Atentado a la libertad de expresión

‘Charlie Hebdo’ y su compleja relación con el islam

Las muestras de solidaridad con 'Charlie Hebdo' se suceden por toda Europa. En la imagen, concentración esta mañana de periodistas navarros frente al Parlamento foral.

La imagen es de una ironía que, al echar la vista atrás, hiela la sangre. En la página 7 del número de Charlie Hebdo de este mismo miércoles, puede verse una pequeña caricatura firmada por Charb, director de redacción del semanario asesinado este 7 de enero. A la frase: “Siguen sin cometerse atentados en Francia”, un yihadista responde: “¡Un momento! Hasta finales de enero hay tiempo para los propósitos de Año Nuevo”. ¿Es premonitoria esta imagen macabra?

A la hora de escribir estas líneas, se desconocía con certeza el móvil de los autores del atentado que ha causado 12 muertos, trabajadores de Charlie Hebdo y agentes de policía que se encontraban en las inmediaciones. Sin embargo, tal y como se puede constatar en el vídeo filmado por la agencia de prensa Première ligne, dos asaltantes armados gritaron “Allahu Akbar [Alá es el más grande]” en la calle. Sea como fuere, es difícil no pensar de inmediato en que se trata de un ataque de extremistas islamistas, dado que, desde hace casi nueve años, el semanario se sitúa en el centro de todas las polémicas con relación al islam. Es verdad que Charlie Hebdo se ha mostrado siempre orgulloso de atacar a las tres religiones monoteístas, asumiendo su pésimo gusto. Pero el lugar y la representación del islam en las páginas del semanario han sido objeto de numerosas controversias. Y, ahora, de un atentado.

En la mañana del 2 de noviembre de 2011, dos terceras partes de la sede que entonces ocupaba el semanario fue pasto de las llamas como consecuencia del lanzamiento de un cóctel molotov en la redacción. El mismo día, el sitio web del periódico  fue también pirateado dos veces. 

Las investigaciones sobre la autoría del atentado nunca dieron fruto alguno, pero para [el director asesinado] Charb, el origen del incendio no dejaba lugar a dudas. Según él, los hechos estaban directamente relacionados con una publicación de ese mismo día que llevaba por subtítulo “Charia hebdo” (Sharia hebdo) que se ilustraba con una caricatura de “Mahoma, redactor jefe”. “Con el fin de celebrar dignamente la victoria del partido islamista Ennahda en Túnez y la promesa del presidente del CNT (Consejo Nacional de Transición) de que la sharía puede ser la principal fuente de derecho en Libia, Charlie Hebdo ha propuesto a Mahoma el cargo de redactor jefe, de forma excepcional, para su próximo número”, precisó el periódico en un comunicado. En portada se podía ver a un Mahoma risueño que afirmaba: “100 latigazos, si no te tronchas de risa!”.

Por aquel entonces, Charb señaló que había recibido numerosas amenazas, a través de Twitter y Facebook, que el periódico hacía llegar convenientemente a la Policía. Este es el testimonio que ofrecía Charb ante las cámaras de BFM TV:

A preguntas de Rue89llegó a declarar: “¿Cómo se puede responder a esta gente? Los verdaderos musulmanes no queman periódicos. Lo peor es que estos tres imbéciles van a hacer que se tome por integristas a todos los musulmanes de Francia”. Tras el incendio, la redacción del periódico satírico se instaló durante un tiempo en la sede de Libération.

El periódico recibió el apoyo de toda la clase política. François Hollande, entonces candidato a la Presidencia de la República, expresó su “indignación” y señaló que “por desgracia, el combate por la libertad de expresión” se encontraba “tristemente de actualidad”. Claude Guéant, en aquel momento ministro del Interior, manifestó por su parte que “gustase o no Charlie Hebdo, todo el mundo, todos los franceses debían mostrarse solidarios esa mañana con un periódico que, con su existencia y su forma de ser, simboliza la libertad de prensa”. Por su parte, Marine Le Pen afirmaba que “el atentado contra Charlie Hebdo suponía tanto un atentado contra la libertad de prensa como una agresión contra la laicidad”, en un comunicado que llevaba por título: “La sharia, ¿puede ser intocable en Francia?”. Incluso Yvan Rioufol, cronista de Le Figaro, ideológicamente a la derecha de la derecha, publicaba una entrada en un blog del diario, donde denunciaba un “nuevo fascismo” y una “regresión oscurantista”.

Sylvie Coma, directora adjunta de la redacción del semanario satírico, en declaraciones a Le Monde decía: “Marine Le Pen y Riposte Laïque nos van a manifestar su apoyo. Lo lamentamos, pero no vamos a censurarnos por eso [...] Para nosotros, desde el momento en que la religión se convierte en un instrumento político, lo criticaremos”.

Sin embargo, fue a partir de febrero de 2006 cuando una parte del mundo musulmán comenzó a ver a Charlie Hebdo como un enemigo no solo en Francia, también en el extranjero. Copó el centro del debate que rodeó la publicación en el diario danés de las caricaturas de Mahoma, que el diario satírico fue el primero en reproducir en Francia. Estas caricaturas, especialmente las que representaban al profeta con un turbante en forma de bomba, generaron fuertes críticas. Tras recibir amenazas, la redacción de Charlie Hebdo recibió protección policial.

El número especial publicado entonces, que incluía una caricatura del profeta que decía: “Es duro que te quieran unos imbéciles”, fue denunciado ante la justicia por parte de varias asociaciones musulmanas, entre ellas la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia (UOIF), el Consejo Francés del Culto Musulmán (CFCM) y la Gran Mezquita de París. Nicolás Sarkozy, entonces ministro del Interior, testificó a favor de la libertad de expresión y las denuncias finalmente fueron archivadas.

ATAQUES AL SEMANARIO

El politólogo Jean-Yves Camus, cercano a la redacción del semanario, ha manifestado a Le Monde el horror que siente ante lo sucedido: “En la historia de nuestro país, nunca hemos visto un órgano de prensa metódicamente diezmado con un modus operandi militar. Ningún periódico se ha visto atacado de este modo porque hay un principio que es el de la libertad de prensa que, hasta la fecha, se respetaba; se trata de una escalada impensable. Las personas que trabajaban en Charlie Hebdo no tienen ningún sentimiento de odio hacia nadie, desde luego no contra los musulmanes. Critican las religiones. Los que han cometido estos atentados no han entendido nada. Se trata de odio puro y duro, estamos ante la negación absoluta del pensamiento”.

Sin embargo, en Francia, todo el mundo no opinaba de este modo, especialmente en el seno de la izquierda de la izquierda.

En su número de noviembre de 2011, el mensual CQFD publicó un texto muy duro, firmado por un extrabajador de Charlie, Olivier Cyran, para quien el semanario se había volcado en la islamofobia pura y dura. “Atacar a los musulmanes ya no es solo un buen negocio comercial, sino que es la prueba de pertenencia a la izquierda e incluso a la izquierda de la izquierda”, lamentaba. “Hay que rendirse a la evidencia: ideológicamente, las bromas de Charlie Hebdo han ganado la partida. Diez años de pullas obsesivas y de discursos llenos de odio en contra del islam, consagrados por las 'caricaturas danesas' y el ascenso de las escaleras del Festival de Cannes junto al [antifundamentalista Bernard-Henri Levy] BHL han esparcido su veneno entre los cerebros de los más finamente letrados”, denunciaba CQFD

Dos años después, una canción que formaba parte de la banda sonora original de la película La Marche (pero que no aparecía en la película), atacaba también con mucha dureza al periódico. Firmada por algunos de los mejores raperos franceses, incluía una estrofa, cantada por Nekfeu, que decía literalmente: “Reclamo un auto de fe para estos perros de Charlie Hebdo”.

En un comunicado, la redacción de Charlie Hebdo llegó a denunciar la “violencia” de dichas palabras y mostraba su sorpresa por que la canción hiciese suyos los “propósitos que defiende tradicionalmente la extrema derecha musulmana”.

El 20 de noviembre de 2013, Charb y Fabrice Nicolino, uno de los periodistas del semanario, publicaban un artículo en Le Monde en el que volvían a insistir en que “Charlie Hebdo no es racista”Charlie Hebdo. “No queremos escondernos y así seguiremos, por supuesto. Incluso aunque resulte menos fácil que en 1970, seguiremos riéndonos de los curas, de los rabinos y de los imanes, guste o no. ¿Somos minoritarios? Quizás, pero en cualquier caso estamos orgullosos de nuestras tradiciones. Y que estos que tildan y que tildarán mañana de racista a Charlie Hebdo que tengan al menos el valor de decirlo en voz alta y con nombres y apellidos. Sabremos qué responderles”.

______________Traducción: Mariola Moreno

Leer el texto en francés:

¿Qué queda del espíritu 'Charlie Hebdo'?

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