Libros

El sector editorial y el futuro de Cataluña

La sede de la editorial Planeta en Barcelona.

EVA ORÚE

El año pasado, antes de la Diada que lo cambió todo, José Manuel Lara, presidente de Planeta, el mayor grupo editorial (y no solo) de España, cuya sede social se encuentra en Barcelona, se manifestó claro y rotundo: "Si Catalunya fuera independiente, el Grupo Planeta se tendría que ir a Zaragoza, a Madrid o a Cuenca".

Dijo más: "No es que me fuera, es que me echan". Y aún más: no tiene sentido que una editorial como Planeta "tenga su sede en un país extranjero que habla otro idioma".

Desde entonces, nada. Si acaso, alguna matización: en su entorno subrayan que sus palabras, pronunciadas en el curso de una entrevista radiofónica, hacían referencia no al gigante en su conjunto, sino a la editorial Planeta. Es lógico, dicen, que del mismo modo que las editoriales en francés del grupo publican en Francia, los libros en español se publiquen en España. Y los libros en catalán, podemos añadir, en Cataluña: recordemos que el pasado mes de mayo José Manuel Lara se convirtió en el mayor editor en catalán, tras tomar el control de Grup 62.

Pero la advertencia aún resuena, y tras el éxito de la Vía Catalana, hemos intentado saber qué piensan los editores. Antes, un apunte sobre la situación.

Cataluña, potencia editorial española

Según los datos de la Agencia del ISBN, el sector editorial español ha publicado 36.323 títulos en el primer semestre del año. La parte del león se la llevan Madrid y Cataluña, las dos regiones con mayor volumen de actividad editorial, que registraron 23.301 títulos (35,98% y 28,17% respectivamente).

Aún no tenemos los datos globales de 2013 correspondientes al porcentaje de libros publicados en lengua catalana, pero sí disponemos de los relativos a 2012, ejercicio en el que en España se publicaron más de 88.000 títulos, 21.757 de ellos en Cataluña y 7.175 (8% del total estatal) en catalán.

Madrid ha ganado terrenos en los últimos años, pero Barcelona sigue siendo un foco esencial de la edición española. Incluso durante mucho tiempo atrajo a las editoriales y los editores que, procedentes de América Latina, querían lanzarse a la aventura española (pueden saber más leyendo este texto de 2008).

La pregunta se impone: si Cataluña se independiza, ¿qué pasará con las editoriales que en ella residen y trabajan exclusiva o mayoritariamente en castellano?

Prudencia

Desde el Gremi d'Editors de Catalunya nos dicen que no es un asunto que les competa, es decir: “el Gremi no toma posición”, según explica Segimon Borràs, su secretario técnico. “Cada empresa opina lo que opine, y todas están en el Gremi, tanto las que opinan blanco, como las que opinan azul, como las que opinan verde. Pero el Gremi no se posiciona”.

En Planeta, tras aquella declaración de su presidente, el silencio se impone. Tampoco se pronuncian los responsables de Random House Mondadori. 

Más locuaces han sido, y se lo agradecemos, los editores de Libros del Asteroide, Edhasa y Roca Editorial. A ellos les hemos pedido que imaginen un futuro distinto, el suyo en una Cataluña independiente.

Y hemos querido saber si tenían un plan…

“La verdad es que no lo tengo, porque espero que ese día no llegue, la verdad: el cataclismo económico, no sólo en el sector editorial, sería de tal calibre que dudo mucho que Cataluña llegue nunca a ser independiente”, nos ha dicho Luis Solano, responsable de Libros del Asteroide.

…o si abandonarían el país.

"Edhasa, con sede en Barcelona y Buenos Aires, es acrónimo de Editorial y distribuidora Hispanoamericana Sociedad Anónima, fundada en el exilio bonaerense por Antonio López Llausàs, impulsor del diccionario Fabra de la lengua ", recuerda Daniel Fernández, editor de Edhasa (que es, además, socio editorial de infoLibre), con respecto al arraigo de la casa en la ciudad catalana.

Con actividad en sus sedes además de en capitales como Ciudad de México, ante la posibilidad de una Cataluña independiente, Ehasa continuaría su trabajo en Barcelona. "Los vínculos de la ciudad como capital del libro también en castellano son tan evidentes que probablemente a mi edad seguiríamos allí durante mucho tiempo", señala Fernández, quien añade que "una de las paradojas del proceso soberanista es que muchos independentistas están reconociendo el castellano como valor cultural".

“Por supuesto mi intención, ante una posible independencia, es seguir teniendo la editorial en Barcelona, que continúa siendo la sede de muchísimas editoriales grandes, pequeñas, medianas”, se manifiesta, rotunda, Blanca Rosa Roca.

Roca, que reconoce que percibió en toda su importancia la magnitud del descontento al ver lo ocurrido el miércoles, que sabe que “no es un movimiento político, es un movimiento social transversal que no se va a detener”, recuerda no obstante que “las editoriales están sufriendo junto a los libreros, distribuidores y resto de la cadena del libro un descenso brutal de las ventas, y creo que esto es más importante que el tema del qué va a pasar ante una futura independencia de Catalunya, se necesita un análisis a fondo de este problema”.

Pero no rehúye mirar hacia el futuro posible que le pedimos que contemplara: “No creo que haya ningún problema en este mundo globalizado. Anaya pertenece a Hachette, que es francesa; o Random House Mondadori al gran grupo Bertlesman; y muchas otras son de capital extranjero y operan en España. Barcelona es la capital de la edición en castellano, seguida muy de cerca de Madrid, desde aquí vendemos a todo el mundo y creo que eso puede seguir funcionando así. Publicamos libros de muchos autores de todos los rincones de España y se han de vender en todos lados. No creo que un futurible estado catalán quiera perder el negocio editorial y ponga trabas de idioma, impuestos, etc.; tampoco creo que el gobierno de España hiciera algo parecido contra las editoriales catalanas, si ya funcionan editoriales que pertenecen a corporaciones de capital extranjero. Otro tema sería el posible boicot a productos catalanes, pero si lo hicieran es que despreciarían la cultura”.

En definitiva, Blanca Rosa Roca no sabe qué va a pasar, pero sí espera que cuando suceda “sigan existiendo muchas editoriales, significará que han superado la crisis, y con vocación mundial para operar desde donde sea, sin límites, ni trabas, ni impuestos a la cultura. Y sobre todo en una sociedad y en un estado donde se priorice la cultura”.

¿Conclusiones? Ninguna. Tranquilidad expectante. O, como nos dice alguien que transita por el ámbito editorial desde hace tiempo, y conoce a sus protagonistas y sus entresijos, hay que tomárselo con calma. “No es un tema que se plantee, ya veremos qué pasa. Hemos visto tantos globos que se han hinchado y se han deshinchado…”

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