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Hombres, alemanes occidentales y católicos: los tres candidatos a suceder a Merkel

La canciller alemana Angela Merkel, al comienzo de la Cumbre de la UE en el edificio del Consejo Europeo en Bruselas.

Thomas Schnee (Mediapart)

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En casi 16 años de reinado, Angela Merkel ha conseguido muchas cosas, pero no ha logrado organizar su sucesión. La delfina que eligió en 2018, y que todavía ocupa la presidencia del Partido Demócrata Cristiano (CDU), Annegret Kramp-Karrenbauer, ha debido hacer frente a graves problemas de autoridad y decidió tirar la toalla en febrero de 2020. Para ocupar su puesto, se postulan tres candidatos –blancos, católicos y de Alemania Occidental–. El congreso, que originalmente estaba previsto que se celebrara presencialmente en diciembre pasado, finalmente daba comienzo virtualmente este viernes 15 de enero. Este sábado a primera hora ya tenían resultado: Armin Laschet, ministro-presidente del gran estado de Renania del Norte-Westfalia (NRW) será el que tome las riendas del partido. 

Si bien había tres candidatos oficiales, también hay dos facciones no oficiales. Por un lado, Armin Laschet, ministro-presidente del gran estado de Renania del Norte-Westfalia (NRW), y Norbert Röttgen, exministro de Medio Ambiente de Angela Merkel (2009-2012) y presidente de la comisión de Asuntos Exteriores del Bundestag. Por otro lado, Friedrich Merz, antiguo dignatario del partido, un conservador convencido de su destino como líder, pero rival perdedor en 2002 frente a una joven, entonces, Angela Merkel. Disgustado tras su derrota, estuvo trabajando dos décadas en el mundo de las finanzas internacionales, para volver a probar suerte hace dos años y ser derrotado por la mínima frente a Annegret Kramp-Karrenbauer, el 7 de diciembre de 2018.

Los dos primeros candidatos comparten posturas con la canciller, en particular sobre la transición energética, la política social y los refugiados. “No tienen ningún problema con una CDU que se ha socialdemocratizado con Merkel”, añade el politólogo berlinés Herfried Münkler. Merz, en cambio, tiene un perfil más derechista, liberal en lo económico y socialmente conservador. Juega mucho con una derecha nostálgica que sueña con Helmut Kohl y su supuesta habilidad para frenar a AfD, la formación de ultraderecha. Tiene un perfil más claro que los otros dos. Sin embargo, si quiere ganar, tendrá que dar el golpe rápido y fuerte porque sus rivales corren el riesgo de alcanzar un acuerdo en la segunda vuelta”.

Para Friedrich Merz, a quien se trata a veces de favorito y otras de outsider, no basta con saber gestionar las crisis: “Después de la crisis del coronavirus, nos enfrentaremos a cuestiones de política económica”, explica el candidato, criticando indirectamente a una canciller que, en su opinión, no ha hecho lo suficiente por modernizar el país.

Pero si se analiza con detenimiento, su enfoque modernizador, aunque muy liberal, es bastante cercano al de sus dos rivales. También ellos están dispuestos a librarse de la carga burocrática y fiscal que soportan las empresas y las administraciones e invertir en infraestructura, descarbonización o tecnología digital. Ellos también quieren luchar por una Europa fuerte.

“Uno de los problemas de Merz es que la CDU cotiza al alza entre la opinión pública y la AfD ha caído en desgracia”, dice Uwe Jun, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Trier. La lucha contra la pandemia y un número muy bajo de muertes en la primera oleada han restaurado claramente la imagen del partido.

“La popularidad de la canciller es fuerte y la intención de voto a la CDU ha aumentado como nunca antes en marzo”, precisa el profesor. Si gracias a la vacuna la economía comienza a recuperarse sin demasiados problemas, “entonces la CDU irá a las elecciones en una situación muy cómoda, a la cabeza”, explica Jun.

Desde esta perspectiva, ¿por qué la CDU se iba a meter en problemas con un presidente que podría arruinar la campaña electoral y obstaculizar una futura coalición de gobierno que muy probablemente se construirá con el Partido Verde? Algunas de las declaraciones homofóbicas o antirefugiados de Friedrich Merz llevan a muchos votantes a preguntarse si estamos, sobre todo, ante un hombre del pasado con una gran falta de empatía.

Mientras que una gran mayoría de la población ha respaldado la política con los refugiados de Merkel, Merz no ve ninguna razón para acoger a los que sobreviven sin un techo en el frío y el barro de Bosnia o Grecia. Preguntado el otoño pasado sobre la posibilidad de tener un día un canciller homosexual en Alemania, su ya conocida homofobia resurgió, llevándole a identificar instintivamente la homosexualidad con la pedofilia.

“Mientras todo se haga dentro de un marco legal y los niños no se vean implicados –porque para mí es una frontera absoluta que no se debe cruzar– lo considero un asunto privado”, respondió. El ministro conservador de Sanidad Jens Spahn, que no oculta su homosexualidad y su intención de convertirse un día en canciller, no fue el único que se indignó.

Pero la palma se la lleva el modo en que Merz se ve a sí mismo en la escala social. “Soy parte de la clase media alta”, declaró al popular diario Bild a finales de 2018. Esto condujo a una gran explosión de risas y sarcasmo en todo el país. No es para menos: Friedrich Merz posee dos aviones. Y en ese momento todavía ganaba un millón de euros al año como el lobby alemán número uno de BlackRock, el fondo privado más grande del mundo con un volumen de inversión de 7,8 billones de dólares.

Mientras que el estado del tablero político deja pocas alternativas a una futura coalición entre los Verdes y los conservadores, ¿se arriesgarán los 1.001 delegados de la CDU a elegir a un futuro candidato a la Cancillería que probablemente ahuyente al electorado conservador moderado y modesto que constituye una de las bases más fuertes del poder de Merkel? “Hay que tener en cuenta que mientras que las encuestas entre los simpatizantes de la CDU sale mejor valorado Merz, no se ha realizado ningún sondeo entre los delegados que elegirán al presidente del partido; la mayoría de los profesionales de la política, ya sean funcionarios del partido o pequeños funcionarios electos, analizan la situación de una manera más fría. Prefieren la estabilidad”, destaca Münkler.

Es demasiado pronto para decir quién será el candidato conservador a la cancillería: “Si Armin Laschet o Norbert Röttgen son elegidos como el nuevo líder de la CDU, no hay garantía de que se impongan. Se ha planteado la posibilidad de que alcancen un acuerdo con el jefe conservador bávaro Markus Söder, que está dispuesto a presentarse como sucesor de Angela Merkel, si se lo piden. Pero Merz ha dejado claro que se presentará a la Cancillería en cualquier caso”, precisa Miriam Hollstein, responsable del servicio de sondeos políticos del grupo mediático Funke.

A fin de cuentas, mientras que los observadores y expertos políticos alemanes admiten que la situación es demasiado confusa para intentar un pronóstico, la lógica y la experiencia dan a Armin Laschet una ligera ventaja. Leal partidario de la canciller, basó toda su campaña no en ideas nuevas, sino en su éxito electoral en Renania y en su experiencia de gobernar su “pequeña Alemania”, una región de 18 millones de habitantes.

El primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, sucederá a Merkel al frente de la CDU

El primer ministro de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, sucederá a Merkel al frente de la CDU

En cuanto a Norbert Röttgen, gran conocedor de la política internacional, fracasó exactamente en la región donde Laschet tuvo éxito. Su falta de éxito electoral, su paso demasiado breve por el Ministerio de Medio Ambiente, o su relativa falta de red, podría resultarle fatal. A menos que sea el candidato del compromiso. Pero para el diario conservador Die Welt, este “George Clooney” de la política alemana es seguramente “demasiado moderno para la CDU”.

Traducción: Mariola Moreno

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