Zelensky aprovecha la guerra para acelerar sus reformas ultraliberales

Zelensky interviene en el 4Gamechangers Festival 2022, en Viena.

Laurent Geslin (Mediapart)

Kiev (Ucrania) —

"Muchos sindicalistas están luchando en el frente, pero empiezan a detectar que les amenaza otro peligro, y que viene de dentro”. Vitaliy Dudin remueve su café con diligencia y reconoce que "es difícil pensar en este momento", pero que el Gobierno "debe seguir siendo criticado". 

Este hombre es miembro de la ONG Movimiento Social, una organización con sede en Kiev que ofrece asistencia jurídica a las trabajadoras y trabajadores en lucha. "Estamos en guerra y entendemos que hay que tomar medidas de emergencia para mantener la economía a flote, pero el ejecutivo está destruyendo el código laboral. Está aprovechando la situación para aprobar textos en el Parlamento sin debate ni consulta.” 

Los sindicatos denuncian especialmente dos nuevas leyes: la "regulación de las relaciones laborales durante la ley marcial", aprobada el 15 de marzo, y sobre todo el proyecto de ley 5371 "destinado a simplificar la regulación de las relaciones laborales en las pequeñas y medianas empresas y a reducir las cargas administrativas". El texto fue validado en primera lectura el 12 de mayo, y debería volver pronto a votación de los diputados.

Desde el comienzo de la ofensiva rusa, el 24 de febrero, los trabajadores ucranianos están sometidos a una inmensa presión. La economía del país se ha visto muy afectada por la guerra, tras la anexión de cerca del 20% del territorio nacional, la destrucción parcial o total de los principales centros industriales, como Járkov y Mariúpol, y el bloqueo de las mercancías que transitan por los puertos del Mar Negro, especialmente los cereales.

A principios de abril, el Banco Mundial estimó que el PIB de Ucrania se contraería un 45% en 2022, y las previsiones son cada día más pesimistas y no se vislumbra ninguna solución al conflicto. 

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a principios de mayo ya se habían perdido cinco millones de puestos de trabajo, de un total de 17,5 millones en el país a finales de 2021, mientras que 6,5 millones de personas han abandonado el país desde febrero y más de 7 millones se han desplazado dentro del propio país. El pasado 8 de junio, la Escuela de Economía de Kiev, a la que el gobierno encargó la evaluación de los daños financieros causados por los combates, estimó que "el importe total de los daños directos causados a la economía ucraniana por los daños y la destrucción de edificios residenciales y no residenciales e infraestructuras ascendía a 103.900 millones de dólares".

Una ley sobre el trabajo en tiempo de guerra 

Además de esta considerable destrucción, hay varios textos que completan la desregulación del mercado laboral, especialmente la ley de relaciones laborales, que establece que los empresarios pueden, entre otras cosas, aumentar la jornada laboral de 40 a 60 horas semanales durante el conflicto. Las empresas que no puedan operar pueden, además, despedir a sus empleados en un plazo de diez días. 

Todas las empresas del país tienen también la posibilidad de suspender temporalmente los contratos de trabajo de su personal. Siguen siendo formalmente empleados, pero ya no reciben sus salarios y el pago de los atrasos se les abonará al final de la guerra en virtud de una hipotética indemnización pagada por el "Estado que comete la agresión militar", es decir, Rusia. Se prevé que esta medida tenga consecuencias sociales catastróficas, ya que el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) señala que un conflicto prolongado podría llevar a "más de nueve de cada diez ucranianos a la pobreza o a la casi pobreza". 

"Hemos aceptado las disposiciones de esta ley de emergencia, porque poder conservar el trabajo en tiempos de guerra ya es algo bueno", explica Vasyl Andreyev, jefe del Sindicato de Trabajadores de la Construcción y Materiales de Construcción de Ucrania (PROFBUD), que cuenta con más de 50.000 afiliados. 

"El problema de estas disposiciones es que no están claros los criterios por los que un empleado debe seguir recibiendo un salario y cuál debe prescindir de él", afirma Veniamin Tymoshenko, presidente de la Asociación de Sindicatos Independientes de Trabajadores de Aviación. "El aeropuerto de Kiev-Boryspil emplea normalmente a 3.200 personas, pero todos los edificios están cerrados desde el 24 de febrero y se encuentran bajo la protección del ejército. La dirección no especifica qué empleados siguen cobrando. Por supuesto, los sindicalistas ya no cobran nada.”

La destrucción del derecho laboral

El proyecto de ley fue aprobado por el Parlamento ucraniano sin ser revisado ni debatido por los diputados, pero sus disposiciones "pueden ser necesarias para las empresas destruidas por los combates o situadas en el frente, como la fábrica Azovstal de Mariúpol, o las cervecerías de Lyssychansk", reconoce George Sandul, abogado de la ONG Iniciativas Sindicales, creada tras la revolución de 2014 y que organiza cursos de Derecho para sindicatos y trabajadores en lucha.

"Lo dramático, sin embargo, es que este texto prefigura el proyecto de ley 5371, que no se pretende suspender cuando acabe la guerra, y que completa la destrucción del código laboral ucraniano, aprovechando la prohibición de huelgas y manifestaciones durante la vigencia de la ley marcial. Además, este texto no se ajusta a las normas europeas que Ucrania tendrá que respetar si desea ingresar en la Unión.”

En las empresas con menos de 250 empleados, las normas de contratación y despido, la cuantía de los salarios y las prestaciones, las horas de trabajo y los periodos de descanso, pueden determinarse libremente

El proyecto de ley afecta a las empresas de menos de 250 empleados, que emplean al 70% de los trabajadores ucranianos, permitiendo a empresarios y trabajadores negociar directamente los contratos sin estar sujetos al código laboral ucraniano.

Es decir, todas las normas de contratación y despidos, la cuantía de los salarios y las indemnizaciones, las horas de trabajo y los periodos de descanso, pueden determinarse libremente, "de mutuo acuerdo entre ambas partes".

"Con este nuevo texto, será posible escribir literalmente cualquier cosa en los contratos. Por ejemplo, motivos de despido disparatados, o incluso una jornada laboral de 100 horas semanales, y todo a capricho del cliente", continúa George Sandul. “Pero, ¿cómo puede un empleado negociar con su jefe en igualdad de condiciones? ¿Cómo puede imponer sus condiciones a oligarcas ricos como Rinat Akhmetov o Ihor Kolomoysky, que emplean a cientos de miles de personas?”

Somos uno de los países más corruptos de Europa, y la legislación laboral era una de las pocas cosas que protegían a los más pobres", afirma. “En una crisis como la que estamos atravesando, esta ley convierte a los trabajadores en esclavos.”

Según el gobierno, el proyecto de ley 5371 debería simplemente impulsar la economía ucraniana y simplificar la normativa laboral y afirma que ésta sigue rigiéndose por el Código Soviético de 1971, a pesar de haber sido modificado más de 200 veces.

Zelensky ya había explicado su deseo de "modificar el código laboral en favor de las empresas" cuando llegara a la Presidencia en 2019

“La sobrerregulación del trabajo contradice los principios de autorregulación del mercado y la gestión moderna del personal, no responde a las necesidades actuales y crea muchos obstáculos burocráticos injustificados para la realización de los empleados y la competitividad de los empresarios", explica Hanna Lichman, diputada del partido Servidor del Pueblo, el del presidente Volodímir Zelensky, y miembro de la comisión parlamentaria de desarrollo económico. “Las innovaciones de la ley serán beneficiosas para ambas partes y permitirán incluir ciertas opciones y beneficios adicionales para el empleado". 

Para sus promotores, este texto también debería legalizar la situación de una buena parte de los tres millones de personas que trabajan en negro en el país.

El presidente Zelensky ya había explicado cuando asumió el cargo en 2019 que quería "modificar el Código Laboral en favor de las empresas", pero el proyecto de ley 5371, presentado inicialmente en abril de 2021, no fue votado por los diputados hasta el 12 de mayo.

"Los parlamentarios temían la reacción de los trabajadores ucranianos, pero se abrió una ventana de oportunidad con la guerra y la están aprovechando", dice el abogado George Sandul, "y cabe destacar que los diputados de la coalición Plataforma por la Vida y la Paz, un partido pro-ruso que fue prohibido el pasado marzo, votaron a favor del proyecto de ley". Es comprensible que, en el contexto actual, no hayan opuesto mucha resistencia. Los demás partidos de la oposición se abstuvieron con cautela.”

El proyecto de ley 5371 fue presentado oficialmente por Halyna Tretyakova, jefa de la comisión parlamentaria de política social y diputada por el partido gobernante. Fue redactado por una ONG ucraniana, la Oficina de Soluciones Simples y Resultados, creada por el ex presidente georgiano Mijail Saakashvili, que en su momento volvió a contar con el beneplácito de Zelensky tras cumplir condena en prisión bajo su predecesor Petro Poroshenko, y que trabaja en colaboración con asociaciones empresariales ucranianas.

Desde 2020, el Reino Unido también asesora al Ministerio de Economía ucraniano sobre cómo aprobar una nueva legislación laboral, a través de la consultora Abt Associates, cuyo plan de comunicación fue revelado por la Federación Europea de Sindicatos de Servicios Públicos (FSESP) en noviembre de 2021. Sugirió que el ministerio debería "hacer sus mensajes más fáciles y emocionales" y fomentar las reuniones informales de los líderes de opinión para comunicarse con el público.

Ni Halyna Tretyakova ni la Oficina de Soluciones y Resultados Simples respondieron a las solicitudes de entrevista de Mediapart (socio editorial de infoLibre).

La incorporación de trabajadores extranjeros

“Con la desaparición de las protecciones garantizadas por el Código Laboral ucraniano, por no hablar de la guerra, la emigración se va a acelerar aún más, todo el mundo se va a ir de Ucrania, cuando ya nos faltaban trabajadores cualificados, sobre todo en el sector de la construcción", lamenta Vasyl Andreyev, sindicalista de la construcción. “En parte debido a esta escasez, los salarios habían subido mucho en los últimos años, pasando de una media de 250 euros al mes en la construcción por 60 horas de trabajo a la semana en 2014, a 1.000 euros el año pasado."

Según el Banco Mundial, en 2021 Ucrania recibió más de 18.000 millones de dólares en remesas desde el extranjero, en especial las procedentes de Polonia. Se espera que esta cantidad aumente aún más en 2022, ya que millones de refugiados han abandonado Ucrania en los últimos meses.

"No todos los refugiados que se fueron volverán después de la guerra. Pero a quién le importa, la industria ucraniana ya ha sido destruida en gran medida y los oligarcas pronto sólo necesitarán 15 millones de personas para mantener la agricultura y el sector de los servicios", ironiza el sindicalista del sector aeronáutico Veniamin Timoshenko.

El 9 de junio, la comisión parlamentaria ucraniana de política social, presidida por Halyna Tretyakova, organizó una mesa redonda sobre el tema "el uso de mano de obra extranjera en Ucrania". La principal conclusión fue que para que la economía ucraniana sea "más competitiva" es necesario atraer mano de obra extranjera, por ejemplo suprimiendo los permisos de trabajo.

"La mayoría de los ciudadanos ucranianos están insatisfechos con el nivel salarial en nuestro país y buscan una vida mejor en los países occidentales. Estamos asistiendo a un éxodo de mano de obra", decía Mykhailo Tsymbalyuk, vicepresidente de esa comisión. “Si a los empresarios les resulta difícil encontrar personal allí, es necesario crear buenas condiciones de trabajo para los ciudadanos de otros países.”

Está claro que pronto será posible en Ucrania emplear legalmente a inmigrantes por salarios de miseria, sin protección de ninguna ley laboral. Sustituirán a los ucranianos que se han vuelto demasiado caros y a los que se van a ganar la vida a Europa Occidental.

"La sociedad civil ucraniana está fragmentada, débil y dividida, pero algo se está reconstruyendo en las trincheras", afirma Leonid Stoikov, también miembro de la ONG Iniciativas Sindicales.

 "Los voluntarios ucranianos están evacuando a las personas amenazadas por los combates, la gente recoge dinero para el ejército y organiza la ayuda humanitaria. Esta gente exigirá respeto cuando la guerra termine y pedirá cuentas al gobierno. Como decían los cosacos, "sólo los esclavos no son admitidos en el cielo".

Traducción de Miguel López

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