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Los diablos azules

Nueva ilustración radical

  • En su nuevo libro la filósofa Marina Garcés se pregunta "qué saberes y qué prácticas culturales necesitamos (...) para trabajar por una sociedad mejor"
  • "No solo la Europa ilustrada no supo evitar el fascismo y la guerra, sino que el pensamiento revolucionario tampoco condujo a sociedades más emancipadas"

Marina Garcés
Publicada el 03/11/2017 a las 06:00 Actualizada el 03/11/2017 a las 10:53
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La filósofa Marina Garcés.

La filósofa Marina Garcés.

Pere Tordera
Este texto pertenece a Nueva ilustración radical, libro de Marina Garcés que acaba de ser publicado en la recuperada colección Nuevos Cuadernos Anagrama. 
________________________


Si las humanidades tienen que ver con la capacidad de dar forma y sentido, libremente, a la experiencia humana y a su dignidad, tenemos que entender que su crisis está directamente relacionada con la distancia que se ha abierto entre lo que sabemos acerca del mundo y de nosotros, y nuestra capacidad de transformar nuestras condiciones de vida. Hemos constatado históricamente que saber más, tener más educación, más información, etc., no nos hace más libres ni éticamente mejores. Tampoco ha contribuido a forjar unas sociedades más emancipadas. De ahí la profunda desproporción que nos asalta y que hace de nosotros analfabetos ilustrados.

  Foucault, siguiendo la vía crítica abierta, entre otros por Nietzsche, nos enseñó a ver que tras la premisa ilustrada de la emancipación a través de la ciencia y de la educación se articulaban nuevas relaciones de poder. Poder sobre los cuerpos, sobre los códigos de lenguaje, sobre los hábitos y los comportamientos, sobre las estructuras institucionales, sobre los proyectos nacionales… Toda forma de saber conlleva unas relaciones de poder. Esta idea se ha convertido para nosotros en una premisa incuestionable, casi en una obviedad. A partir de ella, podemos analizar, y así lo hacemos a menudo, las relaciones de poder que están inscritas en los conocimientos de nuestro tiempo. Tenemos herramientas muy sofisticadas para la crítica y para examinar los efectos de dominio del conocimiento, sus aplicaciones y transmisión.

Pero, al mismo tiempo, cuando defendemos las virtudes éticas y políticas del conocimiento y de la educación, su necesidad para la democracia y la justicia, a menudo caemos en argumentos tan banales que ni siquiera los ilustrados del siglo XVIII creían, sin sospechar de sus sombras y perversidades. Como hemos visto antes, ellos ya desconfiaban de la cultura si no iba de la mano de la crítica y la autocrítica.

Dice la protagonista de la película Una giornata particolare (Ettore Scola): “A una mujer inculta se le puede hacer cualquier cosa”. Lo que debemos preguntarnos hoy es cómo y por qué a tanta gente culta hoy se le puede hacer cualquier cosa. Y por qué sociedades tan supuestamente cultas siguen cometiendo tantas atrocidades. Son las preguntas que ya se hacía la teoría crítica en pleno siglo XX, cuando proclamó el fracaso de la cultura: no solo la Europa ilustrada no supo evitar el fascismo y la guerra, sino que el pensamiento crítico y revolucionario (anarquismo, socialismo, comunismo…) tampoco condujo en la práctica a sociedades más emancipadas.

Nuestro principal problema es, entonces, redefinir los sentidos de la emancipación y su relación con los saberes de nuestro tiempo. ¿Qué saberes y qué prácticas culturales necesitamos elaborar, desarrollar y compartir para trabajar por una sociedad mejor en el conjunto del planeta? Parece una pregunta ingenua, pero cuando las humanidades pierden el vínculo con esta cuestión se convierten en meros conocimientos de textos sobre textos y mueren. Redefinir los sentidos de la emancipación: en eso tienen que consistir las actividades humanísticas si quieren ser algo más que un conjunto de disciplinas en desuso.

*Marina Garcés es profesora de la Universidad de Zaragoza. Entre sus últimos libros están Nueva ilustración radical (Anagrama, 2017) y Fuera de clase (Galaxia Gutenberg, 2016). 
 
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10 Comentarios
  • Javier Delgado Javier Delgado 06/11/17 13:30

    Otro problema que veo para que la cultura, la ciencia y el conocimiento lleven a una reforma y vigilancia de los sistemas democráticos, es que cada vez se presta menos atención a los intelectuales. Cada vez ocupan lugares más recónditos. No es de extrañar que, ante este panorama, muchos busquen contentarse con el conocimiento de "textos sobre textos" o vivir de la apariencia porque genera cierta posición social y un sueldo más que digno. Estamos ante una cultura vacía. Habrá que recordarles que salgan más a la calle, y no sólo en los medios. Nos hacen mucha falta. Tienen que estar en manifestaciones, calles y plazas, altavoces en mano, para ilustrar y guiar el cambio y, tal vez, influir en los políticos, aunque sólo sea por medio de éstos a la revolución enloquecida de las masas.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 05/11/17 08:18

    «Lo que debemos preguntarnos hoy es cómo y por qué a tanta gente culta hoy se le puede hacer cualquier cosa.» Quizás una respuesta pudiera ser que hoy día la cultura, por lo menos la académica (y para algunos eso es el sumun de la cultura) se adquiere principalmente para poder alcanzar un buen nivel económico.

    Partiendo de esa realidad hoy hay muchas personas muy preparadas en su especialidad y cuasi analfabetas en cuanto a saberes ajenos a lo que tenga que ver con su trabajo o sus deseos de consumo.

    «¿Qué saberes y qué prácticas culturales necesitamos elaborar, desarrollar y compartir para trabajar por una sociedad mejor en el conjunto del planeta?» me lleva a esta pregunta: «¿Cultura para qué?» Osasuna!

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    • irreligionproletaria irreligionproletaria 05/11/17 21:13

      Querido amigo,

      Nos dicen y asumimos: el conocimiento os hará libres. Cierto. Pero como es todas las facultades humanas, no tienen efecto alguno en si mismas;  imprescindible desarrollo y experiencia vital pra logar transmitir ese conocimienyo. 

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      • irreligionproletaria irreligionproletaria 05/11/17 21:20

        Por error, iba a corregir y ha resultado comentario enviado. Disculpas.

        ... el conocimiento es necesario para la vida;  y, la experiencia de dias, meses, años vividos, el receptor de esos conocimientos. La únión de la vida 'vivida' y eque juntos, pueden desallolar al individuo para alcanzar el  calificativo de 'ser humano'

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        • irreligionproletaria irreligionproletaria 05/11/17 21:25

          PD3. No imaginaba que debería escribir 3 comentarios para responderte, con una mínima coherencia. Desconozco por qué desaparece el texto...

          Experiencia de vida+conocimiento desarrollado/digerido+ calidad personall = 'ser humano' 

          Un abrazo largo,

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  • Eleonor Eleonor 04/11/17 11:40

    Muy interesante debate el que abre esta mujer. Hoy en día con la demagogia de lo políticamente correcto y sin violencia, se violentan principios y derechos. La emancipación pasa por el reconocimiento al derecho ajeno mas que por la crítica desbocada.

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  • hayundi hayundi 03/11/17 19:10

    Es verdad que la cultura no es determinante para tener visión general, prueba de ello es que mucha gente culta se deja llevar por sentimientos ilógicos, sin embargo si facilita la comprensión de otras situaciones que no tengan que ver con la testosterona. Aplíquese al caso catalán.

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  • irreligionproletaria irreligionproletaria 03/11/17 13:17

    ¿Qué saberes y qué prácticas culturales necesitamos elaborar, desarrollar y compartir para trabajar por una sociedad mejor en el conjunto del planeta?

    Admirada Marina:

    1. Redefinir los sentidos de la emancipación.
    Para este objetivo, comento:

    Desde el conocimiento filosófico: Foucault, Nietzsche, Gramsci, Lacan, Villacañas, Fernández Liria, Rivera...el tema Nodal: Sader, Cerceña, Caicedo...etc. La comunidad académica, suele colegir: bagaje educacional=defensa ante la dominación. Fracaso probado.

    2. En esa redefinición, modestamente, procede alcanzar la comunicación a través de los recursos culturales: 'sus' recursos culturales, 'su' idioma cotidiano, aparcando las 'muletas académicas' que dan seguridad -entre pares- pero, no derriba esa pared idiomática, requerida para dialogar.

    El objetivo es lograr el rescate; con el apoyo común, hacer efectiva la emancipación.

    ¿Aceptamos, responsablemente, este objetivo: erradicar la dominación?
    Trabajemos la emancipación imprescindible -entre personas libres- desde la comunicación: el medio es convenir un vocabulario para la comprensión, aceptado por el/los interlocutor/es en su cotidianeidad.

    Un 'ser humano' (Aristóteles/ Lledó, dixit) suma con el otro. El desarrollo exclusivo de lo académico, segrega y no obtiene efectividad consecuente.

    Convoquemos a todos -especialmente a los colectivos mas débiles- y, juntos, "...activemos un terreno común. No es común de esencias ni de pertenencias, es un común de recursos compartidos. Y el primer recurso cultural, político, social es la lengua..." (François Jullien)

    2. 'Una giornata particolare' (Ettore Scola) 'A una mujer inculta se le puede hacer cualquier cosa' Difiero: Si entendemos 'inculta' como de pocos estudios, necesariamente, no conlleva el desconocimiento del mundo. Contrariamente, 'de muchos estudios' entender objetivo el saber, ha podido colaborar, a carecer de experiencias vitales.

    Si nos aceptamos 'libres' todos, con libre albedrío, personas -no tuteladas- 'personas físicas' con derechos/obligaciones; no requiere nivel cultural.
    Si, aceptamos 'libertad' consecuencia del conocimiento: ¿hasta qué nivel?

    ¿Todos sometidos?

    Saludos cordiales

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    • Javier Delgado Javier Delgado 06/11/17 13:25

      Me ha encantado leerte porque has dado algunas claves que esperaba encontrar en el artículo sobre el libro de Marina. Terminé de leerlo y me quedé con esa pregunta y, claro, uno espera de un intelectual, de un filósofo, algunas respuestas a las mismas cuestiones que suscita. Al parecer, no es el conocimiento, sino el diálogo en igualdad de condiciones, lo que podría llegar a modificar las estructuras envenenadas vigentes. Para que exista ese diálogo de verdad, habrá que concederle a nuestros interlocutores igual capacidad de razonamiento y comprensión que la nuestra, y, si no, hacernos entender. Si aplicáramos estas teorías a la cuestión catalana, quizá ya no habría una "cuestión catalana" de la que hablar.

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    • paco arbillaga paco arbillaga 05/11/17 08:51

      «En esa redefinición, modestamente, procede alcanzar la comunicación a través de los recursos culturales: ''sus'' recursos culturales, ''su'' idioma cotidiano, aparcando las ''muletas académicas'' que dan seguridad –entre pares– pero, no derriba esa pared idiomática, requerida para dialogar.»

      Estoy totalmente de acuerdo con lo que expones acerca de la comunicación interpersonal y lo esencial que es para intentar un cambio real y profundo en la sociedad. A. Pasquali, en su obra «Comprender la comunicación», dice: «Por información debe entenderse todo proceso de envío unidireccional o bidireccional de información-orden... Comunicación es la relación comunitaria humana consistente en la emisión-recepción de mensajes entre interlocutores en estado de total reciprocidad, siendo por ello un factor esencial de convivencia...»

      En principio, para que exista una comunicación con otra persona, de entrada tiene que haber con ella un trato de igualdad: esa persona es un semejante al que se le supone «la misma capacidad» que uno tiene de sentir, de razonar (lo cual no significa que se tengan los mismos conocimientos sobre lo que se habla), por lo que puede entender los razonamientos que se le están exponiendo, admitiendo que puede tener una idea diferente sobre lo que se le propone.

      La comunicación entre los seres humanos busca, en principio, que la otra parte comprenda lo que uno expone; si, además, esta comprensión por la otra parte refleja que están de acuerdo en lo que hablan porque piensan lo mismo sobre lo que comentan, entonces la comunicación puede llegar a ser total; si esas personas siguen razonando, progresando juntas sobre el tema que están tratando, podrán llegar a «pensar juntas» (sobre la cuestión que tratan).

      Creo que nos faltan miles y miles de irreligionproletaria para entendernos mejor. Abrazo y osasuna.

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