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La salida de la crisis

La política de austeridad empuja la deuda pública a niveles récord de un siglo

El ministro de Economía, Luis de Guindos, el ministro de Finanzas francés, Michel Sapin, y su homólogo griego Yanis Varufakis, en la reunión del Eurogrupo esta semana.

La teoría era buena, pero ha resultado ser falsa. Alberto Alesina y Silvia Ardagna, profesores de la Universidad de Harvard y padres del concepto "austeridad expansiva", defienden que si los Gobiernos recortan el gasto público, en especial el gasto social y recortan salarios, envían una señal a los mercados que estos no pueden ignorar. Atraídos por la rectitud fiscal y la ortodoxia, los mercados invierten, la economía se sanea y el país prospera. La teoría, aplicada con entusiasmo en Europa, no se ha cumplido.

En España, las políticas de austeridad afectaron a los ingresos del Estado -compensados con subidas de impuestos-, deprimieron la actividad y han hecho crecer la deuda pública año tras año hasta situarla en el 98,1% del PIB. El pasado año, la carga aumentó en 67.777 millones de euros, 186 millones al día y llegó a 1,033 billones. Hay que remontarse a principios del siglo XX para encontrar un porcentaje de deuda en relación al PIB tan elevado.

"Existe relación entre la intensidad de las políticas de austeridad aplicadas en algunos países y la evolución de su endeudamiento", sostiene el presidente de Analistas Financieros Internacionales  (AFI), Emilio Ontiveros. Los casos de Grecia, Portugal e Irlanda, pero también el de España, respaldan la afirmación. En el caso español, desde 2007, cuando comenzó la crisis, la deuda no ha dejado de crecer hasta casi triplicarse. Ha pasado de 382.307 millones a los 1.033.958 millones de 2014. En Grecia, tras los rescates, el PIB ha caído un 25% mientras la deuda ha aumentado hasta el 175% del PIB.

Mejora en 2016

El Gobierno sostiene que la deuda pública comenzará a bajar a partir de 2016 por el mayor crecimiento económico, la reducción del déficit y la “limpieza de deudas pendientes”, según expresión del secretario de Estado de Economía, Íñigo Fernández de Mesa.

Pero no será tan fácil. En una economía que ha empezado a crecer precisamente cuando se han relajado las políticas de ajuste "sólo se reducirá la deuda cuando se articulen políticas de estímulo de la demanda que faciliten crecimientos de en torno al 3% en la eurozona y España", sostiene Ontiveros. Y eso no es fácil. "Requiere varias condiciones: tipos de interés bajos, una salida a las perturbaciones en Grecia y políticas de estímulo de la demanda".

Reducir la deuda significa aligerar la carga de intereses que paga el Estado por financiar el agujero entre ingresos y gastos de cada año. En 2014, el importe de los intereses se elevó a 36.590 millones, el 22,2% del total del gasto público. La previsión para este año, tal y como figura en los Presupuestos Generales del Estado, es de 35.490 millones, 1.100 millones menos.

Superávit y déficit

"Sube la deuda porque hay un déficit importante", explica el economista Carmelo Tajadura. "Hasta Grecia ha conseguido tener superávit primario (más ingresos que gastos restado el pago de intereses); España no lo conseguirá ni en 2014 ni en 2015 y ya veremos en 2016", sostiene Tajadura; "y para reducir la deuda, primero hay que tener superávit primario".

Pero ¿por qué crece y crece la deuda pública cuando se han realizado notables recortes en sanidad, educación y prestaciones de desempleo entre otros? "Porque el ajuste ha sido insuficiente", asegura Tajadura, "se ajustó algo en 2012 en sanidad o educación y luego...nada, todo para aparentar que el PIB crece".

Desde 2011, con el Gobierno de Mariano Rajoy, la deuda pública se ha incrementado en 297.490 millones. Al cierre de2011, la deuda era de  736.490 milllones. Hoy roza el 100% del PIB (98,15), y ello pese a haber incluido en el PIB el dinero que mueven la prostitución o el narcotráfico. España se codea ya con los países de la OCDE con deuda por encima del 100% de su PIB como Japón (233%), Grecia (175%), Portugal (131%) Italia (131%); Irlanda (114%), EE UU (104%)  o Bélgica (108%).

Los millones de la banca

"La deuda continúa aumentando porque continúa aumentando el déficit público.Porque no toda la deuda se anota en la cifra de déficit, que al fin y al cabo es una convención", explica el economista de Economistas Frente a la Crisis Antonio González. Se refiere González a las ayudas al sector financiero, con los 40.000 millones de euros del rescate y el acompañamiento de garantías y avalesrescate y el acompañamiento, que tienen su reflejo en la deuda.

Aunque el rescate de la banca tuvo su mayor efecto en 2012, para Antonio Gutiérrez, ex diputado socialista y ex presidente de la Comisión de Economía y Hacienda del Congreso, "tenemos la deuda que tenemos, entre otras cosas porque ha habido deuda privada que se ha transformado en deuda pública". En su opinión, además, "será difícil corregir la situación porque en cuanto la economía muestra una mínima recuperación, vuelven los desequilibrios". "Es una economía enormemente dependiente", concluye.

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Con una deuda pública disparada, la clave es crecer. Aunque con enfoques distintos sobre los efectos y la profundidad de los recortes aplicados en España, Ontiveros y Tajadura coinciden en que con crecimientos de la economía modestos, la carga de la deuda seguirá siendo un lastre insoportable durante mucho tiempo. Tajadura es rotundo: "creciendo a tasas del 1,5% y con una inflación escasa, la deuda no se puede pagar".Deuda impagable

Es la misma tesis que defendió el presidente del instituto de economía alemán Information and Forschung (IFO) Hans-Werner Sinn, al abogar públicamente por una conferencia en la UE para tratar el tema de la deuda en Europa, con una idea central muy clara: "La ilusión de recuperar el dinero (prestado) es solo eso, una ilusión".

Pero admitir el fracaso de las políticas aplicadas en Europa e impulsadas por Alemania no es fácil. "No lo pueden reconocer", asegura Bruno Estrada (Fundación I de Mayo), "porque sería una debacle en términos políticos". "Un Gobierno menos mezquino (que el de Rajoy)", abunda el exdiputado socialista Gutiérrez, "se agruparía con otros países para discutir la situación con Estados como Alemania, cuyos bancos fueron cooperadores en la formación de la burbuja inmobiliaria del sur".

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