¿Estamos asistiendo a la autodestrucción de Twitter?

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#RIPTwitter, #TwitterDown o #AdiósTwitter. Estos son solo algunos de los trending topic que se han encontrado los usuarios cuando han entrado a la red social a lo largo de este viernes. Al pinchar en alguno de estos conceptos, el panorama era de drama total: ¿era este 18 de noviembre el último día de Twitter? ¿Qué había pasado durante la madrugada para que hubiésemos llegado hasta este punto? Resumiendo, el ultimátum que lanzó este mismo miércoles Elon Musk a los trabajadores le había salido bastante mal y la tecnológica estaba sufriendo una cascada de renuncias. Al sumarse a los despidos masivos producidos hace solo dos semanas, ahora mismo la compañía californiana tendría, según los cálculos de los medios estadounidenses, en torno a los mil empleados, lejos de los 7.500 con lo que contaba a principios del mes de noviembre. 

Ante esta avalancha de salidas, la red social se llenaba de incertidumbre por el futuro. Si algo iba mal, ¿quién va a arreglarlo? Sobre todo porque, tal y como apunta The Verge, "múltiples equipos críticos", es decir, aquellos que se encargan de mantener la plataforma en línea, han dimitido casi por completo. Y también se habría visto afectado la moderación de contenido, algo que podría ocasionar problemas con los reguladores europeos. "Él sabe perfectamente cuáles son las condiciones para que Twitter siga operando en Europa", ha afirmado este mismo viernes el comisario europeo de Mercado Interior, Thierry Breton, en una entrevista en Franceinfo.

Dada la magnitud de las renuncias, empleados, tantos salientes como los que se quedan, han asegurado a The Verge que esperan que la plataforma "comience a colapsar pronto". Por ello, durante la madrugada española, se ha llegado incluso a temer un apagón. "Ahora mismo, estas salidas comprometen su seguridad, pero no su viabilidad", explica Miquel Pellicer, consultor en comunicación digital en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). La fecha clave que se baraja ahora mismo es este domingo 20 de noviembre cuando arranque el Mundial de fútbol de Catar, debido a la cantidad de tráfico que provoca este tipo de eventos en Twitter, según adelanta The New York Times.

¿Es este el fin? Los expertos consultados por infoLibre coinciden en que, en principio y con todos los matices del mundo por la personalidad de Musk, la red social no va a bajar ya la persiana. "Posible sí, probable no", afirma Pellicer, que reconoce que la compañía está en "un momento complicado" aunque aporta un granito de optimismo: "Estamos a las puertas del evento tuitero por excelencia, el Mundial, y no creo que justo cierre ahora". "Por poder, sí. Pero sería el último paso y no sé si se llegará a tanto", sostiene Laura Pérez Altable, doctora en Comunicación e investigadora de la Universitat Pompeu Fabra. 

Ambos expertos también coinciden en que, aunque no vaya a cerrar, sí que podría ser el fin de la red social tal y como la hemos conocido hasta hoy. "En el imaginario de los internautas siempre está la sensación del fin de los tiempos. Pero el fin de Twitter no es ahora, sobre todo porque tiene ciertos mecanismos que no van a apagarse automáticamente", defiende Pellicer. "Está cambiando hacia otra cosa, que no sabemos lo que es", explica Pérez Altable que, va un paso más allá, y adelanta que previsiblemente deje de ser un "espacio de intercambio" por lo que "los que saldremos perdiendo seremos los usuarios". Más allá de este drama, el otro gran problema, tal y como señala esta investigadora, es "el montón de datos que se pueden perder" en este proceso. 

"Una bifurcación en el camino"

¿Pero cómo hemos llegado hasta aquí? El último capítulo de este culebrón comenzó este mismo miércoles con un correo electrónico de Musk a sus empleados con un asunto, por lo menos, sugerente: "Una bifurcación en el camino". En este e-mail, el también hombre más rico del mundo les planteó un ultimátum: quienes se quisieran quedar en Twitter tenían que comprometerse a aceptar unos términos que pasaban por jornadas interminables y nada de teletrabajo

Con un formulario de Google con una única respuesta, el sí, el nuevo dueño de la red social sólo quería saber con quiénes contaba para crear lo que él ha decidido llamar Twitter 2.0. "Necesitamos ser extremadamente duros", aseguraba y apuntaba a que "esto significará trabajar muchas horas a alta intensidad" y que "solo un desempeño excepcional constituirá una calificación aprobatoria". Y Musk también les metía prisa con fecha límite para tomar esta decisión: el jueves a las cinco de la tarde hora californiana, madrugada ya en España. 

¿Qué pasó cuando llegó esa hora? Según relatan diferentes medios estadounidenses, centenares de los trabajadores que quedaban en la tecnológica, en una plantilla mermada ya por la purga masiva de principios de mes que se llevó por delante a más de la mitad, decidieron que hasta aquí habían llegado y aceptaron la oferta de tres meses de sueldo si se iban. Minutos antes de que finalizara el plazo, los empleados llenaron el chat interno con emojis de despedida y también recurrieron a sus cuentas en la red social para anunciar su marcha con el hashtag #LoveWhereYouWorked (que en español podría traducirse como ‘ama el lugar donde has trabajado’). Es más, según The New York Times, en una reunión por videollamada en la que estaba presente Musk, cuando pasó la hora límite, algunos de los asistentes comenzaron a colgar mientras el nuevo dueño hablaba.

¿Cuántos han dimitido? Como pasó con la purga de hace dos semanas, es difícil saberlo. Desde EEUU, algunos periodistas, como Kylie Robinson de Fortune, cifran el porcentaje, por las percepciones internas, en un 75% de los 3.700 empleados que quedaban. En total, si este dato se confirma, Twitter tendría una plantilla ahora de unos mil empleados, muy lejos de los 7.500 de principios de noviembre. 

Según Bloomberg, Musk intentó, en las últimas horas antes de su fecha límite, convencer a la gente para que se quedara e incluso rebajó el tono y se abrió a seguir permitiendo el teletrabajo. Aunque sin éxito. "La gente no quiere sacrificar su salud mental y su vida familiar para hacer más rico al hombre más rico del mundo", ha dicho un empleado a CNN. "Mi reloj termina con Twitter 1.0. No deseo ser parte de Twitter 2.0", ha asegurado otro a The Verge

Musk: "No estoy súper preocupado"

El contraste ante tanto drama lo representa el propio Musk. El nuevo dueño transmite la sensación de que está cero inquieto con las renuncias y el futuro de su nuevo juguete. O, por lo menos, eso es que lo traslada a través de su cuenta. "Se quedan los mejores, así que no estoy súper preocupado", ha tuiteado en respuesta a un usuario. El resto de sus publicaciones a lo largo de este viernes han sido memes, bromas sobre el porvenir de su adquisición e incluso se ha felicitado por alcanzar "otro máximo histórico de uso de Twitter". 

Asimismo ha aprovechado el caos para anunciar a media tarde de este viernes la reinstauración de las cuentas de la actriz y humorista estadounidense Kathy Griffin, al académico Jordan Peterson y el sitio web conservador Babylon Bee. "La decisión sobre Trump aún no se ha tomado", ha afirmado al tiempo que ha tuiteado que "la nueva política de Twitter es la libertad de expresión, pero no la libertad de alcance"

A pesar de la tranquilidad que transmite Musk, lo cierto es que la tenológica ha cerrado hasta el próximo lunes sus oficinas, ha bloqueado el acceso a las herramientas de comunicación interna y ha deshabilitado temporalmente las tarjetas de los empleados. El temor, según CNN, es que los trabajadores "pudieran sabotear la red social". Además, y según The Verge, ya se han puesto manos a la obra en buscar nuevos trabajadores y han enviado mensajes a ingenieros para ver si quieren unirse a "Twitter 2.0: una empresa de Elon". 

Con el panorama que tiene por delante, ¿era este el plan inicial de Musk? "No", afirma Pérez Altable. Para esta experta, "se le está yendo de las manos porque no sabe cómo gestionarlo". "Se veía como dueño de una de las mayores redes sociales. Y es empresario, pero no sabe cómo gestionar una". Para Pellicer, se está "equivocando": "Para una compañía, generar confianza, estabilidad y transmitirla es básico y fundamental". "Si los usuarios no se sienten ni cómodos ni seguros y de alguna forma ven que va a ser peor, comunicativamente es un error total", asegura. 

Y lo cierto es que de puertas para fuera, la comunicación no fluye como fluía. Por poner sólo un ejemplo, el blog de Twitter donde, hasta la llegada del nuevo dueño, se informaba de sus novedades en múltiples idiomas lleva sin actualizarse desde el 27 de octubre. Sí, la fecha en la que Musk tomó posesión de su cargo como "tuitero en jefe" tras entrar en la sede de San Francisco lavabo en brazos. Es más, según The New York Times y The Verge, la tecnológica ya no cuenta con un departamento de comunicaciones para contactar y para hacer comentarios a la prensa. 

Para este consultor, la fórmula elegida por el multimillonario es "curiosa" y "similar a la Trump". "Si quiere poner en crisis el modelo actual para hacer una red social aún mayor, el objetivo puede estar bien. Pero si por el camino, lo desprestigias, le estás haciendo un flaco favor", sostiene Pellicer.

El éxodo a Mastodon

Y este desprestigio, incertidumbre y caos, se está traduciendo en un éxodo a otras alternativas tras tres semanas llenas de anuncios de modelos de pago y marcha atrás con novedades en menos de 48 horas, como fue el caso del nuevo sistema de verificación de pago. Mastodon volvió a colarse este viernes entre lo más comentado en Twitter y muchas de las estrellas del universo tuitero han anunciado la apertura de perfiles en esta plataforma y han aprovechado para informar sobre todos los sitios web en los que encontrarlos. 

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Creada en 2016, Mastodon es una red que "no está a la venta" y que se define como "abierta, libre y federada que opera de manera similar al correo electrónico": una versión descentralizada que ofrece una experiencia comparable a la de Twitter, pero con un complicado proceso de registro. LinkedIn, Reddit, Tumblr, Discord, CounterSocial o los lectores de RSS son otras de plataformas que suenan como refugio. También el proyecto del cofundador de Twitter Jack Dorsey: BlueSky, que aún está en desarrollo y sólo se puede probar, previa lista de espera, en versión beta. 

"Twitter no tiene una traslación en Mastodon. No es igual", reflexiona Pellicer que apunta que la alternativa real es TikTok. Según explica este experto, la plataforma china es la única que ahora mismo crece en trabajadores y "están haciendo muchísimo a nivel de usuario". ¿La gran ausente en la búsqueda de alternativas? Nadie ha propuesto aún un regreso a Facebook, la otra gran veterana del grupo junto con la red social del pájaro azul.

No obstante, por ahora es demasiado pronto para saber si realmente se está produciendo un éxodo. Habrá que esperar a si la compañía facilita algún tipo de cifra sobre el crecimiento (o no) en el cuatro trimestre y en el año 2022 el próximo mes de enero, como venía haciendo hasta ahora y como hacen el resto de tecnológicas. Si es que llega viva a entonces.

#RIPTwitter, #TwitterDown o #AdiósTwitter. Estos son solo algunos de los trending topic que se han encontrado los usuarios cuando han entrado a la red social a lo largo de este viernes. Al pinchar en alguno de estos conceptos, el panorama era de drama total: ¿era este 18 de noviembre el último día de Twitter? ¿Qué había pasado durante la madrugada para que hubiésemos llegado hasta este punto? Resumiendo, el ultimátum que lanzó este mismo miércoles Elon Musk a los trabajadores le había salido bastante mal y la tecnológica estaba sufriendo una cascada de renuncias. Al sumarse a los despidos masivos producidos hace solo dos semanas, ahora mismo la compañía californiana tendría, según los cálculos de los medios estadounidenses, en torno a los mil empleados, lejos de los 7.500 con lo que contaba a principios del mes de noviembre. 

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