Hezbolá utiliza cada vez más drones kamikazes en el Líbano

Leila Aad y Zeina Kovacs (Mediapart)

Las imágenes pixeladas muestran un panorama de colinas verdes salpicadas de ruinas. La cámara se acerca al suelo en dirección a una excavadora amarilla que parece estar removiendo escombros, se detiene un instante y luego se lanza de repente sobre un hombre con chaleco de obra, de pie junto a la máquina. Después, la pantalla se queda en negro.

Publicidad

Este vídeo, fechado el 4 de mayo y compartido en un canal de Telegram de Hezbolá, narra el ataque de un dron dirigido contra una operación israelí destinada a arrasar Bint Jbeil, un pueblo cercano a la línea azul de demarcación entre Israel y el Líbano. Desde el 24 de abril, el movimiento chiíta comparte casi a diario vídeos como estos.

En ellos se ven las imágenes captadas por estos pequeños cuadricópteros cargados de explosivos, unos segundos antes de estrellarse contra tanques y vehículos militares israelíes, excavadoras D9 y, a veces, incluso contra soldados a pie. Estos drones denominados FPV (first person view), muy utilizados en Ucrania desde 2024, ponen en práctica la nueva doctrina de Hezbolá para hostigar a los soldados israelíes presentes al sur de la “línea amarilla”. Esta fue establecida por el ejército israelí para delimitar una zona de ocupación de 600 kilómetros cuadrados en el sur del Líbano.

Publicidad

El martes 5 de mayo, Hezbolá reivindicó al menos ocho ataques de este tipo contra las tropas israelíes desplegadas en el sur del Líbano, así como contra sus excavadoras blindadas, utilizadas para la demolición sistemática de las aldeas libanesas cercanas a la frontera.

Por su parte, el ejército israelí dispone de una flota de drones militares ultramodernos, bastante utilizados en el Líbano para la vigilancia y la intimidación —a veces llegan incluso a lanzar amenazas personalizadas— y para ataques selectivos contra la población libanesa.

Publicidad

Drones contra drones

En el sur del Líbano nunca se ha interrumpido su zumbido amenazante, y aún resuena esporádicamente en Beirut a pesar de la firma del alto el fuego el 17 de abril. Periodistas, socorristas y vecinos —casi todos supervivientes de ataques israelíes— han testificado ante Mediapart en numerosas entrevistas sobre la presencia de drones sobre sus cabezas en el momento de los ataques, encargados de vigilar la zona o de disparar.

Aunque el acuerdo de alto el fuego se ha prorrogado hasta mediados de mayo, Israel nunca ha cesado sus operaciones en el sur del Líbano. Desde el 2 de marzo y la reanudación de la guerra abierta entre ambos Estados, Israel ha matado a más de 2.700 personas, según las últimas cifras publicadas por el Ministerio de Sanidad libanés, de las cuales unas 385 desde el anuncio del alto el fuego.

Publicidad

A diferencia de lo que ocurrió durante la tregua anterior, entre noviembre de 2025 y marzo de 2026, el movimiento chií parece querer responder esta vez a las agresiones israelíes con drones, cuyos ataques, difíciles de contrarrestar, hacen temer un estancamiento de los combates en el sur.

El ejército israelí ya ha sufrido grandes pérdidas. Según el periódico israelí Haaretz,  en una semana han muerto dos soldados y un subcontratista del ejército y han resultado heridos quince soldados a causa de los drones de Hezbolá.

“Era evidente que Hezbolá iba a estudiar el conflicto y la evolución de la guerra de drones en Ucrania, y que esto se ajustaría perfectamente a sus necesidades”, explica Nicholas Blanford, analista militar afincado en Beirut que colabora con el think tank Atlantic Council. Una fuente de Hezbolá confirmó a Mediapart el uso de drones FPV equipados con fibra óptica, empleados “de manera muy eficaz y a bajo coste”.

Publicidad

Es bastante sorprendente constatar que los israelíes parecen haber sido pillados por sorpresa por este desarrollo

Estos drones, ya utilizados esporádicamente por la milicia en 2023 y 2024, son baratos y fáciles de producir localmente. Los componentes electrónicos utilizados, añade esta fuente, se encuentran fácilmente en el mercado, generalmente destinados a uso civil, pero que pueden ser adaptados a fines militares acoplándoles de forma rudimentaria cargas explosivas como granadas o cohetes. Algunas piezas, prosigue la fuente, también se fabrican en el Líbano con impresoras 3D.

Estos aparatos, que a veces funcionan con fibra óptica —un cable de varios kilómetros de longitud que conecta al piloto con el dron y permite eludir las tecnologías de interferencia de ondas—, se han convertido en el arma principal de Hezbolá contra el ejército israelí y son muy difíciles de detectar. “Como se ha visto en Ucrania, ambos bandos, el ruso y el ucraniano, han intentado encontrar medios de defensa contra estos drones. Y resulta bastante sorprendente constatar que los israelíes parecen haber sido pillados por sorpresa por este avance”, añade Nicholas Blanford.

En combates anteriores, en Siria, en 2015, los drones FPV servían a la milicia chií como herramientas de reconocimiento para combatir a los revolucionarios junto a los soldados de Bashar al-Assad. Más recientemente, durante los combates en la frontera sur en 2024, el movimiento, aliado de Irán, utilizaba drones de ala fija, una especie de planeadores equipados con explosivos disparados desde una rampa de lanzamiento para alcanzar un punto preciso.

Según la fuente de Hezbolá, disponen de una amplia gama de drones, utilizados con fines de reconocimiento o para la destrucción de bases militares, y de una unidad destinada a estas operaciones.

Una herramienta de “desgaste”

Desde hace unos días, han aparecido sistemas antidrones en los vehículos militares israelíes que ocupan el sur del Líbano: redes tensadas similares a las utilizadas en Ucrania. El ejército israelí también ha anunciado el despliegue de drones dotados de inteligencia artificial, capaces de perseguir, capturar y neutralizar en el aire, mediante redes, los pequeños cuadricópteros libaneses. Por el momento, este sistema aún no se ha documentado sobre el terreno.

A pesar de la evidente superioridad tecnológica de Israel, los pequeños drones de Hezbolá se han convertido en un quebradero de cabeza cada vez mayor, sobre todo por razones económicas. "El coste de un simple dron de ataque es de unos 300 dólares”, explica Mounir Shehadeh, general de brigada retirado y excoordinador del Gobierno libanés ante la misión de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en el Líbano. Por el contrario, el coste de un misil interceptador oscila entre 50.000 y 100.000 dólares. Esto crea un claro desequilibrio económico".

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, anunció que el control de la “línea amarilla” duraría todo el tiempo que fuera necesario, lo que deja entrever una ocupación a largo plazo. ¿Podrían los drones de Hezbolá frustrar esas ambiciones? “A corto plazo, no, no por sí solos”, opina Mounir Shehadeh. Pero a medio plazo, constituyen una herramienta de “desgaste eficaz”, explica, capaz de infligir pérdidas significativas e imponer a Israel una lógica de desgaste económico.

Esta capacidad de resistencia del más débil recuerda en muchos aspectos la situación de los años noventa, un periodo marcado por una guerra de desgaste casi permanente entre Hezbolá e Israel, con el telón de fondo de la ocupación israelí del sur del Líbano. Pero en cualquier momento podría reanudarse una guerra abierta, ya que la prórroga del alto el fuego expira dentro de unos diez días.

Los drones armados, ¿la nueva Artillería?

Ver más

Las rondas de conversaciones preliminares entre los embajadores israelí y libanés, aunque altamente simbólicas, no han producido por el momento ningún resultado tangible. Mientras sobre el terreno sigue causando estragos la guerra de drones, se espera una tercera ronda de conversaciones la próxima semana en Washington, supuestamente para allanar el camino hacia un acuerdo de paz duradero.

 

Traducción de Miguel López

Las imágenes pixeladas muestran un panorama de colinas verdes salpicadas de ruinas. La cámara se acerca al suelo en dirección a una excavadora amarilla que parece estar removiendo escombros, se detiene un instante y luego se lanza de repente sobre un hombre con chaleco de obra, de pie junto a la máquina. Después, la pantalla se queda en negro.

Más sobre este tema
Publicidad