X

La buena información es más valiosa que nunca | Suscríbete a infoLibre por sólo 1 los primeros 15 días

Buscador de la Hemeroteca
Regístrate
INICIAR SESIÓN
¿Olvidaste tu contraseña?
infolibre Periodismo libre e independiente
Secciones
Buzón de Voz

Otra España... sin complejos

Publicada el 04/01/2020 a las 18:18 Actualizada el 04/01/2020 a las 20:46
Han asomado este sábado de enero a la tribuna del Congreso dos formas de entender España y la democracia. Dos formas de abordar su presente, su futuro y la comprensión de su pasado. Dos visiones de lo que suponen los retos sociales, económicos, climáticos y políticos del siglo XXI. Dos maneras de ser patriotas y, sobre todo, demócratas.

Más allá de los duelos dialécticos propios de un debate de investidura en tiempos marcados por el ruido, el insulto y la disputa por el tuit más celebrado, lo trascendente para la sociedad representada en el Parlamento es si de él surgen acuerdos capaces de aportar soluciones a los problemas reales de la ciudadanía. El martes comprobaremos si se confirman los apoyos suficientes para el Gobierno de coalición pactado por el PSOE y Unidas Podemos, pero la primera jornada del proceso de investidura ya permite asegurar que existe un bloque de fuerzas (dentro y fuera del Congreso) dispuesto a deslegitimar (como sea) una vía progresista capaz de desatar el nudo que ha atascado la gobernabilidad desde 2015.

Ese “principio de realidad” es el que ha sujetado desde el inicio el discurso de Pedro Sánchez para justificar su evolución desde la investidura frustrada del mes de julio hasta hoy. ¿No había dicho usted que jamás compartiría gobierno con Podemos y que nunca buscaría el apoyo del independentismo? Pregunta letal de arriesgada respuesta. Y sólo hay una creíble desde la convicción democrática: es la que dicta el resultado electoral del 10 de noviembre. Se podrá reprochar a Sánchez una elasticidad camaleónica, no su capacidad para asumir y gestionar la realidad política. Las urnas castigaron a las izquierdas por la frustración provocada por su desencuentro tras el 28 de abril, y mantuvieron la fuerza del separatismo, pero decretaron también la derrota de las derechas y el rechazo a su discurso hiperbólico y apocalíptico. Estas basaron su mensaje en una doble afirmación: si gana la izquierda se rompe España y se garantiza un desastre económico. Y una mayoría de votantes (con todas sus diferencias y matices) decidieron dar prioridad al diálogo político sobre la vía exclusivamente judicial y reprochar el fracaso del neoliberalismo como presunta única vía contra una desaceleración que arrastra la dramática mochila de una galopante desigualdad.

La consideración de “apestados” a los escaños representantes de los nacionalismos periféricos ha sido clave en el bloqueo político desde 2015, al imponerse el marco de debate público establecido por el nacionalismo español. Y este es el axioma principal que puede quedar sepultado en esta compleja investidura. Gracias al entendimiento entre Sánchez e Iglesias forzado por las urnas, la izquierda afronta por primera vez sin complejos el debate sobre la definición de España, del patriotismo, de la democracia… hasta ahora conceptos secuestrados por un conservadurismo que ha ocupado todos los espacios de poder institucionales desde el final del franquismo. Se trata de elegir entre el enriquecimiento que aporta esa pluralidad y el empeño en sepultarla por la vía penal. Quién traiciona más a los españoles: ¿Los que abiertamente defienden separarse de España o los que despojan de derechos sociales a sus ciudadanos? Ya hemos argumentado reiteradamente (ver aquí, antes de los comicios del 28-A), que es más necesaria que nunca “la valentía de los traidores”, y resulta reconfortante escuchar desde la tribuna del Congreso compromisos de gobierno que proponen el respeto a los principios de los demás y la “renuncia a los sectarismos”.

“No se va a romper España, no se va a romper la Constitución; lo que se va a romper es el bloqueo a un gobierno progresista”, proclamó Sánchez en el preámbulo de su discurso. Y en esa misma línea culminó Pablo Iglesias el suyo unas horas más tarde: “Defenderemos la democracia con la ley, con la ley, con la ley…” Escuchados los discursos de Pablo Casado, de Santiago Abascal o de Inés Arrimadas se confirma que no les importa en absoluto un compromiso que por otra parte es una obviedad: nadie podrá saltarse el llamado “marco jurídico-político”. Demuestran precisamente muy escasa confianza en la fortaleza de las instituciones democráticas quienes propagan la especie de que los acuerdos de investidura incluyen la destrucción del Estado. Es tan significativo como decepcionante que el principal líder de la oposición, Pablo Casado, responda a la propuesta de intentar resolver políticamente un “conflicto político” amenazando al candidato a presidente con llevarlo a los tribunales por “prevaricación” si no exige de inmediato la inhabilitación de Torra. Un detalle que convierte a Casado en telonero de Santiago Abascal, quien una vez más ha reclamado directamente “detener a Torra”. Desprecio mayúsculo a la separación de poderes.

Que este proyecto de gobierno de coalición progresista debe blindarse ante los riesgos de involución es evidente (ver aquí la argumentada advertencia de mi compañero Javier Valenzuela). Que los acuerdos alcanzados por el PSOE con ERC y con otras fuerzas no desbordan en absoluto la arquitectura constitucional puede comprobarse fácilmente leyendo los textos de esos pactos (pinche aquí) o los análisis de expertos, tanto sobre la posible consulta ciudadana (ver aquí) como sobre la Mesa bilateral (ver aquí). Si uno tuviera que hacer un reproche al discurso de Sánchez este sábado sería precisamente ese reto al PP de que está a tiempo de sustituir con trece abstenciones suyas las comprometidas por el independentismo de ERC. Entiendo que se trata de denunciar (como también ha hecho Iglesias) la hipocresía de la derecha al erigirse en “patriotas” que prefieren permitir la supuesta ruptura de España antes de facilitar la gobernabilidad, pero echo en falta un compromiso de fondo: aunque ERC no permitiera finalmente un gobierno progresista, los principios políticos sobre Cataluña y la arquitectura del Estado deberían ser exactamente los mismos: la crisis constitucional se resuelve con el diálogo político, no simplemente con la aplicación (obligatoria) de la ley.

Si no surgen sorpresas de última hora, el martes obtendrá Sánchez una mayoría ajustada para aplicar el programa pactado con Unidas Podemos y para articular por primera vez en España un gobierno de coalición progresista. Sus principios, compromisos y valores han sustentado la segunda parte del discurso de investidura del candidato. Deberían ser, en circunstancias de normalidad democrática, la esencia del debate público. Porque ahí se desgranan las medidas concretas contra la desigualdad, las que exigen la emergencia climática, la revolución digital, la globalización especulativa, la precariedad laboral o la España vaciada. Si esa base de acuerdo resiste la presión de todas las fuerzas involucionistas y se plasma en un pacto de presupuestos que permita la gobernabilidad durante dos o tres años, es posible que en pocas semanas empecemos a debatir mucho más sobre la justicia social y menos sobre los sentimientos (respetables) de identidad.


P.D. Ha querido el azar que la fecha de este 4 de enero coincidiera con el centenario de la muerte de Benito Pérez Galdós y el 60 aniversario del accidente que segó la vida de Albert Camus. Produce sonrojo el intento de las derechas de apropiarse el testamento ético e ideológico del autor de unos ‘Episodios Nacionales’ absolutamente vigentes (por desgracia). Galdós representa los principios republicanos y socialistas desde el respeto a la diferencia. Camus dejó una reflexión clave para estos tiempos difusos: “Cada generación, sin duda, se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no lo rehará. Pero su tarea acaso sea más grande. Consiste en impedir que el mundo se detenga”. Ese es probablemente, una vez más, el riesgo que corremos si no avanzamos. Y el Nobel franco-argelino advirtió en otro texto contra el principal obstáculo: “La estupidez insiste siempre”. (Y también los intereses sectarios y crematísticos, añadiría yo). 
Más contenidos sobre este tema




77 Comentarios
  • bidebi bidebi 06/01/20 12:13

    - En cuanto al cambio de estrategia colonizadora del imperialismo desde hace bastantes años me parece una obviedad. Hasta el más extremo y desquiciado de los últimos presidentes, como es Trump, intenta evitar por todos los medios la intervención directa en los países que quiere hacerlos suyos. Iraq fue probablemente la última vez que se invadió un país al modo tradicional del imperialismo. Si la Venezuela de hoy hubiera existido en los años sesenta hubiera sido invadida irremediablemente. Hoy no, hoy buscan el menor costo propio posible y la mayor eficacia. Hoy se sientan en el despacho oval para ver en directo por tv cómo una escuadrilla de drones destruyen o matan al personal rebelde al imperialismo. Su intervención en Siria fue un modelo de los nuevos tiempos. Se quieren retirar de Afganistán. Se enfrentan a Irán matando a su jefe militar pero descartando una invasión. Son conscientes de su fracaso en la invasión de Iraq. Etc etc. Quizás sea un síntoma del principio del fin de su dominio del mundo. Quizás ya no pueda soportar tanto costo en vidas. Ahora selecciona objetivos, los destruye y se retira. Prefiere las guerras comerciales porque se empieza a ver vulnerable. China empieza a dominar el mundo sin armas pero con dinero e inversiones tremendas por todos lados.


    Responder

    Denunciar comentario

    5

    11

  • bidebi bidebi 06/01/20 12:12

    Jcmartinez, un saludo.
    Sobre las dos discrepancias que citas :
    - Hay un hecho que parece objetivo como es que el conflicto CAT-ESP ha sido uno de los ingredientes fundamentales del gran ascenso del neofascismo en España. En un país con una gran sociología franquista, cuestionar la unidad de la patria tiene como consecuencia y reacción inmediata un cierre de filas patriótico que se fija en el discurso fascista más extremo. Por y para eso nace Vox desde un pp acomplejado por parecer demócrata. Como la reacción fascista tiene extraordinario éxito en muy poco tiempo, el acomplejado pp se desacompleja e imita cada vez más al neofascismo. Con la coalición progresista es muy posible que Vox supere al pp en poco tiempo. Porque si de verdad se ponen en marcha políticas progresistas, un ingrediente imprescindible de ellas es el reconocimiento de la realidad de un estado plurinacional y la aceptación de los derechos que corresponden a las naciones integrantes. Es como escribir un guión gratis para el franquismo español, que no necesitará mas que extremar aún más su discurso para aumentar sus votos. Y esto ocurre y va a seguir ocurriendo así porque a los españoles se les ha impuesto una desmemoria histórica y se ha evitado por todas las maneras una educación política democrática. Precisamente en las dos naciones sin estado, donde se ha mantenido una memoria histórica y en las que por herencia familiar se ha mantenido una educación política, son en las que el franquismo y el neofascismo tienen escasa presencia o no tienen presencia.

    Responder

    Denunciar comentario

    6

    10

  • jagoba jagoba 06/01/20 11:49

    El discurso de Pablo Iglesias, que coincide poco con lo que dicen los medios de comunicación, fue excelente.
    Merece la pena verlo en youtube. Sin que te lo cuenten. Estoy hasta los pelos, del pesado , histérico y manipulador del Garcia Ferreras. Vaya mierda de periodista en que se ha convertido. ¡¡Roma si paga a traidores!!

    Responder

    Denunciar comentario

    6

    20

  • Arkiloco Arkiloco 05/01/20 21:55

    Bidebi está en lo suyo, hacerse el desesperanzado y, manejando la historia y la geopolítica con el desparpajo e ignorancia habituales, convertirse en otro anunciante de algún fin de la historia. Se empeñan algunos en que la historia se repite y nada más sugerente tras el debate de investidura que traernos a los fascismos y a los nazis, el Tratado de Versalles, Latinoamérica con su diversidad de conflictos o las guerras en Oriente Medio, a España y Europa. Es una desesperanza dirigida a desesperanzarse eligiendo aquello que viene bien para lo que a algunos parece gustarles como estética o maneras de ocupar el tiempo siendo cenizo. El problema de nuestra democracia es el franquismo o neofranquismo, la prueba del algodón el conflicto de Cataluña y la “solución política” que se le dé. Y que debe pasar por reconocer los “derechos que como nación tiene” una nación también plurinacional, Cataluña, según lenguaje al uso, y en la que la “nación” que aspira a ser estado, es solo o menos de la mitad de la nación a la que no se le reconocen los “derechos de nación” y que vete a saber que entenderá Bidebi al respecto. Fabricado por la escuela que estudia la reducción de los problemas o ERDP o cómo podemos hacer desaparecer los problemas y la complejidad de muchos de ellos. El franquismo o neofranquismo, es nuestro drama y nuestra excepcionalidad y allí acabarán siempre los buceos de Bidebi en sus profundismos. Es aquel un producto que España ha exportado con éxito a todo el mundo. El franquismo le explicará los avances de derechas y ultraderechas por medio mundo. Desde Trump hasta Bolsonaro. Maduro quién sabe aunque en Venezuela sí que no paran de emigrar. Mejor dejarlo estar o el guion se trastoca.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 4 Respuestas

    18

    12

    • Grobledam Grobledam 08/01/20 11:56

      Excelente comentario. Su bisturí es atinado y acierta con lo pobre o espurio de algunos planteamientos que, además, suelen coincidir con la consigna del momento: hoy no hay que hablar del gobierno (que es lo que tocaría) hoy conviene hablar de fachas, franquistas, Trump, Siria y los drones volantes.

      Responder

      Denunciar comentario

      2

      5

    • Arkiloco Arkiloco 05/01/20 21:55

      . El franquismo debe ser lo que está triunfando o avanza en Italia, Holanda, Reino Unido, Austria, Francia, Dinamarca, Polonia, Hungría… China o Rusia también lo podría explicar el franquismo pero dejémoslo también pasar o el guión de la desesperanza dirigida se altera otra vez. El caso es que somos excepcionales se mire por donde se mire. Por doquier avanza el franquismo o gobiernan fascistas y nazis y aquí, en la matriz, han obtenido más votos las izquierdas que las derechas y estamos a punto de tener un gobierno de izquierdas que, aunque frágil y de incierta duración, es insólito en Europa. Gracias a la generosidad y valentía, dice Bidebi, de ERC y Bildu. Nada de cálculo, necesidad o interés. Ni de alguna inteligencia que habría que suponer en quienes se dicen nacionalistas pero también de izquierdas. Otra vez serán menos generosos y valientes y dejarán que gobierne la derecha. Igual les va mejor si prefieren lo peor y en el franquismo encontrarán lo que sea que quieran hallar para tener poca esperanza o la justa antes de emigrar. Pobre Bidebi: ¿a dónde irá o qué le queda? El mundo está fatal.

      Responder

      Denunciar comentario

      Ocultar 2 Respuestas

      17

      15

      • Grobledam Grobledam 08/01/20 11:52

        Gran comentario.

        Responder

        Denunciar comentario

        Ocultar 1 Respuestas

        1

        4

        • Arkiloco Arkiloco 08/01/20 14:24

          Gracias Groble. Bidebi es un filón para lo que sea.

          Responder

          Denunciar comentario

          3

          3

  • Fortunato Fortunato 05/01/20 20:50

    ¡Gracias!

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    1

  • Makarenko Makarenko 05/01/20 20:21

    " Demuestran precisamente muy escasa confianza en la fortaleza de las instituciones democráticas". Es que esta gente usa la democracia para salvaguardar sus intereses, por eso vociferan cuando no tienen el control político. su patriotismo se reduce a defender su "cartera". Están tan acostumbrados a dominar y someter por la fuerza que les saca de quicio que puedan gobernar otros con una idea de España más inclusiva desde el punto de vista social y territorial. O se reconoce la diversidad que enriquece a España y se aplican políticas de justicia social o perecemos tod@s.

    Responder

    Denunciar comentario

    0

    16

  • HEREJE HEREJE 05/01/20 20:21

    Que todos los poderes fácticos se rasguen sus ricas vestiduras ante el cataclismo que se avecina no es ninguna novedad en este país en el que iglesia, monarca, ejército y capital, los cuatro jinetes del Apocalipsis, han campado siempre por sus respetos. A la miseria y el aburrimiento provocados por el abúlico Rajoy le va a suceder un periodo movido, pero no podemos arrugarnos ahora, a pesar de que van a desatar al Kraken y aplicar lo que mejor conocen: "Cuanto peor, mejor".

    Sin complejos y con alegría, Jesús, que hay que celebrar el asunto.

    Responder

    Denunciar comentario

    3

    25

  • Isabelle006# Isabelle006# 05/01/20 19:10

    El adalid de la contrainformación beata y repulsiva estaba hoy en la COPE, su asalariado meapilas Carlos Herrera y el equipo que le acompañaba enviaba soflamas a troche y moche, los obispos tienen mucho trabajo que hacer contra los leviatanes que voxceaba Abascal y Espinosa con su apocalypsis now frente al manejo eclesial de seguir esquilmando al pueblo.

    Responder

    Denunciar comentario

    4

    26

  • bidebi bidebi 05/01/20 18:37

    En el otro lado, el del optimismo, tenemos el gobierno de coalición progresista.
    Y hay un dato que no se significa lo suficiente y que sin embargo ha hecho posible ese futuro gobierno : El apoyo pasivo de las dos fuerzas independentistas del estado sin el cuál no podría existir. Sería bastante honesto un reconocimiento de esa realidad.
    Como sería también honesto destacar la valentía e inteligencia de ERC, que teniendo a sus dirigentes presos injustamente y al presidente de su nación en proceso vergonzoso de inhabilitación, se prestan a hacer posible un gobierno en España.
    ¿Es creíble Sánchez y el PSOE o se ha convertido en un buen actor por necesidad de permanecer en Moncloa?. Lo veremos pronto, pero debería tener en cuenta que el crédito que se le concede está condicionado. Más que Sánchez, que tiene muy pocos recursos de oratoria, hoy me ha gustado Lastra que no la conocía.
    Hemos repetido mil veces que la democratización de España vendrá de Catalunya o no vendrá. Que es la oportunidad. Por lo tanto, la segunda pregunta es evidente : ¿Tiene solución el conflicto catalán dentro de este estado donde la mitad es franquismo?.
    Si soy sincero diría que yo no lo veo. Ni solución política con los derechos que como nación tiene, ni solución económica fiscal que para España sería muy complicado por su potencial económico. Es la conclusión a la que han venido llegando la mitad de catalanes hasta declararse independentistas, Y POR ESA CONVICCIÓN LO SON.
    Por lo tanto, lo de ayer y hoy emociona, pero con sentimientos no se cambia el mundo.
    Lo dije hace varios días, o el PSOE se desacompleja del franquismo existente y construye un discurso alternativo democrático con soluciones reales para el estado que sea creíble para más españoles o la situación será como para emigrar.
    El discurso del PSOE estos dos días tiene todas las trazas del principio de construir un nuevo discurso con valores de la izquierda. Pero, evidentemente, lo necesitaba hacerlo. Lo importante vendrá cuando no necesite hacerlo porque ya está en Moncloa.
    Nunca hay que perder la esperanza, PERO MIRA QUE CUESTA MANTENER ESPERANZA EN ESPAÑA!!!!

    Responder

    Denunciar comentario

    12

    22

  • bidebi bidebi 05/01/20 18:36

    Viendo el espectáculo de ayer y de hoy en el parlamento español es difícil ser optimista sobre el futuro del Estado. Sobre su democratización. Probablemente ha sido la máxima expresión de mentalidad franquista desde 1978 y esa mentalidad ocupa la mitad de la cámara. Si sabemos que sin necesarias reformas constitucionales es imposible democratizar el estado y que con esa mitad es imposible llevarlas acabo, quizás el optimismo empiece a ser gratuito. ¿España tiene remedio?.
    Un eurodiputado de Vox (que poco a poco se va haciendo portavoz de la derecha española) ha escrito hoy mismo que algunos están pidiendo a gritos la aplicación del artículo 8º de la constitución, que dice que el ejército es el garante de la unidad de la patria. Supongo que ni tan siquiera un artículo tan franquista se podría eliminar de una necesaria reforma.
    Hay que ser conscientes también de que en la actual España la coalición progresista que gobernará supondrá para el franquismo y nuevo fascismo un caldo de cultivo que le beneficiará mucho para conseguir nuevos votantes. Se dice que los 3,6 millones de españoles que votaron al neofascismo no son fascistas. Seguramente es así. Pero para que el fascismo llegue al poder no hace falta que sus votantes sean fascistas de libro, solamente hace falta que le voten. Los votantes alemanes al nazismo seguro que en su mayoría no sabían lo que significaba el fascismo, solamente necesitaron el tratado de Versalles y la gran depresión para seguir la bandera de la patria que utilizó el partido nazi. En el s.21 y en un país desarrollado es muy difícil que existan golpes de estado militares, porque además ya no los necesitan. Lo vemos en el mundo todo los días.
    Hasta el imperio cambió de estrategia hace años y ahora se dedica a influir en los países de su interés derrocando gobiernos por diversos medios pero sin intervención directa.
    Lo vemos en Latinoamérica y hasta lo acabamos de ver con el asesinato del jefe miliar iraní mediante el uso de drones. El mundo ha cambiado también en eso.

    Responder

    Denunciar comentario

    Ocultar 1 Respuestas

    11

    22

    • jcmartinez jcmartinez 05/01/20 19:38

      Coincido en gran parte con su análisis, bidebi, excepto en dos apreciaciones:
      * Dudo que una política progresista sirva de caldo de cultivo para la derecha y extrema derecha; al menos, para incrementar su número de votantes. Sí es posible que consolide un buen % la extrema derecha (Vox).
      * La intervención imperialista en Latinoamérica, Irán y otros lugares estratégicos, es y está siendo con intervención directa.

      Responder

      Denunciar comentario

      0

      5



Lo más...
 
Opinión