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Qué ven mis ojos

¿Y tú qué campaña prefieres: la de vacunación o la de intoxicación?

Publicada el 29/12/2020 a las 06:00

Una receta, un voto, esa es la ecuación sanitaria de quienes consideran clientes a los pacientes”.

Pasado mañana, 31 de diciembre, a las doce y un segundo de la noche, mientras empezamos a tomar las doce uvas de nochevieja, de seis en seis personas como máximo, concentrados en no perder el ritmo que marcan las campanadas que anteceden al descorche del champán, los brindis y las llamadas de teléfono a la familia, apuesto lo que sea en que la palabra más repetida en las casas será “vacuna”, dejando ya en segundo lugar “coronavirus”. O lo que es igual: la esperanza adelantará en las conversaciones al terror. No debería ser para menos cuando estamos ante una de las grandes hazañas del ser humano, que ha sido la de conseguir fabricar en menos de un año un antídoto contra la pandemia mortal. Ha sido como poner un pie en la luna sin salir de casa.

Sin embargo, ni en eso están de acuerdo quienes se oponen a todo lo que hagan los demás, sea lo que sea, dolidos por lo que pueda reportarle al adversario cualquier éxito. No les debe importar que nos curemos sino sólo ser ellos quienes te vendan la medicina y lograr que se resuelva a su favor la siguiente ecuación: una receta igual a un voto. Porque, de lo contrario, resulta incomprensible que algunas personas o formaciones políticas en su conjunto parezcan lamentar profundamente que nos inmunicemos, que salgamos de esta, con la tristeza inevitable por aquellos que se quedaron por el camino, pero también con ganas de volver a poner en hora el mundo y empezar a remar en el barco de nuestro país. No quieren hacer sumas, sólo restas. No quieren dar pedales, sólo poner palos en las ruedas del otro equipo. Hay dos campañas paralelas: la de vacunación y la de intoxicación.

Por ejemplo, insiste Isabel Díaz Ayuso, mientras se salta sus propias medidas sanitarias para ir a hacer un acto a Toledo, en que el virus entra por el aeropuerto igual que se propagó en el 8M y, salvando las distancias, como Aznar decía que la autoría del 11M era de ETA. Y, mientras tanto, su gran seña de identidad, el presunto hospital Isabel Zendal, que ha costado ya más de cien millones de euros, no tiene quirófanos, ni urgencias, ni laboratorio y las analíticas se mandan a La Paz. Tampoco tiene apenas pacientes en sus ocho mil metros cuadrados y sus mil camas, y a uno que empeoró estando allí, hubo que trasladarlo al Gregorio Marañón. Pero ella sigue dando lecciones científicas, tratando de hacer olvidar lo que pasó en los geriátricos de la región que ella preside y creyendo que va en dirección a La Moncloa.

Su compañero de siglas, José Luis Martínez-Almeida, el portavoz nacional del Partido Popular que como alcalde de Madrid jugó a ser Alberto Ruiz Gallardón y ahora juega a ser Carlos Arias Navarro, avalando que se retiren placas a Indalecio Prieto, se ataque con pintura roja su estatua o se tachen versos de Miguel Hernández de un memorial, cree que “la falta de información” del Gobierno con la vacuna “genera que haya un alto porcentaje de personas que dicen que no quieren ni siquiera vacunarse”. No se habrá enterado de que ese tanto por ciento ha descendido del 47% al 28% en tres semanas, y sigue bajando. Tampoco parece estar al corriente de que el reparto ya fue pactado por el Ministerio de Sanidad con las comunidades autónomas, incluidas aquellas en las que manda la derecha, ya que dice que justo eso es lo que habría que lograr, establecer “el criterio de distribución y el calendario”, que es como sostener que habría que hacer que el Guadalquivir pasara por Sevilla, el Ebro por Zaragoza y el Manzanares por la capital. Y, naturalmente, también repite la línea argumental de su formación, que es que el Gobierno ha convertido la vacunación en una actividad propagandística. Eso sí, celebramos con alegría los árboles que está poniendo en la calle de la Princesa y en la Plaza de España, que son una gran noticia verde. La asignatura de jardinería, muy bien.

A la tesis publicitaria se apunta con entusiasmo Ana Pastor, que ironiza sobre “las etiquetas XXL” que llevan los embalajes de las cajas que contienen la vacuna y llegan a nuestro país por vía aérea, con las que afirma que Pedro Sánchez “no va a tapar todo lo que ha hecho mal.” ¿Tal vez es que no recuerda cuándo Díaz Ayuso repartía mascarillas a bombo y platillo, con la bandera de la Comunidad en el envoltorio y el lema “¡Adelante, Madrid!”? Por otra parte, ¿no es un poco raro que a quienes presumen tanto de patriotas les indigne de tal modo que esos embalajes lleven la bandera de España? ¿Será que nada más que la consideran la de todos sólo cuando la ondean ellos? ¿Será que lo único que les interesa de ella es el palo, para utilizarlo como estaca contra el enemigo? En el fondo, y aunque sea con otras palabras, lo ha dejado claro su aliada Begoña Villacís, de Cs, que dice que ella se va a poner la inyección de Pfizer “aunque lleve el logo del PSOE.” La conjunción lo explica todo.

El caso es que la vacunación ha comenzado, y con ella el principio del fin de esta enfermedad horrorosa, que tanto dolor y tanto miedo nos ha traído. Araceli, la mujer de noventa y seis años con la que se inició la campaña, es un símbolo que expresa dos cosas: que de los errores se aprende y que esa idea de que todos son iguales, no es cierta: al comienzo de la pesadilla, las personas mayores fueron abandonadas a su suerte en algunas comunidades, cuando no condenadas a morir en ellas por la prohibición de llevarlas a un hospital, y el primer mensaje que se repitió una y otra vez, aunque resultaba vergonzoso, fue que moría gente, pero ya muy vieja. Hoy, los últimos son los primeros.

Y, qué quieren que les diga, esto parece que va mucho mejor que en la época del Sovaldi, aquel remedio contra la hepatitis C cuya tasa de curación supera el 90% y que el Ministerio de Sanidad, que comandaba Ana Mato en el Ejecutivo de Mariano Rajoy, sólo financió con una cantidad que dejaba fuera del tratamiento a la gran mayoría de los enfermos y daba para curar al 1,6%. Las hemerotecas están ahí y no hay mentiroso que se las pueda saltar.

Feliz 2021 a todas y todos los que hayan conseguido salir de esta. Honor y respeto a los que faltan. Sigan siendo prudentes y estemos unidos para sacar adelante nuestro extraordinario país.

 

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73 Comentarios
  • Josegre Josegre 03/01/21 10:27

    Salud y alegría para poder olvidar el 2020 lo antes posible se lo deseo a Benjamín Prado y a tod@s l@s lector@s de Infolibre. El análisis de la propagandista pepera Isabel Natividad Díaz Ayuso (INDA es su criptónimo creo que se llama) "predestinatum est". Esta propagandista de garrafón que pertenece a la facción "De qué habláis que me opongo" del PP solo hacer una cosa: leer lo que le escribe MAR. Solamente le falta meterse la mano en la conturilla de la falda y balancearse hacia adelante y hacia atrás gritando ¡Tomaaa MAAAARRR, tomaaaa MAAAARRR!

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  • Rigel Rigel 31/12/20 21:01

    No fíes Benjamin, ( te tuteo con todo mi respeto y admiración) estos se saltan las hemerotecas, fonotecas, bibliotecas... y la madera de teca. Pues algunos personajes como Diaz Ayuso están ahí para que otros parezcan medianamente inteligentes, yo no le encuentro otra explicación. Bueno feliz 2021 para todos y a seguir peleando por un mundo más justo.

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  • Cobas Cobas 31/12/20 13:26

    También añoran, que ETA.ya no exista, cuando acabe la pandemia, que argumentario tendrá en la oposición.

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  • AisK AisK 30/12/20 21:21

    Un periodista deberia  informarse y contrastar oponiones, creo. Incluso una cientifica del CSIF, partidaria de las vacunas como Margarita Val, dice q las vacunas solo sirven para prevenir los sintomas leves y se desconocen los efectos secundarios a largo plazo ...pena confundir realidad con deseos! 
    https://youtu.be/3eA46I-Yocc

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  • geuk geuk 30/12/20 18:13

    Nuevamente se demuestra que estos dedicados a vivir de la política, no están para administrar el dinero público en favor de los ciudadanos, los han adiestrado para quedarse con el dinero de los demás, hacerse ricos ELLOS y vivir a costa de la Hacienda pública. DEBERÍAN IR UNA TEMPORADA A SUECIA y aprender si pueden lo que es una verdadera DEMOCRACIA equitativa.

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  • Epi Epi 30/12/20 08:30

    Feliz año nuevo y feliz vacuna para todos. ¡ Ah, Benjamín, a seguir en el "tayu"!

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  • Macu L. Macu L. 30/12/20 00:14

    Patéticos personajillos estos que cita. Insultan la inteligencia y elevan su discurso a más allá de lo ridículo. Lo terrible es que existen otros patéticos y
    devotos personajillos que les dan voto y razón.
    Deseo un 2021 más sensato, más solidario y más justo. Brindaré por ello.
    Feliz vida para el año nuevo y Salud.
    Como siempre, Sr. Prado, gracias por su artículo.

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  • Benjamín Prado Benjamín Prado 29/12/20 21:25

    Feliz fin de año, lectoras y lectores de infoLibre, os deseo un 2021 fabuloso, en el que nos podamos vengar de este 2020 digno de olvido. Gracias por vuestra compañía semanal y por vuestra participación apasionada en el debate que sigue a cada artículo. Cuidaos y sed felices.

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    • Hammurabi Hammurabi 30/12/20 00:02

      Me uno a esos deseos y que sigamos haciendo frente al dolor a lo injusto, a la guerra, al engaño y que como dice la canción, no nos sea indiferente.

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  • Ajoblanco Ajoblanco 29/12/20 20:51

    Son como el perro del hortelano q no comen ni dejan comer
    Ojalá el 2021 se los lleve por delante a un lugar dnd no molesten 

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  • Nuñez Nuñez 29/12/20 19:54

    Como siempre muy acertado. Mis felicitaciones y sigue así y no cambies. Feliz Año Nuevo!

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