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Memoria histórica

Sin perdón: los bombardeos de la aviación de Mussolini en Barcelona

Bombardeo de Barcelona en marzo de 1938.

Con sus cicatrices en la fachada de su iglesia y a pocos metros de la emblemática Catedral de Barcelona, se sitúa la plaza barroca de Sant Felip Neri, uno de los núcleos que más sufrieron el impacto de las bombas que lanzó la Aviazione Legionaria de Benito Mussolini durante la Guerra Civil española.

El documental Barcellona ferita aperta, de la periodista Mónica Uriel, parte de este escenario que, a pesar de mantener los boquetes de la metralla, es hoy un símbolo del bombardeo que tuvo lugar en Barcelona en la contienda. Una idea que nace tras la denuncia que interpuso la asociación AltraItalia, un grupo de italianos afincados en Barcelona que utilizaron todos los mecanismos judiciales que estaban a su alcance para que las víctimas supervivientes de los bombardeos obtuvieran el perdón oficial del Estado de Italia.

El testimonio documental que presentará Mónica Uriel el próximo 30 de septiembre en el Memorial Democràtic del Raval busca que se conozca la realidad que vivió Barcelona durante esos días de 1938 en los que la aviación de Benito Mussolini lanzó más de 1.000 bombas sobre la capital.  El trabajo audiovisual contradice la propaganda de Il Duche, que negó que las bombas tuvieran por objetivo a la población civil.  

Alfons Cànovas, uno de los protagonistas del documental, relata cómo el 19 de enero de 1938 vivió cómo su padre, trabajador de una fábrica en la Barceloneta, fue testigo de uno de los ataques de la Aviazione Legionaria junto a sus compañeros. La autora de la película presenta a Rosina Costa, hija de uno de los aviadores, para que vea las huellas que, entre otros, causó también su padre en la ciudad y en la vida de sus habitantes. 

Uriel documenta la Guerra Civil española en la plaza de Sant Felip Neri, lugar donde buscaban refugio miles de españoles y catalanes que huían del franquismo. Los bombardeos mataron a centenares de personas que se resguardaban en la Iglesia de Felip Neri, así como a los niños que se encontraban en la escuela infantil. Mussolini perseguía la misma finalidad que su aliado español, Francisco Franco: acabar con la vida de los rojos y bolcheviques.

Newton Bozzi, uno de los miembros de AltraItalia, explica a infoLibre que todo el procedimiento judicial se inició cuando leyeron en la prensa local italiana cómo el Ministerio de Defensa rendía homenaje a uno de los aviadores de Mussolini. Algo que dejó "sorprendido" al abogado de la asociación al haber sufrido todas las negativas del Ejecutivo de su país para facilitar en su momento la denuncia en contra de los autores supervivientes de la masacre. "Creo que las víctimas catalanas se merecen que Italia les pida perdón", dijo Bozzi, quien sigue investigando los daños causados hace más 75 años en la que ahora es su ciudad, Barcelona.

La lista con los nombres y toda la información en torno a los aviadores del régimen fascista forman parte del Archivo Histórico de Italia, y el Gobierno de Matteo Renzi mostró su poco "interés" por abrirlo e investigar lo que sucedió en la capital catalana.

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Bozzi explica que al Parlament de Cataluña tampoco le interesa enfrentarse a la diplomacia italiana por el actual proceso soberanista. A pesar de todas las trabas, AltraItalia se encuentra en la actualidad manteniendo conversaciones con el equipo de la nueva Alcaldía de Barcelona.

El documental, que verá la luz después de las elecciones 27-S, denuncia la protección de la que han gozado los aviadores de Mussolini, que acabaron con la vida de 2.500 ciudadanos en Barcelona –un millar en tres días– y 5.000 en toda Cataluña. 

Alemania pidió en su día perdón por las bombas y obuses que lanzó contra Gernika. Italia no hizo lo mismo por sus bombardeos en Barcelona. Ochenta años después, aún hay voces vivas que, lo único que quieren, ya no es justicia sino simplemente que se les pida disculpas.

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