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Cinco olas, cinco revelaciones

Publicada el 19/07/2021 a las 06:00

Se dice que las crisis son como un embalse en el que, cuando baja su nivel, sale a la luz todo aquello que el agua cubría y ocultaba, pero que ya estaba allí. También hay quien utiliza la metáfora de los marcadores tumorales. En ese caso, las crisis vendrían a permitir un diagnóstico preciso de patologías políticas y sociales que ya existían, pero todavía no se distinguían con nitidez. Que cada cual elija qué imagen prefiere, pero las distintas olas de la pandemia –cinco ya–, están actuando también de esta manera, y cada una de ellas está dejando en evidencia problemas previos.

La primera ola, en marzo de 2020, nos cogió por sorpresa y pronto puso de manifiesto varios fenómenos. Se comprobó la fortaleza del Estado, que fue capaz de reaccionar y poner en marcha un complejo dispositivo sin necesidad de recurrir a la violencia. Pero también quedaron claras las carencias de un sistema sanitario que, pese a ser nuestro orgullo, mostró las consecuencias de años de recortes, especialmente en comunidades autónomas como Madrid, donde el adelgazamiento de la red pública había sido mayor. Mientras descubríamos la importancia de la salud pública –esa gran olvidada–, quedó expuesta en términos particularmente trágicos la más que deficiente situación de una parte importante de los dispositivos de protección social. En particular, del sistema de residencias de mayores, como infoLibre desveló con minuciosidad. En medio del desconcierto y el caos, pudimos vivir hasta dónde llegaban las debilidades provocadas por una hiperglobalización en la que las deslocalizaciones impedían que España fuera capaz de fabricar respiradores o incluso mascarillas quirúrgicas. Ninguno de estos problemas eran nuevos, estaban ya bajo las aguas de una situación de “normalidad”, pero emergieron a la superficie impulsados por la virulencia del covid.

La segunda ola, que empezó ya en el verano de 2020, sacó a la luz las vergüenzas de las situaciones más precarias desde el punto de vista social y laboral. Los temporeros que recogen la fruta y que generalmente viven hacinados en infraviviendas sin las más mínimas condiciones higiénicas fueron las primeras víctimas del virus. La segunda ola siguió avanzando hasta final de año mostrando las carencias de entornos laborales que, exigiendo presencialidad, no fueron lo suficientemente diligentes a la hora de plantear medidas de prevención. Junto a ello, pudo percibirse la falta de refuerzos en los sistemas de transporte público en muchas ciudades. Y, en general, se sufrieron las consecuencias de una vuelta a la normalidad sin la capacidad de adaptación que la situación requería. A la par, se detectaban las primeras fiestas en casas por las noches, con los taxistas advirtiendo de su existencia y de lo que podía estar cociéndose en esos espacios privados.

La tercera ola llegó tras las navidades, con las comunidades autónomas y el Gobierno incapaces de limitar los desplazamientos, y demasiadas familias y grupos de amigos dispuestos a asumir el riesgo con tal de juntarse a celebrar. Las reuniones en torno a una mesa forman parte sustancial de la forma de vida española, y son difícilmente renunciables para gran parte de la población. Comidas navideñas, pero también vermuts multitudinarios, tardeos que han triunfado sustituyendo a la noche para salvar las restricciones horarias, y fiestas de toda naturaleza y condición llevaron el debate a otro sitio, y comenzó a sobrevolar en el ambiente la pregunta sobre cuánto riesgo estábamos dispuestos a asumir. La salud ya no era el bien supremo a preservar, y la estructura social, tan arraigada en la familia y en las celebraciones tradicionales que se llevan a cabo en la intimidad de cuatro paredes, hizo el resto. A las pocas semanas, curvas disparadas.

La cuarta ola nos inundó cuando parecía que el final estaba ya muy cerca. De nuevo la proximidad de un periodo vacacional, junto con la tardanza en la puesta a punto del sistema de vacunación, formaron un cóctel mortal. La Unión Europa dejó ver claramente las dificultades de articular sistemas para comprar vacunas con las medidas de seguridad pertinentes, y las negociaciones con los laboratorios fueron oscuras, opacas y repletas de problemas. A Europa también le ha sacado los colores la pandemia.

Estamos ante la quinta ola, y esta vez, ya con la vacunación plenamente engrasada y siendo un éxito en todo el territorio, son los jóvenes los que están en el punto de mira. Chavales y chavalas, que celebran el fin de curso –de un curso especialmente duro para todos, también para ellos– con macrofiestas y viajes como si nada hubiera pasado, son ahora los que se contagian y pueden contagiar a adultos sin la pauta completada. Pero estos jóvenes, la gran mayoría estudiantes, han contado para autorizar y financiar estos viajes con la complicidad de unas familias incapaces de hacerles ver el riesgo que corrían. No sólo eso, sino que, comprobado el desastre e intuyendo a dónde nos puede llevar, algunos padres y madres han salido a protestar por lo que consideran un “secuestro” de sus retoños –¡quién se hubiera podido quedar encerrada a los veinte años en un hotel con cientos de compañeros y colegas!–, incapaces de asumir su responsabilidad y transmitírsela a sus hijos. Flaco favor estamos haciendo a los jóvenes apoyando acríticamente a esos estudiantes en lugar de hacerles conscientes de las consecuencias de sus actos. Esta vez ha sido la relación intrafamiliar la que ha quedado en evidencia, y sobre todo la incapacidad de muchos adultos para acompañar a sus hijos en el proceso de madurar, es decir, de hacerles conscientes de las consecuencias de sus actos.

Cinco olas, y cinco demostraciones palmarias de problemas que teníamos previamente, y que se nos han mostrado en toda su desnudez. Ojalá sirva para aprender.

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10 Comentarios
  • Pelias Pelias 23/07/21 10:51

    Gracias por destapar recordando las vergüenzas de nuestra sociedad a todos los niveles de Gobierno, oposición, CCAA, ayuntamientos y ciudadanía

    ¿Se ha hecho algo al respecto hasta ahora? Creo que mucho blá blá, pero efectivo nada ... y ya ha pasado casi año y medio ... y apuntando la sexta ola ... Aunque solo fuese responder a la primera vergüenza: reforzar la máximo la sanidad pública por parte del Gobierno y las CCAA no estaría nada mal. ...

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  • Lunilla Lunilla 20/07/21 23:11

    "El Problema, no es que haya problemas; Es esperar lo contrario, y pensar que tener problemas; Es un Problema; La Felicidad viene de hacer trabajo facil'- sino brillar, del brillo de satisfacciòn, que viene despues de la realizaciòn de una tarea dificil; Que exige de nosotros lo mejor'- La bondad es mas importante que la Sabiduria; Y el econocimiento de ello; Es sel pincipio de la Sabiduria. Salaaudos Cordiales ... El DIablo Cojuelo: Dixit" ( 23,11 h. p/m )

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  • Lunilla Lunilla 20/07/21 22:57

    "Con estas mimbres'- El PP: de Madrid, con Ayuso a la cabeza esta construyendo, una Sociedad enferma'- ropiendo todos los moldes de la decencia: "Contendiendo con un comportamiento humano Ruin , y Miserable; La Felicidad no viene del hacer un trabajo facil; Pero el, resplandor de la satisfacciòn que viene despues de la realizacion de una tarea dificil; Exige lo mejor /Tengo que aprender a, amar al tonto, dentro de mì, al que siente demasiado; Toma demasiados riesgos, gana a aveces, y pierde, A menudo; Carece de autocontrol, Ama y Odia; Lastima y se lastima. Promete y rompe promesas, rie y llora / Salaudos CordialesDEl DIablo Cojuelo Dixit"

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  • Lunilla Lunilla 20/07/21 22:42

    "Con estas mimbres'- El PP, de Madrid, con Ayuso a la cabeza, esta construyendo una Sociedad enferma , rompiendo todos los moldes dela decencia, con un comportaiento humano ruin y miserable. El DIablo Cojuelo Dixit"

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  • tarrul tarrul 19/07/21 17:48

    muchas gracias por tan genial articulo

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  • FIngerlady FIngerlady 19/07/21 16:07

    Excelente columna. Análisis perfecto de la situación.

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  • Antonio LCL Antonio LCL 19/07/21 13:07

    Análisis claro y conciso en todo su contenido. Triste pensar, estimada Cristina, que lo cierras en clave positiva. ¿Seremos capaces de aprender, a pesar de todo y a pesar de quienes se empeñan en manchar todo lo que se haga, lo bueno, regular y fallido, de tanta maldad y voxicidad como sean necesarias para hacer irrespirable la atmósfera social. No obstante, Cristina, muchas gracias por tu pensamiento. Se respira mejor.

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  • Larry2 Larry2 19/07/21 10:36

    Buen artículo como siempre Sr.Monge. Análisis de estas cinco olas de pandemia. No se si habrá más, pero si no ponemos de nuestra parte, igyal esto ha venido para quedarse. No va a ser lo mismo que antes, miedos, precauciones, tendrá que pasar tiempo, solo hace falta responsabilidad personal, . Seguiremos leyendo sus artículos, son siempre interesantes. agur.

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  • EdmundoXXI EdmundoXXI 19/07/21 08:55

    Excelente artículo. En última instancia, las olas han dejado al descubierto una sociedad inmadura, queriendo beneficiarse de la seguridad social pero con políticos que prometen lo imposible bajar impuestos, ... además de adjudicaciones a dedo con empresas deudoras de las administraciones.
    ...
    También ha sacado el cerrilismo y nula empatía de algunos, que desde sus sillones se reían del Pueblo que sufría y sufre. Diciendo que el fascismo es el lado bueno de la historia.

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  • Canija Canija 19/07/21 06:58

    Totalmente de acuerdo con tu artículo 

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