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China frente al rompecabezas de Corea del Norte

El presidente chino, Xi Jinping, durante la ceremonia por el 90 aniversario del Ejército de Liberación Popular en el Gran Palacio del Pueblo en Pekín

Elodie Goulesque (corresponsal en China de Mediapart)

De pie y estoico frente a un centenar de oficiales de alto rango sentados frente a él en el Gran Salón del Pueblo de Pekín [sede de la Asamblea Popular de China, máximo órgano legislativo del país], Xi Jinping deseaba promover la paz a principios de agosto, coincidiendo con la celebración del 90 aniversario del Ejército Popular de Liberación. Con ese discurso, el presidente del gigante asiático quería mostrar no sólo que el ejército debe obedecer al Partido Comunista y que China está dispuesta a luchar por defender su territorio, sino también que quiere trabajar con otras potencias internacionales para mantener la paz. En un clima de tensión en la región, este último mensaje es tranquilizador. Mientras que Donald Trump pide a China ser más estricta con su vecino norcoreano, el mandatario chino parece querer apaciguar las tensiones.

Durante la semana anterior, Pyongyang había llevado a cabo una nueva prueba balística, esta vez de un misil de largo alcance que podría, según Corea del Norte, alcanzar Estados Unidos. Una vez más, a Kim Jong-un no le han importado las sanciones de la ONU y continúa con su carrera armamentística nuclear. Ante ello, Trump ha endurecido durante las últimas semanas su discurso contra los norcoreanos, instándoles a no realizar ninguna amenaza más si no quieren encontrarse con un nivel de "fuego" y "furia" inédita en la historia mundial. ¿La respuesta del gobierno de Kim Jong-un? Que están "examinando cuidadosamente" un posible plan para atacar con misiles el territorio estadounidense de la isla de Guam, situada en el Pacífico.

En medio de las amenazas y entre el poder estadounidense y la obstinación norcoreana, China se ha convertido en un interlocutor privilegiado. Desde la llegada al poder de Kim Jong-un, la crisis se ha intensificado. Y la elección del imprevisible Trump tampoco ha ayudado: hace unas semanas, el país asiático fue criticado por el presidente a golpe de tuit, incluso usando mayúsculas.

 

Después de las últimas pruebas de lanzamiento, Trump no dudó en expresar su descontento con el reino Medio: "Estoy muy decepcionado con China. Nuestros estúpidos exdirigentes les dejaron captar mil millones de dólares al año de deuda, y no hicieron nada con Corea del Norte, limitándose a hablar", y, vía Twitter, añadió que "China podría resolver este problema fácilmente". Aunque es de conocimiento global que el presidente estadounidense no es un experto en conflictos internacionales, anunciar que este problema podría resolverse "fácilmente" parece, cuanto menos, optimista.

En primer lugar, porque China mantiene con Corea del Norte unas relaciones complejas. Los dos países establecieron relaciones diplomáticas en 1949. China, viendo la amenaza de que llegara a sus puertas la Guerra de Corea en 1950, dio respaldo a las tropas norcoreanas, pagando un alto precio humano. La firma en 1961 del tratado de amistad, de cooperación y de asistencia mutua reforzó la alianza: si Corea del Norte era atacada, China podría intervenir en su favor. Estas relaciones, buenas en teoría, aparecen resaltadas en la página web de la embajada china en Pyongyang. Se encuentra, además, todo un historial de las diferentes visitas, oficiales o no, que los líderes o miembros del gobierno chino y norcoreano han hecho al país vecino. Pero esta lista termina en 2002. Fue en esta fecha cuando Corea del Norte anunció la reactivación de su programa nuclear.

Hoy, Pekín es el principal interlocutor de Pyongyang y la comunidad internacional se siente a gusto con ello. Aunque Pekín inició en 2003 las "reuniones a seis" que permiten a China, Estados Unidos, las dos Coreas además de a Japón y Rusia sentarse a dialogar con vistas a una desnuclearización de la península, esto no impidió a su vecino del norte continuar con su escalada militar.

En 2006, Corea del Norte llevó a cabo su primera prueba nuclear, por lo que esta vez el peligro era muy concreto. Sin embargo, ¿qué puede hacer China frente a la locura de Kim Jong-un? No mucho más. Esto es, en todo caso, lo que piensa Wang Dong, profesor de relaciones internacionales en la universidad de Pekín: "El gobierno chino ha hecho todo lo que ha podido para resolver el problema de forma pacífica, y no es la solución ya que es un desafío colectivo". Para este catedrático, el problema no viene de China: "¿De dónde procede la amenaza de Corea del Norte? Ni de China ni de Rusia, pero sí de Estados Unidos. Mientras no participen realmente en el debate, nada va a cambiar". En la propuesta hecha por Pekín para intentar resolver la crisis, a cambio de congelar los programas nucleares y balísticos norcoreanos, Estados Unidos debería finalizar sus ejercicios militares con Corea del Sur. Este compromiso gusta, y mucho, a China ya que dejaría de tener al ejército americano en sus puertas.

"La amenaza de EEUU es mucho mayor para los intereses chinos"

Es este último punto, la presencia estadounidense en Asia, la que anima a China a mantener la cautela. Seúl está respaldado por Washington desde el fin de la Guerra de Corea. En aquella época, había un frente comunista –Corea del Norte, URSS y China– frente a Corea del Sur y EEUU. Desde 1953, el ejército americano cuenta con cerca de 29.000 soldados en territorio surcoreano, ya que, técnicamente, ambas Coreas están en guerra. Si la crisis con Pyongyang se resolviera, la unificación de la península sería factible y el ejército de Estados Unidos estaría, entonces, literalmente en la frontera china. Sin contar, además, con el flujo de refugiados que podrían atravesar esta frontera.

Después de esta prueba militar de Corea del Norte, la Casa Blanca mandó sobrevolar la península a un bombardero B-1B y sometió a pruebas al escudo de antimisiles THAAD, ingenieria estadounidense que protege a Corea del Sur de los misiles de corto y medio alcance. Este sistema de defensa es uno de los puntos de fricción con China, que acusa a Washington de utilizar su radar para controlar mejor los sistemas chinos. Según un artículo de Yanmei Xie, analista experto en política china para el think tank Gavekal Dragonomics: "En los círculos de política exterior en Pekín, muchos ya han tenido bastante de Kim Jong-un, pero, a pesar de todos sus errores, se esfuerza por mantener el apoyo del ejército chino y del Partido Comunista. Estados Unidos es, por tanto, una amenaza mucho mayor para los intereses chinos y para la seguridad del partido".

China se encuentra atrapada entre sus propios intereses y los de la comunidad internacional. Después de la última prueba balística, Trump amenazó a Pekín con sanciones económicas por su inacción contra Corea del Norte. Una advertencia a la cual el gobierno chino respondió de inmediato. Qian Keming, viceministro de Comercio, recordó que "la cuestión nuclear norcoreana y los lazos comerciales entre China y EEUU son dos cuestiones completamente distintas. No están relacionadas y no deberían ser discutidas juntas".

Desde su elección, el presidente de Estados Unidos continúa apuntando con el dedo la competencia desleal china en términos de comercio internacional. La comunidad internacional también señala al país asiático por su falta de compromiso para restringir sus intercambios comerciales con Corea del Norte. El carbón, en particular, es uno de los puntos sensibles ya que China importa mucho desde su país vecino. En 2016, importaron 22,5 millones de toneladas de carbón norcoreano. Hace algunas semanas, el diario del partido comunista, el Global Times, anunció que las ventas de carbón de Corea del Norte se habían reducido un 75% durante la primera mitad del 2017, pero, al mismo tiempo, las autoridades anunciaban que los intercambios comerciales con su vecino norcoreano se habían incrementado un 10,5% durante el mismo período. China también exporta a Corea del Norte petróleo y bienes de consumo. Sin olvidar que muchos norcoreanos cruzan cada día la frontera entre ambos países para trabajar en empresas chinas. La mano de obra procedente de Corea del Norte es incluso más barata que la china.

Un miembro del gobierno de Trump indicó también a primeros de agosto que el líder estadounidense estaba a punto de anunciar futuras sanciones contra China apelando a la sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que permite al líder de EEUU imponer restricciones con el fin de proteger las empresas americanas frente a la competencia desleal. Se trata de una medida poco utilizada desde 1995 tras la creación de la Organización Mundial del Comercio.

La pregunta ahora es conocer si este tipo de sanción sería eficaz e incitaría a China a presionar a Pyongyang o, más bien, tendría el efecto contrario. Sea lo que sea, frente a dos líderes impredecibles como Kim Jong-un y Donald Trump, Pekín cumple ahora con el papel de un árbitro casi razonable. _____________________

El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba nuevas sanciones contra Corea del Norte

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Traducción: Alba Precedo

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