SECTOR FINANCIERO

Los créditos fiscales para reforzar el capital de la banca, claves en la subasta de Novagalicia Banco

Los consejeros de la nacionalizada NCG ganan casi un 5% más

El Gobierno y los bancos juegan una partida de póquer con la subasta de Novagalicia Banco (NCG), el banco surgido de la fusión de Caixa Galicia y Caixanova que tuvo que ser auxiliado por el Estado. El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), encargado de apuntalar los bancos con problemas, ha inyectado en la entidad más de 9.000 millones de euros. inyectado en la entidad La cuestión es recuperar lo más posible de ese dinero mediante la subasta de la entidad, prevista para este mes.

Pero las cartas están marcadas: la banca quiere que el Gobierno admita como capital los llamados activos fiscales diferidos (hasta 50.000 millones en el conjunto de la banca) que, en el caso de Novagalicia, podría suponer un "descuento" de más de 3.000 millones en la cuantía de la operación para controlar la entidad. NCG contiene crédtos fiscales de 4.500 millones, pero no es probable que se reconozca todo ese importe.

Los créditos fiscales son aún más importantes por cuanto desde el FROB se ha comunicado a los aspirantes a controlar NCG que no habrá esquemas de protección de activos (EPA) en la operación. Los EPA son el aval que otorga el FROB a los bancos que adquieren alguna entidad financiera en problemas para cubrir potenciales pérdidas en la cartera de créditos del banco adquirido.

La cuestión de los créditos fiscales está unida a la subasta de NCG también en las fechas. El sector bancario espera que el Gobierno tome una decisión sobre los créditos fiscales el 8 de noviembre. Y hasta ese día ha ampliado el FROB el plazo para que las entidades que han mostrado interés por Novagalicia confirmen que están dispuestas a abrir la cartera..

Para entender todo el contexto en el que se libra la partida hay que explicar qué son y qué suponen para los bancos los llamados activos por impuestos diferidos (AID).  Son impuestos que no se pagarán en años sucesivos, una especie de descuentos legalmente autorizados por pérdidas sufridas en ejercicios anteriores y que los bancos (también las empresas) anotan como activos.

Loa bancos necesitan que la mayor parte de esos activos, que suman hasta 50.000 millones, se les reconozca como capital para pasar con holgura los exámenes que prepara Bruselas y no tener que hacer nuevas provisiones. Pero Hacienda ha rebajado las expectativas. De los 50.000 millones de activos por impuestos diferidos que reclaman las entidades, a menos de 30.000 millones. Esa cantidad, transformada en crédito fiscal, sería la que tendría aval del Estado en caso de que una entidad quebrara.

Tras el tira y afloja entre el Gobierno y la banca hay una cuestión política. Fundamentalmente, cómo explicar a la sociedad que el Ejecutivo acepta reforzar a los bancos con impuestos que no pagarán en el futuro cuando ya se han dedicado al sector recursos que superan los 150.000 millones de euros entre fondos del rescate europeo (41.000 millones) y apoyos del FROB.

Un asunto capital

Fuentes bancarias y de la patronal AEB subrayan la importancia de que se admita como capital bancario la mayor cantidad posible de activos diferidos, como ya han logrado otros países de nuestro entorno. Subraya, en este sentido, que esa reconocimento será mucho más barato que la alternativa: recapitalizar entidades en el caso de que el BCE se ponga duro.

En ese contexto se pretende celebrar la subasta de Novagalicia. La banca espera que el Gobierno mueva ficha con los créditos fiscales para saber si cuenta con un "descuento" de hasta 3.000 millones a la hora de pujar por la entidad; y el Gobierno, por su parte, con la decisión global pendiente, presiona para que las ofertas se ajusten a lo que espera por la entidad. Todo unido.

El mes clave es noviembre. Este mes, el Gobierno tiene que decidir la cuantía de los créditos fiscales que admite como capital y este mes espera cerrar la venta de Novagalicia Banco. Tras NCG, el Gobierno espera vender Catalunya Banc.

El director general del FROB, Antonio Carrascosa, ha explicado públicamente que hay cinco entidades españolas interesadas en Novagalicia (NCG), y un fondo de inversión extranjero. El fondo, que no precisó, es el fondo de capital riesgo Guggenheim que cuenta con las simpatías y el apoyo del presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo.

Entre los interesados están las tres entidades grandes (el Santander, el BBVA y Caixabank), Unicaja y el fondo norteamericano Guggenheim. El Sabadell, Ibercaja, y Kutxabank no han mostrado interés. El Banco Popular, por su parte, se ha retirado de la puja porque, según su consejero delegado, Francisco Gómez, tras analizar Novagalicia han concluido que "no concuerda" con los intereses de la entidad.

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