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Una semana de estrellas

Publicada el 06/06/2021 a las 06:00

El martes me llevó por motivos de trabajo a Andorra. Allí, al norte de la Península Ibérica, entre visitas oficiales y actividades culturales, me estaban esperando los alumnos del centro María Moliner. Agradecí mucho que prepararan, que me regalaran, una clase. Después de 40 años dedicado a la educación pública, es lógico que haya discutido mucho sobre inversión, carencias, planes de estudios, renovaciones y mundos hostiles en las pantallas de televisores, ordenadores y móviles. Pero cuando cierro la puerta de un aula, miro a los ojos de los alumnos, me dejo de discusiones y me pregunto: ¿qué puedo hacer por ellos? La pregunta me devuelve a la raíz de mi vocación.

No es lo mismo tener un empleo que tener un oficio. Un empleo es importante, una suerte en años de paro estructural. El empleo nos permite llegar a fin de mes, pagar el pan que nos alimenta, el traje que nos cubre y el lecho en el que descansamos o hacemos el amor. Pero la verdadera suerte es tener un oficio, trabajar en aquello para lo que uno se ha preparado por vocación, en aquello que nos permite realizarnos como personas y comprometernos con la sociedad. Quien se dedica a la educación, igual que quien se dedica a los cuidados de la sanidad, tarda poco en comprender que la dignidad laboral y la vocación son las raíces más profundas a la hora de crear un sentimiento de ciudadanía. Se trata de vocaciones que forman comunidad, porque nos enseñan a cuidar y a ser cuidados.

Nos enseñan a preguntar, y no por la lista de los reyes godos. ¿Qué puedo hacer por ellos? Ahora, por motivos de edad, esa pregunta que surge al cerrar la puerta de un aula es para mí inseparable de otra pregunta: ¿qué está pasando? ¿Qué es los que sucede en la sociedad al hablar de trabajo, libertad, amor, vocación, solidaridad, información y convivencia? Preguntas de difícil respuesta si estudiamos sólo las estrategias de algunas políticas y se nos olvida mirar a los ojos de los alumnos de primaria, secundaria y universidad. Ellos son las estrellas que debemos interpretar en el nuevo universo.

El jueves me llevó a Getafe. Participé en un homenaje que organizó el ayuntamiento para honrar la vocación de los maestros y las maestras que se han jubilado en 2020 y 2021. Fueron también, y con todo derecho, las estrellas, la luz que nos invitó a hacer memoria y aplaudir muchos días, semanas, años, dedicados a cuidar. Por eso merecían ser cuidados, porque después de mil problemas con sol o con lluvia, después de pensar en las carencias, en las incomprensiones de la administración, en la falta de apoyos, en los planes de estudios o en las hostilidades del mundo, cerraron cada mañana la puerta de su aula y se preguntaron: ¿qué puedo hacer por las personas que tengo delante?

Esa pregunta resulta decisiva a la hora de pensar en el futuro de una comunidad. El contrato social, aquel que organizó la democracia como un marco de convivencia y no como la ley y la libertad de la selva, es inseparable del contrato pedagógico, del compromiso público con una educación dispuesta a generar igualdad y ciudadanía. Educar es preparar firmantes justos para un contrato social.

El viernes me llevó por fin a la estación astrofísica de Calar Alto, una maravillosa referencia mundial en el conocimiento del espacio y en la tecnología planetaria. Calar es un buen lugar para defender el español como una lengua de ciencia y tecnología, para hacer que Cervantes y Rosalía de Castro se den la mano con Santiago Ramón y Cajal. Un telescopio delicadísimo, de más de 4.000 toneladas, ha permitido, por ejemplo, viajar al sol, descubrir 50 planetas o ver con precisión, desde los aledaños de la Alpujarra almeriense, un mechero que se enciende en el puerto de Málaga. Mirar con precisión lo que permanece desdibujado o humillado por la costumbre es una de las tareas encomendadas a la poesía.

Yo quise mirar por el telescopio, cubrí una larga distancia de más de 60 años y vi a un padre y a un hijo en las noches de verano, con una manta en el suelo de una terraza granadina, leyendo juntos las estrellas. Aprender a leer es aprender a preguntarse, aprender a cuidar y a ser cuidado.

 

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17 Comentarios
  • JOSEMARIAV JOSEMARIAV 08/06/21 13:27

    ¡Qué bonito! Gracias maestro.

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  • GRINGO GRINGO 06/06/21 18:16

    Pues no dudo que, elegir el oficio con el que más te identificas y dedicarte a ello toda tu vida debe ser una gozada, pero desgraciadamente la mayoría no lo hemos podido hacer, incluso no teníamos ni idea como era mi caso, y ahora dudo mucho que lo vayan a hacer.

    Ni antes ni ahora se dirige a nuestros estudiantes en la dirección que más se ajusta a sus capacidades, pesan más las expectativas de la familia o las "modas", por eso será que quizás hay cada día más jóvenes que abandonan la carrera elegida, bien por ellos o por sus padres.

    Algo tendrá que ver en ésta realidad, la circunstancia de que, desde que nos hicimos "dueños de nuestro futuro" a partir de la democracia, no hemos conseguido tener una Ley de Educación que haya durado más haya del trámite parlamentario o la alternancia en el Gobierno, será por eso que nuestros jóvenes y no tan jóvenes siguen desnortados.

    Infectados de "titulitis", tenemos infinidad de abogados, economistas y arquitectos sirviendo terrazas y aprendiendo el oficio de camarero, mientras no encuentras un albañil, fontanero o electricista para hacer cualquier arreglo en casa.

    Qué pocas vocaciones de mono de trabajo, y cuantas vocaciones de traje y corbata....., los primeros hoy en día se forran, y los otros malviven para llegar a fin de mes, eso si tienen trabajo, que esa es otra....

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  • Edmundo Edmundo 06/06/21 18:08

    Buen artículo. Y no se le olvide lo de formar alumnos con un espíritu crítico que cuestionen todo.

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  • Mgg Mgg 06/06/21 12:44

    Tengo la suerte de dedicarme al oficio de la formación de profesionales de educación. Cada año, en la acogida de las personas que han elegido los estudios de nuestra Facultad, sabemos que llegan porque, antes, hubo un maestro o una maestra detrás que le supo mirar y cuidar. Pero, también, quien viene porque no hubo nadie que supiera cómo cuidarle para hacerle brillar. Unos y otras vienen porque creen que la educación es el mejor instrumento para transformar la sociedad. Como bien dice nuestro Maestro García Montero, cada año aprendemos a mirar, a escuchar, a cuidar y a crear una mejor persona y una mejor sociedad. Gracias!

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 06/06/21 12:25

    Circula por la red una presunta carta de Albert Camús escrita, nada más recibir el Nóbel, a un maestro suyo de primaria. Independientemente de su veracidad, enternece pensar que es cierta. Porque cuando nos acordamos de un@ maestr@ o un@ profesor @que nos ayudó (¡cuánt@s me ayudaron a mí! Muchos de ellos, curas y frailes)) a entender la vida, el mundo o el fragmento de mundo que ell@s enseñaban, somos conscientes de que aprender es tan importante que borda en nuestra mente la impronta del maestr@. Gracias a tod@s.

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  • Nuñez Nuñez 06/06/21 11:40

    Un artículo como siempre acertado e indiscutible. Montero, no me canso de leerle Mil gracias

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  • VICTORIA BALERDI VICTORIA BALERDI 06/06/21 10:34

    “….honrar la vocación de los maestros y las maestras…..” Pilares de una sociedad que se tambalea si el leer, el escribir, el contar no han sido transmitidos con amor, paciencia y tolerancia, por unas maestras, unos maestros, conscientes de la importancia de su labor. El respeto con ellos mismo y a esas pequeñas cabezas, no formateadas aún hace que muchos aborden el día con su pregunta ¿qué puedo hacer por las personas que tengo delante? . Gracias Sr Montero, y con toda mi consideración “…Sin mentir, si su ramaje se remite a su plumaje,…..” quienes disfrutaron de sus clases tuvieron mucha suerte. Yo la tuve con algunos docentes con vocación. ¡Un homenaje merecido!.

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  • kalikatos kalikatos 06/06/21 10:16

    Que gran profesional de la educación, se perdió con tu salida el sistema educativo.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 06/06/21 09:32

    Eso sî, Luis respeta a la tradicion, porque a su madre ni la menta.

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    • BARET BARET 06/06/21 10:15

      También a mí me gusta leer a Luis García Montero para prender a preguntarme... Parece que Luís no cita a su madre a quien, sin duda como todos los hijos lleva siempre en su afecto, porque describe un vivencia "leyendo las estrella " con su padre en la que no participó su madre.

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    • Luis Luis 06/06/21 10:08

      https://youtu.be/hBwzToPzT3k

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      • @tierry_precioso @tierry_precioso 06/06/21 12:00

        Visto en Youtube, feliz domingo Luis!

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      • @tierry_precioso @tierry_precioso 06/06/21 12:00

        Visto en Youtube, feliz domingo Luis!

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 06/06/21 09:13

    Ya sé que es absolutamente natural pero como quiere a su padre, Luis!

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