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Buzón de Voz

Traduciendo a Puigdemont

Publicada 01/11/2017 a las 06:00 Actualizada 01/11/2017 a las 21:48    
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Después de escuchar este martes a Carles Puigdemont en cuatro idiomas desde su aparente autoexilio en Bruselas, y tras una lectura atenta de la querella de la Fiscalía General, procede consultar a juristas, políticos y asesores de comunicación con el objetivo de traducir el estado de cosas sobre Cataluña y España, marcado en todo momento por la confusión y la propaganda y tan condicionado por la acción de la justicia como por los intereses electorales de los partidos.

Cumplidos esos deberes, y con todas las cautelas frente a posibles intoxicaciones, nos atrevemos a escribir:
 
  • Carles Puigdemont no tenía la intención de pedir asilo político en Bélgica entre otras razones porque sabía que no se lo concederían. España tiene un Gobierno reprobable, con varios ministros reprobados por el Congreso y un Fiscal General, José Manuel Maza, tan reprobado como desacreditado por afirmaciones impropias de su cargo en cualquier democracia madura. Pero España no es una dictadura sino un Estado de derecho garantista y europeo. Que Puigdemont alimentara la pretensión de ser considerado un exiliado político no era tan ofensivo para el Estado español como para la memoria de centenares de miles de exiliados antifranquistas, catalanes o españoles, catalanistas o simplemente demócratas, que de verdad se vieron obligados a abandonar su patria tras un golpe de Estado y tras sufrir la derrota en una guerra civil. Insinuar siquiera la comparación es una absoluta frivolidad.
  • Lo que también sabe Puigdemont es que Bruselas es un escenario idóneo para colocar un potente megáfono con el que mantener en Europa el sonido de la inexistente República Catalana y el de la denuncia contra un Estado “represor” que “se niega a utilizar el diálogo para resolver una cuestión política”. Se trata de una forma extrema de “internacionalizar” el conflicto, después de haber comprobado que las instituciones europeas y la comunidad internacional han dado la espalda a una declaración de independencia unilateral de Cataluña. 
  • Cuando se le preguntó a Puigdemont al mediodía si tenía previsto volver a Cataluña, el president destituido dijo que exigiría para él y sus acompañantes “garantías de ser tratados como ciudadanos europeos”. Proclamó que no pretendía “eludir la responsabilidad ante la justicia”, aunque todo el mundo interpretó que planeaba esperar en Bélgica (al menos él) las decisiones que fueran tomando los tribunales españoles. Y la primera decisión llegó por la tarde, cuando la jueza Carmen Lamela, la misma que encarceló sin fianza a los Jordis, admitió la querella de Maza y citó para el jueves y el viernes en la Audiencia Nacional a Puigdemont y al resto del Govern destituido. De no presentarse ni justificar la ausencia, la Fiscalía podría reclamar una orden de detención y, si siguiera fuera de España, de extradición. Hasta entonces todos ellos son personas libres sin limitación alguna de movimiento.
  • Declarar el viernes la República Catalana Independiente y desaparecer tres días del mapa mientras el Estado decreta la destitución del gobierno autonómico, la extinción de sus principales organismos en el exterior, la disolución del Parlament y la convocatoria de elecciones para el 21 de diciembre exigía una explicación detallada y convincente. Sobre todo ante los propios ciudadanos catalanes, y muy especialmente ante los 193.000 funcionarios de la Generalitat a quienes se les ha venido pidiendo “resistencia pacífica”. Puigdemont ha contado que desde el viernes por la noche el Govern (no se sabe en qué reunión ni con qué asistentes) trazó “un plan de trabajo” con la prioridad de “evitar la violencia” ante “la agresividad sin precedentes de la ofensiva del Estado contra el gobierno legítimo”.
  • Según ese plan, una parte del gobierno autonómico se desplazaría a Bruselas para “evidenciar el grave déficit democrático que se da en el Estado español” y la otra parte, “con el vicepresidente [Oriol Junqueras] a la cabeza” continuaría en Barcelona defendiendo su legitimidad. Hasta el momento de escribir estas líneas, ni Junqueras ni ninguno de los miembros del Govern destituido que han permanecido en Cataluña han confirmado que existiera ese “plan de trabajo” y ese ‘reparto de tareas’. Por otra parte, alegar que el viaje a Bruselas tenía como prioridad “no poner a los funcionarios en una situación de riesgo”, al tiempo que les reclama que sean "creativos" para impedir la aplicación del 155 es, como mínimo, chusco por parte de Puigdemont. Si en algún momento se ha planteado reeditar en Bélgica una especie de Saint Martin le Beau (localidad francesa donde vivió expatriado Josep Tarradellas más de treinta años), debería tener más presente lo que Tarradellas decía inspirado por Josep Pla: "En política se puede hacer todo, menos el ridículo". 
  • Leídos y releídos los 118 folios de la querella de la Fiscalía General, es llamativo el esfuerzo por argumentar el delito de rebelión haciendo responsables a Puigdemont, a todo su Govern y a la Mesa del Parlament de cada uno de los incidentes violentos ocurridos en las calles de Cataluña antes, durante y después del 1 de octubre. Juristas de relieve no encuentran sin embargo datos que demuestren que los acusados sean autores de un “alzamiento violento”. La comparación que se apunta con el golpe del 23-F, como si nadie recordara los disparos en el hemiciclo del Congreso, es tan poco respetuosa con la memoria como la de Puigdemont en su papel de “exiliado político”.
  • Una vez más, como tantas otras en lo referido a Cataluña, la exageración resta credibilidad a la actuación. Ya sea por intencionalidad o por incapacidad, lo cierto es que delitos como la desobediencia o la malversación tienen suficiente castigo penal  y civil como para que nadie devalúe su peso acusando también a sus presuntos autores de rebelión, de sedición o de la muerte de Manolete. Puigdemont y el resto de investigados podrán, como cualquier otro acusado, defenderse con todas las garantías y recurrir las decisiones judiciales, en los tribunales españoles y en los europeos.
  • Lo que ofrece menos dudas es el objetivo político de Puigdemont: asume las elecciones convocadas hábilmente por Rajoy para el 21 de diciembre y las plantea como “un plebiscito” sobre la legitimidad del 155. El independentismo no puede acudir a estos comicios prometiendo lo que ya ha demostrado que no es capaz de conseguir porque ni España ni la comunidad internacional ni la realidad económica aceptan: la independencia unilateral. De modo que intenta colocar los focos y el motor de la movilización de sus filas en la denuncia de “la intervención del Estado por la fuerza” en Cataluña. Se trata de incentivar el frentismo desde el orgullo herido de un pueblo “invadido”, no con los tanques sino vía real decreto.
Hasta el 21 de diciembre (como mínimo) seguiremos asistiendo a un angustioso proceso con dos caminos paralelos que inevitablemente se irán condicionando entre sí: el judicial y el político. Sobre el primero, Puigdemont ha bailado en las últimas horas entre las opciones de convertirse en prófugo o inmolarse como "martir" de la causa independentista si es enviado a prisión. Sobre el segundo, el futuro político de Cataluña y España, vale la pena atender a esa pregunta que lanza Puigdemont (por escasa que sea ya su autoridad para hacerla): ¿Qué plantean los partidos que han apoyado el 155 si el resultado del 21-D dibujara un Parlament similar al disuelto? Ese es precisamente el pronóstico de la última encuesta del ‘CIS catalán’, conocida este mismo martes y susceptible de variar en un contexto tan volátil y sujeto a la movilización mayor o menor de los distintos frentes y del abstencionismo habitual. Nadie querrá responder a esa pregunta antes del 22 de diciembre, pero más vale que insistamos en que hay que ofrecer respuestas que no se limiten a las querellas por rebelión, porque un Puigdemont y trece exconsellers pueden acatar las órdenes judiciales o incluso acariciar el autoexilio, pero centenares de miles de ciudadanos seguirán donde están y pensando o sintiendo probablemente lo mismo que hoy piensan o sienten. Salvo que escuchen propuestas creíbles y capaces de hacerles cambiar de opinión.



P.D. Ya no sorprende, pero debería. En todo este laberinto en el que andamos catalanes y españoles seguimos sin escuchar una sola intervención política que arranque reconociendo un error. ¿Alguien se imagina a Rajoy pidiendo disculpas por haber utilizado electoralmente el Estatut que el PP recurrió al TC? ¿A Artur Mas aceptando que no es democrático iniciar un proceso hacia la independencia sin tener una mayoría social que lo exija? ¿A Puigdemont reconociendo que nunca debió saltarse la ley? ¿O que tuvo la oportunidad de convocar las elecciones que Rajoy le ha convocado y la desperdició? Ha dado ejemplo este martes uno de los más  respetados y respetables periodistas, Iñaki Gabilondo: “Me equivoqué”. Escúchenlo. No es tan difícil.
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12 Comentarios
  • Lunilla Lunilla 08/11/17 06:32

    ........"Deberiamos  ¡todos! hacer especial menciòn  al articulo de nuestro 'Director Editorial' Jesus Maraña, he leido y releido todos y cada uno de  los 123 comentarios habidos hasta ahora -y lo ùnico que se me ocurre añadir es lo siguiente" : ....-"Para ser grande tienes que aprender a ser pequeño, la humildad es la base de toda verdadera grandeza; La felicidad esta en nuestras manos -no caigamos en la ficciòn Independentista y el ridìculo".: [...] Dicen defender la democracia, mientras la pisotean. El problema seria que ahora hiciera mias palabras que no fueron escritas para mì, la humildad no es una pildora màgica, sino un mùsculo que hay que ejercitar dia a dia... Un Saludo ...   Lunilla///  PD: Enviado a editar a las 6,30 h a/m

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  • Louro Louro 06/11/17 14:37

    La insinuación de que la actuación de Puigdemont no responde a un plan preconcebido, entra directamente en el terreno de la insidia. Señor Maraña, usted es periodista, su obligación es informar a sus lectores. ¿Tiene información veraz y contrastada sobre la ausencia de ese plan al que alude Puigdemont?. No ¿verdad?. ¡Que falta de profesionalidad!. Y por último, según el señor Maraña, Puigdemont no puede acudir a las elecciones proponiento la independencia de Cataluña porque ni la comunidad internacional ni España lo permiten. Así que supongo que lo que deberían de hacer los independentistas catalanes es dejar de serlo. Si Mandela siguiera ese consejo, en Sudáfrica aún seguiría vigente el apartheid, Argelia seguiría siendo colonia francesa, los negros de Estados Unidos seguirían viajando en la parte de atrás de los autobuses, las mujeres no tendrían el derecho al voto o al aborto... En fin, dice Javier Pérez Royo en un intereseante artículo que "este país apessta a franquismo". Parece que esa pestilencia está llegando a Infolibre.

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  • Louro Louro 06/11/17 14:13

    Hace tiempo que no leo los artículos de Maraña, como tampoco lo hago con los de Luis Arroyo, Juan Ramón Lucas, por pura higiene mental... En realidad cada vez me resulta más difícil de leer Infolibre. por eso me di de baja Su falta de objetividad en relación con el conflicto catalán, cuando no su soez sectarismo, se pone de manifiesto en artículos como este, en el que un Maraña desencadenado se posiciona en contra del gobierno legítimo de Cataluña, con argumentos falaces y jesuíticos. ¿España es un estado de derecho?. Pues claro, el régimen franquista también era un estado de derecho. ¿Y qué?. La cuestión no es esa, sino si España es un estado demócratico, y esto no está nada claro. Para empezar, la independencia judicial es más que discutible, véase si no la coyunda entre el gobierno y la fiscalía general, o la pasmosa celeridad de la Audiencia Nacional para apresar a los miembros del Govern. Es que ni siquiera disimulan: el gobierno disuelve el parlamento catalán, los consellers dejan de estar aforados, Maza presenta la querella que ya tenía redactada y Lamela encarcela. ¡ Y todo en una semana!. Por el camino, se pisotean todo tipo de derechos y principios constitucionales: el derecho a la autonomía de Cataluña, el principio de jeraquía de las normas legales (¡es que con un simple decreto del gobierno se deroga una ley orgánica como el Estatuto de Autonomía!), el derecho al juez natural, el derecho a la defensa de los acusados...Esta el la opinión casi unánime de los expertos juristas, de esos que difícilmente veremos en Infolibre. como tampoco leeremos ningún artículo de simpatizantes independentistas. Todo un ejemplo de objetividad, el de Infolibre. Sigamos con el artículo de marras. Maraña se muestra crítico con la decisión de Puigdemont de exiliarse en Bruselas. Según él, debería quedarse para ser apresado y humillado, como hiceron con los consellers que se quedaron. El argumento de los 193.000 funcionarios es realmente chusco. ¿Quizás estos servidores públicos se enfrentan a penas de prisión de 30 años o a ser detenidos, esposados y desnudados?.

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  • jucies jucies 06/11/17 12:34

    ...pues a mi señor Maraña me parce que Vd. sigue jugando a nadar y guardar la ropa... aparece como "ni chicha ni llimoná...". ni carne ni pescado...

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  • viaje_itaca viaje_itaca 03/11/17 20:09

    Unas pocas líneas más allá, vale, los que se exiliaron tras la guerra civil porque se iban a convertir en presos políticos o fusilados hicieron bien, pero Puigdemónt, que iba directo a ser preso político, en cambio no. Otro doblerraserazo. Con razón, en este medio firman también Arroyo y Lucas...

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  • viaje_itaca viaje_itaca 03/11/17 20:06

    Señor Maraña, por favor: ¿de verdad se cree usted que España es un estado de derecho y garantista? Bueno, sin duda es garantista cuando el imputado es del PP, pero en este caso no se observa, sin meternos en más zarandajas, la tremenda lentitud de la justicia (por supuesto, con minúsculas) cuando se trata de encausar a un PPero por corrupción. Se apunta usted también al doble rasero. Cojonudo.

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  • groc groc 02/11/17 23:35

    creo que Puigdemon ha hecho lo que tenia que hacer porque lamentablemente hoy por hoy no tiene ninguna garantia de un juicio justo ... decenas de juristas y constitucionales hablan en los medios dia si y dia tambien sobre las irregularidades y el abuso de poder del gobierno y la justicia española, pero uno a uno no tienen ninguna efectividad ... de la misma manera que los intelectuales suelen firmar manifiestos colectivos , porque no lo hacen los juristas que salen en los medios ??? Donde estan estas voces ???

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  • rosalino rosalino 02/11/17 17:11

    En mi opinión,las próximas elecciones del 21D,puede no ser una decisión tan acertada del presidente Rajoy.Ese día,va haber urnas de verdad.Si los partidarios de la independencia,se presentan a ella con un programa independentista claro y obtienen una mayoría absoluta,se puede convertir en el Catalexit.Lo que sigue faltando en este proceso,es sentarse a negociar unas condiciones suficientes para que la gran mayoría de los catalanes y de los españoles,estemos agusto.

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  • Javierto Javierto 02/11/17 11:58

    Estimado Jesús, tu frase de cierre "Salvo que escuchen propuestas creíbles y capaces de hacerles cambiar de opinión" creo que ayuda a comprender el modelo conceptual subyacente a tu artículo y a otros en la misma línea argumental.
    Lo deseable es que los independentistas cambien de opinión. Como mucho, los que somos más abiertos, podríamos aceptar que estén en su derecho de pensar como piensan. Pero no dejan de estar en un error que deberían reconocer y corregir. En cualquier caso, mientras sólo lo piensen podremos transigir, pero si intentan hacer algo en consonancia eso ya no se puede permitir. Rajoy y todos nosotros tenemos el deber de evitarlo. Quizás Rajoy podría haberlo hecho mejor, por lo que le criticaremos un poco, pero de lo que no cabe duda es de que el problema había que atajarlo. En el fondo reprimir había que reprimir. Un saludo.

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    • Birth 2 Birth 2 03/11/17 14:41

      Ha expuesto muy bien, Javierto, la incapacidad para la solución política de la que participa Rajoy. Cuando se sienta un@ en una mesa de negociación, no es buena idea subestimar la posición contraria, pensar que está en un error y que debe de cambiar. El dejar, a la parte que se confronta, espacio, consideración no a la parte sino a lo que representa, dejar puentes de oro para que abandone unos intereses por otros... recular si es necesario. Puede que el 155 reprima y reoriente la situación. No pienso que de estabilidad.

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    • platanito platanito 03/11/17 08:27

      Le criticarnos un poco, sólo un poquito, despacito...

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  • Mayor Al Mayor Al 02/11/17 09:34

    Después de leer a Maraña y escuchar a Iñaki Gabilondo, me callo y humildemente intento aprender a mirar mejor lo que pasa. Saludos a todos.

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