X

Accede a todos los contenidos de infoLibre durante 15 días por 1. | El periodismo tiene un valor

infolibre Periodismo libre e independiente

¿Quiénes somos? Sociedad de Amigos
Buscador de la Hemeroteca

Hazte socio
Iniciar sesión Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Has olvidado
tu contraseña?
Secciones

Regístrate en infoLibre Comenta las noticias y recibe las últimas novedades sobre nosotros.

Gracias por registrarte en infoLibre Si además de comentar noticias quieres hacerte socio, sigue este enlace: Hazte socio
Formulario de Registro
¿Qué es Nombre público?

Es el nombre que se mostrará cuando hagas un comentario en infoLibre.es




Tiempos Modernos

Los impostores

Publicada 16/03/2017 a las 06:00 Actualizada 15/03/2017 a las 21:03    
Facebook Twitter Mas Redes

Envíalo a un amigo Imprimir Comentarios 21

Leo en la revista femenina de un diario un artículo titulado Por qué el 'síndrome de la impostora’ sigue atormentando a las mujeres. El tal síndrome se define como “un problema de falta de autoestima y confianza para desarrollar puestos en espacios tradicionalmente masculinos, que se suple con exceso de presión y carga de trabajo”.

El texto cita a expertos en cuestiones de género que explican el origen de este padecimiento en los distintos roles en que son educados niños y niñas. Según afirman, estos roles suponen un “caldo de cultivo perfecto para que las mujeres sientan de forma masiva el síndrome de la impostora”. En consecuencia, tratarán de suplir lo que ellas entienden como una falta de capacidad con un mayor esfuerzo y más horas de trabajo. Del mismo modo, atribuirán el resultado positivo a ese esfuerzo adicional y no a sus capacidades, por lo que el síndrome se refuerza.

Los psicólogos sociales han estudiado este síndrome desde, al menos, los años 70, cuando dos terapeutas norteamericanos utilizaron el concepto para describir la experiencia interna de un grupo de mujeres en puestos de alto rendimiento que sentían secretamente que no eran tan capaces como otros pensaban. Es verdad que el origen exclusivamente femenino del término ha quedado superado al comprobarse que, aunque ciertamente se da en mayor número entre mujeres, afecta también a hombres que, no exclusivamente en el ámbito laboral, han de enfrentarse a un nuevo rol o asumir determinadas responsabilidades. De ahí que también se enuncie en masculino, esto es: síndrome del impostor.

A mí el síndrome del impostor me es enormemente familiar. Reconozco haberlo padecido intermitentemente hasta que logré superarlo. El terreno en el que me muevo profesionalmente –el ámbito de la televisión– es un territorio donde, a poco que te descuides, tu autoestima se sumerge en las arenas movedizas del share. Un mundo donde conviven la incapacidad para emitir un juicio objetivo sobre el trabajo creativo con la rotundidad del dato de audiencia que lo califica. De esa mezcla no puede salir nada bueno. Y, sobre todo, salen pocas certezas. Tal vez la única sea que en televisión funciona lo que ya ha funcionado.

Una incontestable premisa que convierte en ocasiones la programación televisiva en una suerte de espejo en el que las parrillas se ven pobladas de formatos gemelos: saltos de piscina, programas de cocina, programas de cocina con niños, niños cocinando al tiempo que hacen saltos de piscina… Esta última es una idea en la que estoy trabajando aunque no acabo de solucionar cómo evitar que la comida se enfríe al caer al agua. Un remedio sería vaciar las piscinas pero seguro que algún telespectador tiquismiquis se quejaba al defensor del menor.

Si pongo como ejemplo mi universo profesional es porque el medio televisivo tiene un curioso estándar en lo que a aciertos se refiere: un 20% de éxitos en nuevos estrenos se considera una media aceptable. Es decir, que el hecho de que de diez programas que se ponen en antena fracasen ocho parece algo normal. ¿Se imaginan un nivel de aciertos semejantes entre el gremio de cirujanos coronarios?

¿Qué hacer en este entorno? ¿Cómo actuar? ¿Sucumbir a la tentación de la honestidad y confesar ante un proyecto original que no se sabe si funcionará ni qué hacer si no funciona o disfrazar los miedos e inseguridades bajo el tranquilizador maquillaje de la impostura? Particularmente, siempre he sido partidario de la inconsciencia. Una huida hacia delante que, al menos, dé sensación de movimiento. Es injusto que quienes tenemos que responsabilizarnos de ese enorme número de fracasos tuviéramos, además, prohibido impostar una pétrea seguridad que disfrace nuestras íntimas vacilaciones. Por eso estoy convencido de que la impostura hay que ejercerla sin pudor, abrazarnos a ella como único salvavidas en un mar de incertidumbres. Es más, regocijarnos en su práctica. ¿Por qué conformarse con no ser un impostor si puedes ser el mejor de los impostores?

He asistido a reuniones donde, a veces, ni siquiera estaba claro el motivo de la convocatoria, pero ello no ha impedido el que los asistentes, la mayoría hombres, saliésemos de ella con la convicción de haber resuelto el delicado asunto que allí nos convocaba. He sostenido la mirada durante quince minutos, asintiendo como si lo entendiera, a un señor con un discurso impenetrable pero dicho con tanto aplomo y seguridad que era imposible pensar que pudiera no tener razón. Luego he tomado la palabra yo y he pronunciado uno igualmente enmarañado y él –agradecido por no descubrir su impostura-  me ha correspondido asintiendo de igual forma. Luego nos hemos felicitado por estar de acuerdo sin tener muy claro ninguno de los dos qué es lo que hemos acordado. Así somos los impostores profesionales: una hermandad, camaradas conjurados en un teatro solidario que nos hace parecer inasequibles a la duda.

Esa es la buena noticia, chicas. No estáis solas. El mundo está lleno de impostores. De hecho, si el mundo funciona es gracias a esa impostura sin la cual la escasa certeza de que disponemos nos paralizaría porque haría imposible cualquier decisión.

Mirad a vuestro alrededor. ¿Veis a alguien que no lo sea? Ahuyentad cualquier tipo de remordimiento, holgaos en la impostura porque es muy posible que ese hombre ante el cual os sentís un fraude sea, de verdad, un fraude mucho mayor. Os daré una pista que os ayudará a calibrar la tremenda injusticia de dejarse conquistar por este síndrome: según los expertos, los verdaderos impostores y los idiotas raramente lo padecen.


Hazte socio de infolibre



13 Comentarios
  • AngelesC AngelesC 19/03/17 19:24

    El problema del populismo es que no tiene ideas, solo dogmas y certezas.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • AngelesC AngelesC 19/03/17 12:03

    Magnifico articulo, de una decencia impresionante.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • logicayrazon logicayrazon 18/03/17 03:07

    El ultimo párrafo hace sublime el articulo. Cuando llegaron las cadenas privadas, que decepciòn, mas de lo mismo. Con el UHF y VHF estabamos tan contentos y me da la sensacion que de 10, 8 programas eran de exito. La impostura, así como la postura de lo politicamente correcto nos invade y se extiende por todo el orbe. En un caso refleja falta de autoestima. El postureo alimenta el ego y lo entrona.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • frida56 frida56 16/03/17 23:46

    Me he reído muchísimo con su artículo! Tiene ud una aguda inteligencia y fina ironía. Mi ámbito de trabajo ha sido siempre el público,y he asistido infinidad de veces a reuniones como la que describe.No he notado que la impostura este reservada solo a un sexo...en realidad,a poco que nos fijemos,caeremos en la cuenta de que el mundo es una gran impostura en sí mismo

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Lunilla Lunilla 16/03/17 22:39

    Va para el vendedor de 'humo' y alguna 'ratita' de campo de la 'conseja', no es mi Pais ¡no!...-pero ...y de Pablo Manuel Iglesias acaso...? ..-No diria yo que ¡no! tan seguro. ..'Ahì queda' /////

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • Lunilla Lunilla 16/03/17 20:00

    [....] viene del comentario nº 12 : [...] "La aprimera dificultaad entonces de la Democracia en Venezuela, es entonces de orden cognitivo; Los Academicos de las ciencias politicas hablan de 'legalismo autocrìtico'; De Rgimen hibrido "Autoritario-competitivo...y mas recietemente de 'tirania' para calificar ele regimen Venezolano. Bien, no es mi intenciòn diferir de estas categorias, sino entender la 'no democracia' en lo cotidiano; Datos empìricos muestran que el sistema politico Venezolano 'no es sun Democracia', polrque no garantiza, sino que, por el contrario atenta permannetemente contra la cohesiòn social, contra los vinculos sociales y humanos mas bàsicos, gran parte de los males que afectan a Venezuela se deben a que los poderes pùblicos del sistema polpitico creado por Hugo Chavez actuian si freno ni restrinciones // "La democracia o el precio de la impostura compasiva" // Paula Vazquez Lezama: Investigadora del Centro de estudios sociològicos y polìticos- Raynond Aròn- Paris.//

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 2 Respuestas

    0

    0

    • Dundun Dundun 16/03/17 20:35

      Y toda esta monserga traída aquí de un diario venezolano por nombre EL NACIONAL un medio opositor al gobierno de un país que no es el tuyo, y escrita por esa articulista a la que citas, a qué cuento viene?? Ya sabemos para que estas tú aquí, Molete!

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 1 Respuestas

      0

      0

      • AML AML 16/03/17 21:07

        A mí me había engañado. Es listo como un topillo.

        Responder

        Denunciar comentario

        0

        0

  • Lunilla Lunilla 16/03/17 19:18

    ..."Pues esta que suscribe, practicamente 'novata y principiante en estas lides" no asi su nombre pùblico, -Lunilla- sobradamente conocido- (y asì utilizado por mi 'compañero' Molete, durante los ùltimos años) con la licencia de Vds. y del articulista Miguel Sanchez-Romero, interviene en este 'arlo' como le gusta, asi denominar a irreligiònproletaria -(saludos); ....-cambiando el tercio por el "Sindrome de la impostura" // .."El MUndo acadèmico que se fascinò con la posibilidad de que Hugo Chavez avanzara en la Justicia Social, no vio o mas bien o quiso ver como, a nombre de la instauraciòn de una serie de dfispositivos participativos en 2005, se afianzò un sistema que liquidò los derechos universales; (Paula Vasquez Lezama , 22.01.17) dice: "Venezuela no vive en domocracia; Los que manejan el Estado eluden siempre la tarea de afianzarse asi mismos con rigor. Cuando los que detentan el Poder en Venezuela, se adjetivizan, oscurecen , mas que aclaran . He ahi una primera dificultad, el sistema politico chavistano e fundamente en escritos densos, ni se exlaya en explicaciones, sino que reposa en malos enetendidos y suposisciones, en suspuestos implìcitos y en ambiguedadaes; Por ej. ..-la ctaegoria de 'soberano'...¿A que se referia Chavez ..?...¿al pueblo soberano..? ...¿O a el mismo que "encarnaba al pueblo?...; ...-¡La primera dificultad de la Democracia......continuarà ...espero....

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • irreligionproletaria irreligionproletaria 16/03/17 18:35

    《Muy divertido y encantadoramente desmitificador》 Permíteme utilizar el comienzo de tu conentario #10, amigo AML. Miguel es inteligente y sus arlos lo demuestran. Pero, a causa de ser hombre y prudentemente, lo ha titulado 'Los impostores' no vaya a ser que alguna se moleste. Bien, yo creo que la realidad de las mujeres que a través de esfuerzo/sacrificio/estudios/trabajo 'titánico' son reconocidas para puestos de responsabilidad, no conlleva 'dudas/inseguridades' precisamente, a cubrir mediante la 'impostura' TIENEN REALMENTE 'ENEMIG@S' Si eres competente, trabajadora te 'titulan' l@s propi@s que orgánicamente están adscritos a tu dirección 'supernova' y ¿Qué conlleva? NO DAR PALO ¿por qué? -Os preguntareis- sencillamente, si una mujer es inteligente/competente no tiene reparos en llamar a cada un@ por su 'nombre' y demandar corresponsabilidad... Y, la primera vez, lo explicas y ...erroneamente, lo haces tu para trasladar al equipo los objetivos y el nivel que esperas del trabajo...¿que obtienes? -¡Que buen rollo hay en el servicio!...hasta que las fuerzas se 'agotan' de trabajar por 20 y terminas enferma y...¿que aprendes? A poner a cada cual en su sitio... ¿impostura? NO...pero, es muy duro.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    0

    0

    • AML AML 16/03/17 19:30

      Tienes toda la razón. En mi comentario ha faltado tocar ese aspecto, que era realmente el objetivo de Miguel. Me he dejado llevar por mis experiencias personales y me he salido del tema. Ciertamente yo he visto que eso sucedía con compañeras directivas, en Comités de Dirección en los que de 8 personas una ó dos eran mujeres y se las trataba con condescendencia. Las más de las  veces eran acuchilladas por otras mujeres, lo que siempre me causó perplejidad. Toda la razón. Un abrazo.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      0

  • AML AML 16/03/17 18:11

    Muy divertido y encantadoramente desmitificador. En gran medida tiene mucho que ver con lo que habitualmente se llama el nivel de incompetencia (el principio de Peter). Supongo que una inmensa mayoría de ejecutivos nos hemos visto alguna vez en un despacho con una mesa, un sillón un PC y un teléfono sin  saber cuál era el paso siguiente. Desde ahí a que empiecen a llamarte cantamañanas hay muy poca distancia y hay algunos pocos elegidos que no la recorren y consiguen descubrir esos pasos que te sacan del atolladero. La gestión privada está injustificadamente sobrevalorada, porque los directivos de empresas privadas son igual de competentes o (habitualmente) incompetentes que los de las públicas. Solo los que hemos estado varias veces en nuestro nivel de incompetencia, sabemos el morro que hay que echarle para salir del atolladero. Es posible que las mujeres no hayan aprendido esos trucos, pero sí saben cuándo tienen delante a un inútil. Lo digo por experiencia, pero no diré si mía o de otros, porque soy un impostor.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0

  • TOTOFREDO TOTOFREDO 16/03/17 16:12

    Más que una "falta de autoestima y confianza" de las mujeres, es la constatación de lo difícil que es llegar a puestos de responsabilidad, y lo "tremendamente difícil que es mantenerse en ésos puestos de responsabilidad", si no se destaca de forma rotunda. En las ocasiones que yo he dependido de jefaturas femeninas, he podido comprobar que son gente rigurosa, competente, exigente y con una capacidad de entender las problemáticas que afectan al negocio, que no se suelen tener en el género masculino, más dado al "ordeno y mando". De ésa situación, a padecer el "síndrome del impostor", creo que hay un gran trecho y no descartar que el afectado sea portador de un desarreglo mental y ser un "auténtico jeta, vendedor de humo", que los hay.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    0



Lo más...
 
Opinión
Oferta anticrisis
 
Sociedad de amigos

Ya puedes ser accionista de infoLibre

Cargando...
Cualquier ciudadana o ciudadano interesado en sostener un periodismo independiente como garantía democrática puede participar en la propiedad de infoLibre a través de la Sociedad de Amigos de infoLibre.
facebookLibre