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Israel se prepara para lo peor en el Sinaí tras las derrotas del Estado Islámico

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.

La información la difundió el Jerusalem Posthace unos días. Mientras en Siria parece que toca a su fin la guerra contra el Estado Islámico, oficiales del servicio de inteligencia israelí “temen que numerosos combatientes del Estado Islámico decidan dirigirse a la Península del Sinaí”. Eventualmente, el objetivo sería unirse al grupo terrorista que hace estragos en el noreste de Egipto desde 2014. Un grupo terrorista cuya eficacia se ha revelado temible estos últimos años. Dicho grupo tiene en su haber el accidente de un avión regular ruso en 2015 y la explosión de un autobús de turistas surcoreanos que se dirigían a Israel, en el puesto fronterizo de Taba en 2014. Desde principios de 2017, el Estado Islámico en el Sinaí ha reivindicado los atentados contra las iglesias coptas de Tanta y de Alejandría en abril. También es responsable de la muerte de medio centenar de policías el pasado 20 de octubre. Según cálculos no oficiales, los ataques del grupo terrorista ha podido causar la muerte ya de unos 2.000 soldados y policías egipcios.

Según Ofir Winter, investigador en el Instituto de Estudios para la Seguridad Nacional de la Universidad de Tel-Aviv, la eventual afluencia notable de combatientes procedentes de Siria o de Irak y con destino el Sinaí es poco probable. “Desde un punto de vista geográfico, no parece sencillo llegar a Sinaí desde Siria o Irak. Para ello, los combatientes deberían pasar por Libia o directamente llegar por vía marítima. No creo que sea muy realista pensar que un gran número de ellos puedan decantarse por esa vía”, dice. La mayoría de yihadistas presentes en el Sinaí son “locales”, añade. “Hay una minoría de extranjeros en sus filas”.

Por el contrario, la derrota del Estado Islámico en Siria “evidentemente va a tener un impacto” sobre la situación en el Sinaí, confirma Yoni Ben-Menachem, periodista y analista israelí especialista en asuntos árabes y en diplomacia. “Se ha visto ya con el ataque del pasado 20 de octubre. Antes de ir a Francia para reunirse con Macron, [Abdel Fattah] al-Sissi [el presidente egipcio] mantuvo un encuentro con sus ministros y representantes del Ejército. Recibió varios informes, cuyas conclusiones son idénticas: una nueva ola de terror va a golpear Egipto en los próximos meses”.

Objetivos de Estado Islámico

Para el Estado Islámico, los objetivos son múltiples. “Tras la caída de Raqqa, el grupo va a querer probar que sigue existiendo, que sigue teniendo la capacidad operacional de llevar a cabo ataques graves”, dice Yoni Ben-Menachem. Los yihadistas podrían querer desviar también la atención del Ejército egipcio, desplegado masivamente en el Sinaí desde hace varios meses. Ante esta posibilidad, “ciertamente habrá nuevos atentados en el centro del país, en El Cairo o en otras regiones”, predice el analista. Y los coptos podrían ser de nuevo víctimas. No es casualidad si el grupo terrorista pone en el punto de mira a esta minoría cristiana. “El Estado Islámico evidentemente ve a los coptos como infieles, pero [los yihadistas] piensan sobre todo que tendrán más apoyo por parte de los egipcios si ponen en el punto de mira a los cristianos. Su objetivo es hacer que suba la tensión entre comunidades y sumir al país en el caos. También dicen que es un buen momento para ocupar las portadas de los medios de comunicación en Occidente, en el mundo cristiano”, precisa Ofir Winter.

A esto hay que sumarle el contexto político interior egipcio. La campaña presidencial comienza el 8 de febrero de 2018 y “los yihadistas van a tratar de sabotear la reelección de Al Sissi, demostrarle a los electores que es incapaz de garantizar la seguridad de su pueblo, que no merece su voto”, explica Yoni Ben-Menachem. En este territorio, “el Estado islamista trabaja mano a mano con los Hermanos Musulmanes”, añade.

Israel, que comparte 240 kilómetros de frontera con el Sinaí egipcio, está en la primera fila de semejante situación explosiva. “A diario se producen combates entre el Ejército egipcio y el Estado Islámico en el Sinaí. Somos conscientes de las capacidades y de las intenciones de la organización en la región. Seguimos la situación desde hace tiempo”, dice un portavoz del Ejército israelí contactado por Mediapart, socio editorial de infoLibre. Israel pretende “mantener” e incluso “reforzar su recopilación de informaciones”, precisa. Y si la amenaza llegase a deteriorarse, Tsahal no descarta una operación militar. “El Ejército israelí está preparado para cualquier situación que puede requerir una intervención operacional [...]. Nuestros fuerzas están entrenadas para actuar en consecuencia, están dispuestas y determinadas a defender nuestro país y a sus ciudadanos”.

“Israel hará todo lo necesario por ayudar a Al-Sissi porque es su mejor aliado contra el terrorismo”, dice Yoni Ben-Menachem, convencido que la cooperación entre Tel-Aviv y El Cairo, tanto en el plano militar como en el de inteligencia, será reforzada en los próximos meses. En principio, el acuerdo firmado en 1979 por los dos países impide a Egipto fortalecer su arsenal militar, pero desde la caída del presidente Mohamed Morsi, en 2013, el Estado hebrero ha soltado lastre, sobre todo al autorizar al Ejército egipcio a establecer tropas en la zona desmilitarizada del Sinaí más allá de los límites establecidos en el anexo militar del tratado de paz. Una estrategia confirmada por el exministro de Defensa israelí, Moshe Ya’alon: “Cualquier fuerza egipcia que entra en el Sinaí entra con nuestra aprobación [...]. [Los egipcios] dirigen verdaderamente estas fuerzas para combatir el terrorismo”, declaró en 2013.

¿Cooperación entre Egipto e Israel?

Hasta aquí, Israel y Egipto siempre han rechazado admitir oficialmente una cooperación más activa en términos de inteligencia o de apoyo militar. Un documento clasificado de la NSA, hecho público en agosto de 2014 por el periodista Glenn Greenwald (a través del cual Eward Snowden hizo sus revelaciones), demuestra que la agencia de inteligencia norteamericana encargó a la famosa unidad 8200 del Ejército israelí, especializada en inteligencia, ofrecer informaciones sobre “algunas cuestiones estratégicas, en concreto los elementos terroristas en el Sinaí”. Según el Estado Islámico, Tel-Aviv pudo haber bombardeado un determinado número de sus posiciones en la región. En julio de 2016, un exoficial israelí, cuya identidad no revelaba la página web de información económica Bloomberg, confirmaba que el Estado hebreo había “llevado a cabo ataques con drones contra terroristas que actúan en la Península del Sinaí” estos últimos años. Y esto, con el consentimiento del Gobierno egipcio.

Sin embargo, esta cooperación no ha impedido que el Estado Islámico prospere y amenace la frontera israelí en varias ocasiones. El 15 de octubre, un centenar de yihadistas atacaba varios check points militares egipcios, causando la muerte a seis soldados e hiriendo a otros 37 otros. En abril de 2017, el Gobierno israelí cerró durante varios días su lado del puesto fronterizo de Taba, entre Eilar y Egipto, por miedo a que los terroristas atentasen contra turistas en la región. Meses antes, el Estado Islámico había reivindicado también el disparo de cohetes en dirección a Eilat.

De hecho, el Ejército egipcio tiene problemas para contener a los terroristas. “Las fuerzas egipcias están más habituadas a combatir otros Ejécitos que una guerrilla”, explica Ofir Winter. Para el investigador, la “clave del éxito a largo plazo” puede ser “la integración de las tribus beduinas presentes en el Sinaí en el seno del Estado egipcio”. Estas tribus, particularmente afectadas por la pobreza, “se han visto marginadas durante décadas”. “Se sienten privadas de  derechos y su lealtad hacia el Estado egipcio es frágil”, precisa. Desde abril pasado, una coalición de varias de estas tribus, liderada por la mayor de ellas, la tribu Al Tarabin, coopera con el Ejército egipcio en la lucha contra los yihadistas. Para estos beduinos, el desafío es personal. Pretenden proteger su territorio y su comercio de contrabando en dirección a Gaza, al verse directamente amenazados por los yihadistas. Estos últimos meses se han producido enfrentamientos particularmente violentos (raptos, prisioneros quemados vivos, decapitaciones...) entre los dos grupos. Pero “los beduinos no han registrado todavía un éxito significativo sobre el terreno”, matiza Ofir Winter.

Para Israel, la alianza entre los combatientes del Estado Islámico en el Sinaí y Hamás, que controla la Franja de Gaza, sería el peor de los escenarios posibles. Entre ambas partes se llegó a alcanzar un acuerdo. “Hamás debía entrenar a los yihadistas del Sinaí y procurarles medicamentos y cuidados, en caso de necesidad. A cambio, el Estado Islámico ayudaba a Hamás a pasar armas a Gaza por los túneles bajo la frontera egipcia”, dice Yoni Ben-Menachem. Pero en junio, Hamás rompía, al menos oficialmente, sus vínculos con el Estado Islámico, condición necesaria en su acercamiento sorpresa a Egipto. Hamás, en señal de buena fe, iniciaba la construcción de una barrera subterránea en su frontera con Egipto para impedir la entrada de terroristas del Estado Islámico en la Franja de Gaza. ________________

Traducción: Mariola Moreno

Leer el texto en francés:

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