La propagandista rusa Xenia Fedorova encuentra refugio en el imperio mediático de Bolloré en Francia

Yunnes Abzouz, Alexandre Berteau, David Perrotin y Matthieu Suc (Mediapart)

“Una evidente propagandista que actúa como altavoz de la desinformación del Kremlin”. El viernes 29 de mayo, en el estudio de France Inter, Jean-Noël Barrot no se anduvo con rodeos para calificar a Xenia Fedorova, exdirectora de la sección francófona de la cadena estatal rusa Russia Today (RT), hoy omnipresente en los medios del grupo Bolloré. ¿Tenía el ministro de Asuntos Exteriores en mente las palabras pronunciadas por Emmanuel Macron hace ocho años en el suntuoso palacio de Versalles?

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Durante una rueda de prensa en 2017 junto a Vladimir Putin, el entonces recién elegido presidente de la República arremetió contra Russia Today y su primo Sputnik, a los que consideraba “órganos de influencia y propaganda engañosa”. Macron respondía a una pregunta de una tal Xenia Fedorova.

Se suponía que el asunto ya estaba zanjado. Pero, tras la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, se prohibió la emisión de RT en Europa, acusada por la Unión Europea de llevar a cabo “acciones de propaganda continuas y concertadas” que “amenazan directa y gravemente el orden y la seguridad públicos de” sus Estados miembros. Menos de un año después, en enero de 2023, RT France cerraba sus puertas.

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Xenia Fedorova perdió un canal —y un sueldo mensual de 35.812 euros, según nuestra información—. Pero no tardó en encontrar un empleador aún más poderoso: Vincent Bolloré. Desde la publicación, en 2025, de su libro Bannie por la editorial Fayard, controlada por el multimillonario bretón, esta mujer de cuarenta años se ha convertido en una figura imprescindible en CNews, Europe 1 o en el JDNews, el suplemento del Journal du dimanche (JDD), donde puede difundir sin filtros y sin opositores la narrativa del Kremlin. Y continuar así la misión que se le había encomendado a RT France a su llegada a Francia en 2017.

Este 27 de mayo, en el plató de CNews, Fedorova, que no respondió a nuestras preguntas, se sorprende por el mensaje “extraño” que transmiten los viajes de Édouard Philippe y Bruno Retailleau a la capital ucraniana, Kiev. “Será obligatorio para el nuevo presidente o la nueva presidenta de Francia mirar hacia el futuro e intentar retomar el diálogo con Rusia”, proclama Fedorova, mencionando a los telespectadores su título de “periodista”, pero ocultando su currículum.

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Al mismo tiempo, en la portada de la web de RT France —difundida ilegalmente y accesible sin VPN— un artículo se burla precisamente de las “peregrinaciones obligadas” de esos aspirantes al Elíseo, “cuyo objetivo es probablemente más seducir a Bruselas que a su propio país”. “Muestras de solidaridad que apenas se traducen en beneficios electorales concretos”, cree saber ya el órgano de propaganda.

En el espacio de un año, el grupo Bolloré ha ofrecido a Xenia Fedorova una audiencia con la que su pequeña cadena rusa ni siquiera se habría atrevido a soñar. “Que un medio francés se atreva a hacer esto después de lo que pasó con RT es increíble”, dice indignado un experiodista francés de RT France que se ha distanciado. Dora Abdel Razik, Thomas Bonnet, Olivier de Keranflec’h… al igual que Fedorova, son muchos los ex de RT France que han podido encontrar refugio en el grupo Canal+.

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Una ceremonia con Gabriel Attal

Gracias a Vincent Bolloré, Xenia Fedorova ha visto cómo se le abrían las puertas del poder. El 30 de junio de 2025, los invitados de Gérald Brice-Viret, director general del grupo Canal+, a su ceremonia de concesión de la distinción de oficial de la Orden Nacional del Mérito, se llevaron la sorpresa de verla llegar con Vincent Bolloré. En esta mansión de la plaza Vendôme, en el corazón de París, la expresidenta de RT France, antes persona non grata, pudo así cruzarse con el exprimer ministro y líder del partido presidencial Gabriel Attal, que había acudido a condecorar a Gérald Brice-Viret, de quien es amigo.

¿Le incomodó su presencia al candidato a la presidencia? Aunque se le preguntó en varias ocasiones, no respondió.

Unos meses más tarde, el pasado mes de marzo, volvimos a ver a Fedorova en la velada del bicentenario de Hachette, la casa matriz de su editorial Fayard. En los salones del palacio Brongniart, el evento reunió, entre otros, al presidente de Agrupación Nacional (RN), también editado por Fayard, a la seguidora de Zemmour, Sarah Knafo, y a los directivos de los medios de comunicación de Vincent Bolloré.

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Cualquiera que participe en un evento en presencia de Xenia Fedorova comete una falta

Paralelamente a esos ecos de sociedad, la nueva estrella de CNews se codea a veces con miembros del Gobierno en círculos más confidenciales. Como reveló Le Monde, la ministra de Agricultura, Annie Genevard, se encontró con la propagandista el 21 de mayo en un almuerzo, en presencia también de un asesor de Jordan Bardella o de lugartenientes de grandes empresarios. Toda esa corte había sido convocada por Bolloré en el marco de su think tank, el Instituto de la Esperanza, fundado con la intención de influir en las presidenciales de 2027.

“Habían ocultado los nombres problemáticos [de los invitados]”, dijo el entorno de la ministra intentando quitarle importancia. Más tarde, según nuestra información, canceló la entrevista que debía conceder al Journal du Dimanche, propiedad de Bolloré, el domingo 31 de mayo, para no alimentar las sospechas de connivencia con el empleador de Fedorova. Por su parte, el gabinete de Sébastien Lecornu se apresuró a comunicar a la prensa que el primer ministro había exigido a la ministra Genevard que diera explicaciones sobre ese almuerzo.

Una nota de la DGSI

A los interlocutores en las altas esferas del Estado contactados por Mediapart les cuesta ocultar su incomodidad ante la influencia de la ciudadana rusa. “Cualquiera que participe en un evento en su presencia comete una falta”, afirma una fuente de seguridad. En 2024, incluso antes de que expirara su visado en 2025, Fedorova consiguió un permiso de residencia válido hasta 2034. Preguntado desde el 19 de mayo, el ministro del Interior Laurent Nuñez, responsable de la política de inmigración, no ha dado respuesta a pesar de nuestros insistentes recordatorios. Gérald Darmanin, ministro del Interior en aquel momento, también se niega a dar la más mínima explicación.

Algunos ven en la incomodidad de las autoridades una cierta inquietud ante la idea de actuar contra esta persona cercana a Bolloré a un año de unas elecciones presidenciales en las que el empresario quiere ejercer toda su influencia. “Esta gente ya ataca sin piedad al presidente y al Gobierno todo el día, ¿por qué íbamos a intentar contemporizar con ellos?”, dice un allegado de Macron. Para este interlocutor, la actitud expectante del Estado se debe sobre todo a la dificultad de “definir la injerencia”.

“No entiendo por qué no se rescinde, pura y simplemente, el permiso de residencia de Xenia Fedorova”, dice indigna la eurodiputada Nathalie Loiseau. “Es una cuestión de reciprocidad: ¿qué cadena de televisión rusa podría tener a un columnista francés pro-ucraniano que también participara en una emisora de radio, en un semanario y publicara un libro en Moscú?”, se pregunta. “RT no ha sido prohibida en Francia a la ligera. No es una cadena de televisión, es un instrumento de propaganda y la directora de RT siempre la ha definido como una herramienta de guerra”.

Los servicios de inteligencia alertaron sobre el papel de este medio, entonces dirigido por Xenia Fedorova. En una nota consultada por Mediapart dedicada a las injerencias rusas durante las elecciones europeas de 2019, la DGSI subraya que los medios de comunicación rusos francófonos (RT France y Sputnik) contribuyen “a la puesta en marcha de la agenda política del Kremlin”, buscando “aumentar la desconfianza de los ciudadanos” hacia las instituciones nacionales y europeas mediante “un tratamiento sesgado de la información y la amplificación de rumores falsos”.

Enseguida se entendió que contaba con el visto bueno del jefe. Hay que darle protagonismo, no hacerle preguntas capciosas y no contradecirla

En el mismo documento, el servicio de inteligencia francés insistía en que RT hacía todo lo posible por “desmentir las sospechas de injerencia rusa expresadas por las autoridades francesas”. Y la DGSI concluyó en su momento que esta injerencia rusa “a través de sus medios de comunicación” se estaba volviendo “más insidiosa” y menos arriesgada que sus tradicionales operaciones clandestinas de desinformación.

La narrativa prorrusa que hoy difunde Fedorova es la misma, aunque probablemente más ofensiva. Pero a las autoridades francesas parece que les falta un ángulo de ataque para impedir que se extienda.

“Eso es, por cierto, lo que marca la diferencia entre Francia, la Unión Europea y Rusia. En una democracia, se pueden proferir mentiras sin que te envíen a un gulag o a una colonia penitenciaria”, justificó el ministro de Asuntos Exteriores el 29 de mayo.

Promocionada y protegida por Bolloré

En CNews, “al comienzo de la guerra, no se asumía la narrativa rusa”, recuerda un periodista de la cadena. “Considera usted que hemos recibido a intervinientes prorrusos. ¿A quién se refiere?”, había dicho irritado Pascal Praud en febrero de 2024. El presentador estrella del grupo negaba, ante la comisión de investigación sobre la adjudicación de las cadenas de la TDT, haber difundido la más mínima propaganda. “No tengo la sensación de haber escuchado en mi plató una defensa del régimen de Putin”, declaró bajo juramento. Xenia Fedorova aún no había sido contratada, la ofensiva rusa aún no se había minimizado.

Desde entonces, la exdirectora tiene dos programas en CNews, otro en Canal+, invitaciones habituales en Europe 1 y una columna semanal en el JDNews. En cada una de sus intervenciones, a veces en conexión desde Moscú, Fedorova defiende las decisiones de Putin, critica las de la Unión Europea o del presidente de la República y ataca a Volodímir Zelenski. “Es Occidente quien ha decidido prolongar este conflicto”, afirmaba el 10 de mayo en un fragmento detectado por Quotidien. Un Occidente que, para ella, libra una “guerra por poderes para debilitar a Rusia”.

Siguiendo su línea, las figuras del canal están ahora rompiendo el dique. “Creo que hay que negociar con Putin”, declaraba, por ejemplo, Pascal Praud el 18 de mayo, decretando de paso que el presidente ruso “no es el agresor”. “Desde el punto de vista ucraniano, no se aprecia el deseo de salir airoso de este conflicto y aceptar una derrota que me parece inevitable”, afirmaba el 27 de mayo un periodista de Valeurs actuelles que se suponía debía debatir con Fedorova.

Ya el año pasado, la diputada del partido Renacimiento, Natalia Pouzyreff, recurrió a la Arcom (Autoridad de regulación de la comunicación audiovisual y digital, ndt) para denunciar varios “contenidos de propaganda”. “Junto con otros diputados, vamos a seguir ejerciendo presión. Es asombroso que una propagandista pueda difundir los mensajes del Kremlin sin que nadie la contradiga.”

Además de una cobertura mediática sin precedentes, la protegida de Bolloré ha adquirido cierto poder. “Sus comienzos en antena fueron catastróficos”, recuerda un empleado de CNews. “Pero muy pronto nos dimos cuenta de que contaba con el respaldo del jefe. Hay que ponerla en valor, no hacerle preguntas capciosas y no contradecirla”, testifica. “Apareció de la nada, de la noche a la mañana, pero ahora es todopoderosa”, confiesa un periodista.

“Hay intocables en el grupo: Sarkozy, Ciotti, Darmanin”, dice, sin siquiera considerar necesario mencionar a las figuras de RN y de Reconquista. “Ella es una más hoy en día.” “Todo el mundo se muerde la lengua en la cadena desde que sabemos lo dañina y perjudicial que puede ser”, añade otro empleado que la acusa de tener poder de vida o muerte sobre algunas caras del grupo.

En apenas unos meses, al menos tres de ellas pagaron las consecuencias. Ya han sido apartados el general Bruno Clermont, colaborador habitual de CNews, el periodista de Valeurs actuelles Victor Eyraud y la periodista del JDD Stéphanie Muru.

CNews siempre me ha acogido bien y me ha dado total libertad. Ha sido realmente Xenia Fedorova quien ha conseguido que me echen”, acusa Bruno Clermont en Mediapart. ¿El motivo de la disputa? Unas observaciones realizadas por el militar el 3 de marzo de 2026. “Yo quería destacar que, entre las dificultades a las que se enfrenta Irán, está el hecho de que su aliado ruso ha desaparecido. ¿Dónde están los rusos?”, preguntaba en el plató. “¡No han desaparecido! ¿Qué espera usted? ¿Que Rusia entre en guerra contra Estados Unidos e Israel por Irán?”, respondía molesta Xenia Fedorova. Y el consultor de defensa replicó: “Ah, ¿y dónde está el apoyo a Irán? Explíqueme, ¿dónde está?”

“No busqué enfrentarme a ella, intentaba evitarla. No se puede discutir ni debatir con una propagandista del Kremlin”, denuncia hoy Bruno Clermont. “En un año, ha adquirido un peso considerable en la cadena. Bastó con un plató en el que la contradije para que eso me resultara fatal. No vi venir el golpe.”

Este domingo en el JDD, los directivos Arnaud Lagardère (Europe 1) y Gérald Brice-Viret (Canal+) publicaron un artículo de opinión para apoyar a la protegida del grupo, calificada de voz “rara y preciosa”, atreviéndose a concluir: “La libertad de expresión es, ante todo, la libertad de quien no piensa como nosotros.”

Caja negra

Contactada por Mediapart, Xenia Fedorova no respondió a nuestras preguntas. En otros medios, niega cualquier acción de propaganda.

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“Mi situación en Francia es regular, ha sido examinada y validada por las autoridades francesas competentes, y se basa en mi actividad profesional actual para Canal+ así como en mi experiencia demostrada en la creación y dirección de una cadena de televisión en Francia”, respondió también a Le Monde en relación con la renovación de su permiso de residencia.

 

Traducción de Miguel López

“Una evidente propagandista que actúa como altavoz de la desinformación del Kremlin”. El viernes 29 de mayo, en el estudio de France Inter, Jean-Noël Barrot no se anduvo con rodeos para calificar a Xenia Fedorova, exdirectora de la sección francófona de la cadena estatal rusa Russia Today (RT), hoy omnipresente en los medios del grupo Bolloré. ¿Tenía el ministro de Asuntos Exteriores en mente las palabras pronunciadas por Emmanuel Macron hace ocho años en el suntuoso palacio de Versalles?

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