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ECONOMÍA DIGITAL

Rápido crecimiento seguido de despidos masivos: el acordeón laboral de las tecnológicas golpea a España

Una vista de la cuenta de Twitter del empresario Elon Musk mostrada en la pantalla de un smartphone.

Este miércoles está previsto que Meta, la antigua Facebook, comunique a miles de sus empleados que se quedan sin trabajo. Una caída del 52% de sus beneficios en los nueve primeros meses del año respecto de 2021 está en el origen de los despidos. Su presidente, Mark Zuckerberg, anunció el pasado 26 de octubre que la empresa va a concentrar sus inversiones en un “pequeño número de áreas”, cuyos equipos “crecerán de forma significativa”, pero la mayoría del resto “se mantendrá sin cambios o se reducirá durante el próximo año”. Así que, en 2023, la compañía puede terminar siendo “ligeramente más pequeña” que ahora, dejó caer sutilmente el creador de la red social.

Los despidos en Meta no son sino el penúltimo anuncio de cirugía laboral en las grandes tecnológicas. Y se produce sólo unos días después de los ejecutados por Elon Musk en Twitter. Primero apuntó al 75% de la plantilla y finalmente se quedó en el 50%. También en España, donde sólo cuenta con unos 30 trabajadores, va a pasar el bisturí. Antes ya habían soltado lastre Google, Netflix o LinkedIn, por citar sólo las más conocidas. “Hay un patrón muy claro en todas ellas: crecen con muchísima rapidez, pero cuando se desinflan también recortan plantillas con mucha facilidad”, explica Miquel Pellicer, consultor en comunicación digital de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), “hay mucho acordeón, todo es muy líquido”. En algunos casos, porque estas empresas “se deben mucho a los inversores”. Twitter es un buen ejemplo, con Elon Musk entrando como un elefante en la cacharrería del pájaro azul. De hecho, uno de sus fundadores, Jack Dorsey, que renunció como director ejecutivo en noviembre de 2021 y dejó la junta directiva en mayo de este año, ha llegado a pedir disculpas en la propia red por los despidos: “Soy el responsable de que todo el mundo esté en esta situación: Hice crecer el tamaño de la empresa demasiado rápido”.

En otras empresas, como Meta, la causa de la sangría laboral radica en el desplome de un tercio en el valor de la empresa en Bolsa. Pellicer se pregunta ahora si el crecimiento global de Tik Tok, otra red de social en alza, será sostenible en el tiempo.

En España también

Cuestión aparte es cómo está afectando la oleada de despidos tecnológicos a sus centros de trabajo en España. Los de Twitter activaron las alarmas cuando se supo que se habían comunicado por correo electrónico. Pero por el momento no se sabe si van a ser despedidos todos los trabajadores de Twitter Spain SL, una sociedad limitada constituida con el capital mínimo de 3.000 euros en 2013 y domicilio social en la calle de Rafael Calvo de Madrid, para trasladar toda la actividad a Irlanda, o si se va a quedar sin empleo sólo la mitad de la plantilla.

“En cualquier de los dos casos”, advierte Fernando Luján, secretario confederal de UGT, “Twitter está obligada a ejecutar un despido colectivo, como corresponde a una empresa de menos de 100 trabajadores que quiere extinguir los contratos de más de 10 de ellos”. De lo contrario, los despidos serán considerados nulos y Twitter tendrá que readmitir a todos los empleados. Ese despido colectivo exige toda una serie de trámites: presentación de una memoria que detalle las causas de la medida y el número de afectados, la apertura de un periodo de consultas con los representantes de los trabajadores durante 15 días, la notificación a la autoridad laboral… Unas formalidades desconocidas en EEUU. De momento, la plantilla sigue en las oficinas, esperando la comunicación definitiva, añade Luján. Según sus cuentas, Twitter Spain SL rozó en 2019 y 2020 los cinco millones de facturación y durante ese último ejercicio cerró con unos beneficios de 250.862 euros.

Las grandes tecnológicas son territorio extraño para los sindicatos. No hay comités de empresa ni ánimo de reivindicación colectiva. “Son perfiles cualificados, tecnológicos, hay mucha rotación, tienen sueldos altos…”, resume Raúl de la Torre, responsable del sector TIC de CCOO. Eso sí, ahora ya se puede despedir con un simple “certimail”, el equivalente digital del burofax, que certifica la entrega, lectura y el contenido del mensaje.

Plan de igualdad

En Meta España, en cambio, aún no saben cómo les van a afectar los miles de despidos anunciados en EEUU. La empresa cuenta con 87.000 empleados en todo el mundo. Un portavoz de la red social en España no facilita, sin embargo, cuál es la plantilla en el país. Pero, según las fuentes consultadas por infoLibre, puede superar los 100 trabajadores. Miquel Pellicer asegura que Meta cuenta además con diferentes subcontratas en Barcelona, ubicadas en la Torre Agbar, que se dedican a la moderación de contenidos. Y, pese a ser ajena a la presencia sindical, CCOO y UGT están negociando estos días con Meta su plan de igualdad. La ley la obliga a negociarla con los sindicatos más representativos a falta de comité de empresa, recuerda Fernando Luján.

Google también se apuntó al recorte de personal el pasado septiembre, cuando anunció que reduciría a la mitad los proyectos en marcha de su división interna de I+D, llamada Área 20. Por tanto, los empleados de esa área que no tengan acomodo en otras secciones de la empresa, serán despedidos. En España, Google cuenta con unos 370 trabajadores. En 2020, Google Spain SL tuvo unos ingresos de 148,13 millones de euros en 2020, un 12,2% más que el año anterior, y unos beneficios de 24,88 millones. No obstante, esos números apenas reflejan el negocio real de la empresa en España, puesto que, en teoría, sólo presta servicios de marketing a la filial de Google en Irlanda, donde registra todas sus ventas.

Netflix es otra empresa puntera que ha recurrido a los despidos para salvar sus números. En junio anunció la salida de 300 trabajadores en todo el mundo, el 3% de su plantilla, de los que 53 correspondían a Europa. Y sólo un mes antes, en mayor se había deshecho de otros 150 empleados, tras perder 200.000 suscriptores. En España cuenta con una filial, Netflix Servicios de Transmisión España, SL, que facturó 579,3 millones de euros en 2021, 16 veces más que el ejercicio precedente. Sus beneficios ascendieron a casi 8,7 millones de euros, una cifra minúscula comparados con los casi 1.600 millones que ganó sólo en el primer trimestre de este año.

Para estas grandes tecnológicas, no obstante, mercados como España son fundamentales. “Les interesa la implantación en territorios clave”, destaca Miquel Pellicer, “porque necesitan ser relevantes y tener representación y relaciones de marketing y comunicación en países como España”. En ese aspecto, dice, funcionan casi como un periódico.

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También las plataformas se desinflan

Pese a que su estructura es mucho más pequeña, no han corrido mejor suerte que otras marcas señeras de la economía digital: desde la alemana Gorillas –reparto de comida a domicilio– y la californiana Bird –patinetes y bicicletas eléctricos– hasta Getir. La última en España ha sido Lola Market, que cerrará este viernes. La compró hace un año otro puntal del reparto a domicilio, Glovo, pero la caída de sus ventas ha dado al traste con esta empresa que primero hacía la compra en el supermercado para el cliente y después se la llevaba a casa. La empresa ha comunicado a sus shoppers que queda interrumpida la relación “mercantil” que les une a ellos. Sin embargo, según explica Rubén Ranz, responsable del sector en UGT, los trabajadores de Lola Market son falsos autónomos, por lo que están animándoles a que presenten demandas individuales para que los jueces les reconozcan el carácter laboral de su relación. También la Asociación Unificada de Riders (AUR) está preparando demandas por despido improcedente “y por no haber realizado un ERE como marca la ley”, explica su responsable, Fernando Roán.

Tras la aprobación de la llamada ley rider, sólo Glovo y Uber Eats se resisten a contratar a sus repartidores. Getir, que ha despedido a 4.500 trabajadores en todo el mundo este año, mantiene sin embargo en España a sus 900 empleados como asalariados, resalta Rubén Ranz. Gorillas, que despidió a la mitad de su plantilla en junio, lo hizo mediante un despido colectivo al uso. Por el contrario, Uber Eats mantiene a parte de sus repartidores como falsos autónomos y a otros los utiliza a través de empresas de mensajería. Aún tiene pendiente una demanda de CCOO y UGT en la Audiencia Nacional por ejecutar un ERE encubierto poco días antes de entrar en vigor la Ley Rider desconectando de su aplicación a 4.000 repartidores

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