'Kathleen', de Christopher Morley

Sonia Asensio

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Si tuviera que elegir una palabra inglesa sería sin ninguna duda “lovely”, hoy más que nunca. En esta sola palabra quedaría resumida la novela de Christopher MorleyMorley, Kathleen, que nos ha presentado la editorial Periférica: “Encantadora”.

Mi preciosa novela, de cubierta sugestiva y de rojo brillante e inédita en castellano hasta septiembre de 2016, contenía entre sus páginas una carta al lector, invitándonos, como yo ahora, a leer esta divertida y amable trama donde unos estudiantes de la Universidad de Oxford juegan con la literatura y con la vida.  Nos anima a dejar de lado nuestras tareas para pasar un buen rato, guiados por uno de los fines más lícitos de la literatura: el entretenimiento, la sonrisa y el esparcimiento.

Christopher Morley (1890-1957), a pesar de ser norteamericano, conocía muy bien la Universidad inglesa de Oxford, pues allí pasó tres años estudiando historia moderna, época que va a servir como marco para esta novela tan especial, Kathleen.  En esta Universidad,  un grupo de estudiantes británicos, junto con un norteamericano, forman un club literario muy particular: los Escorpiones.  Esta sociedad literaria compuesta por ocho miembros ha tomado la decisión de escribir una novela por entregas, donde cada uno de ellos sería el responsable de un capítulo.

Tras las espaciosas vacaciones de Navidad se reúnen en la habitación de uno de ellos, Kenneth Forbes, encargado de dar comienzo al proyecto presentando esa misma noche el capítulo uno. Con Forbes (o Príapo) nos alojamos en una verdadera habitación oxionense que sólo hemos podido habitar en las películas.  Tras los cristales, la lluvia y el viento ingleses, el té, la chimenea, tostadas de anchoa y cigarrillos, whisky y soda —cuando aún se podían escribir estas palabras sin atentar contra la salud pública—, que prometían, junto con el resto de manjares y licores, una entretenida y ocurrente velada juvenil. Las conversaciones de los muchachos son agudas, inteligentes, plagadas de citas literarias y de alusiones perspicaces e ingeniosas que llevan al lector desde las primeras páginas a sentarse con los estudiantes alrededor de una estufa que aún funciona con carbón.

Forbes cuenta que para redactar su primer capítulo se ha valido de un hallazgo que servirá de inspiración para su historia. En una librería, olvidada, halló una carta firmada por Kathleen y dirigida a un tal Joe. En ella aparecen nombrados otros personajes como Fred y Charlie. El trato es construir la novela a partir de estos datos, estos personajes y lo que el contenido de la carta sugiere.

La literatura se mezcla con la vida y el deseo de conocer a la verdadera Kathleen se hace imperioso. En la carta venía la dirección, y viajar hasta el pueblecito inglés y saber cómo es la muchacha que les ha robado el pensamiento y el corazón resulta imprescindible. Así, el día de descanso de Pascua, este grupo de intrépidos Escorpiones ha tomado la única decisión posible: conocer a su heroína.

A partir de ahí, todo vale. Todo tipo de estratagemas, ardides y artimañas para conseguir ser el primero en hablar con ella crean situaciones cómicas y divertidísimas, con esa prosa inteligente que recorre la novela de principio a fin. Varios puntos de vista con distintos narradores y haciendo cómplice al lector “dejando que eche vistazos a una carta” que sólo conoce un protagonista, por ejemplo. El intrépido norteamericano frente a los sagaces ingleses.

Entre tanto y en la trama, el autor o el narrador o el enamorado de todos los tiempos nos deleita con frases de amor que deberían ser referencias en la vida y en la literatura: “El joven sufrió (al verla) una de las más severas conmociones del corazón conocidas en la historia de la raza humana”. Asoman los versos de Pedro Salinas, “Qué alegría más alta vivir en los pronombres” y de nuevo sabemos que una sonrisa de él o de ella puede justificar que la voz se deba “solo a ti”.

Literatura y vida. ¿Es Kathleen un personaje de ficción creado por unos avispados estudiantes románticos y soñadores, o es solamente una persona real? Augusto Pérez, don Quijote, Sophie CalleUnamuno, Cervantes, Vila-Matas… Christopher Morley se nos traduce para disfrutar de una novela realmente excepcional.  Qué envidia si aún no la has leído. Qué suerte.

*Sonia Asensio es profesora de Literatura. Sonia Asensio

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