Precariedad laboral

Trabajo prevé extender la 'Ley Rider' a otros sectores con falsos autónomos: empleadas del hogar, abogados o traductores

Un rider de Globo circula durante la primera noche de toque de queda en Madrid a 26 de octubre de 2020.
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La Ley Rider que el Ministerio de Trabajo y los agentes sociales cerraron el pasado miércoles 11 de marzo por la noche divide a los empresarios, algunos de los cuales han vaticinado apocalípticamente el fin "del sector de reparto a domicilio". Los sindicatos de riders, en cambio, dicen que la ley se ha quedado corta. La ley, en cualquier caso, de momento afecta solo a los falsos autónomos que recorren en moto o en bicicleta las urbes españolas con una gran mochila. Pero no se va a quedar ahí, confían en el ministerio.  

Por ahora se imponen dos medidas: la conversión de los falsos autónomos repartidores en asalariados y el derecho de los sindicatos u otros representantes de los trabajadores a ser informados de los algoritmos que rigen su rutina laboral. Pero la idea es extender la medida a otros colectivos laborales cuya producción también está controlada por un algoritmo: empleadas del hogar, cuidadoras de personas dependientes, babysitter (canguros), traductores, desarrolladores de software, traductores...babysitter 

"Hay que regular a todas las plataformas digitales. A todas. Es lo que dice la Comisión Europea", señala Carlos Gutiérrez, responsable de Juventud y Nuevas Realidades del Trabajo de CCOO. La modificación del artículo 64 del Estatuto de los Trabajadores –la nueva fórmula que obliga a informar del algoritmo a representantes sindicales– solo afecta a las plataformas que trabajen con asalariados, pero excluye al resto de apps que ejercen las mismas prácticasapps

En Trabajo aseguran que la "inmensa mayoría" de falsos autónomos se concentraban en el sector de reparto de comida a domicilio. De hecho es imposible conocer a ciencia cierta el número total de riders, pero oscila entre los 15.000 y 30.000 trabajadores. Esta uberización de la economía, por la cual un empleado reparte a través de distintas plataformas, tuvo un triste episodio en la ciudad de Madrid el pasado 8 de febrero: un rider de 48 años fue atropellado mortalmente por un camión de la basura e inicialmente se pensó que ejercía en Glovo, por el detalle de su mochila. La víctima finalmente resultó ser de Deliveroo tras horas de confusión.    

En su rueda de prensa posterior al acuerdo, la ministra Yolanda Díaz señaló que la "laborización" de los falsos autónomos a los que recurren Glovo, Deliveroo, Uber Eats o Stuart (no así Just Eat) se haría "automáticamente" una vez la norma entre en vigor tras pasar por el Consejo de Ministros. Díaz celebró que España es pionera mundial en este tipo de medidas (California aprobó una ley similar que fue tumbada en referéndum popular a propuesta de Uber) y que en los picos de demanda (fines de semana, festivos, etcétera) las plataformas digitales tendrán que contratar a temporales, como trabajadores por cuenta ajena u otras fórmulas. 

Todo depende de Economía

La titular de Trabajo, que en pocas semanas ocupará una vicepresidencia del Gobierno tras la salida de Pablo Iglesias, avanzó que muchas otras plataformas digitales como las mencionadas quedaban fuera de la regulación. Yolanda Díaz aseguró que esa regulación le corresponde al Ministerio de Asuntos Económicos, que tutela la vicepresidenta Nadia Calviño, al alimón con su cartera. Díaz puntualizó que su deseo era abordar la urgencia de los riders tras más de 40 sentencias judiciales a favor de laboralizar a los falsos autónomos. El fallo más importante tuvo lugar el pasado 23 de septiembre, cuando el Tribunal Supremo sentenció que los repartidores de Glovo debían ser asalariados. La ley llega seis meses después. 

La gestión algorítmica de la producción es muy amplia, y va mucho más allá de los riders. El sector logístico cada vez más recurre a estas prácticas, algo que saben bien decenas de miles de españoles que acuden a trabajar temporalmente a Países Bajos cada año. Según la Guía de gestión algorítmica, publicada en septiembre del año pasado por la federación sindical internacional UNI, empresas multinacionales como Amazon "han comenzado a experimentar dispositivos de retroalimentación táctil portátiles para sus trabajadores de almacenes, utilizando vibraciones para guiar sus movimientos de brazo al estante correcto lo más rápido posible para ser aún más eficientes".

La guía sindical advierte de estas prácticas. "Este nivel de híper eficiencia no solamente puede ser extremadamente estresante para los trabajadores, sino que priva de autonomía a las personas; de esta manera puede ser deshumanizante al convertirlas en poco más que engranajes de una gran máquina automatizada, en las que ni siquiera se confía para que tomen decisiones sobre los movimientos de sus propios miembros o sobre el tamaño de la caja a utilizar o el largo de la cinta que hay que cortar para sellarla".

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