El castillo y la Almudaina de Dalt Vila (Ibiza) reabren sus puertas transformados en un parador
Es un hito. La cadena Paradores ya está presente en todas las comunidades autónomas. El último en incorporarse ha sido el Parador de Ibiza. Este nuevo establecimiento, ubicado en el centro de la ciudad, se presentará el 23 de febrero y abrirá sus puertas al público a partir del 10 de marzo. Ha sido la secretaria de Estado de Turismo, Rosario Sánchez, junto a la presidenta de Paradores, Raquel Sánchez, la encargada de presentarlo en la Feria Internacional de Turismo (FITUR).
Con una inversión total de 47 millones de euros, en la que han participado Turespaña, Paradores y los Fondos del Plan de Recuperación, este nuevo establecimiento trata de revitalizar el casco histórico de la ciudad de Ibiza y potenciar el turismo fuera de la época estival. Concretamente, los edificios que acogerán al parador son el castillo y la Almudaina de Dalt Vila, una fortaleza construida en el siglo XVI y que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Este nuevo parador cuenta con 66 habitaciones, de las que 41 estarán disponibles para la clientela, además de zona wellness, piscina exterior, cafetería, solarium, salones, terrazas y restaurante. Entre sus instalaciones se encuentra también un parking bajo tierra con 40 plazas, "que ha constituido una obra de ingeniería civil inigualable", según el comunicado de la cadena.
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Con la reutilización de este lugar histórico, tanto turistas como vecinos podrán visitar durante todo el año el enclave, lo que también servirá para recuperar la actividad económica fuera de los meses de verano. Según la nota de prensa, el nuevo parador "generará empleo de calidad con una plantilla estimada de 60 personas".
Por otro lado, desde la cadena hotelera se ha apostado por preservar y difundir el patrimonio arqueológico del espacio con la creación de un centro de interpretación en el propio parador. En él, se informará sobre nueve catas arqueológicas a través de infografías y proyecciones. También tienen cabida en el nuevo edificio expresiones artísticas como la pintura, la escultura o la fotografía, en un intento de convertir el establecimiento en "una auténtica galería viva en diálogo con su entorno".
La inauguración del parador ibicenco pone fin a un largo proceso de rehabilitación, que comenzó en 2008 pero que, tras encontrarse varios restos arqueológicos, se paralizó. No fue hasta 2012 cuando, de la mano de Turespaña, se reanudaron las obras. Ahora, situado en la parte alta de la ciudad amurallada, este nuevo hotel se convierte en "un espacio singular que combina patrimonio, historia y experiencia turística de alto nivel".