CONFLICTOS CORPORATIVOS

La cúpula de El Corte Inglés prevé destituir el jueves a Dimas Gimeno y nombrar presidente a Nuño de la Rosa

El presidente de El Corte Inglés, Dimas Gimeno.

La batalla final por el poder en El Corte Inglés se librará este jueves. Siete de los miembros de su consejo de administración han convocado para el día 14 a mediodía una reunión extraordinaria del máximo órgano del grupo con un único punto en el orden del día: el cese del actual presidente y el nombramiento de su sustituto. De los 10 consejeros, se desconoce cuál será el voto de Manuel Pizarro y del represente del jeque catarí Hamad Bin Yasim Bin Jaber Al Thani, pero el resto apoya la destitución de Dimas Gimeno.

La convocatoria del jueves la han realizado los siete consejeros después de que el presidente de El Corte Inglés se negara a hacerlo en el plazo legal de 30 días tras haber sido aprobada por unanimidad del propio consejo el pasado 30 de mayo. En cambio, Gimeno ha convocado otro consejo extraordinario para el día 12 de julio, con un orden del día que incluye la creación de una comisión de nombramientos y retribuciones, el plan estratégico de la compañía y su salida a bolsa, la adopción de normas de buen gobierno y un informe sobre el cumplimiento de los requisitos legales para convocar un consejo de administración extraordinario, que el presidente cree que no se han respetado.

Fuentes próximas a Dimas Gimeno no aclaran a infoLibre cuál es el objeto de convocar un consejo para dentro de un mes cuando el presidente tiene tantas probabilidades de ser destituido este mismo jueves. Fuentes de la cúpula de El Corte Inglés, en cambio, aseguran que se trata de “una argucia jurídica” para anular el consejo del día 14 y se muestran “convencidas” de la legalidad de la convocatoria.

Gimeno se reunió este miércoles con Nuño de la Rosa, uno de los dos consejeros delegados –junto a Víctor del Pozo– nombrados el pasado mes de octubre cuando el mismo consejo desposeyó al presidente de sus poderes ejecutivos. También con el secretario del consejo, Antonio Hernández-Gil, en un intento de pactar “una tregua de conversación y de diseñar una salida ordenada”, pero “sin éxito”, explican las fuentes próximas al presidente.

En las dos últimas semanas se han sucedido las negociaciones entre las dos partes enfrentadas, pero el acuerdo ha sido imposible. Las hermanas Marta y Cristina Álvarez Guil y sus apoyos en el consejo pretendían que Dimas Gimeno dimitiera antes del día 14, sus familiares desistieran de las cuatro demandas judiciales que han presentado y se llevara a cabo una sustitución “ordenada”. Así, Nuño de la Rosa aparece como el mejor posicionado para ser el nuevo presidente de El Corte Inglés, un ejecutivo con 30 años de experiencia en la compañía. Fuentes de la cúpula niegan que Marta Álvarez Guil, una de las hijas adoptivas de Isidoro Álvarez,el anterior presidente, tenga interés alguno en el puesto, una opción que cuenta con el rechazo total de Gimeno. Desde el miércoles, además, los puentes de diálogo han quedado definitivamente rotos y sólo resta esperar el resultado de la votación en el consejo del jueves.

Contra el 67% del capital

La convocatoria de la reunión extraordinaria para destituir a Dimas Gimeno fue apoyada por las hermanas Álvarez Guil, los históricos Florencio Lasaga Munárriz y Carlos Martínez Echavarría, el expresidente de Endesa y exdiputado del PP Manuel Pizarro, Shahdaz Shahbaz, representante del jeque catarí, y Paloma García Peña, en nombre de Cartera Mancor, propietaria del 7% de las acciones. De ser depuesto, Gimeno continuará como consejero, aunque puede ser apeado también de ese cargo si así lo decide la junta de accionistas en agosto.

Tanto la Fundación El Corte Inglés, que preside Florencio Lasaga, como las hermanas Álvarez Guil apoyan el cese del presidente. La fundación posee el 37,39% de las acciones; las hijas de Isidoro Álvarez, a través de la patrimonial IASA, controlan el 15%. Dimas Gimeno tiene el 7% también a través de IASA, que en total cuenta con el 22% de El Corte Inglés y cuyo voto deciden las hermanas Álvarez Guil por ser las mayoritarias. Cartera Mancor, la sociedad patrimonial de la familia García Miranda, posee el 7%. Otro 9% está en manos de Corporación Ceslar, propiedad de la familia Álvarez Areces, que fue expulsada del consejo en 2015. El jeque catarí se hará con hasta el 12,5% cuando capitalice el préstamo de 1.000 millones de euros que concedió a la compañía hace tres años. Finalmente, los directivos de El Corte Inglés son los dueños de un 6% de las acciones. Es decir, a falta de conocerse las afinidades de Corporación Ceslar, del jeque catarí y de los directivos propietarios de acciones, casi el 67% del capital respalda la destitución de Dimas Gimeno.

Desposeído de competencias ejecutivas

La pugna entre el presidente y la cúpula de la compañía saltó a la luz cuando Dimas Gimeno pasó a ser un presidente sin poderes ejecutivos. Con el comienzo del nuevo año, su presencia pública se hizo constante y llamativa, incluyendo un acto con la presencia –y apoyo– del entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Planteaba alianzas con otras empresas para hacer frente a Amazon y anunciaba sus planes para sacar El Corte Inglés a bolsa. Después saltó a los periódicos la existencia de posibles irregularidades en la concesión de los contratos a dos empresas de vigilancia propiedad del director de Seguridad de la empresa, Juan Carlos Fernández-Cernuda Hidalgo. Gimeno pidió una auditoría, que El Corte Inglés ha encargado a Ernst & Young, también auditor externo de la compañía. Éste ha paralizado su investigación a la espera de que El Corte Inglés haga su propia indagación previa.

Mientras, la cúpula del grupo acusaba a Gimeno de “deslealtad” con la herencia de Isidoro Álvarez, su tío y quien precisamente le había designado sucesor. Las hermanas y los consejeros históricos le reprochan también que no haya ejecutado en los últimos tres años –fue nombrado en 2014– el plan estratégico, la salida a Bolsa o la creación de la comisión de nombramientos, todo lo que está reclamando ahora. Dimas Gimeno, por el contrario, defiende su gestión como un intento de “poner a la empresa en el siglo XXI” y aplicar los principios del buen gobierno corporativo, frente a la “vieja guardia”,anclada en unos métodos de gestión desfasados.

La crisis económica hizo sufrir a El Corte Inglés, un gigante que parecía inmune a cualquier contratiempo económico pero que terminó siendo adelantado por Mercadona a partir de 2010, primero en facturación y luego en beneficios. La caída del consumo hundió las cifras de los históricos grandes almacenes. Pasó de una facturación –17.898 millones de euros– y unas ganancias –747 millones– de récord en 2007 a desplomarse un 20,5% sus ingresos en 2013 y hasta un 84,2% los resultados en 2014. Tocó fondo, aunque desde entonces ha logrado recuperarse algo. Las últimas cifras conocidas son las de 2016 –El Corte Inglés cierra sus ejercicios en febrero y presenta las cuentas anuales en agosto–: ha aumentado su volumen de negocio hasta los 15.505 millones de euros y los beneficios hasta 161,9 millones.

Aun así, esas cifras quedan lejos de los tiempos de apogeo anteriores a la crisis. De hecho, la empresa no ha conseguido que su Ebitda –resultado bruto de explotación– crezca un 12% anual durante tres ejercicios como le había prometido al jeque catarí en su acuerdo para entrar en el capital. En 2015 aumentó un 10,4% y en 2016, un 7,5%. Cuando presentó sus últimas cuentas el pasado agosto, El Corte Inglés quitó a hierro a esos números en la confianza de que en 2017 el ebitda se dispare para compensar los porcentajes de los dos años anteriores.

Dimas Gimeno pacta su cese como consejero de El Corte Inglés horas antes de la junta

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