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La socialdemocracia y la reforma laboral

Publicada el 05/06/2019 a las 06:00 Actualizada el 04/06/2019 a las 20:35
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Una de las promesas recurrentes de Pedro Sánchez mientras estuvo en la oposición fue que, en caso de llegar al gobierno, derogaría de forma urgente la reforma laboral de 2012 aprobada por el PP de Mariano Rajoy, reforma que, recuérdese, abarataba el coste del despido y socavaba la posición del trabajador en la negociación colectiva, contribuyendo así a la creciente precarización de los trabajadores, sobre todo los jóvenes, además de favorecer una mayor flexibilidad salarial.

La promesa de derogar la reforma laboral apareció en numerosas intervenciones del secretario general socialista, incluyendo el debate electoral de 2015 con Mariano Rajoy. También constaba en el programa electoral elaborado para las elecciones de 2016.

Una vez en el poder, tras la moción de censura de junio de 2018, el Gobierno de Sánchez fue dando largas sobre el asunto, alegando que su debilidad parlamentaria le impedía ir todo lo lejos que deseaba. Sin embargo, parece que las razones para abandonar el compromiso adoptado iban más allá del número de escaños, pues en el programa electoral para las elecciones del 28-A ya no figura como tal la derogación de la reforma laboral. En dicho programa, la nueva fórmula es considerablemente más ambigua: “Aprobaremos los cambios que eliminen los aspectos más lesivos de la reforma laboral de 2012. Elaboraremos un nuevo Estatuto de los Trabajadores para el Siglo XXI que se adapte a los cambios sociales, económicos y tecnológicos del mundo actual, y que compagine la competitividad empresarial con la defensa de los derechos laborales.”

Las declaraciones de la semana pasada de Nadia Calviño, la ministra de Economía, han confirmado que no habrá derogación y que, tal como anuncia el programa electoral, se procederá a negociar con empresarios, sindicatos y otras fuerzas políticas un nuevo Estatuto de los Trabajadores, de cuyos contenidos o líneas maestras poco se sabe por el momento.

Las dificultades del PSOE con la regulación del mercado de trabajo recuerdan a las que tiene el PP en materia de derechos civiles: el PP se opuso a la regulación del aborto aprobada por el PSOE en dos ocasiones, en 1985 con la ley de supuestos y en 2010 con la ley de plazos; sin embargo, cuando la derecha se hizo con el gobierno, renunció a deshacer lo aprobado por el PSOE en épocas pasadas. A pesar de la mayoría absoluta de la que disfrutó el PP entre 2000 y 2004 y entre 2012 y 2015, no quiso modificar la ley socialista.

¿Qué le impide al PP revocar la ley del aborto del PSOE o al PSOE la reforma laboral del PP? En el caso del aborto, es evidente que la opinión pública está abrumadoramente en contra de una reforma regresiva (con la única excepción de la gente con fuertes convicciones católicas). En el caso de la reforma laboral, las cosas son algo más complejas, pues no hay indicios de un consenso social claro. La debilidad del PSOE en este ámbito tiene más que ver con el tipo de sistema productivo que tenemos y con la Unión Europea, que viene exigiendo a España y a otros países mediterráneos desde hace décadas una siempre mayor desregulación del mercado de trabajo, de manera que estos países converjan con el típico mercado laboral liberal de los países anglosajones. Con amplios sectores laborales de baja cualificación y bajo valor añadido, muchos empresarios tienen interés en institucionalizar la precarización y los bajos salarios.

El paralelismo con Portugal es interesante. El Gobierno de Costa ha subido el salario mínimo de 500 a 600 euros a lo largo de la legislatura y ha corregido algunos excesos en los contratos temporales, pero no ha revertido las medidas impuestas por la troika en los peores años de la crisis que debilitan el sistema de negociación colectiva.

Probablemente el PSOE haga algo muy parecido: subidas del salario mínimo (como ya hizo durante sus primeros meses de gobierno), medidas para evitar las situaciones más abusivas con los trabajadores más débiles, pero mantenimiento de un marco institucional que da mayor poder al capital frente al trabajo.

El sistema socialdemócrata de la época de la posguerra se basaba en sindicatos poderosos y fuerte centralización de las negociaciones salariales. De hecho, esto era tan o más importante que la fortuna electoral de los partidos socialdemócratas. En los 1950s y 1960s, los socialdemócratas apenas gobernaron en países fundamentales como Alemania, Francia e Italia, pero el tipo de economía dominante, con sindicatos y negociación colectiva, permitió que la desigualdad se mantuviese dentro de unos límites.

Desde los años ochenta ese sistema se ha ido desmantelando, con el consiguiente aumento de la desigualdad. Aunque los partidos socialdemócratas continúen apostando por el Estado de bienestar, la desregulación de los mercados de trabajo genera más desigualdad de la que los Estados del bienestar pueden corregir. La crisis electoral de la socialdemocracia, que se acentúa con la llegada del siglo XXI y se acelera con la Gran Recesión, es en buena medida consecuencia de estos cambios en los mercados de trabajo.

Hay dos interpretaciones de la complicidad socialdemócrata con la desregulación de los mercados de trabajo. Para la crítica más izquierdista, los partidos socialdemócratas, una vez más, han “traicionado” a la clase trabajadora. Para los apologetas, los partidos socialdemócratas no tienen opción si quieren mantener la competitividad de la economía en un mundo globalizado. Entre estas dos interpretaciones cabe una tercera: introducir una mayor protección y seguridad laboral sólo será posible si somos capaces de evolucionar hacia un sistema productivo menos basado en turismo y construcción, es decir, hacia una economía de mayor productividad que permita (o incluso requiera) unas instituciones laborales menos basadas en la explotación, la precariedad y la competición salarial a la baja.
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41 Comentarios
  • Ataio Ataio 09/06/19 19:28

    Le felicito sr Cuenca por exponer con exquisita , argumentada y contundente claridad una mentira tan vergonzante como la derogación de la reforma laboral. Una más.
    Me sorprende que en su análisis de la socialdemocracia y las sociedades del bienestar no haya tenido en cuenta ( creo que en otras ocasiones si lo ha hecho) que la existencia de la URSS y el resto de repúblicas socialistas del este ( otra forma de orden social y económico ) fueron muy influyentes en la condescendencia del capital hacia el desarrollo de las mencionadas sociedades.
    Efecto compensación.
    Este hecho revela que la "voluntad" del capital también ( aunque parezca imposible) es infuenciable por las circunstancias, externas e internas.
    Tal es así, que yo creo que otro elemento que no contempla, es digno de atención. La sangrante desigualdad ( España segunda en Europa ) lo es aún más si tenemos en cuenta que durante la crisis el número de ricos ha aumentado y sus beneficios también. Si a ello sumamos que la carga impositiva en España esta por debajo la media europea y que en evasión fiscal no sé si somos líderes, encuentro más que pertinentes las posturas izquierdistas. Y así lo debe entender el capital y para eso está la política ( o debería ).
    La tercera vía que usted alumbra ( técnicamente deseable) de nada serviría si la " voluntad" del capital no atiende a razones ( sobrados beneficios) que hoy ya se dan.
    La susodicha es por su parte , no sé si con mayor o menor voluntad, una novedosa coartada para prolongar aún más la mentira de la reforma. Cosa que sectarios y lectores prejuiciosos no le han sabido apreciar. Por tanto discrepo en su calidad de condicionante.
    A los torpes que no distinguen que para mentir hay que poder hacerlo( gobernar), y que gustan de falsos y manidos mantras ( todos son iguales ) según contra quien vayan, allá ellos. Que aprendan a leer. Porque su palabra sr Cuenca , la cual aprecio y respeto, no es la ley.
    PD: Muchas gracias y.... por favor, en la medida de lo posible no sucumba al oficialismo. Un placer.

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  • Arkiloco Arkiloco 06/06/19 12:51

    BAT Salvo abonar la idea de cuan parecidos o poco diferentes son PP y PSOE, establecer un paralelismo entre las reticencias del PP a revocar la ley del aborto y las que tendría el PSOE para derogar la reforma laboral, resulta extravagante e impropia de un profesor de ciencia política que la reflexión se inicie desde ahí. Es decir, comparar una ley en la que están involucradas creencias religiosas e ideas respecto a la moral, la vida y el derecho a decidir de las mujeres sobre la maternidad y que aquel no revoca porque sabe que su electorado la acepta, con una ley que afecta a la economía y a las intervenciones que los gobiernos hacen en el mercado de trabajo para conseguir, según enuncian todos, aumentar la productividad y crear puestos de trabajo. Esferas que pertenecen a realidades totalmente diferentes y que pretenden abordar problemas que nada tienen en común, con condicionantes y repercusiones distintas. Si el PP no revoca aquella ley porque iría en contra de lo que piensan muchos de sus votantes ¿por qué los gobiernos de izquierda y partidos socialdemócratas son acusados de tener políticas poco diferentes en materia económica y respecto a la regulación o desregulación del mercado de trabajo y que les habría llevado a alejarse de su electorado tradicional, perder votantes, desaparecer en algunos casos y ser, en general, considerados iguales o sin diferencias notables con la derecha? El punto de partida es sorprendente pero lo es más aun cuando, tras un periplo flojo y superficial sobre la socialdemocracia y su crisis, se concluye que, entre las dos interpretaciones sobre esa complicidad con la desregulación de los mercados de trabajo, la de la “traición” a la clase obrera y que no hay alternativa para mantener la competitividad en un mundo globalizado, habría una tercera: cambiar el sistema productivo español y evolucionar hacia una economía de mayor productividad.

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    • Arkiloco Arkiloco 06/06/19 12:54

      BI Igualito, igualito que lo de la ley de aborto y he aquí que los partidos socialdemócratas no estarían interesados en eso o se les supone alguna incapacidad o limitación que no tendrían los partidos a su izquierda. Chupado, cómo no nos hemos dado cuenta antes o porque no somos todos como Dinamarca (países los nórdicos que, aunque en menor medida, no se libran de la tendencia de aumento de las desigualdades producida en las últimas décadas).
      A falta de ideas revolucionarias o de cambio de paradigma respecto a la economía como ciencia, sus herramientas analíticas, la relación entre medios y fines que parecen invertidos y reflexiones cada vez más pertinentes alrededor de conceptos como progreso y desarrollo, el trabajo o el bienestar, el comercio, el mercado y el cambio de reglas o revolución que ha traído la globalización actual, lo que tenemos son tentativas para tratar de abordar algunos de los efectos más graves que se están produciendo, como el aumento de la desigualdad, y que en parte y solo en parte es achacable al mercado de trabajo y su desregulación. No es un problema ni una crisis que afecte a la socialdemocracia en particular. Afecta y es un reto para cualquier fuerza de izquierda que, con responsabilidades de gobierno, se vería enfrentada a las mismas contradicciones y limitaciones en su acción política o a la hora de tratar de llevar adelante un programa económico que se presume es muy diferente al de la socialdemocracia e incluso rupturista.

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      • Arkiloco Arkiloco 06/06/19 12:56

        HIRU Consciente de las dificultades y limitaciones y con ese desprecio tan “izquierdista” hacia las pequeñas reformas y el gran valor que tienen hoy las pequeñas diferencias y los pasos cortos como resistencia posible y que se pueda concretar en alguna alternativa realista, S Cuenca se desliza hacia el mundo de los deseos fáciles de formular con una vaga alternativa y que puede ser acogida tanto por la izquierda como por la derecha: evolucionar hacia una economía de mayor productividad. Cómo nada se precisa sobre esto, ni como se hace o puede hacer y parece una cuestión de pura voluntad, cada cual puede imaginar lo que quiera al respecto y atribuirle las virtudes que le parezca. Y aunque con una “economía evolucionada de mayor productividad” podríamos tener los mismos problemas que hoy en día y el mercado de trabajo presionado por la desregulación.
        Cuando no se tienen alternativas pero se cree que se tienen en “la idea” y que es suficiente con el deseo, aparecen estas terceras vías superadoras. A tales conclusiones se puede llegar con un mal análisis y diagnósticos tan superficiales como los que Cuenca hace alrededor de la socialdemocracia y que llaman la atención. Dice este profesor, que la crisis electoral de la socialdemocracia vendría por los cambios que se han introducido en el mercado de trabajo para favorecer la desregulación, converger con las ideas que serían propias de economías de países anglosajones y la decadencia de sindicatos antes poderosos y la fuerte centralización de las negociaciones salariales. Queda por explicar, claro, quienes son esos países anglosajones que nos han llevado al huerto y a converger, por qué la UE pediría más desregulación o flexibilidad en el mercado de trabajo y por qué los sindicatos ya no son poderosos, no pueden imponer negociaciones salariales centralizadas o ser tan poco influyentes en la asimetría entre capital y trabajo que, con su acción y organización, lograban equilibrar arrancando mejoras y derechos.

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        • Arkiloco Arkiloco 06/06/19 12:57

          LAU Aunque hace algunas menciones en ningún momento S Cuenca sitúa o habla de los grandes cambios que se han venido produciendo en la economía y en nuestras sociedades de la mano de los cambios tecnológicos y en el comercio mundial por obra de ese fenómeno que llamamos globalización y la irrupción de los países emergentes que ha configurado una nueva distribución del poder en la economía mundial. La redistribución que tanto partidos socialdemócratas como liberales llevaban a cabo en sus países ya no es tan fácil y de ahí que en ese contexto y bajo el dominio de determinadas doctrinas económicas, en casi todos los países se hayan tomado medidas defensivas y de intervención en el mercado de trabajo para afrontar una nueva realidad, aumentar la productividad y ser competitivos. Parece olvidarse que el mercado de trabajo no crea trabajos y que muchos gobiernos se han visto situados en una disyuntiva complicada y paradójica: una mayor regulación o políticas que pretendan apartarse de las tomadas en su entorno económico pueden provocar un aumento del desempleo. Con esto no pretendo justificar nada, ni opinar sobre la derogación o no de la reforma laboral. Alrededor de todo esto se pueden hacer muchas reflexiones y que van desde la economía a las limitaciones que están conociendo las soberanías nacionales y la acción política. O como está afectando a los sistemas democráticos que se ven interpelados por este nuevo orden mundial económico.

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          • Arkiloco Arkiloco 06/06/19 13:00

            BOST Ante cuestiones tan complicadas y que he tratado de resumir (risas de los amantes del resumen y que me persiguen) resulta muy llamativo la simplicidad con la lo aborda S Cuenca y la facilidad para hallar una alternativa. Y que como el PP con lo del aborto, no derogar o plantear de otra manera problemas relativos al mercado laboral (y que es más síntoma que causa de los problemas aunque los pueda agravar), al final sí que debe ser una cosa de falta de voluntad o una manifestación de “traición a la clase obrera”. Para quienes crean alternativas con tanta facilidad o parece que es suficiente con formular deseos para superar límites y problemas, artículos como este les reconfortarán. A otros, aparte de sorprendernos, nos dice mucho sobre la levedad de esta izquierda y de algunos de sus ideólogos.

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  • JPZ JPZ 05/06/19 23:17

    Esto es una buena información, que permite entender por qué NI los empresarios del IVEX ni el PSOE no quieren a Podemos en el Gobierno

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  • Republicano1944 Republicano1944 05/06/19 17:36

    Blanco y en botella. Lo demás es historia. Una sociedad cateta, corrupta, manejada por meapilas de alto copete en todas las instituciones, y "soberanamente' atrasada no pinta nada en el nuevo escenario mundial.

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    • paco arbillaga paco arbillaga 05/06/19 20:12


      Republicano1944: ¿Opinas que quienes votaron a Trump, quienes votaron a la derecha o extrema derecha en Italia, Brasil, Francia, y en tantos otros países, están más ilustrados que nosotrxs a la hora de votar? Porque más o menos votaron la misma ideología que se vota aquí. ¿No será que el mundo se está derechizando a marchas forzadas? Osasuna2 salu2.

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    • GRINGO GRINGO 05/06/19 17:53

      Éso es Marca España, si señor.............para nuestra desgracia.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 05/06/19 17:19

    De donde no hay no se puede sacar. No basta con subir nominalmente los impuestos o las contribuciones patronales a la SS si luego, en la práctica, el Estado es incapaz de aumentar la recaudación. Algo se podría hacer mejorando la inspección de Hacienda y la de Trabajo, pero probablemente no lo suficiente. Tenemos la economía y los empresarios que tenemos y el Estado no puede sustituirlos más que en casos muy contados: si solo quieren poner hoteles y restaurantes y no les da por la tecnología punta, poco hay que se pueda hacer. Tener empresas estatales que pierden dinero es empeorar la posición financiera del Estado, ya delicada con un 100% de deuda. Así que habrá que ir haciendo lo que se pueda, intentando poco a poco deshacer los destrozos mayores. Pero lo más importante es casi seguro que no se puede hacer en un país aislado y, si ya es difícil ponernos de acuerdo aquí dentro, en esta birria de cuarenta y pocos millones de habitantes, como para estarlo con toda la UE, que es al nivel mínimo en que la lucha contra la gran evasión fiscal podría tener éxito. Y, por si fuera poco, incluso dentro de España, el PSOE tiene una minoría mayoritaria que todavía está por ver que le dé para formar Gobierno.

    La política es el arte de lo (en este momento, muy poquito) posible.

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    • GRINGO GRINGO 05/06/19 18:22

      Ya no sirve con "hacerse el tonto", hay culpables de ésta situación, y además de los votantes, lo son los partidos que han gobernado.....

      Sí, ya sé, son paranoias..........pero han sido el PP y el PSOE, éste ultimo 23 años......

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    • GRINGO GRINGO 05/06/19 18:11

      Ya no sirve con "hacerse el tonto", hay culpables de ésta situación, y además de los votantes, lo son los partidos que han gobernado.....

      Sí, ya sé, son paranoias..........pero han sido el PP y el PSOE, éste ultimo 23 años......

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      • jorgeplaza jorgeplaza 06/06/19 07:10

        No hace falta equivocarse por duplicado: con que mande un solo mensaje, me entero.

        Le recuerdo que si han gobernado PP y PSOE es porque la gran mayoría de los españoles han votado por uno u otro durante cuarenta años. El PC ha existido todo ese tiempo, desde las primeras elecciones (lo legalizó Suárez, no sé si sabe) y todo ese tiempo se comió los mocos. Después se los comió IU, ese partido contradictorio ya desde el nombre y ahora se los come, después de una efímera gloria, Podemos, con o sin la U. Así que échele la culpa a los electores, que no se enteran de que su felicidad depende de votar a uno de esos partidos que a usted le ponen tanto.

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  • bidebi bidebi 05/06/19 15:30

    2.2
    En este panorama las reformas laborales lo que han hecho es : Primero quitar derechos adquiridos de la clase empleada, y en segundo lugar repartir el escaso trabajo. En ese reparto, y con escasos derechos, se crean empleos por horas, se bajan los salarios por la gran competencia y la figura del trabajador pobre se convierte en normal. Aún así España puede competir escasamente pero por lo menos no tiene a toda la población en paro. Hay zonas de Cádiz con el 45% de paro, hay zonas del territorio vasco con un paro del 4%. Y en territorio vasco gobierna una derecha.
    ¿Este panorama es muy difícil de cambiar en España a corto plazo?, me temo que sí.
    Y entonces llegamos al hacer de la llamada socialdemocracia española los últimos años.
    En España el fraude fiscal es brutal, la presión fiscal es como 5 puntos porcentuales inferior a la media europea y las SICAV se forran. Ahí entra la labor de un partido progresista que recauda para pagar lo social y equilibrar las desigualdades. Durante cuarenta años el hacer del llamado PSOE en esta aproximación a la justicia social y en busca de la igualdad ha sido muy parecida a la de los sucesores del franquismo. Se ha posicionado siempre, en los grandes temas de estado, al lado del neofranquismo. Por lo tanto, estamos hablando de un partido liberal que poco tiene que ver, en su hacer, con un partido que se dice socialista. A España, parece evidente, le falta un partido de izquierdas con el suficiente número de votos y que no esté hipotecado, como el PSOE, a los dueños de los capitales.

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    • acracio acracio 05/06/19 20:26

      Este partido es, a mi juicio, PODEMOS. Y ya sabemos cómo toda la batería mediática, institucional y económica está en contra de su implantación. En esta España borbónica es imposible que se implante un sistema que compita con el bipartidismo nacido de una Constitución a la medida de los sucesores del franquismo empotrados en las instituciones, como el flagrante caso de la Justicia.

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  • bidebi bidebi 05/06/19 15:29

    Hay cosas que las dos partes en conflicto de la lucha de clases no admiten y así es muy difícil llegar a consensos mínimos. Cada parte arrima el ascua a su sardina.
    Si partimos de la última Gran Depresión del sistema del 2008, lo primero que hay que aceptar es que fue una crisis originada por el descontrol financiero del propio sistema, a la que ayudó a hacerla gigantesca el sector privado mediante un endeudamiento ciego.
    De ese origen, de esa gran crisis, no se ha salido si no que se han reducido sus efectos.
    Y se han reducido por dos medidas de choque : la inyección de dinero, casi gratis, por parte del BCE, y en el caso de España por las reformas laborales. Son dos medidas tapón, de choque, que no van a ser permanentes y por ahí va a venir la próxima crisis en España ya que muy probablemente el BCE deje de inyectar dinero a corto plazo.
    Lo que hizo el BCE con España es lo mismo que, si existiera el Banco de España como impresor de moneda, le fuera dando a la maquinilla sin parar, lo que a medio plazo es insostenible por los efectos que genera si el PIB no se corresponde. Y en España no se corresponde. Pero es que si el BCE no hubiera hecho aquello, como un rescate encubierto, hace años que España se encontraría en quiebra y desahuciada por todos los mercados. Por lo tanto, lo primero que cabe asumir por todos es que España se sigue encontrando en una quiebra encubierta al día de hoy, con una deuda pública tremenda, y con grandes posibilidades de explosionar si Europa cierra el grifo como lo cerrará.
    La segunda medida fueron las reformas laborales del PSOE y del pp, por otro hecho evidente : España no es competitiva en el mundo globalizado. Por varios hechos que limitan mucho su competitividad : baja productividad (de empresas, empleados y muy baja especialización de estos) y muy bajo valor añadido en sus productos. Derivado todo ello de muy poca preparación profesional, de la desindustrialización, de poca inversión I+D, de escasa invención en el desarrollo tecnológico. De tal manera que su principal industria es el turismo, como la de cualquier país subdesarrollado, y que además es dependiente de si sus competidores están en guerra o no.

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  • gualdo gualdo 05/06/19 13:42

    Buen artículo; habría que apuntar la posibilidad de que exista un pacto mutuo, inconfesable, entre pp y psoe que les impide derogar las reformas que el otro ha hecho, porque, se dirán, si entrásemos en el bucle de derogarnos mutuamente, no habría ley nueva que durara más de 8 años, y la política se convertiría en el desenfreno de lo que podríamos llamar "derogación vengativa". Por otro lado, hay que situar los años 50 y 60 en un contexto más amplio, y es el del final de los cataclismos mundiales de la primera mitad del siglo XX. Es duro decirlo, pero los 30 años gloriosos que llaman en Francia a esa época tuvieron tales sindicatos y protección de trabajadores por la sangre que éstos hubieron derramado; sólo un cataclismo como la 2a guerra mundial pudo generar, en auténtico contraste con la historia previa de las naciones, unas leyes tan equilibradas y justas. Al magnate Citroen, en Francia, dueño de la fábrica de coches del mismo nombre, le nacionalizaron la empresa; ¿alguien se imagina que esto pudiera ocurrir en nuestros tiempos? Bien el caso es que el problema de la desigualdad fue uno de los acicates de la revolución francesa, pero lejos de solucionar el problema, la desigualdad siguió creciendo a lo largo del s XIX hasta que llegado el máximo histórico de desigualdad a comienzos del XX (desde que alcanzan los datos, Thomas Picketty), vinieron los cataclismos mundiales con su consiguiente disminución drástica. Da la impresión que los poseedores del capital aman y defienden tanto sus moneditas que sólo una gran guerra puede llevar a las sociedades a "comenzar de nuevo" con un sistema más justo, hasta que dichos sistemas se olvidan de su propia historia y vuelta a empezar en una especie de eterno retorno. Hoy me siento pesimista.
    Por último, es totalmente cierto que la derecha defiende en todas partes la existencia de una mano de obra poco cualificada y, digamos, esclava, y esa defensa se manifiesta en varios aspectos de su ideología: no sólo en la cuestión de la desregulación del mercado de trabajo, sino también en su oposición precisamente al aborto (la mujer sin recursos, obligada a parir a quien no tendrá formación, está dando un futuro esclavo)

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  • Grever Grever 05/06/19 13:20

    "...la competitividad de la economía en un mundo globalizado." A mi esto del mundo globalizado ya me mosquea. Aceptamos etiquetas, marcos conceptuales, sin más. Lo que está globalizado en el mundo es la explotación laboral y el saqueo de recursos, o sea la economía. La sanidad, la educación, los derechos civiles, las fronteras, el agua, la comida, etc. no están globalizados en el mundo, están PARTICULARIZADOS.

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  • Makarenko Makarenko 05/06/19 12:33

    Quizás haya que "revisar" el término socialdemócrata,; es que los partidos que hasta los años 80 se denominaban así , abandonaron esa corriente política para abrazar el socioliberalismo, es decir ser cómplices por activa o pasiva del avance del dominio del capital frente a la clase trabajadora. Por eso dicen una cosa en la oposición y otra cuando gobiernan, pues su papel en el sistema actual es actuar de freno al avance de posiciones más a la izquierda, consolidar el gatopardismo del sistema: " parece que algo cambia pero todo sigue igual".Son en palabras de F. Lordon: " la derecha asustada".

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