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Librepensadores

"¡ETA, mátalos!"

Antonio García Gómez
Publicada el 13/05/2018 a las 06:00 Actualizada el 12/05/2018 a las 18:27
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“ETA comunica que termina 'su ciclo histórico' y se desmantela por completo”.

Nunca grité “ETA, mátalos” y tampoco coreé a favor de la lucha armada, la lucha ¿sin cuartel?… contra los españolazos opresores. Y tampoco me sentí nunca en peligro, trabajando y viviendo, en Euzkadi. A menudo y principalmente en los primeros años de la actividad terrorista de ETA todo nos parecía bastante lejano. Para cuando los crímenes se recrudecieron y la estela de asesinatos provocaba regueros de sangre derramada ya empezó a ser distinto, aunque todavía parecía pillarnos algo lejos.

Y entonces hasta era posible en el “rasgo generoso y arrojado” de los “bravos muchachos” que lo habían dejado todo por ir a defender “la casa del padre”, de la que hablaba el poeta Aresti. Cuando ya se había iniciado el vareo del nogal para que los más espabilados “nacionalistas”, moderados y pragmáticos corriesen a recoger las nueces. Y entonces se creía que la liberación del País Vasco estaba próxima.

Y nadie había oído hablar del primer guardia civil asesinado, Pardines. Y se pasaba de boca en boca que el asesino y el asesinado Etxebarrieta era un mártir por la causa. Y la “tierra de todos los vascos” aún no se llamaba Euzkalerría.

Y yo no caía en la cuenta de que el cuartel gris de la Guardia Civil del pueblo en el que yo trabajaba, en la Gipuzkoa profunda, permanecía a todas horas cerrado, a cal y canto, incluso con sacos terrarios en las ventanas de la planta baja.

Y a los guardias civiles sólo los veíamos en los controles de carretera, muy armados y muy graves.

Más adelante discutí enfervorizadamente con mi mejor amigo. Yo ya había tomado una postura clara y contundente contra la violencia etarra, contra el tiro en la nuca y la bomba lapa. Y ya nada volvió a ser igual.

Pero seguramente ya era demasiado tarde.

Y en los nidos de las serpientes los huevos ya había eclosionado.

Ya era fácil detectar el odio y la saña. La parcialidad y la cerrazón, y lo que es peor la insensibilidad hacia el dolor ajeno, desde un ombliguismo infame y cruel.

La villanía y la vileza ya habían echado raíces, aunque ahora la derrota ya empezaba a ser posible.

Pero la metástasis ya se había instalado, y el relato comenzó a conformarse, a adaptarse a la falta de absoluta credibilidad, de derrota inapelable, porque el odio y el sentido de la supremacía étnica ya habían cuajado, incluso entre quienes fueron neutros y callaron y miraron hacia otro lado.

Cuando ya resulta obsceno la utilización política, en aras del perdón expreso o en aras del olvido benevolente. Tras una estela mortífera de 854 asesinados y miles de heridos… que se merecen el relato contundente, transparente, y real, con asunción de responsabilidades por “omisión o cobardía, por cálculo o convicción de que… algo habrían hecho”… las víctimas, los perdedores, al cabo, del ¿conflicto, del despiadado desvarío de asesinatos medio consentidos, medio asumidos por sectores muy amplios de la población… ¿inocente?

A pesar de que estemos todos abocados a un futuro de convivencia y respeto, cuando se aprecia que el odio y el visor supremacista aún colea y vomita su racismo mezquino y perverso, tan estúpido como contagioso, a pesar de todo.

Cuando tal vez lo que más interesaría sería “la confesión” de quienes comprendimos demasiado tarde que el horror ya formaba parte de la cotidianidad de nuestras existencia y… seguíamos riendo y compartiendo mesa y mantel con quienes distinguían entre “los buenos y los malos”.

Aunque ya estemos seguros que “no van a volver a matar”, aún está pendiente la confesión de la cobardía inmoral de muchos de nosotros. Aunque cueste reconocerlo.




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10 Comentarios
  • @tierry_precioso @tierry_precioso 14/05/18 10:45

    Algunos dedos negativos son serpientes jaja!

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  • TOTOFREDO TOTOFREDO 13/05/18 19:28

    Es muy fácil reivindicar ahora la valentía que no se tuvo en aquellos momentos, pero es que "de valientes está el cementerio lleno".

    Además, siempre pensamos que el problema es de otro, hasta que se convierte en tu problema.....

    No obstante, me temo que durante una temporadita irán saliendo relatos, más o menos creíbles, sobre el ambiente que se respiraba en Euzkadi en aquellos años, y quizás hasta se haga una recopilación y se consiga un best-seller equiparable a "Patria".

    La anécdota de Santillana, un poco exagerada creo yo......,

    En el día a día se daban situaciones más normales de las uno se pueda imaginar ahora, aunque había picos de violencia innegables a los que la sociedad civil poc..........

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    • TOTOFREDO TOTOFREDO 13/05/18 19:35

      A los que la sociedad civil poco podía aportar, salvo su oposición en las innumerables manifestaciones en contra de ETA, "que parecen ya olvidadas".

      No era lo mismo manifestarse en contra de ETA en Donostia que en Madrid o Sevilla, por si alguien no se ha dado cuenta..........

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  • TOTOFREDO TOTOFREDO 13/05/18 19:28

    Es muy fácil reivindicar ahora la valentía que no se tuvo en aquellos momentos, pero es que "de valientes está el cementerio lleno".

    Además, siempre pensamos que el problema es de otro, hasta que se convierte en tu problema.....

    No obstante, me temo que durante una temporadita irán saliendo relatos, más o menos creíbles, sobre el ambiente que se respiraba en Euzkadi en aquellos años, y quizás hasta se haga una recopilación y se consiga un best-seller equiparable a "Patria".

    La anécdota de Santillana, un poco exagerada creo yo......,

    En el día a día se daban situaciones más normales de las uno se pueda imaginar ahora, aunque había picos de violencia innegables a los que la sociedad civil poc..........

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    1

  • Arkiloco Arkiloco 13/05/18 18:45

    Excelente artículo y gran testimonio. Una muy buena descripción de "aquello" y coincido en que esa confesión de cobardia está pendiente y dificilmente se abrirá paso. Y algo se hará con este tipo de testimonios. Te felicito.

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  • Damas Damas 13/05/18 18:23

    Antonio García Gómez, me parecen unas reflexiones y consideraciones sumamente interesantes, la verdad es que durante un rato largo me han atrapado y fijado mi atención; de hecho, las he vuelto a leer y posiblemente lo haga de nuevo. Sinceramente le agradezco que haya compartido su punto de vista y su vivencia en este espacio. Un saludo muy cordial, Antonio García Gómez.

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  • AMP AMP 13/05/18 09:40

    Cuánta sinceridad, Antonio, eso te honra. No obstante eso que anhelas en el último párrafo es muy, muy difícil, y creo que tú lo sabes y por eso lo escribes.

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    • platanito platanito 13/05/18 09:59

      Descargo de conciencia escribió Laín Entralgo. El descargaba sus pecados por activa.
      El nuestro que descargamos aquí fue solo por omisión. Desde este nuestro diván confesamos, nos arrepentimos y solicitamos clemencia.

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      3

  • @tierry_precioso @tierry_precioso 13/05/18 07:52

    Muy interesante texto. Nunca viví en el País vasco pero estuve pasando bastantes veces por allí.
    Por ejemplo en el principio de los ochenta en algún bar charlando de futbol iba a decir que Santillana era el mejor cabeceador en España pero la palabra no me podía salir y decía que era el mejor jugador de la cabeza "en la liga". La presión era tan fuerte que no podía pronunciar las palabras España y español. Una mañana muy temprano, aun era de noche, estaba desayunando en la barra de un bar de la plaza de Guipúzcoa de San Sebastián, había tres otros clientes, uno leyendo el periodico cuando se paró un coche delante de la arcadas y entró un policía nacional cincuentón que dijo: "buenos dîas, un café con leche, por favor". El leyendo levantó la mirada, el camarero también cincuentón estuvo un instante parado antes de decir "muy bien, señor", todos tuvimos un segundo un movimiento nervioso, el del periodico también había removido algo el papel. Creo que en este instante los cuatro clientes y el camarero pensamos que el policía podía morir en cualquier momento, incluso -- ¿por qué no? -- en este instante preciso o al salir, le estaba esperando el coche. No sé si es por eso pero su timbre de voz cuando había pedido el café con leche me había parecido propio de una persona muy cordial, simpática y...valerosa. Gero arte!

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    • platanito platanito 13/05/18 09:30

      ¿Te despides reciclando?

      La primera manifestación de repulsa a la que asistí en mi vida fue tras el asesinato del ingeniero Ryan, delante del cementerio en Vitoria en el 81. Yo había aterrizado allí con la Constitución. Y ya mostraban a las claras sus maneras de mafiosos asesinos. Pero Miterrand les consentía su santuario y eran invencibles. Y el gobierno recurrió a la vergüenza de los Gales. Craso error, pero en aquel momento las tripas me pedían aplaudirles esa contra. Años después, hacia el 86, diría el presi Felipe: Si nos mataís os seguiremos matando. Se olvidó del estado de derecho, pero muchos españolitos de a pie no veíamos otra solución mejor. Luego con Chirac llegó la jueza antiterrorista Le Vert.

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