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La maldad sí que existe

Publicada el 07/03/2021 a las 06:00
La maldad no tiene cuernos ni rabo, ni se llama Lucifer. Está en las personas a nivel individual y también a veces a nivel colectivo, como si fuera un virus, que con los siglos se fue generando y contagiando poco a poco y se ha convertido en pandemia mundial que aumenta progresivamente, sin que nadie se preocupe de poner rastreadores ni de inventar vacunas para inocularlo.
 
Viendo las imágenes de esos jóvenes pillados in fraganti en fiestas prohibidas, escondidos en armarios o debajo de las camas y colchones, por un tema tan sensible y tan doloroso como es esta pandemia, con sus miles y miles de muertos que no paran, no puedo remediar hacerme algunas preguntas cuanto menos curiosas:
 
¿Qué sentimientos tienen esos jóvenes para con los afectados por esta desgracia? ¿Qué papel tendrán esos individuos en nuestra sociedad, en qué trabajarán o con qué opción política simpatizarán?
 
No quisiera ser drástico, pero estoy firmemente convencido de que sin ninguna duda simpatizarán con Vox, si son españoles; con Trump, si son americanos y con Marine Le Pen, si son franceses.
 
Existe una relación inequívoca entre la forma de ser y de comportarse con las opciones políticas con las que se simpatiza, por mucho que queramos no ser mal pensados y también existe entre las maldades extremas, que vemos en los crímenes que aparecen continuamente en las noticias y en las que no vemos, pero que subyacen en las conductas de tantos personajes visibles e invisibles.
 
Las maldades de estos personajes anónimos son más peligrosas si cabe, porque generan el virus y lo propagan para que se convierta en pandemia invisible, que a la larga pueden causar una mortalidad difícil de ver y de relacionar con sus orígenes artificiales y estos sí que son engendrados en laboratorios del mal.
 
Esos hechos criminales que aparecen en las noticias perpetrados en una proporción escandalosa por parte de hombres, como en el caso de la violencia de género y que quedan al descubierto, tienen su castigo, aunque no sea siempre el que se merecen, pero los que generan ese virus fatídico, no suelen descubrirse fácilmente y cuando lo son, no suelen sufrir castigo alguno.
 
Cuando uno acomete escritos sencillos y posiblemente salpicados de obviedades, lo hace pensando en que los lean personas sencillas e inteligentes y sabiendo que nada nuevo les va a enseñar, pero en el fondo sueña con que este artículo en concreto, si lo leyeran los jóvenes citados al principio y que son los que lo han motivado, posiblemente alguno pudiera sentirse avergonzado por su comportamiento a la vez que ridículo, malvado y le hiciera reflexionar y enmendar un camino infeliz y claramente equivocado.
 
Corren malos tiempos para las buenas personas, porque el virus de la maldad campa a sus anchas, sin rastreadores y sin vacunas y en la mayoría de los casos ni los mismos infectados son conscientes de estarlo, o lo son y no les importa contagiar a los demás, o incluso lo desean, en un delirio oculto de odio al prójimo.
 
¡La maldad oculta es mucho más peligrosa que la que está al descubierto!
 
Para terminar este artículo con un leve soplo de esperanza, daré mi humilde opinión de que la bondad también existe y es más fuerte y poderosa que la maldad, pero está difuminada entre la humanidad de este planeta y le falta esa fuerza de unión que tiene la fiera corrupta y dominante, que sabe ejercer la tiranía además de que está incrustada en las instituciones de poder, llámense Institucional, Judicial o Elitista, que manejan bien el timón del barco en el que los marineros reman y se dejan llevar.
 
Algunos, que se manifiestan por el derecho de expresión, con un equivocado icono representativo y con delincuentes infiltrados, que finalmente terminan el acto convirtiéndolo en vandálico y perdiendo su legitimidad y otros, que reflexionamos, protestamos o incluso nos atrevemos a expresarlo en artículos y publicarlos en esta sección. Esto no es que sirva para mucho, pero al menos ponemos nuestro granito de arena, pacíficamente y sin grandes aspavientos.
 
Juan Priego Romero es socio de infoLibre
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6 Comentarios
  • alpastel alpastel 07/03/21 22:50

    Buen artículo perfecta y sencillamente expuesto, te mete de cabeza en el tema y lo hace entendible para toda clase de público que pretenda evitar el MAL

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  • JesusF JesusF 07/03/21 22:13

    No hace muchas décadas todavía eran demonizados, y se hablaba incluso de rabo y cuernos, los calificados como rojos. Era la representación clara de la maldad extrapolada desde la religión hasta alcanzar esa sublimación en los que se consideraban y perseguían como enemigos por el franquismo. Estoy con usted en que la maldad no es así de fácilmente identificable hoy día, salvo cual chascarrillo como vimos a Chávez quejándose del olor a azufre dejado por Bush, y que está en cualquiera. Por eso mismo sería demasiado simple pensar que, en el caso de esos jóvenes inconscientes, haya algo más que la locura juvenil unida a algo de travesura o juego, que puede llegar a sentirse como un reto contra esa especie de “ley seca” que sufrimos, muy similar a otras situaciones de prohibiciones o limitaciones que gustan de superar por su espíritu adolescente. La mayoría de los jóvenes además no tienen vinculación política ni siquiera como simpatizantes y suelen pasar bastante de esos temas. Sería ideal que fuesen tan reconocibles como su convencimiento le dice, aunque da miedo pensar que, de ser así, sean de verdad tantos. No me cuadran tantas escuadras.

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  • Cesar MV Cesar MV 07/03/21 14:36

    La maldad viene del odio y eso nos sobra hoy en este pais.. Buena definicion la?tuya

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  • AMP AMP 07/03/21 12:06

    Comparto contigo el aserto: La maldad existe.
    «Corren malos tiempos para las buenas personas...», para las buenas personas los tiempos siempre fueron poco buenos.
    «¡La maldad oculta es mucho más peligrosa que la que está al descubierto!» Muy cierto. El ser humano puede ser ángel o demonio, todo depende de las circunstancias.

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  • Jigsaw Lo Jigsaw Lo 07/03/21 11:17

    amigo Juan, ante todo felicidades por abrir este debate o citarlo en tu comentario.
    pero creo que yerras.
    Hoy el virus que esta diseminado por nuestra juventud, no es tanto la maldad como la idiotez, es decir la inconsciencia, el no darle valor o importancia a nada más que al teléfono móvil o las redes sociales plagadas de insustancia.
    No obstante, si hay un colectivo organizado que tiene la Maldad con mayúsculas como ideal y herramienta, pero no son los jovenes, son los periodistas, los Medios de comunicación.
    Ellos, son los que le venden a los jovenes la droga de que, si consigues hacerte famosillo sin cerebro, ganas mas que si estudias, los medios son los que ponen dianas en la espalda de los jovenes ignorantes o ingenuos, los periodistas son los que viven como garrapatas de sacar lo peor siempre, la polemica siempre, de nuestra sociedad.
    asi es que SI la maldad existe, pero no esta en la juventud, o en la sociedad en general, esta en los que nos vende la droga de la maldad, del odio, del veneno. los medios y la prensa.
    es mi opinión, pero la tuya me parece buena también.

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    • pakomarti pakomarti 07/03/21 14:17

       " Rutinas y, a puertita gayola, escribimos artículos, sonatas, coplas y epistolarios que no sabemos quien los lee " este párrafo esta sacado del articulo "Gangrena en el  corazón, rutinas" que mande a este medio y que no se cuando o si se publicara. Coincido contigo. Buen trabajo

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