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Prisa: de la especulación al desmantelamiento

Prisa cierra la reestructuración de su deuda y advierte de que no venderá activos “a la baja”

Es la historia de un fracaso empresarial. Los dueños del grupo Prisa apostaron fuerte por la especulación y el crecimiento, pero chocaron con la mayor crisis desde la Segunda Guerra Mundial. Desde 2007, los gestores, con el entonces consejero delegado Juan Luis Cebrián a la cabeza, acumularon una deuda superior a los 5.000 millones de euros que ha aplastado el grupo. La estrategia de crecimiento, acelerada tras la muerte del fundador Jesús Polanco en julio de 2007, ha acabado en recortes, desmantelamiento, despidos y pérdida de influencia.

Para sobrevivir al peso de una deuda de 3.341 millones, que tenía a fecha de marzo de 2014, Prisa negoció la recompra de títulos por importe nominal de 600 millones con una quita del 25%. Esta operación se debe ejecutar antes de final de año. Necesita por tanto 450 millones y ya ha conseguido hasta la fecha algo más de 400: 100 millones del empresario mexicano Roberto Alcántara (se convierte en el primer accionista individual, con el 9,3%) y 307 millones de la venta, esta misma semana, del 8,5% de Mediaset. Todo, para cubrir la sangría de los últimos ejercicios. Y, aun así, está previsto que la deuda cuando finalice 2014 se sitúe por encima de los 2.700 millones de euros.

Los beneficios del grupo en 2008 (83 millones de euros) y 2009 (50,4 millones) se transformaron a partir de ese ejercicio en una cascada de pérdidas: 72 millones en números rojos en 2010; 451 millones de pérdidas en 2011; 255 millones en 2012 y 649 millones en 2013. La joya de la corona, el diario El País, está en quiebra técnica: 2,92 millones de activo en 2013 frente a 63,1 millones de pasivo. Un tobogán al infierno empresarial.

Los resultados del grupo de los seis primeros meses de 2014, tras la venta del 56% de Canal+ a Telefónica, son demoledores: pérdidas consolidadas del grupo de 2.163 millones –tras la venta del 56% de Canal+ a Telefónica por 750 millones–y patrimonio negativo de 593 millones. Una pesadilla financiera.

Lo admite la propia compañía en la comunicación de resultados: "Como consecuencia del acuerdo para la venta del 56% de DTS (...) ha registrado una pérdida por importe de 750,4 millones de euros y se encuentra en una situación de desequilibrio patrimonial a 30 de junio de 2014".

Herederos desplazados

Los herederos del fundador del grupo, Jesús Polanco, han sido desplazados. La familia Polanco, a través de las empresas Rucandio, Timón y Promotora de Publicaciones, llegó a controlar cerca del 70% del grupo. Pero su participación se ha diluido. Los compromisos asumidos con la banca y con los fondos especulativos a partir de 2010 para obtener financiación dejarán la participación de los Polanco en torno al 10%. El porcentaje está por debajo de la de los bancos (Caixa, Santander y HSBC), que también han prestado la ayuda justa (100 millones cada entidad española y 130 el banco suizo) para evitar la quiebra de Prisa.

El deterioro del grupo lleva a una gran dispersión de los accionistas.dispersión Una vez se ejecuten las operaciones de conversión de acciones comprometidas desde 2010, el principal accionista individual será el empresario mexicano Roberto Alcántara, que ha invertido 100 millones de euros y se hace con el 9,3% del capital. Sus acciones están sindicadas con las de los fundadores. Tras Alcántara, y una vez culmine el proceso de conversión de los bonos emitidos en acciones, los accionistas de peso serán los bancos Santander, Caixa Bank, HSBC y Telefónica.

Telefónica (5,29%) y CaixaBank (5,34%) ya han convertido sus bonos en acciones. Este mes está previsto que lo hagan el Santander y el HSBC, que se harán con participaciones sumilares. Juntos, los "nuevos" accionistas duplicarán la participación de los Polanco. Tras lo pesos pesados, los fondos de Nicolas Berggruen y Martin E. Franklin (2%) y otra pléyade de hedge funds se repartirán otro 20% del capital.

Línea de flotación

Tras seis años de navegar con la línea de flotación en zona de peligro, Prisa todavía flota. No sólo flota sino que  mientras vende activos, reparte acciones entre decenas de sus directivos. Eso sí, en el puente se mantiene el capitán que trazó el rumbo hacia los problemas, con operaciones arriesgadas como la OPA para elevar del 50% al 100% la participación en Sogecable de diciembre de 2007 en la que se enterraron 2.053 millones de euros.

La OPA sobre Sogecable, preparada desde agosto de 2007 y anunciada en diciembre de ese mismo añoOPA sobre Sogecable, fue un golpe en la espoleta de la bomba de la deuda. Prisa se hizo con el 53% que entonces estaba en manos de Telefónica y de Vivendi a cambio elevar el endeudamiento a una cifra monstruosa.

Aunque Cebrián siempre lo ha negado, es a él a quien se atribuye la decisión de ir empresarialmente a por todas para controlar Sogecable-Canal Plus, sin medir adecuadamente sus fuerzas y apenas unos meses después del fallecimiento del fundador del grupo Jesús Polanco.

La operación que está en el centro del hundimiento de Prisa como gran holding empresarial discurrió así: en diciembre de 2007, después de un trabajo sigiloso para aumentar la participación en Sogecable, Prisa decidió jugar un órdago a la grande y lanzó una Oferta Pública de Adquisición (OPA) por el 100% de la compañía en cuyo capital participaba, entre otros, la todopoderosa Telefónica.

El primer grupo de comunicación del país (editor de El País, dueño de la Cadena Ser e impulsor de la televisión de pago con Canal Plus) quería el mando en la sociedad llamada a controlar el negocio de la televisión de pago. La estrategia de Cebrián pecó de osada. Prisa no contaba con que Telefónica aceptara la oferta de compra y vendiera su participación (16%), lo que obligó al grupo a desembolsar 650 millones por encima de lo que pensaba. Eran, por supuesto, otros tiempos. El endeudamiento no era problema y el crecimiento a cualquier precio entraba dentro de la lógica.

Pero el coste ha sido alto. El barco no parece el mismo. Para no hundirse, Prisa ha tenido que soltar lastre y tirar por la borda baterías que costó mucho esfuerzo mantener. En un rápido repaso, desde 2008, el grupo ha vendido edificios emblemáticos en Madrid y Barcelona (año 2008, 315 millones); se ha desprendido del 25% de la joya editorial Santillana (2009); vendió también Cuatro y el 44% de Canal Plus en 2010 (obtuvo 916 millones y el 17,3% de Mediaset); ha traspasado el 12% de Mediaset (2014) y ha dicho adiós a Alfaguara y a otros sellos editoriales este mismo año.

La última operación cerrada por Prisa con su viejo compañero de viaje Telefónicaúltima operación ilustra el deterioro de los últimos años: Prisa vendió a Telefónica por 750 millones (pendientes de ajustes) el 56% de la plataforma de televisión de pago Digital Plus cuando seis años antes se gastó tres veces esa cifra para adquirir un porcentaje similar.  

Deuda todavía elevada

Pese a las ventas, el grupo todavía carga con una deuda de 3.341 millones (dato del primer trimestre de 2014) que a final de año seguirá por encima de los 2.700. Un disparate. Los cazadores de oportunidades tienen hecha la lista de objetivos. Prisa aún puede desprenderse de Mediaset para seguir flotando. Tras la última venta de un paquete del 8,5%, aún dispone de un 5,1% del capital que, a precio de mercado, está valorado a día de hoy en 191 millones. Además, cuenta con la Cadena Ser, Media Capital –la división audiovisual portuguesa por la que pagó casi 800 millones– y del resto de acciones de Santillana.

Durante todo el proceso de desmantelamiento, Cebrián, nombrado presidente ejecutivo del grupo en julio de 2012, ha afianzado su salario y su papel de aglutinador de voluntades. En 2011, año en el que el grupo perdió 450 millones, Prisa comunicó a la CNMV que la retribución estimada para su primer ejecutivo, en forma de salario, acciones, bonus por operaciones realizadas y compensaciones por cumplir sus compromisos de permanencia alcanzaban los 13 millones de euros a cobrar en diferentes periodos.13 millones “Mis emolumentos son los habituales del mercado” aseguró Cebrián poco antes de acometer el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que redujo en 129 empleados la plantilla de El País.Operaciones especulativas

El presidente de Prisa ha tenido más suerte en la negociación de su salario que en las operaciones especulativas que ha realizado en el seno del grupo. En 2007, siendo consejero delegado de Promotora de Publicaciones (Propu) –empresa tenedora de acciones a través de la cual la familia Polanco, sus socios y directivos destacados controlaban Prisa– la sociedad especuló de forma agresiva y arriesgada con derivados sobre acciones de la compañía. Perdió 148 millones de euros. Propu contrató los derivados, a medida y fuera del mercado normalizado, con Goldman Sachs International. Lo hizo sin poner un euro. El banco de inversiones financió toda la operación.

Propu (controlada a su vez por el Grupo Timón) llevó a cabo operaciones apalancadas (con deuda) y con derivados al menos desde los años 2003-2004, con importes muy elevados, de hasta 360 millones de euros. "El objetivo de inversión (de Propu) comprendía las operaciones de mayor riesgo", ha explicado Goldman Sachs en informes remitidos a los juzgados.

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