NEGOCIACIÓN COLECTIVA

Las empresas firman más descuelgues que convenios colectivos

Ignacio Ferndández Toxo, Cándido Méndez y Joan Rosell

Sindicatos y patronal terminarán el año sentados a una mesa en busca de un acuerdo sobre negociación colectiva que sustituya al que firmaron en enero de 2012 y ha guiado la contención de los salarios en estos dos últimos años de la crisis. Además de marcar la próxima evolución de los sueldos, el pacto deberá reanimar una negociación colectiva que no ha dejado de sufrir desde la aprobación de la reforma laboral y que sobrevivió vacilante al temido fin de la ultraactividad –la prórroga automática de los convenios una vez caducados y mientras se negocia su renovación–.

El bloqueo de la negociación colectiva los dos últimos años, que redujo el número de convenios a mínimos históricos, acompañado de los cambios legales, ha dejado sus secuelas. Hasta el punto de que, por ejemplo, se producen más descuelgues (más convenios que dejan de aplicarse) que convenios se firman. Lo destaca el secretario de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, quien asegura que los cambios legales han hecho retroceder la negociación colectiva a los años 70.

En efecto, en 2013 se registraron un total de 2.512 inaplicaciones (“descuelgues”) de convenios colectivos, mientras que se firmaron 2.317 convenios, según las estadísticas del Ministerio de Empleo. Para hacerse una idea de la magnitud del declive, basta con recordar que en 2007 se firmaron 4.230 convenios, casi el doble. La misma tendencia parece apuntarse en lo que va de año: hasta abril se han registrado 988 descuelgues, por sólo 486 convenios.

Los descuelgues son una creación de la reforma laboral aprobada en febrero de 2012. La ley permite ahora a las empresas dejar de aplicar las condiciones laborales establecidas en los convenios por causas económicas, organizativas o de producción. En el 94% de los casos, las empresas se descuelgan del salario pactado en el convenio. Pero también pueden dejar en suspenso la jornada de trabajo, el sistema de remuneración, el horario, las aportaciones a planes de pensiones o mejoras en el pago de las bajas. Antes de tomar la medida, el empresario debe negociarla con los representantes de los trabajadores.

Débil negociación colectiva

A tenor de las cifras, es indudable el éxito que ha tenido el descuelgue en la actuación de las empresas frente a la crisis. Así, las inaplicaciones se han más que triplicado desde las escasas 748 registradas en 2012.

Por el contrario, la firma de convenios colectivos ha quedado lastrada, de un lado, por la desaparición de empresas y la consiguiente caída del empleo causadas por la crisis; de otro, por el “debilitamiento” que le ha inoculado la reforma laboral. Al menos ése es el diagnóstico de José Ignacio Pérez Infante, miembro de Economistas frente a la Crisis. En un artículo incluido en el Anuario de Relaciones Laborales 2014 que publica el sindicato UGT, el economista culpa al “desequilibrio” entre empresarios y trabajadores propiciado por la reforma laboral de la parálisis que atenaza a la negociación colectiva. Aunque, poniendo la lupa sobre los números, también atribuye la caída de 2013 al “derrumbe” del número de revisiones de los convenios.

En 2013 sólo se revisaron 666 convenios, tres veces menos que el año anterior, cuando fueron actualizados 1.967. En 2008 llegaron a ser 3.092.

El Ministerio de Empleo interpreta de forma muy distinta el estado de la negociación colectiva. Según destaca en el comentario de los datos publicados a final de 2013, el aumento del número de nuevos convenios ha sido “considerable”: 758 más que en 2012 y 892 más que en 2011. En su artículo, Pérez Infante critica el uso que Empleo hace, “según le conviene”, de dos datos distintos: los convenios firmados en un año determinado y los convenios con efectos económicos en ese año. Lo que induce a la “confusión”, asegura. Sus reproches a la “falta de fiabilidad” y “ambigüedad” de las estadísticas del ministerio son reiteradas. A su juicio, Empleo utiliza los convenios firmados para “defender la potenciación de la negociación colectiva a partir de la reforma laboral”, puesto que en los dos últimos años éstos han aumentado, mientras disminuyen los convenios con efectos económicos (que pueden haberse firmado en años anteriores).

Más convenios de empresa

También destaca Empleo los 472 convenios firmados por las que llama “nuevas unidades de negociación”. De ellos, 447 son convenios de empresa. Se trata, explica Pérez Infante, de otro efecto de la reforma laboral, uno de cuyos objetivos declarados es, precisamente, estimular la firma de convenios de empresa, a los que concedió “prioridad aplicativa”: pueden modificar la cuantía del salario, las horas extraordinarias, el horario y las vacaciones, entre otros contenidos, de los convenios sectoriales.

“En los últimos años, los de empresa representan en torno a las tres cuartas partes de los convenios”, resalta el economista, un porcentaje superior en casi 10 puntos al de mediados de los 80. Según sus cifras, los convenios de empresa firmados en 2013 casi duplican a los registrados en los cuatro años anteriores.

Los cambios afectan igualmente al resto de los niveles de negociación. Los provinciales representan el 20% de los convenios colectivos, el 65% de las empresas y el 42% de los trabajadores (cada vez menos, dice Pérez Infante). Mientras, los autonómicos, aunque sólo representan al 1,5% de los convenios firmados, aumentan hasta 10% el número de trabajadores a los que amparan, y los nacionales, con otro 1,5%, cubren a un 40% de los asalariados.

También salarios

Es lo que el número dos de UGT llama “descentralización” de los convenios. “Se han firmado muchos convenios, pero los trabajadores implicados son menos”, advirtió durante la presentación del Anuario de Relaciones Laborales, que reúne artículos de un centenar de economistas, profesores y expertos legales sobre el mercado de trabajo y la economía española.

Según expuso, el nuevo acuerdo que salga de las conversaciones con la patronal no sólo deberá reactivar los convenios, sino también recuperar los salarios. “No es un convenio único para todo el país”, precisó Ferrer. Pero sí elaborará “criterios” para que puedan subirse los sueldos “en determinados sectores”, tal y como ha sugerido ya el presidente de la CEOE, Juan Rosell. “Los salarios siempre se han negociado por sectores”, aclaró. También defendió que no se excluya la evolución de los precios, el IPC, a la hora de fijarlos, como es el deseo del Gobierno –con ese fin preparó la Ley de Desindexación de la Economía– y de la patronal.

La mesa se abrirá en cuanto terminen, este mismo mes, los trabajos del grupo de economistas de ambas partes que están estudiando el estado de la negociación colectiva. Justo cuando la Comisión Europea, como ya ha hecho antes el FMI, ha vuelto a insistir en la regla de la contención salarial. Mientras, sindicatos y patronal esperan que el Ministerio de Empleo les convoque para reanudar un Diálogo Social también en estado vegetativo desde la reforma laboralDiálogo Social. En la agenda, avanzó Toni Ferrer, dos asuntos: la Garantía de Empleo Juvenil y los parados de larga duración.

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