Arte

Lisboa se inunda de arte político

'Carteras sin ministro' (2011), una instalación de Antoni Muntadas.

Francisco Chacón

El arte político invade la Fundación Gulbenkian de Lisboa de la mano de las colecciones de La Caixa y del Museu d'Art Contemporani de Barcelona, que dialogan en la exposición Tensión y libertad con obras de la prestigiosa institución cultural portuguesa. 

Hasta el próximo 26 de octubre pueden verse pinturas, esculturas, instalaciones y vídeos de nombres como Antoni Muntadas, Bruce Nauman, Martin Kippenberger, Mike Kelley, Jeff Wall, Pepe Espaliú, Richard Hamilton, Roni Horn, Miroslav Balka, Vasco Araújo, Asier Mendizabal, Ángel Ferreira, Damián Ortega o Antoni Miralda.

Son artistas representativos de Portugal y España, dos países que salieron de sus respectivas dictaduras hace 40 años y han pasado de los duros tiempos de la transición a la democracia (con figuras como Sá Carneiro y Adolfo Suárez) a otros aún más complicados a golpe de un tipo de régimen despótico distinto pero demoledor: bajo el yugo de la tecnocracia y los criterios de rentabilidad inmediata.

El montaje sonoro Senhora, de Luísa Cunha, se erige en un inquietante fondo que enmarca la visita, mientras que As ruas de Lisboa pone el toque autóctono con la firma de Ana Hatherly. Justo cuando el primer ministro portugués, Passos Coelho, y el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, se cuelgan medallas por haber logrado (sic) que ambos países no caigan en el mismo pozo que Grecia, resulta estremecedor ver la pieza estrella que preside la muestra: Carteras sin ministro.

Muntadas se expresa en toda su dimensión, con su conceptualismo de ida y vuelta, con su rotundidad connotativa. Vemos, efectivamente, tres carteras como las que reciben los titulares de las áreas gubernamentales. Sólo que, en este caso, la ironía se despliega de manera diáfana. ¿Cuáles son esas carteras que realmente brillan por su ausencia? Pues las correspondientes a Inversión e Innovación, Desarrollo Social y una tercera consagrada a Derechos Humanos y Justicia.

Por supuesto que el mundo iría en otra dirección si esas carteras existieran y se llevasen a la práctica, en lugar de quedarse en meros objetos artísticos con sarcasmo incorporado. 

Antoni Muntadas nos deja clavados ante su trabajo, con la reflexión en primer plano, al tiempo que miramos otras de las creaciones presentes en Gulbenkian en una exposición llamada a convertirse en una de las propuestas más atractivas del verano cultural lisboeta. El Museo de la Electricidad se abre un hueco indudable gracias a su apariencia similar a la emblemática fábrica de Battersea que Pink Floyd inmortalizó en la portada de su álbum Animals… y a su coherente programación (como el excelente fotógrafo español José Manuel Ballester).

La convergencia con La Caixa y el Macba es fruto de un acuerdo firmado hace dos años y que se traducirá en más actividades conjuntas tanto en Barcelona como en la capital portuguesa.

¿Es el fin del arte (tal y como lo conocemos)?

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