Francia

Los vínculos de Netanyahu con un presunto estafador francés

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, atiende  los medios esta semana en Jerusalén.

Benjamin Netanyahu tendría que haber desconfiado de sí mismo. Documentos redactados personalmente por el primer ministro israelí confirman la cercanía y los intereses que le vinculan con el supuesto estafador Arnaud Mimram –pieza clave según la Justicia, en la mayor estafa conocida nunca Francia, el fraude de las emisiones de carbono–, según una investigación llevada a cabo conjuntamente por Mediapart y el diario israelí Haaretz.

Arnaud Mimran –procesado por fraude fiscal y por uso de información privilegiada en el mercado de valores, en Estados Unidos– lleva diez años frecuentando juzgados y comisarías de Policía, así como timbas de póker y la noche de París.

Actualmente, está a la espera de ser juzgado por su papel como supuesto “responsable” en el fraude de las emisiones de dióxido de carbonoemisiones de dióxido de carbono. También está imputado, desde junio de 2015, en el marco de una sórdida historia de secuestro.

Dada la gravedad de los hechos imputados, se encuentra en prisión preventiva. Por si fuera poco, su nombre aparece periódicamente vinculado a casos de asesinatos, todos ellos relacionados de un modo u otro con el dinero o con algunos de los actores de la trama del dióxido de carbono. En resumidas cuentas, Mimran se ha convertido en un amigo algo molesto para el jefe del Gobierno de Israel.

Tras las primeras revelaciones sobre la proximidad del clan Mimran y Benjamin Netanyahu, la oficina del primer ministro israelí desmintió públicamente, a finales de marzo, en las columnas de Haaretz, haber recibido donación alguna de Arnaud Mimran.

Hete aquí que, en un listado elaborado en julio de 2002 por Netanyahu, en la que hacía inventario, país por país, de las fortunas que le proporcionaban apoyo económico, en el apartado “Francia” figura un tal “Arnaud”, junto al nombre aparece un número de teléfono, el 06.11.33.XX.XX. Mediapart y Haaretz han podido averiguar que este número pertenecía entonces a Arnaud Mimran. La conexión se ha podido establecer gracias a una factura telefónica de enero de 2003 y a una agenda telefónica familiar.

Una hora después de la publicación de la investigación, el gabinete del primer ministro de Israel emitía un comunicado en el que Netanyhau admite la existencia de vinculaciones económicas con Mimran. “Netanyahu no estaba al corriente de conducta delictiva o ilegal alguna por parte de Mimram cuando estaba en contacto con ellos, como ciudadano privado, a principios de 2000. Entonces eran respetados miembros de la comunidad judía que, desde Francia, apoyaban a Israel. Tras haber verificado los hechos, que se remontan a hace más de 15 años, parece ser que Arnaud Mimran contribuyó a financiar la actividad pública de Netanyahu durante dicho periodo, cuando Netanyahu no desempeñaba ningún cargo oficial. Esta actividad incluía conferencias y visitas al extranjero para dar a conocer las posiciones israelíes y siempre conforme a la legislación vigente en la materia”, se puede leer en el comunicado oficial.

Al habla con el abogado de Arnaud Mimran, éste no ha respondido a nuestras llamadas.

La historia del cuaderno de “Bibi”, pseudónimo de Netanyahu, ya hizo correr ríos de tinta, en el pasado, en Israel. En 2011, un conocido periodista israelí llamado Raviv Drucker, reveló su existencia. Ponía con ello al descubierto los poderosos patrocinadores que supuestamente permitían a Netanyahu financiar el desorbitado tren de vida (viajes en primera, vacaciones de lujo, palacios, limusinas, servicio doméstico...) que llevaba entre 1999 y 2002, periodo durante el cual Bibi reivindicaba su condición de “ciudadano privado”.

Netanyahu, primer ministro entre 1996 y 1999, volvió al Gobierno como ministro en 2002, para ocupar las carteras de Asuntos Extranjeros (en dos ocasiones) y de Economía, antes de ponerse nuevamente al frente del Ejecutivo en 2009. Pero según la prensa israelí, las contribuciones de sus ricos donantes continuaron hasta después de 2002.

El descubrimiento de la existencia de este listado, redactado a partir de un sencillo documento de word, provocó un gran revuelo en Israel. Su contenido y algunos de sus anexos –trufado de notas junto a algunos apellidos, por lo que no deja lugar a dudas, se puede leer: “muy rico, nuestras relaciones no son muy buenas, tengo que ponerme con ello” o “amigo muy rico, no me ha dado dinero directamente, pero me ha ayudado mucho”– permitieron documentar el elevado tren de vida de uno de los políticos israelíes más ilustres y, sobre todo, las desahogadas amistadas que le han financiado.

Entre los diez apoyos más importantes enumerados por el propio Netanyahu en su agenda confidencial, aparece un íntimo de Arnau Mimran, el diputado franco-israelí Meyer Habib. Netanyahu lo presenta en sus escritos como su representante personal en Francia. Por su parte, a Meyer Habib le gusta decir de Netanyahu que es como un “hermano”.

La investigación de 2011 del periodista Raviv Drucker revelaba que Meyer Habib había costeado la visita de Netanyahu y de su familia a Francia. Así, durante las vacaciones de Navidad de 1999, Bibi y los suyos se instalaron en París a costa de Meyer Habib, según el periodista. Un año después, en octubre de 2000, un nuevo viaje a París de la familia Netanyahu la sufragó el Grupo Vendôme, la empresa de joyería de Meyer Habib, cuyo objeto social tiene poco que ver con la satisfacción personal de los políticos. El coste ascendió a 5.000 dólares.

Las revelaciones de Raviv Drucker, que pasaron desapercibidas en Francia, eran abrumadoras para Netanyahu. Además de los aspectos financieros que resultan más molestos, detallaban incluso hasta la menor demanda de los Netanyahu a sus anfitriones, con motivo de su visita a Francia. A saber, pedían dos camas separadas más una supletoria para la niñera en la habitación de los niños, lectores de DVD, antideslizantes en los baños, un exprimidor de naranja con filtro, que se cambiara a diario las sábanas y las toallas... Todo ello detallado por escrito.

Meyer Habib, preguntado por Mediapart, no ha querido hacer comentarios sobre el caso Mimram y asegura que su empresa “nunca le ha dado ni un céntimo a Netanyahu ni a ningún político”. “Todas las donaciones que he realizado a título personal se han efectuado con total transparencia y conforme a la ley. No recuerdo efectuar donaciones a mi amigo Benjamin Netanyahu”, asegura, tras denunciar la “manipulación mediática” de la prensa israelí. Meyer Habib no denunció los hechos, revelados hace cinco años.

Servicios de Policía

Hoy, los detalles adquieren mucha importancia. El hecho de que Arnaud Mimran figure en el listado secreto de Netanyahu por su nombre de pila –el único con ese privilegio, en el apartado correspondiente a Francia– dice mucho sobre la relación de proximidad de los dos hombres. Y no es buena noticia para el primer ministro de Israel.

El caso Mimran no es una trama más en Francia. Implica en todas sus ramificaciones, financieras o criminales, a varios servicios de Policía, pero también al servicio judicial de aduanas y a numerosos jueces y procuradores que supervisan las muchas investigaciones en marcha sobre el amigo de Netanyahu.

Los antecedentes de Mimran son impresionantes. En 2000, se ve implicado en Estados Unidos en un importante delito de uso de información privilegiada en el mercado de valores y que le llevará a aceptar devolver la suma de 1,3 millones de dólares. En 2002, fue condenado en dos ocasiones por fraude fiscal.

Pero fue en 2008 y 2009 cuando estalló la mayor estafa nunca antes cometida en Francia, el llamado caso del CO2. Este espectacular fraude, realizado a costa de los derechos a contaminar de empresas fantasma domiciliadas en una miríada de paraísos fiscales, costó al menos 1.700 millones de euros a los contribuyentes franceses, según el Tribunal de Cuentas; otras fuentes consultadas por Mediapart cifran el importe en 2.000 o hasta 3.000 millones de euros. A principios de mayo, Arnaud Mimran se sentará en el banquillo como principal imputado, en un caso en el que se malversaron casi 300 millones de euros.

En varios documentos oficiales a los que ha tenido acceso Mediapart, los jueces del caso del CO2 califican a Mimran de esteta de las técnicas de blanqueo, por la utilización de cuentas bancarias en nombre de otro, uso de cuentas abiertas en casinos para recuperar dinero en metálico, transferencias transfronterizas de dinero o de cheques no declarados... Según los investigadores, Mimram ha conseguido amasar su inmensa fortuna gracias a esta estafa, y no a otras en las que se ha visto implicado; de este modo, pudo llevar un elevado tren de vida que incluía mansiones, palacios, berlinas de lujo, cuentas offshore y jets privados.

Y eso no es todo. Arnaud Mimram también aparece vinculado a un caso, en el que hay cuatro personas imputadas, por “rapto y secuestro”, “extorsión en banda organizada”, “asociación de malhechores” y “blanqueo”. Está relacionado organizado en enero de 2015 el secuestro de un conocido hombre de finanzas suizo y, al mismo tiempo, haber simulado el suyo con el fin de sacar a la víctima 2,2 millones de dólares, hallados en sus cuentas en el extranjero.

Un informe policial del 3 de febrero de 2015, relativo este mismo caso, presenta un retrato nada brillante del personaje: “Arnaud Mimran es un viejo conocido de los servicios de Policía y de la Justicia por su papel en estafas de gran envergadura como la de la 'tasa de carbono', pero también en relación con dos casos de asesinatos cometidos estos últimos años en su entorno”. El autor del informe alude a las desapariciones violentas de su antiguo socio en el caso del Co2, Samy Souied, abatido en 2010, y de su suegro, el millonario Claude Dray, abatido en su villa en 2011. Hasta la fecha no hay ningún imputado.

Contra todo pronóstico, en este caso de secuestro también salió a colación el nombre de Netanyahu, en concreto el 19 de octubre de 2015, en una declaración de Arnaud Mimran ante el juez. Preguntado por su puesto (entre dos arrestos preventivos) como director de marketing del Ken Club, un centro deportivo de esparcimiento y de cuidados de gran lujo de París, Mimran responde: “Invito a muchos personajes conocidos al club, que se hacen socios o no, y eso redunda en la notoriedad del club, como Netanyahu”.

“¿Netanyahu es el primer ministro israelí?”, pregunta entonces el juez, según la transcripción de la conversación.

“Sí, el mismo”, responde Mimran.

“¿Y va al club?”, pregunta, incrédulo, el magistrado.

“Era el ex primer ministro y también futuro primer ministro [entre 1999 y 2009], vino a Francia en esta época y en ocasiones íbamos juntos al Sur de Francia, de vacaciones. Cuando estaba en París, se quedaba en mi casa”, precisa Mimran.

No se trata de una fanfarronada de un imputado ante el juez. Lo que dice es cierto. Arnaud Mimran y Benjamin Netanyahu se fueron juntos de vacaciones en 2003 a Mónaco, tal y como queda de manifiesto en la foto que publica Mediapart. Los dos hombres y sus familias pasaron juntos unas vacaciones de un mes que sufragó Mimran, según varias fuentes. Y como dice MImran, Netanyahu se alojó gratis en París. En su casa o en la de sus padres.

Su padre, Jacques, ex número tres del grupo Vinci, también tiene alguna causa abierta con la Justicia: en 2002 fue condenado por “corrupción” en un importante trama de sobornos vinculados con la construcción de la línea del tren de alta velocidad entre París y Bruselas. Lo que no le impidió recibir en 2006, de manos del ministro de Finanzas de la época, Jean-François Copé, la Legión de Honor, antes de que le fuese retirada la distinción, una vez conocidos sus antecedentes. Siete años después.

“Jacques Mimran recibió la Legión de Honor de manos de un ministro francés en 2006, pese a que la ley francesa prohíbe que se condecore a nadie con antecedentes penales. Si el Gobierno francés no sabía nada de las actividades delictivas de Mimran, Netanyahu no podía saber más, e ignoraba efectivamente todo esto”, afirman desde el gabinete del primer ministro israelí.

A finales de marzo, al día siguiente de las primeras revelaciones de Mediapart sobre los vínculos entre Mimran y Netanyahu, el jefe del Gobierno israelí creyó que podía desmentir de forma categórica nuestras informaciones: “Los sobreentendidos publicados en prensa son falsos y ridículos. Hace muchos años que no existen vínculos entre la familia Netanyahu y la familia Mimran [...] Netanyahu no ha pedido nada y no ha recibido contribución alguna de la familia Mimran”. Falso, por tanto.

Traducción: Mariola Moreno

Leer el texto en francés:

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