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Cómo afecta a las libertades que Twitter prohíba publicar imágenes de terceros sin su consentimiento

Una pantalla de un móvil con la página principal de Twitter.

"Ambigua" y "difícil de llevar a la práctica", así califican las expertas consultadas por infoLibre la actualización de la política de privacidad de Twitter anunciada este mismo martes en la que la red social prohíbe publicar imágenes o grabaciones de personas sin su consentimiento. La medida ha pasado bastante desapercibida porque todos los focos los acaparó el relevo al frente de la compañía producido sólo 24 horas antes. Jack Dorsey informó el lunes que dejaba su cargo de CEO, director ejecutivo, para darle el relevo a Parag Agrawal, hasta ese momento CTO, director de tecnología de la compañía.

Mientras la salida del también fundador de la plataforma y la nueva tradición en Silicon Valley de apostar por ingenieros de nacionalidad india como cabeza de cartel de las tecnológicas —es el caso de Sundar Pinchai, al frente de Google; o de Satya Nadella, de Microsoft— monopolizaban los titulares, el nuevo líder marcó el ritmo del inicio de su mandato al frente de Twitter con una medida enmarcada en sus esfuerzos por limitar el doxxing en la aplicación. 

"Es un movimiento positivo, en el sentido que Twitter está asumiendo su responsabilidad editorial", admite Susana Pérez Soler, periodista y doctora de Comunicación Digital por la Universitat Ramon Llull. Menos optimista es Laura Pérez Altable, doctora en comunicación e investigadora de la Universitat Pompeu Fabra, puesto que entiende este anuncio dentro de "un momento de maduración de las redes, donde sus dirigentes intentar ir más allá" y "habitualmente" este tipo de políticas no suelen "llegar a nada".

Twitter enmarca esta actualización dentro del llamado doxxing, que consiste en compartir información privada de una persona sin su consentimiento ya que puede poner en riesgo la seguridad de dicha persona, al identificarla ante un público anónimo, motivando incluso campañas de acoso. Hasta ahora, la plataforma del pájaro azul eliminaba aquellas publicaciones que compartían la dirección, la ubicación, el DNI, el teléfono, la cuenta bancaria o el correo electrónico de otro usuario e, incluso, aquellas con amenazas de "exponer información privada o incentivar a otros a hacerlo". Es más, si la cuenta que lo hacía era reincidente, a la segunda vez, quedaba suspendida. 

La novedad ahora es que se incluye el contenido multimedia. "Compartir medios personales, como imágenes o vídeos, puede potencialmente violar la privacidad de una persona y puede provocar daños emocionales o físicos", explica Twitter y apunta que este "uso indebido", aunque afecta "a todos", puede tener un efecto "desproporcionado" en "mujeres, activistas, disidentes y miembros de comunidades minoritarias". Los usuarios que compartan fotografías o grabaciones sin el consentimiento de quienes aparecen en ellos se enfrentan a una suspensión temporal hasta que el contenido quede eliminado. 

¿Por qué decide dar ahora Twitter este paso? "El papel de las redes sociales es cada vez más importante en el discurso público y en conformar la opinión pública", asegura Pérez Soler, que apunta que tras el escándalos las elecciones presidenciales de EEUU de 2016 que ganó Donald Trump han tenido que dar "un giro" y "asumir responsabilidad editorial". "Creo que es bueno", reconoce esta experta. No es de la misma opinión Pérez Altable que asegura que esta actualización de la política de la plataforma "protege el derecho a la intimidad, pero afecta a las libertades".

Eso sí, tendrá una serie de limitaciones, ya que Twitter se refiere sólo a individuos privados y no afecta ni a figuras públicas ni a los medios de comunicación: "No se aplica a los medios que presentan individuos públicos o cuando los medios y el texto del tuit que los acompaña se comparten en interés público o agregan valor al discurso público". Pero, ¿qué es un personaje público? "No lo definen", expone Pérez Soler que señala que "todos estos flecos" son los darán que hablar porque "no sabemos cómo se van a implementar".  

Además, Twitter matiza que "siempre" intentará "evaluar el contexto en el que se comparte el contenido y, en tales casos, podemos permitir que las imágenes o vídeos permanezcan en el servicio". Pero estas limitaciones y matices no están ni claros ni lo suficientemente detallados. "Lo que me preocupa es cómo se va a ejecutar esta medida", reconoce Pérez Soler y apunta que "va a suscitar polémica y va a dar que hablar porque va a ser muy difícil de llevar a la práctica por todo el contenido que se sube a esta red social".

El mar de incógnitas que abre esta decisión 

Ante este cambio, el universo tuitero no ha tardado en manifestar sus dudas ya que, tal y como explica el blog especializado Xataka, se entiende este movimiento como un incremento del papel de Twitter como controlador, anticipando decisiones que hasta ahora se tomaban en un tribunal. Pérez Altable también insiste en esta idea: "Es la propia red social la que decide si se infringen los derechos cuando hay mecanismos judiciales a los que acudir". El derecho a la propia imagen en España está recogido en la Constitución y la ley contempla su protección. 

Y las incógnitas también surgen en qué va a pasar con aquellas personas que salen de fondo en una fotografía. ‘‘Los usuarios pueden compartir imágenes o vídeos de personas privadas, que no son figuras públicas, como parte de un evento de interés periodístico o para promover el discurso público sobre temas o eventos de interés público’', explica Twitter en su centro de ayuda

Pero, ¿y aquellas que después se convierten en memes? Estas imágenes humorísticas suelen tener un origen privado que termina convirtiendo a individuos desconocidos en verdaderos famosos. Pero si están prohibidas las fotos de terceros sin su consentimiento, ¿qué pasaría con los nuevos memes? "Creo que será no aplicable esta política porque no la van a poder controlar", argumenta Pérez Soler. "Es una utopía", afirma Pérez Altable porque será complicado llevar a la práctica eliminar "todo el contenido viral" si un meme se hace popular y su protagonista en un personaje anónimo. 

Aunque el ejemplo de los memes puede resultar anecdótico, es más preocupante conocer qué pasará con los vídeos de violaciones de derechos humanos como la grabación de la muerte de George Floyd o las de las manifestaciones de la primavera árabe. Tal y como asegura Pérez Altable, si se sigue la nueva norma al pie de la letra, "Twitter podría eliminarlo" y "vetar este tipo de contenido sería contraproducente". No obstante, "no debería ser un problema porque prevalece el interés público", admite Pérez Soler. Esta experta explica que Twitter no lo plantea como algo que vaya en contra de los derechos humanos, todo lo contrario, pero matiza que tendrá que buscar un equilibrio entre la nueva normativa y el "interés público": "Es algo totalmente subjetivo y en manos de la plataforma". 

¿Se podría hablar por tanto de que puede haber censura en el futuro? "No en tanto que son empresas privadas en las que, sí que es cierto que se da parte de la opinión pública, pero lo único que están haciendo es poner unas normas y lo que están haciendo es pedir a los usuarios que operen con unas normas que ellos fijan", admite Susana Pérez Soler. Opinión similar mantiene Pérez Altable: "No es una herramienta de censura, aunque sí que es ambigua. Al final, ¿quién define el límite?". 

La primera decisión de la era post-Dorsey

Esta actualización de la política de la privacidad reabre el debate sobre la censura en Twitter coincidiendo con el cambio de caras. El nuevo CEO de 37 años, que ha estado durante los últimos años a la sombra de Jack Dorsey, tiene mucho trabajo por delante tras un año que arrancó con las críticas por el cierre de la cuenta del expresidente de EEUU, Donald Trump. Según explica The New York Times, Parag Agrawal tiene entre sus próximos esfuerzos calmar a sus inversores y al Congreso, aunque según The Guardian continuará en gran medida donde lo dejó el fundador de la plataforma. 

Aún así decidió que la primera medida que se toma en la red social con él al frente sea el consentimiento de terceros en imágenes y vídeos. Que este tema haya sido el primero en sacar a la palestra Agrawal podría ser fruto de una casualidad ya que se anunció 24 horas después del anuncio. O no. Desde Techcrunch apuntan que no hay indicios que este cambio de política esté relacionado con la salida de Dorsey, pero sí que es cierto que el nuevo jefe de Twitter tiene un especial interés en combatir la desinformación y en construir comunidad. 

En una entrevista en MIT Technology Review hace más de un año exponía que su estrategia contra las fake news pasaba por "evitar daños específicos de una desinformación" más que "actuar como árbitro de lo que es verdadero o falso" o "eliminar el contenido como única medida, que el el régimen en el que todos hemos operado durante muchos años".  

¿Qué hacen otras redes?

Pero el Twitter de Agrawal no es el primero que busca poner coto al tema del consentimiento en el material audiovisual. Aunque sí el que más lejos ha ido. El resto, según argumenta Pérez Soler, tienen "políticas más blandas" en este aspecto, aunque, tal y como insiste esta experta, "veremos cuál es su aplicación y si puede llevarse a la práctica tal y como lo explican". Pérez Altable también reconoce que la plataforma de Agrawal "va más allá que el resto de redes" ya que en el resto "no se elimina contenido". 

Facebook e Instagram permiten la eliminación de etiquetas de fotografías subidas por terceros aunque avisan: "No puede hacer que la gente elimine fotos si estas no infringe nuestras Condiciones del servicio". En el servicio de ayuda de ambas aplicaciones propiedad de Meta no aparece el concepto doxing

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Facebook, en sus normas comunitarias, en el apartado de bullying, incluyen, como Twitter, la prohibición de la divulgación de "la dirección de correo electrónico, la dirección residencial o el número de teléfono privado de una persona" y realiza también la diferenciación entre "las figuras públicas y las personas no públicas porque queremos dar lugar al diálogo, que a menudo incluye comentarios críticos de personas que aparecen en las noticias o tienen un público amplio". 

Instagram, por su parte, asegura en sus normas comunitarias que en la red social sólo se pueden compartir "fotos y vídeos que tú hayas tomado o grabado, o que tengas derecho para compartir". Asimismo, en el apartado de derechos de autor, recuerda que "aparecer en una foto o un vídeo no implica necesariamente que poseas los derechos de autor de esa foto o ese vídeo". Al igual que Facebook, también pone a disposición de los usuarios un formulario para quien quisiera solicitar la retirada de una imagen. 

En TikTok, por su parte, sí que incluyen el concepto doxing en sus normas comunitarias, dentro del apartado intimidación y acoso. "Consideramos que estos comportamientos en línea son formas de abuso y no están permitidos en nuestra plataforma", explica la aplicación detallando que prohíben contenido que revele datos personales, amenazas de chantaje o publicaciones que inciten a terceros a piratear o revelar datos de otras cuentas. No hay mención, como en Twitter, a medios de comunicación de particulares sin el permiso de las personas representadas.

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