave de la gobernabilidad…

Una versión menos amable la ofreció Carlos José Delgado en Albert Rivera es un lagarto de V. Delgado pertenece a la no constituida, pero no por ello menos real, Liga de los autores con cuentas pendientes, y se animó a airear los trapos sucios porque, como presidente de la Confederación Nacional de Agrupaciones y Partidos Políticos Independientes (CAPI), había salido trasquilado de un pacto para las europeas de 2014.

Santiago, y cierra este artículo 

Escribiendo la política

Escribiendo la política

Sabemos que el mandamás de Vox, al que imaginamos feliz como una perdiz, ha sido descabalgado del debate en el que alguno intentó consagrar, antes de tiempo (al menos, de los tiempos que marca la Junta Electoral), el pentapartito español. Pero, por si quieren conocerlo mejor, para mejor criticarlo, han de saber que además de su libro reciente,  Santiago Abascal. España vertebrada (escrito en conversación con Fernando Sánchez Dragó… si bien las malas lenguas sostienen que, en realidad, es un libro sobre Sánchez Dragó en el que Abascal se desempeña como telonero), lleva haciendo política impresa mucho tiempo. En 2004 publicó Secesión y exclusión en el País Vasco; y al año siguiente, y con prólogo de Aznar, La farsa de la autodeterminación. El plan Ibarretxe: al asalto del País Vasco y España.

Los más recientes son No me rindo (2014), con Gonzalo Altozano, cuyo ilustrativo subtítulo es Sin miedo contra ETA y frente a la cobardía política (como leen, su adhesión a la palabra cobarde y todas las de la misma estirpe viene de lejos); una guía para los desencantados del PP: Hay un camino a la derecha (que es, dicho sea de paso, un título copiado a Francisco Rovira Beleta, no sé yo si Francisco Rabal estaría muy contento con la apropiación; muy parecido también al de una película de José Luis García Sánchez), que, según la editorial, “pertenece al género de la conversación relajada”: es fruto de las charlas mantenidas con el escritor y periodista Kiko Méndez-Monasterio, director de Gaceta.es; y el mencionado al inicio de este epígrafe.

Que no se diga, pues, que no hay libros para votar… o para botar(los).

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