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La historia rima

De Matesa al proceso de Burgos: la agonía del franquismo

Publicada el 16/11/2020 a las 06:00 Actualizada el 16/11/2020 a las 09:01

La crisis y ocaso del franquismo se abrieron a partir de 1969, con un punto de aceleración importante en diciembre de 1973 con el asesinato de Carrero Blanco. El 21 de julio de 1969 Franco presentó a Juan Carlos como su sucesor ante el Consejo del Reino y un día después a las Cortes, que aceptaron la propuesta del dictador por 491 votos afirmativos, 19 negativos y 9 abstenciones. El 23 de julio el príncipe juró "lealtad a Su Excelencia el Jefe del Estado y fidelidad a los Principios del Movimiento y las Leyes Fundamentales". El nombramiento respondía por fin a la pregunta de "después de Franco, ¿quién?" y parecía asegurar una continuidad de los principios e instituciones de la dictadura.

Franco tenía entonces setenta y siete años y había comenzado ya a mostrar claros síntomas de envejecimiento, agravados por la enfermedad de Parkinson y muy visibles en su temblor de manos, rigidez facial y debilitamiento de su tono de voz. Ante ese panorama, Carrero Blanco, que había sustituido en septiembre de 1967 al general Muñoz Grandes como vicepresidente del Gobierno, aceleró su plan de atar la institucionalización de la dictadura con la designación por Franco de un sucesor a título de rey.

Desde comienzos de los años sesenta, y después de haber soportado múltiples presiones para que designara a don Juan, hijo de Alfonso XIII y padre de Juan Carlos, Franco lo había descartado como sucesor, así como a cualquier miembro de la dinastía carlista. Fue Carrero Blanco quien, sobre todo a partir de enero de 1968, cuando Juan Carlos cumplió los treinta años, edad establecida para poder reinar por la Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado de 1947, convenció a Franco para que tomara la decisión de nombrar al "príncipe de España" como su sucesor, al frente de una "Monarquía del Movimiento Nacional, continuadora perenne de sus principios e instituciones".

En realidad, en esos momentos era Carrero Blanco, y no tanto el príncipe, quien aseguraba esa continuidad. Sobre todo después del escándalo Matesa y de la formación de un nuevo Gobierno en octubre de 1969, los dos acontecimientos más importantes que siguieron al reconocimiento de Juan Carlos como sucesor.

El asunto Matesa, las siglas de Maquinaria Textil S.A., estalló de súbito en el verano de ese año y se convirtió en el mayor escándalo financiero de toda la dictadura. La empresa fabricaba maquinaria textil en Pamplona, y tenía sucursales y compañías subsidiarias en América Latina. Su director, Juan Vilá Reyes, conectado con el Opus Dei y los grupos tecnocráticos, logró cuantiosos créditos oficiales de ayuda a la exportación, cerca de once mil millones de pesetas, justificados con pedidos que en la práctica no existían o estaban inflados. Las irregularidades fueron denunciadas y aireadas por la prensa del Movimiento, con la ayuda desde el Gobierno de Manuel Fraga Iribarne y José Solís Ruiz, para intentar desacreditar a los ministros del Opus Dei, un pulso más de la dura batalla por el poder que libraban esos dos grupos desde principios de los años sesenta.

Los efectos políticos de ese escándalo fueron inmediatos. Carrero Blanco pidió a Franco una remodelación total del Gobierno y el 29 de octubre formó lo que ha pasado a la historia como el Gobierno monocolor. Carrero continuaba de vicepresidente, aunque con más poder que nunca, y casi todos los ministros en puestos clave eran miembros del Opus Dei, de la ACNP, o se identificaban con la línea tecnocrática-reaccionaria de López Rodó-Carrero Blanco. Manuel Fraga Iribarne y Solís Ruiz fueron cesados y aunque Carrero Blanco no asumió todavía la presidencia del Gobierno, era él quien dirigía ya la política gubernamental.

Esa pugna por el control del proceso político entre Carrero y el Opus Dei por un lado y el sector azul del Movimiento por otro, abrió definitivamente la crisis en el interior del franquismo. Los conflictos de poder entre los propios gobernantes han sido destacados como una de las circunstancias fundamentales para la desestabilización de los regímenes dictatoriales, por encima incluso del conflicto entre los gobernantes y gobernados, y son varios los autores que, siguiendo la ya clásica interpretación de Philippe Schmitter para la crisis de la dictadura portuguesa, ponen énfasis en ese aspecto para los años finales del franquismo. Era un conflicto entre los franquistas de línea dura dispuestos a defender sus privilegios conseguidos por las armas hasta el final, siempre bajo el amparo de la dictadura, y aquellos franquistas que habían tomado conciencia de que su supervivencia quedaría mejor asegurada con una reforma gradual y moderada.

Mas no fueron sólo conflictos internos por el poder los que complicaron la vida de la dictadura en sus últimos años. Un momento especialmente tenso fue 1970. La conflictividad laboral alcanzó ese año el nivel más alto del decenio, con casi medio millón de trabajadores metidos en reivindicaciones y nueve millones de horas perdidas. Muchas de esas huelgas derivaban en enfrentamientos con la policía y con muchos huelguistas torturados y en la cárcel. La represión fue especialmente dura en el País Vasco, donde ETA había empezado a desafiar a las fuerzas armadas de la dictadura con asesinatos y atracos a bancos y empresas. La mezcla de agitación laboral, universitaria y terrorista provocó una dura reacción de militares y políticos ultraderechistas que convencieron a Franco para que respondiera con un juicio ejemplar contra dieciséis prisioneros vascos, entre ellos dos sacerdotes. El proceso comenzó en diciembre en Burgos, sede de la región militar a la que pertenecía el País Vasco, y concluyó con la condena a muerte a seis de los acusados y con 519 años de prisión para los demás.

Algunos ministros, encabezados por López Bravo, intercedieron ante Franco. Su hermano Nicolás le escribió el 6 de diciembre recomendándole que no firmara esas peticiones de sentencias de muerte por parte de los fiscales: "No te conviene. Te lo digo porque te quiero. Tú eres buen cristiano, después te arrepentirás. Ya estamos viejos. Escucha mi consejo, ya sabes lo mucho que te quiero". En su mensaje de fin de año transmitido por televisión el día 30, Franco anunció su magnánima decisión de conmutar las penas de muerte por años de cárcel. El perdón concedido era, según el dictador, la mejor prueba de la fuerza de su Gobierno: "La firmeza y la fortaleza de mi ánimo no os faltarán mientras Dios me dé vida para seguir rigiendo los destinos de nuestra Patria".

Pese al perdón, todo ese proceso tuvo consecuencias muy negativas para el régimen, que vio cómo un sector de la sociedad respondía con huelgas y manifestaciones, los obispos vascos pedían clemencia y en el exterior se protestaba contra Franco como no se recordaba desde los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial.

Los años que siguieron fueron los más agitados de la dictadura de Franco. Algunos miembros de la jerarquía eclesiástica, muy renovada tras la desaparición de los principales exponentes de la cruzada y del nacionalcatolicismo, empezaron a romper el matrimonio con la dictadura, presionados también por muchos sacerdotes y comunidades cristianas que, especialmente en Cataluña, el País Vasco y las grandes ciudades, reclamaban una Iglesia más abierta, comprometida con la justicia social y los derechos humanos.

La profunda transformación de España en esa década de desarrollo de los sesenta generó la aparición de altos niveles de conflictividad que quebraban la tan elogiada paz de Franco. En realidad, desde 1971 hasta la muerte de Franco, los conflictos se extendieron por todas las grandes ciudades y se radicalizaron por la intervención represiva de los cuerpos policiales, cuyos disparos dejaban a menudo muertos y heridos en las huelgas y manifestaciones. La violencia policial llegaba también a las universidades donde crecían las protestas y se multiplicaban las minúsculas organizaciones de extrema izquierda. La respuesta de las autoridades franquistas fue siempre mano dura, represión y una confianza inquebrantable en las fuerzas armadas para controlar la situación. Hasta la muerte del dictador, casi cuarenta años después de que él y sus compañeros de armas iniciaran un golpe de Estado y una guerra civil.

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Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza y Visiting Professor en la Central European University de Viena.

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22 Comentarios
  • yosolo1 yosolo1 18/11/20 15:07

    Ya lo he escrito en varias ocasiones, pero insisto, por aquí hay mucho informado de izquierdas que escribe del franquismo y la tansición sin tener npi, por eso les recomiendo que lean Transición, de Santos Juliá, incuestionable autor de izquierdas, y luego opinen y escriban, seguro que algunos no harían tanto el ridículo. La historia es ajena a las opiniones, estás para las barras de bar y sobre mesas de cuñados, la historia son datos, documentos, luego cabe la interpretación, pero opinar contra documentos es básicamente inútil y frustrante, salvo que sea alagado por el coro de opinadores igualmente indocumentados.

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  • Urdiales Urdiales 18/11/20 02:51

    De esa época es el caso REACE , la misteriosa desaparición de millones de kilos en los silos de aceite de Guixar, Vigo gestionados por el hermanísimo Nicolás y el juicio correspondiente tuvo como presidente de la audiencia a un juez apedillado Rajoy y que uno de sus hijos alcanzaría la presidencia del gobierno fumándose un puro https://es.wikipedia.org/wiki/Caso_Reace

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  • Javier Dominguez Javier Dominguez 16/11/20 20:11

    EL FRANQUISMO SIGUE VIVO Y MANDANDO. "LOS MUERTOS QUE VOS MATAIS GOZAN DE BUENA SAUD"

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    • yosolo1 yosolo1 17/11/20 18:16

      Otro nostálgico, contra la dictadura algunos vivían mejor.

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  • elcapitantan elcapitantan 16/11/20 18:12

    Siento decirle al señor Casanova, que no hubo agonia del franquismo porque el franquismo sigue vivo. Franco murio pero sus miles de seguidores viven y siguen aleccionando en el franquismo a sus huestes.
    Que hace si no el Opus Dei? Que hacen los jueces en sus escuelas judiciales? Que hacen los militares, los policias, la guardia civil, la Conferencia Episcopal? Pues seguir guardando y difundiendo el legado franquista en democracia.
    Usted habla del caso Matesa que yo recuerdo, pero tambien recuerdo el caso Redondela (año 1972) donde "desaparecieron" 4 millones de kilos de aceite de oliva (Valor de 167.615.172 pesetas) de Reace empresa presidida por Nicolas Franco Bahamonde. El ingeniero que denuncio fue "suicidado" junto con su mujer e hija embarazada, el secretario de Nicolas Franco fue encontrado muerto.... y El sumario desapareció siendo presidente de la Audiencia Provincial de Vigo don Mariano Rajoy Sobredo, el PADRE de M. Rajoy expresidente de Gobierno hasta hace DOS AÑOS.
    Usted de verdad cree que el franquismo agonizó? Yo, no.

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    • yosolo1 yosolo1 17/11/20 18:18

      Confundir el franquismo con las clases dominantes es de una ignorancia palmaria.

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  • cexar cexar 16/11/20 15:03

    En estos tiempos de alharacas y palabras huecas, cómo se agradece una información sobria, sin aspavientos, didáctica.
    Gracias por el artículo, un placer leerle.

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    • casanovahistory casanovahistory 16/11/20 18:16

      Gracias, muy amable

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  • cexar cexar 16/11/20 15:03

    En estos tiempos de alharacas y palabras huecas, cómo se agradece una información sobria, sin aspavientos, didáctica.
    Gracias por el artículo, un placer leerle.

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  • micanuto micanuto 16/11/20 15:03

    Se cita a organizaciones de extrema izquierda, católicos progresista, etarras, movimientos laborables y universitarios, pero se olvida a las organizaciones más organizadas del momento en su lucha antifranquista :PCE y CC OO. Hace poco se ha recordado la muerte de uno de los líderes más respetado de esas organizaciones: Marcelino Camacho

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  • GRINGO GRINGO 16/11/20 10:30

    Qué poco se le quiere a España en Europa, será por la herencia genética del Imperio y los abusos cometidos en aquellas tierras...

    Lo cierto es que tuvimos que sufrir, además de la represión de Franco, el ninguneo del resto de países, países demócratas de Europa donde nadie movió un dedo en favor de la libertad de los españoles.

    Aquí seguimos, en una "democracia consolidada", tratando de sacar la cabeza del pozo, peleando contra los herederos de Franco, mientras los medios de des-información apoyan el bloqueo, la mentira continuada, como el insulto al adversario político.

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    • yosolo1 yosolo1 18/11/20 15:28

      ¿Abusos cometidos en aquellas tierras?, hay ignorantes que no leen, claramente, no saben que hoy la leyenda negra está totalmente desmontada, salvo para aquella parte de la izquierda ignorante que repite como un mantra lo que leyeron en catecismos del partido. Un ejemplo, siempre se habló de las violaciones cometidas a mujeres en Holanda por los Tercios españoles, pues va y resulta que en las ciudades en las que supuestamente se cometieron los estudios genéticos demuestran que la presencia de origen español es inexistente, conclusión de los que hicieron estos estudios, no hubo tales violaciones. En sentido contrario las violaciones que hicieron los gloriosos soldados del ejercito comunista soviético en las mujeres alemanas fue aterrador, suerte que el aborto ya era posible, pero la herencia en la población se a acreditado, pero amigo esto es duro reconocerlo por parte de los que idolatraban al ejercito del partido que nos iba a liberar a todos. Patético escribir cuando solo se defienden dogmas.

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  • Xoán Manuel. Xoán Manuel. 16/11/20 10:10

    En cuanto al proceso de Burgos, creo que también influyeron en la conmutación de las penas de muerte concentraciones de protesta como la que tuvo lugar en Montserrat, o más modesta, la de varios estudiantes que se encerraron en la catedral de Santiago.

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    • yosolo1 yosolo1 17/11/20 18:21

      Fue la prensa extranjera, y las cancillerías extranjeras, las protestas del interior a Franco no le inquietaban, se hizo todo por la imagen que se quería dar en el exterior, no seamos ignorantes, la presión interior no le movía una pestaña al dictador.

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    • paco arbillaga paco arbillaga 16/11/20 12:03


      Xoán Manuel.: Me parece que la contestación a aquel proceso fue bastante extendida por todo el Estado:

      https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2020/11/16/de_matesa_proceso_burgos_agonia_del_franquismo_113250_1023.html

      Yo la viví principalmente en Catalunya, y algo en Navarra, y nuestros sustos nos costó. Osasuna2 salu2.

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      • Xoán Manuel. Xoán Manuel. 16/11/20 19:17

        Claro, yo sólo cite algunas.

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      • paco arbillaga paco arbillaga 16/11/20 12:05


        Este es el enlace que quería poner:

        https://es.wikipedia.org/wiki/Proceso_de_Burgos

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  • paco arbillaga paco arbillaga 16/11/20 08:32


    «En realidad, desde 1971 hasta la muerte de Franco, los conflictos se extendieron por todas las grandes ciudades y se radicalizaron por la intervención represiva de los cuerpos policiales, cuyos disparos dejaban a menudo muertos y heridos en las huelgas y manifestaciones» hasta el punto de que se extendió aquella macabra ironía que decía «que en España los obreros volaban pues la policía disparaba al aire y algún obrero caía muerto».

    En 1969 yo cumplía 30 años. Gracias, Casanova, por recordar una parte de lo que he vivido, y en algo participado. ¡Qué tiempos aquellos tan oscuros, y sin embargo tan llenos de esperanza! Osasuna.

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