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Annual, militarismo y pasados coloniales

Publicada el 02/08/2021 a las 06:00

El término imperialismo empezó a ser de uso común en inglés en los años setenta del siglo XIX. El sueño de conquistar otras partes del mundo se extendió por varios países de Europa espoleado por políticos patrioteros y nacionalistas. Entre la Conferencia de Berlín (1884-85), con el reparto oficial del gran pastel africano, y el inicio de la Primera Guerra Mundial, las posesiones coloniales europeas aumentaron de forma espectacular, como creció también la creencia de la superioridad de Europa y de la raza blanca sobre los “salvajes”.

La jerarquía entre naciones dominantes, en declive y grupos étnicos subyugados era muy evidente en la Europa de comienzos del siglo XX, resultado de decenios de guerras internacionales con vencedores y vencidos. Mientras que España era un viejo imperio en retirada tras la pérdida de las últimas colonias, británicos, franceses y alemanes estaban en su momento cumbre, con austriacos y rusos manteniendo todavía mucho de su esplendor.

Además de los intereses económicos, de la búsqueda de recursos naturales y de mercados para amortizar las inversiones más rápidamente, las rivalidades políticas y nacionalistas actuaron de propulsores en la frenética pelea por África y por la adquisición de colonias. Un proceso acompañado de excesos y manifestaciones violentas, en el que desempeñó un papel importante la adopción de elementos básicos del darwinismo social, la interpretación de la vida y del desarrollo humano como una cruel lucha por la supervivencia donde los fuertes dominaban a los débiles. Traducido al sistema de relaciones internacionales, las naciones reafirmaban su posición en el sistema a través del uso del poder político y de la fuerza militar.

Las justificaciones y elogios del imperialismo abundaron. Llevar la cristiandad y la civilización superior de los blancos a los pueblos de África y Asia fue una de las más repetidas por políticos, intelectuales y eclesiásticos. Y la genética proporcionó una base pseudocientífica para apoyar la superioridad de unas naciones y pueblos sobre otros.

El imperialismo tuvo efectos devastadores y la violencia utilizada para sofocar la resistencia indígena anticipó lo que tanto impactó después, porque se creía que nunca antes había ocurrido, en el frente oeste durante la Primera Guerra Mundial. Las políticas racistas y de exterminio dejaron baños de sangre, con varios millones de víctimas entre todos ellos, en el dominio británico de Sudáfrica, el alemán de África del Sudeste, la actual Namibia, y especialmente en el de Leopoldo II como “reino soberano” en el Congo.

La presencia de lo militar en la vida pública era muy perceptible en España, que inauguró el siglo XX tratando de cerrar las grietas dejadas por el “Desastre” de 1898 y con un nuevo rey, Alfonso XIII, que accedía al trono en 1902 dispuesto desde un principio a intervenir en la vida política y a no renunciar a ninguna de sus prerrogativas. Y al militarismo heredado del siglo XIX se sumó la guerra de Marruecos, un conflicto que iba a marcar la historia de España durante décadas. Ningún país europeo dedicó tantos recursos durante tanto tiempo para asegurar un territorio tan irrelevante. Y si tenemos en cuenta la gravedad de los acontecimientos posteriores, desde el conflicto abierto en 1921 con el desastre de Annual hasta la rebelión de julio de 1936 y su posterior brutal represión, protagonizada por los militares africanistas, una parte de la sociedad española lo pagó carísimo.

Desde los primeros pasos de su reinado, Alfonso XIII y los militares obligaron a los políticos a ceder a sus exigencias. En marzo de 1906 se aprobó la Ley para la Represión de los Delitos contra la Patria y el Ejército, conocida como Ley de Jurisdicciones, que incluía los ataques de la prensa dentro del fuero militar. Los militares podían confiar en la violencia como una estrategia exitosa para lograr sus fines, algo que pondrían en práctica en el futuro cada vez que sintieran amenazados sus intereses corporativos o pensaran, como guardianes de los valores patrios, que la integridad nacional estaba en peligro.

La presencia española en el norte de África había quedado fijada por el acuerdo secreto firmado con Francia en 1904 y por la Conferencia de Algeciras en 1906. Un espacio de influencia, no muy relevante en el contexto internacional, limitado a la zona montañosa del Rif. El interés de ese territorio estaba motivado, más que por su situación estratégica o por sus posibles beneficios económicos, por una cuestión de prestigio nacional, maltrecho desde la pérdida de las colonias. Pero lejos de conquistas heroicas, el descalabro sufrido por el Ejército español en el norte de África en el verano de 1921 tuvo consecuencias profundas.

La asombrosa victoria de Abd-el-Krim, que con apenas 4.000 guerreros llegó casi a exterminar un ejército moderno compuesto por 15.000 soldados, se convirtió con el tiempo en una referencia mítica para los líderes de los movimientos anticoloniales de todo el mundo. En España, las reacciones no tardaron en llegar, sobre todo cuando se empezó a conocer la envergadura real del desastre, el horror narrado por los soldados supervivientes y la vergüenza de los diez mil cuerpos insepultos diseminados por los alrededores de Annual, Dar Drius, Monte Arruit, Zeluan o Nador, nombres que quedaron asociados al recuerdo de la tragedia más sangrienta y humillante sufrida por el Ejército español fuera de sus fronteras.

La magnitud de la catástrofe de Annual, con los relatos sobrecogedores de la crueldad y el salvajismo de los rifeños, despertó también en la opinión pública española una ola de patriotismo hasta entonces desconocida.

El debate sobre las responsabilidades del desastre de Annual recorrió ese período, el último del sistema político de la Restauración, y aún estaba pendiente de resolución en septiembre de 1923 cuando llegó el golpe de Estado. En un principio, el Gobierno de Maura se limitó a hablar de responsabilidades militares y para ello encargó un informe oficial al general Picasso, un ejemplo de rigor y eficacia intachables. Pero a finales de octubre de 1921, cuando se abrieron las Cortes, la oposición exigió hablar también de responsabilidades políticas y los debates sobre esa cuestión se sucedieron uno tras otro. Salió a relucir la incompetencia militar, la causa principal de la catástrofe, y también el absentismo de la oficialidad, la corrupción e ineficacia que reinaban en el seno del ejército de África y el enorme agujero que su mantenimiento dejaba en la Hacienda pública. Y las protestas llegaron más arriba, a los políticos gobernantes y también al monarca.

Las críticas públicas dirigidas al papel desempeñado por el Rey, decidido defensor del intervencionismo colonial, deterioraron notablemente su prestigio y socavaron aún más los cimientos del régimen ensanchando la brecha que lo distanciaba de una parte importante de las fuerzas sociales del país. En las primeras horas del 13 de septiembre de 1923, Primo de Rivera declaró el estado de guerra en las cuatro provincias catalanas. El golpe de Estado estaba en marcha. La Patria se iba a ver libre, por fin, "de los profesionales de la política, de los hombres que por una u otra razón nos ofrecen el cuadro de desdichas e inmoralidades que empezaron el año 98 y amenazan a España con un próximo fin trágico y deshonroso", según se leía en la proclama del nuevo dictador. Después llegó la Segunda República y julio de 1936, el rebote del colonialismo en la Península, en forma de políticas de exterminio e imposición del militarismo sobre la sociedad civil.

_________________

Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza. Su último libro es Una violencia indómita. El siglo XX europeo (Editorial Crítica).

 

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15 Comentarios
  • Aynur Aynur 03/08/21 11:08

    VALE ¿Y AHORA QUÉ? Una vez conocidos los hechos: incompetencia, barbarie, guerra, corrupción, colonialismo, racismo, patria, virilidad; una vez que ya no somos (creo) "novios de la muerte"; una vez que hemos entendido y aceptado, más o menos, los hechos y las consecuencia; digo AHORA QUÉ, ¿QUÉ HEMOS APRENDIDO? ¿Qué sobre la visión del "moro"? ¿Qué sobre la inmigración? ¿Qué sobre la explotación en las pocas fábricas españolas o no en Marruecos? ¿Qué sobre la idea que tenemos del marroquí? ¿Qué sobre la consideración de estos vecinos, sobre su culura, su música, sus gentes? ¿Qué, también, sobre su machismo que hemos ex/importado? ¿Qué sobre su dictadura? ¿Qué sobre el poso militarista y armamentístico que dejó todo aquello? ¿Qué sobre las relaciones hispano marroquí? ¿Qué sobre su y nuestra monarquía? ¿Qué sobre la contribución al desarrollo de Marruecos? AHORA QUE LO SABEMOS CASI TODO ¿QUÉ? Si el conocimiento no nos hace mejores personas, mejores vecinos, mejores ciudadanos, mejores compatriotas de ambos lados del estrecho, ¿de que nos vale tanto conocer, saber y argumentar? En Documanía puede verse un estupendo documental "Rif 1921. Una historia olvidada" que ayuda a la reflexión.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 02/08/21 21:50

    Cinico Radical no he leîdo SIETE CASAS EN FRANCIA, de Atxaga solamente he leîdo Memorias de una vaca porque mi hijo la tenîa en clase. Sî, el fondo de El sueño del Celta es excelente. Buenas noches!

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 02/08/21 21:50

    Cinico Radical no he leîdo SIETE CASAS EN FRANCIA, de Atxaga solamente he leîdo Memorias de una vaca porque mi hijo la tenîa en clase. Sî, el fondo de El sueño del Celta es excelente. Buenas noches!

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  • Karo Karo 02/08/21 21:04

    He leído  recientemente el libro de Julio Albi de la Cuesta sobre Annual, que me ha parecido interesante, y del texto riguroso de Julian Casanova me quedo con tres vectores: un imperio en decadencia como el español que la emergencia colonial europea  le pilla a contrapie, la “venganza” de los militares africanistas en el derribo de la segunda republica española por el cierre en falso de su papel y su fracaso en el conflicto colonial,  y el sórdido papel de Alfonso XIII, y sus injerencias en la política que la constitución canovista de 1876 le facilitaba. Hoy ya es pasado, pero Annual y Monte Arruit, fueron más brutales que el desastre del 98, en mi modesta opinión…

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  • Alardrey Alardrey 02/08/21 17:38

     El informe Picasso, es el documento oficial que valida toda la sinrazón del Desastre de Annual. En lo que queda de dicho documento -el resto, hecho desaparecer por los diferentes inculpados o interesados políticos y/o militares de la época y a lo largo de la dictadura de Primo de Rivera ¿primer interesado junto con el Rey?- se dictamina la corrupción interna del ejercito tanto en el suministro de armas y municiones que no se adaptaban a las requeridas en las unidades como la corrupción jerárquica militar que se prolongaba hasta cotas de gestores políticos encumbrados todos ellos por las más altas cotas del poder. Y cuando se trató de enjuiciar todo lo que del Informe s desprendía, se produjo el golpe de Primo de Rivera.
    Pasaron los años y cuando se implantó, por designio popular, la República, se trató de recuperar El Informe Picasso para sacar las conclusiones oportunas y lo único que se consiguió fue que acabase desapareciendo la mayor parte de él y que las consecuencias que de él se desprendían quedasen ocultas dando vida y no castigo a los mismos protagonistas de lo que sería más tarde el golpe militar del 36. 

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  • guilemm guilemm 02/08/21 11:38

    "Annual 1921" de Manuel Leguineche es un libro interesante, donde hay testimonios de supervivientes y de gentes que estuvieron en la guerra de "Africa" donde describen como testigos la corrupción de los altos y bajos mandos militares y de su incompetencia e indolencia manifiesta. De este libro saqué la conclusión de que esta guerra era la forma de contentar a los militares con ínfulas imperialistas, de llenar de dinero las arcas de las altas burguesias
    através de mantener sus fábricas con la demanda de los suministros militares y de mandar a los hijos de las clases populares mediante el reclutamiento obligatorio al "matadero" de Africa, con lo cual conseguias con la muerte de estos "quitar presión " a posibles rebeliones populares en el campo o la industria.
    También se describe claramente la visión que los militares de entonces tenían sobre los habitantes del Rif, donde los consideraban personas inferiores (muchos de ellos tenian nacionalidad española, pero para venir a la peninsula tenian que venir con visado, hay que recordar que Abdelkim era español...).
    Gracias Sr. Casanova por sus esclarecedores e interesantes artículos.

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  • guilemm guilemm 02/08/21 11:38

    "Annual 1921" de Manuel Leguineche es un libro interesante, donde hay testimonios de supervivientes y de gentes que estuvieron en la guerra de "Africa" donde describen como testigos la corrupción de los altos y bajos mandos militares y de su incompetencia e indolencia manifiesta. De este libro saqué la conclusión de que esta guerra era la forma de contentar a los militares con ínfulas imperialistas, de llenar de dinero las arcas de las altas burguesias
    através de mantener sus fábricas con la demanda de los suministros militares y de mandar a los hijos de las clases populares mediante el reclutamiento obligatorio al "matadero" de Africa, con lo cual conseguias con la muerte de estos "quitar presión " a posibles rebeliones populares en el campo o la industria.
    También se describe claramente la visión que los militares de entonces tenían sobre los habitantes del Rif, donde los consideraban personas inferiores (muchos de ellos tenian nacionalidad española, pero para venir a la peninsula tenian que venir con visado, hay que recordar que Abdelkim era español...).
    Gracias Sr. Casanova por sus esclarecedores e interesantes artículos.

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  • Antonio LCL Antonio LCL 02/08/21 11:07

    Fechas de muy triste recuerdo que deben ser motivo de recuerdo e información objetiva para no olvidar y aprender de errores cometidos por la avidez de pocos sobre una población engañada. Muchas gracias Sr. Casanova.

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  • diego lopez diego lopez 02/08/21 09:44

    Este domingo leí, por encima porque ya conozco hasta donde llegan ciertos historiadores militares, sobre todo si son militares, dos entrevistas a dos historiadores militares. Ninguno hacía mención a la corrupción del ejército de Africa ni al absentismo del frente de bastantes oficiales ni a ninguna de las negligencias que son muy conocidas gracias al expediente del general Picasso, un militar que no dudó en decir la verdad y no ocultó la basura bajo la alfombra, como es habitual.
    Como bien sabe el historiador señor Casanova, en el expediente también se hace referencia al "generalísimo" reprochándole sus estancias irregulares en Melilla en vez de estar en el frente y es que los militares trepas saben muy bien que además de distinguirse en combate no hay que descuidar "el frente de los despachos" haciendo amistades y la pelota en los estados mayores, las salas de oficiales y los casinos militares. Así se hicieron buenas carreras y se engordaron hojas de servicios.
    Salud y República

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    • JOLOVA JOLOVA 02/08/21 16:24

      Lo que seguramente los historiadores militares no mencionarán serán la permanente corrupción existente en el Ejército y de algunos políticos de entonces, que les vendían a los rifeños armas o que el informe Picasso se ocultó o se "traspapeló" (¿?) durante el franquismo . La vergonzante cobardía de algunos mandos (p.ej. coronel Siverio Araujo,que permitió que masacraran sin piedad a 900 de sus soldados totalmente desarmados) que fue posteriormente, una vez liberado , juzgado y condenado (¿?) por un tribunal militar, pero no sufrió prisión alguna ya que enseguida fue indultado por el miserable Alfonso XIII. Sí, aquél monarca que dijo: "parece resultar muy cara la carne de gallina" en alusión al rescate pagado a Abd-el-Krim (4 millones de pesetas de entonces) a cambio de unos 360 prisioneros españoles .Esta liberación fue negociada en 1923, no por el gobierno español, sino por un empresario vasco (Horacio Echevarrieta) Es conveniente resaltar también y no olvidar, las valerosas cargas de caballería ( de película americana...) del Regimiento Alcantara, al mando de Fernando Primo de Rivera (caído en esa acción), protegiendo la retirada, en total desbandada, de la Infantería. Los supervivientes de este regimiento de caballería que volvieron, la mayoría heridos, no llegaron ni al 10%. del total efectivo de la unidad.

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  • Canija Canija 02/08/21 07:11

    Qué gran vergüenza para los países europeos el reparto de África y su posterior brutal colonización. Un continente con esa gran cantidad de recursos y condenado a la miseria 

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