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#MeNiegoA un minuto de silencio más

Publicada 27/11/2017 a las 06:00 Actualizada 26/11/2017 a las 16:39    
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No ha acabado el año y ya son 45 las mujeres asesinadas en España por violencia machista a manos de sus parejas o exparejas. Junto a 8 de sus hijos pasarán a engrosar esa lista vergonzosa de más de 1.000 mujeres asesinadas en los últimos 15 años. Si algo ha sobrado y sobra es, precisamente, silencio, por eso, me adhiero a la fenomenal campaña puesta en marcha por Oxfam Intermon, y #MeNiegoA un sólo minuto de silencio más.

Llega el 25 de noviembre y asistimos a un aluvión de jornadas, congresos, actos institucionales y especiales en los medios de comunicación que nos recuerdan, cada vez más, que la violencia machista es un problema de todos y que es preciso denunciar, acompañar, asesorar y dar la voz de alarma ante el primer síntoma. Faltaría más. Sin embargo, algo está fallando cuando año tras año vemos cómo las cifras de denuncias siguen aumentando. Prefiero pensar que no es que se maltrate más, sino que se denuncia más, pero eso no me consuela. Sobre todo si reparo en el dato de que algunas de las asesinadas, un 30% en 2016, habían denunciado previamente.

Recomiendo una lectura crítica del informe de la subcomisión creada en el Congreso para la elaboración de un Pacto de Estado en materia de violencia de género. En el diagnóstico de la situación, puede leerse: "La violencia de género es la manifestación más cruel e inhumana de la secular desigualdad existente entre mujeres y hombres en el mundo, y se produce con independencia del nivel social, cultural o económico. Todas las sociedades patriarcales han discriminado históricamente a las mujeres, relegándolas a un papel secundario, generalmente vinculado a su rol de madres, educadoras y cuidadoras." De esto podría inferirse que una política integral de lucha contra la violencia machista debería basarse en acabar tajantemente con esa desigualdad. Sin embargo, la realidad es bien distinta.

La desigualdad muestra una de sus caras más amargas en las diferencias salariales. Según el informe La falta de políticas de igualdad en el empleo incrementa la brecha salarial, elaborado por UGT en febrero de 2017, en España las mujeres cobramos de media un 23,25% menos que los hombres, diferencia que se fue reduciendo entre el año 1995 y 2010, momento en el cual comenzó a crecer, fruto de las políticas de ajuste.

Esta desigualdad se agrava notablemente en la jubilación, llegando a alcanzar cotas del 34%. En España el dato hay que interpretarlo dentro de un modelo social caracterizado por la escasa o nula institucionalización  de las políticas familiares, la segmentación del mercado laboral, la permanencia de estructuras familiares tradicionales y la preeminencia del "varón sustentador", que hace que sigamos siendo las mujeres las que asumamos mayor responsabilidad en el trabajo doméstico y de cuidados, tanto si tenemos un trabajo remunerado como si no.

A estas pinceladas que dibujan la desigualdad económica hay que añadirle la política, es decir, la del Poder. Poder que –por si alguien lo ha olvidado–, a las mujeres nos gusta tanto como a los hombres. Unos datos que me hicieron estremecer, extraídos del artículo "El susto no te lo quita nadie" de Cristina Fallarás publicado en El Dobladillo de Ctxt del pasado mes de marzo: en el Ibex 35 sólo un 18,8% de los puestos de dirección están ocupados por mujeres; de los 196 portavoces parlamentarios que han pasado por la Carrera de San Jerónimo en los últimos 40 años, tan sólo 12 han sido mujeres (9 del grupo Mixto para más coña), y si repasamos los grandes premios nacionales –ya en época democrática, no vayan a interpretar mal–, el Premio Cervantes ha recaído en 4 mujeres de los 41 premiados, el Nacional de las Letras en 4 de 33, el de Narrativa en 3 de 40, el de poesía en 5 de 40 y el Nacional de Ensayo en 3 de 42. Creo que está todo dicho. El poder y su imaginario sigue siendo masculino. Quizá por eso, como acertadamente recordaba el pasado 19 de noviembre la profesora de Filosofía del Derecho María Eugenia Rodríguez Palop en un tweet, "Un día como hoy, en 1933, las mujeres pudimos votar por primera vez en este país. ¿Han visto ustedes alguna celebración? Yo tampoco."

Por si todas estas incongruencias fueran pocas, hace unos días la portavoz socialista Margarita Robles nos recordaba que el Pacto contra la Violencia de Género acordado en julio aún no ha echado a andar, y si bien es cierto que los presupuestos destinados directamente a Violencia de género van ascendiendo desde el año 2014, también lo es que los destinados a políticas de igualdad entre hombres y mujeres llevan descendiendo desde 2015.

A la luz de todos estos datos, que son sólo una pequeña muestra de lo que hay que mirar para hacer un radiografía de la realidad del patriarcado en España, ¿de qué políticas públicas hablamos? Me temo que de cuidados paliativos cuando el mal está hecho y no hay remedio posible. Esto explicaría muchos de los comportamientos sociales que vemos día a día, como que una mujer que denuncia una violación en grupo sea después investigada insinuando que si hubiera sido violada debería haberse recluido en un psiquiátrico o en un convento de clausura, y que si no es así, quizá es que miente. O la alusión en cualquier tertulia sobre la violencia machista a los casos de las denuncias falsas, que según la memoria de la Fiscalía General del Estado representan un 0,0075% del total, como nos recuerda Sabela Rodríguez en este clarificador artículo en infoLibre.

La única manera de que acabemos con la violencia machista es acabar con el machismo y el patriarcado. Para ello, es imprescindible que todos y todas gritemos alto y claro que #MeNiegoA un sólo minuto de silencio más y #MeComprometoA denunciar todas las situaciones de desigualdad social, política y económica que vea a mi alrededor. Si quieren empezar por los cuentos de Disney, les recomiendo echar un ojo a esta delicia que publica esta semana The New Yorker, "Disney princes reimagined as feminist allies".
LA AUTORA


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16 Comentarios
  • itnas itnas 29/11/17 15:36

    Si bien con retraso, me gustaría comentar tu artículo profesora. No disiento de lo expuesto, y con independencia de varias ideas que me surgen a la vista de tu escrito, me parece de gran importancia que cites el Pacto de Estado sobre violencia de género, supongo en defensa de tu argumentación. Resulta que 'Todas las sociedades patriarcales han discriminado históricamente a las mujeres, relegándolas a un papel secundario, generalmente vinculado a su rol de madres, educadoras y cuidadoras' indica una parte de dicho Pacto.
     
    Es asombroso, pues i) ¿secundario el papel de madre, educadora y cuidadora?, y ii) si es así, ¿estamos ante el origen, más bien la que origina, o pone las bases de la violencia de género? ¿Gran paso sería prestar más atención a lo que las mujeres transmiten mediante la educación a sus hijos? 

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    • M.T M.T 29/11/17 16:38

      Me alegra leerte una vez más, Itnas, en Infolibre. Bienvenido.
      Sin restar un mínimo de importancia al compromiso de toda la sociedad en transmitir y valorar el respeto al trato de igualdad entre hombres y mujeres coincido contigo en la responsabilidad y peso de las madres, principalmente, a la hora de no transmitir roles diferenciadores y valores exclusivos y excluyentes entre chicos y chicas. Concedo a las madres un papel primordial a la hora de inculcar un determinado sistema de valores ya que mientras el reparto de tiempos no cambie parece ser que en las 1as etapas de vida de un crío/a, ellos y ellas pasan más tiempo con las madres. No dudo de que los varones son excelentes cómplices y aliados. Reitero la bienvenida a estos foros.

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  • luzin luzin 27/11/17 14:32

    Tal vez sea demasiado viejo, pero siempre le dije a mi hija que si alguien le decía "te quiero más que mi vida" saliera inmediatamente corriendo. Evidentemente es un problema complejo pero creo que ese falso "amor romántico" hace mucho daño, y tal vez el sistema educativo debería poner enfásis sobre los adolescentes en estos planteamientos tan emocionales como falsos.

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  • charopa69 charopa69 27/11/17 14:26

    Copio pego de la Wiki algo de lo mucho que escribió el MAESTRO Erich Fromm sobre la violencia en general.

    Fromm dice, en el prefacio de El corazón del hombre, que El miedo a la libertad fue el fruto de su experiencia clínica y de la especulación teórica para comprender tanto la libertad, como la agresión y el instinto destructor. El pensador distingue entre la agresión al servicio de la vida, biofilia, y la necrofilia o agresión al servicio de la muerte.

    En un libro posterior, El arte de amar, Fromm analizó la capacidad de amar y, por el contrario, El corazón del hombre tiene como eje la enunciación y caracterización de dos síndromes, el de crecimiento (amor a la vida, a la independencia y la superación del narcisismo) y el de decadencia (amor a la muerte, a la simbiosis incestuosa y al narcisismo maligno).

    Para Fromm, que vivió en plena Guerra Fría, esta es el reflejo del síndrome de decadencia, pues a pesar del enorme riesgo de muerte, prevalece el odio inspirado en un narcisismo maligno, suicida; se impone entre los gobiernos de las superpotencias.

    A Fromm le interesa la visión de Thomas Hobbes, en el sentido de que el hombre es lobo del hombre, pero al mismo tiempo destaca la inclinación humana al autosacrificio. Se pregunta respecto de esta condición dual si es el hombre lobo o cordero de sí mismo. En busca de una respuesta recurre al Nuevo Testamento para concluir finalmente que este libro refleja tanto una condición como la otra, y concluye que el individuo es a la par lobo y cordero.

    Sin embargo, no todos los hombres han desarrollado de la misma manera ambas condiciones, pues en la inmensa mayoría predomina el cordero, en tanto una minoría es dominada por la condición de lobo, pero esta minoría ha sabido exaltar la condición de lobo que existe en la inmensa mayoría, y cito:

    Pero si la mayor parte de los hombres fueron corderos ¿Por qué la vida del hombre es tan diferente de la del cordero? Su historia se escribió con sangre; es una historia de violencia constante, en la que la fuerza se usó casi invariablemente para doblegar su voluntad. ¿Exterminó Talaat Pachá por sí solo millones de armenios? ¿Exterminó Hitler por sí solo a millones de judíos?

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  • charopa69 charopa69 27/11/17 14:16

    Muchas gracias a los varones, que sois ante todo PERSONAS, que os solidarizáis con una buena parte de la mitad de la población del Planeta que sufre violencia, simplemente POR SER MUJER, que consideráis que la violencia contra las mujeres es una lacra que nos afecta a tod@s, incluidas las generaciones venideras, y que por sí sola ya es una muestra del fracaso como sociedad al que estamos asistiendo.

    Si a la violencia machista añadimos el racismo, la xenofobia y demás formas de violencia contra las personas ya es para clamar: "que paren el mundo que me quiero bajar". Si alguno conocéis algún lugar exento de violencia, por favor, avisadme que me cambio de "casa".

    Para no repetirme más que el pepino, aunque algunos de vosotros comentásteis este artículo, os lo recuerdo:

    https://www.infolibre.es/noticias/politica/2017/08/29/juana_rivas_entrega_sus_hijos_guardia_civil_68954_1012.html

    Esto dice la hija de un maltratador:

    https://www.change.org/p/marianorajoy-albert-rivera-pablo-iglesias-sanchezcastejon-c%C3%B3mo-ayudar%C3%A9is-a-los-ni%C3%B1os-v%C3%ADctimas-de-violencia-de-g%C3%A9nero

    Y, aunque no venga a cuento, o sí, dado que hasta ahora, la inmensa mayoría de personas HIPERSENSIBLES por estar HIPERINTOXICADAS, incluso con fármacos que no sólo NO NOS SIRVEN sino que ponen en grave riesgo nuestra vida, somos mujeres, una noticia que, lamentablemente, no publica infoLibre

    http://www.eldiario.es/sociedad/Hacienda-comunidades-financiacion-farmaceutica-genericos_0_711129628.html

    ¿Exagero cuando digo que el sistema sanitario público español está vendido a la gran farmaindustria?

    Esto es un chantaje en toda regla : o te dejas envenenar con fármacos, o... tú decides si eliges entre arruinarte aún más la salud y la vida... o arruinarte el bolsillo. Y cuando el bolsillo ya está arruinado y tu organismo archisupenenvenenado y convertido en una farmacia ambulante... ¡¡¡a la tumba!!! sin contemplaciones. Los profesionales sanitarios que han elaborado este documento lo conocen sobradamente

    https://drive.google.com/file/d/0B3QOrCc_ORwZcDV5R1BzUnZKdGxGVEtoY05yNjl2X05ZcUI0/view?usp=sharing

    http://www.sessec.org/

    https://www.youtube.com/watch?v=CecCFucwOPs


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  • M.T M.T 27/11/17 13:19

    Una vez más un artículo, Cristina, de denuncia y compromiso con ese silencio ante la violencia machista que resulta difícil de soportar. Y sigue y das en el clavo cuando enmarcas esa violencia en la estructura de poder de una sociedad patriarcal en la que estamos asentados, origen en mi opinión de desigualdades. Desde la educación y sentido crítico, desde la familia, escuela, entorno ¿cómo desmontar esa estructura de poder patriarcal tan jerarquizada, que relega a un plano inferior a la mujer en tantos ámbitos de la vida? Yo no tengo la respuesta y sí coincido contigo en que es tarea de toda la sociedad: hombres y mujeres, muchos muy sensibles y concienciados con este problema, no todos.
    El final de tu artículo, con la importancia que concedo a la narración de cuentos e historias desde la infancia, aunque solo sirviera para familiarizar a los críos en la técnica del relato ( qué otra cosa puede ser el transcurso de una vida si no es relato) me ha llevado a recordar un libro muy crítico e interesante de Bruno Bettelheim: Psicoanálisis de los cuentos de hadas, que podría ayudar desde ese sentido crítico a desmontar la violencia, el temor y tantos tabúes aún muy instalados en la educación. Importa mucho el lenguaje como bien ha señalado en este foro algún comentarista. Gracias, Cristina.

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  • estovamal estovamal 27/11/17 12:19

    De acuerdo, todos y todas tenemos que gritar ese "me niego" y ese "me comprometo". Pero creo que tenemos que hacer algo más: exigir al mismo tiempo una reforma en la educación, y recuperar aquel hilo del 33, cuando las mujeres pudieron votar por primera vez. Era la Republica y las cosas empezaron a cambiar porque la Educación en este `país empezó a cambiar con la Institución Libre de Enseñanza. Sin eso, esta sociedad patriarcal seguirá siéndolo, y el machismo seguirá.

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  • HEREJE HEREJE 27/11/17 12:06

    Los roles que la sociedad tradicional, gestionada por los mucho machos, ha asignado a los sexos son absurdos e insatisfactorios. Creo que somos muchos los varones que no estamos conformes con tener que ser una mezcla de Tarzán, Supermán, MacGyver, Trump y Nacho Vidal. Yo nunca entendí la familia convencional, sino un proyecto colaborativo de dos personas iguales. La triste realidad nos arrastró a un esquema tradicional por las dificultades que tuvo mi mujer para conciliar vida familiar y profesional. Los hombres deberíamos negarnos a que se nos asignen determinados roles y exigir una distribución más humana y racional de responsabilidades, poder, dinero y cargas. No debemos seguir siendo pasivos, como si éste fuera un simple problema femenino.

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    • Suna Suna 27/11/17 19:36

      Me inclino a pensar que esa es una de las razones de por qué tanta violencia. En el fondo, tanta presión para dar la "Talla" hace que algunos se sientas frustrados, y sin poder gestionarla se convierten en violentos.

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    • paco arbillaga paco arbillaga 27/11/17 13:10

      HEREJE: «No debemos seguir siendo pasivos, como si éste fuera un simple problema femenino», dices. De acuerdo y además teniendo en cuenta que los hombres tenemos gran parte de responsabilidad en la existencia y duración del problema.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 27/11/17 12:04

    Me temo que estos temas no calan en profundidad en la sociedad. Una prueba de ello podría ser los pocos comentarios que suscitan los escritos que tocan este gravísimo problema que padecen las mujeres. Si este escrito se hubiera referido a Pablo Iglesias o Podemos, o ensalzara a Pedro Sánchez o al PP probablemente tendría decenas de comentarios.

    Algo no estamos haciendo bien para que tanto crimen, tanta injusticia, no esté entre las principales preocupaciones de la sociedad.

    Ojalá esté equivocado en mis apreciaciones. Osasuna!

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    • HEREJE HEREJE 27/11/17 12:10

      No calan, Paco. Desgraciadamente no calan. Tal vez porque la mayoría de los varones no se sienten aludidos y entre las mujeres no existe todavía una verdadera conciencia de clase. Gran parte de la sociedad sigue mirando el movimiento feminista como un grupo de locas radicales, a pesar de todo lo andado.

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  • TOTOFREDO TOTOFREDO 27/11/17 10:12

    Es responsabilidad del Estado velar por sus ciudadanos, y está claro que el Estado no hace todo lo necesario para proteger a sus víctimas potenciales. En 15 años han muerto más personas que a manos de ETA en los últimos 50 años. Para combatir a la banda terrorista el Estado invirtió infinidad de millones de pesetas y euros, pero se ve que resultan insuficientes los recursos destinados a combatir ésta realidad sangrante. Es un problema muy complejo y que no sólo afecta a España, pero para intentar solucionarlo se deben aplicar políticas que aporten algo más que la protección al amenazado/a. Hay que invertir en educación, por supuesto, pero si en vez de centrar la atención sólo en la víctima se custodiara y vigilara al agresor, quizás cambiaría la situación y desanimaría a muchos a utilizar la violencia contra su pareja y descendientes. Si el ser identificado como "potencial agresor" supusiera tener que hacer presencia en el juzgado cada cierto tiempo y ser entrevistado por psicólogos que controlen el estado del mismo, quizás fuera una manera de intentar algo nuevo.

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  • Suna Suna 27/11/17 08:57

    Aunque esté de acuerdo al "Me niego a un solo minuto de silencio", en mi opinión, hace falta que de nuestro vocabulario desaparezcan mensajes como: "este es un calzonazos", "Hay que ser un hombre" (no se puede llorar). Al casarse, considerar que un hombre es menos hombre por ganar menos que su pareja.
    Sería conveniente que hiciesemos un acopio de todo tipo de mensajes que son los que, a modo de cincel y martillo, van esculpiendo conductas. Ser conscientes de que nuestras palabras son las causantes del producto que tenemos, hará que tomemos otra dirección que sea más efectiva que el sólo salir a la calle y gritar. Porque este tipo de mensajes los emitimos hombres y mujeres indistintamente. La clave está ahí.

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    • M.T M.T 27/11/17 13:27

      Aplaudo su comentario: el lenguaje, herramienta que contribuye a fijar las ideas, qué importante es en esa visión de la estructura patriarcal del poder, origen de tantas desigualdades entre hombres y mujeres. Coincido con su opinión y comentario. Saludos cordiales.

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    • TOTOFREDO TOTOFREDO 27/11/17 12:42

      "La maté porqué era mía"............

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