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La gestión de la crisis provoca inusuales críticas en el 'partido-Estado' chino

El presidente de China, Xi Jinping, ha ordenado a las Fuerzas Armadas que contribuyan a combatir el brote del coronavirus.

François Bougon (Mediapart)

China tiene un enemigo declarado: el nuevo coronavirus, 2019-nCoV. Todo el país debe unirse para luchar contra este “demonio”, en palabras de su comandante en jefe, el secretario general del Partido Comunista y presidente de la República, Xi Jinping, que recibía el martes en Pekín al director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Ante las preguntas sobre la falta de transparencia y de respuesta a la epidemia –los primeros casos se detectaron ya en diciembre, antes de que los científicos chinos identificaran y aislaran el nuevo coronavirus el 7 de enero–, el mandatario chino afirmó durante su reunión con el jefe de la OMS, según el informe publicado el miércoles en el Diario del Pueblo: “No podemos dejar que el diablo se esconda. El Gobierno de China siempre ha comunicado la información sobre la epidemia de manera abierta, transparente y responsable, tanto dentro como fuera del país, al tiempo que ha abordado activamente las preocupaciones de todos y ha reforzado su cooperación con la comunidad internacional”.

Por su parte, citado en un comunicado de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus elogió “la seriedad con que China está tratando esta epidemia y, en particular, la determinación de sus dirigentes y la transparencia que han demostrado, sobre todo en la comunicación de datos y la secuencia genética del virus”.

Al volver de China, donde acompañó al director general de la OMS, Michael Ryan, director ejecutivo del programa de gestión de emergencias sanitarias de la organización, aseguró estar “impresionado por el nivel de compromiso de las autoridades chinas a todos los niveles” –sin precedentes, a su juicio– y la “increíble transparencia” que también ha demostrado el país, en particular en relación con la epidemia del Síndrome respiratorio agudo severo (SRAS) de 2002-2003 (774 muertes en todo el mundo, 648 de ellas en China, incluida Hong Kong). “El desafío es grande pero la respuesta ha sido masiva”, declaró y aseveró que “antes de criticar a China o señalarla con el dedo, hay que admitirlo”.

Además, el jefe de la OMS decidía convocar otra reunión de emergencia este jueves para determinar si el brote requiere una alerta internacional. “La mayoría de los más de 6.000 casos del nuevo coronavirus se encuentran en China, y hasta la fecha sólo se ha registrado un 1%, o sea 68 casos, en otros 15 países. Pero la transmisión de persona a persona se ha producido en tres países fuera de China”, precisó. “Este riesgo de propagación global es la razón por la que he convocado el comité de emergencia”. El 22 de enero, la OMS decidió no declarar una emergencia de salud pública de interés internacional por la epidemia.

Zonas de sombra

Sin embargo, sigue habiendo zonas de sombra, en particular en lo que respecta a las decisiones tardías adoptadas por las autoridades locales en la ciudad de Wuhan, el epicentro de la epidemia en la provincia central de Hubei.

En un extenso texto publicado en el sitio web China Media Project, un experimentado periodista conocido con el pseudónimo de Da Shiji, escribía que el virus había podido propagarse durante 40 días antes de que se tomara la decisión de aislar a la ciudad de 11 millones de habitantes en vísperas del Año Nuevo Lunar.

Explica que fue por deseo de los dirigentes locales de priorizar la estabilidad, aunque ello significara sacrificar la salud de los residentes ocultando la verdad sobre la epidemia: “Estos gobernantes cobardes e incompetentes no pueden asumir la responsabilidad necesaria para gobernar en un momento que se ha convertido esencialmente en un estado de guerra”, añadió.

En el seno del sistema, hay quien ha expresado reservas y críticas. Por ejemplo, en una entrevista realizada el miércoles al epidemiólogo jefe del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de China, Zeng Guang, el editor jefe del periódico nacionalista Global Times, Hu Xijin, le preguntaba por los ocho residentes de Wuhan que fueron retenidos durante un corto periodo en enero, acusados de propagar “rumores” sobre una nueva epidemia del SRAS.

Zeng Guang declaró que estos “denunciantes” debían ser “respetados” porque tenían razón antes que nadie, aunque no tuvieran “pruebas científicas”.

El martes, los ocho residentes recibieron un fuerte apoyo del Tribunal Supremo chino. En una nota, el Alto tribunal dictaminó que se les debería haber escuchado: “Si el público hubiera escuchado este rumor en su momento y, por miedo al SRAS, hubiera tomado medidas como llevar una máscara, una desinfección estricta y evitar ir al mercado de animales salvajes, esta habría sido una mejor manera de prevenir y controlar el nuevo coronavirus y algo bueno”. Por consiguiente, frente a información falsa, "los organismos encargados de la aplicación de las leyes deberían tener plenamente en cuenta la malevolencia subjetiva de los transmisores y difusores de la información y su capacidad para reconocerla. Siempre que la información sea cierta, los editores y los organismos de radiodifusión no son subjetivamente maliciosos, y el comportamiento no ha causado objetivamente un daño grave. Debemos mantener una actitud tolerante hacia esa información falsa”.

La primera muerte por el virus, la de un hombre de 61 años, ocurrió el 9 de enero. El mismo día, expertos médicos citados por el canal estatal de CCTV dijeron que era un nuevo coronavirus. Dos días después, la Comisión Municipal de Salud de Wuhan emitió un comunicado en el que confirmaba la primera muerte e informaba de 41 casos, pero dijo que desde el 3 de enero no se habían detectado nuevos casos, que no se había infectado ningún personal médico y que no se habían encontrado pruebas de transmisión entre personas.

Del 11 al 15 de enero, la oficina de salud de Wuhan aseguró que no había sido informada de ningún nuevo caso. No fue hasta el día 16 cuando el número oficial de nuevos casos por día aumentó de 4 a 60. El día 21, reconocerá que 15 miembros del personal del hospital han sido contaminados.

Sin embargo, según una investigación del medio de comunicación chino Caixin, ya el 5 de enero un médico de un hospital de Wuhan tuvo fiebre y fue hospitalizado cinco días después por una neumonía causada por el coronavirus. El 19 de enero, el Dr. Zhong Nanshan, especialista en enfermedades respiratorias y famoso por su compromiso en la lucha contra el SRAS en 2002-2003, visitó Wuhan y declaró que el nuevo coronavirus puede transmitirse de un ser humano a otro, lo que aumenta la conciencia general.

Una rara autocrítica

El lunes, en una larga entrevista de casi una hora en CCTV, el alcalde de Wuhan Zhou Xianwang hizo una rara autocrítica. “No sólo no dimos la información a tiempo, sino que tampoco utilizamos la información que teníamos para mejorar nuestro trabajo”, afirmó y añadió que la Ley de Prevención y Tratamiento de Enfermedades Infecciosas le impedía publicar cualquier información considerada sensible por iniciativa propia. “Como Gobierno local, una vez obtenida la información, sólo podemos revelarla con permiso”.

Sin embargo, no especificó cuándo informó a las autoridades centrales del brote. El Consejo de Estado (gobierno) celebró una reunión de emergencia el 20 de enero en la que se clasificó el nuevo coronavirus como “Clase A”, lo que, según Zhou, permitió “adoptar algunas medidas difíciles, entre ellas la contención de Wuhan y la suspensión de los metros, autobuses, transbordadores y autocares”.

En la misma entrevista, Zhou incluso planteó la idea de presentar la dimisión por poner en cuarentena la ciudad: “Si los ciudadanos piensan que cometimos un error, dimitiremos”. Pero de momento, sólo los funcionarios de menor rango en otras provincias han sido castigados por su mala gestión de la crisis.

El jueves, el Comité Disciplinario del Partido Comunista difundió una directiva recordando a todos la importancia de luchar contra la epidemia: “Es necesario aplicar estrictamente la disciplina y poner en práctica las decisiones del Comité Central del Partido y las importantes instrucciones del secretario general relativas a problemas tales como la falta de realización del trabajo correctamente, el fraude o el engaño, castigándolos severamente... En cuanto a las cuestiones disciplinarias como el posible abandono del deber o la malversación de fondos en la labor de prevención y control de la epidemia, las trataremos de acuerdo con la ley y los reglamentos de manera resuelta”.

Advertir a aquellos dentro del partido-Estado que pueden ser culpables de los fracasos y señalar a un enemigo común también ayuda a cerrar filas y evitar tener que responder a algunas de las preguntas que la gente tiene sobre los fracasos tempranos. Las autoridades chinas, con Xi Jinping en primera línea, están usando metáforas de guerra hasta la saciedad, mientras que el número de muertos por la epidemia el miércoles por la noche era de 170, con 4.586 casos sólo en la provincia de Hubei.

Además, el Ejército nunca está lejos cuando se trata de luchar contra un desastre, ya sea natural –como en el terremoto de Sichuan en 2008– o relacionado con la salud, como es el caso en este momento. Se ha enviado personal médico militar a Wuhan y la agencia oficial de noticias de China informó el miércoles que Xi Jinping, que también preside la Comisión Militar Central, había emitido “importantes directivas” a las fuerzas armadas “en los últimos días”.

“Los pertinentes hospitales de nuestro Ejército deben hacer todo lo posible para recibir y tratar a los pacientes y las instituciones de investigación científica deben intensificar sus investigaciones y contribuir activamente a ganar la batalla para prevenir y controlar la epidemia”, apuntó Xi, según China News.

En este relato oficial, difundido hasta la saciedad por todos los medios públicos, se elogian los “héroes”. Entre ellos, por supuesto, está el personal médico, alabado por su sacrificio y abnegación. También están los miles de trabajadores, a los que se les ha ofrecido un salario más alto, que están construyendo un hospital en Wuhan trabajando día y noche. Unas obras que incluso pueden seguirse en directo desde una aplicación del Diario del Pueblo.

El aparato de propaganda está de este modo presente en todos los frentes, inundando las redes sociales con sus lemas de unidad nacional en la línea de: “Adelante Wuhan”, al igual que hubo un “Adelante Sichuan” durante el terremoto de 2008. Una forma de generar una ola de nacionalismo que barre las voces críticas.

Los vídeos compartidos en las redes sociales muestran que los habitantes de Wuhan tienen la costumbre de abrir sus ventanas a las 8 de la noche para gritar “Venga Wuhan” (“Wuhan Jiayou”, en chino) o incluso para tocar el himno nacional. Los cuatro caracteres de “Wuhan Jiayu” han sido proyectados en los edificios y puentes de la ciudad. Incluso se produjo un rap al servicio de la guerra contra los virus. Y en un corto vídeo difundido en la página web Sina.com, el Dr. Zhong Nanshan explica al público en general cómo usar la máscara. Cualquier medio es bueno para derrotar al “demonio”.

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Traducción: Mariola Moreno

Leer el texto en francés:

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