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Plaza Pública

Una tregua forzosa en Cataluña

José Sanroma Aldea Publicada 02/01/2018 a las 06:00 Actualizada 31/12/2017 a las 18:52    
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La más generalizada valoración del resultado de las elecciones catalanas del pasado 21 de diciembre pone el acento en que estamos ante "un empate infinito" cuya consecuencia es un paralizante "bloqueo". Consecuencia lógica de tal valoración es concluir que no han servido para nada y que hemos vuelto a la casilla de salida. No comparto tal enfoque ni su conclusión. El juego de la política no es el juego de la oca. Y si lo tomamos como referencia ilustrativa al menos habría que señalar qué jugador, entre los contendientes, ha caído en la casilla de la muerte que le obliga a retrotraerse hasta la de salida. Donde muchos ven bloqueo yo veo la ocasión de una tregua.

Que el resultado electoral (contando por un lado los votos dados a los partidos pro-independencia y por otro a los no lo son) sería muy equilibrado era previsible y estaba previsto; la gran sorpresa hubiera sido una inclinación definitiva de la balanza. Que el resultado político sea el bloqueo institucional no es descartable, pero aún está por ver. Darlo por hecho contribuye a hacerlo realidad. Contribuye a la inacción política y a continuar en el empecinamiento. Así que me atrevo a plantear: ¿Por qué no llamamos tregua forzosa a la situación generada por el resultado? Una tregua que sería posible y necesario oficializar. Aunque solo sea por la vía de los hechos y no de las declaraciones formales. Ya hay gestos que la contradicen, pero también que la indican.

Veamos por qué no estamos en un "volver a empezar " y por qué estas elecciones han servido para algo.

La convocatoria y la celebración de estas elecciones autonómicas, al amparo del artículo 155 de la Constitución, significó la derrota del procés independentista que pretendía su culminación exitosa con la aplicación de su ley del referéndum y, luego, de su ley de transitoriedad y fundacional de la República. La legitimidad de las elecciones del 21 -D fue reforzada por la enorme participación ciudadana y la pulcritud democrática en la emisión y escrutinio de los votos. Todas las opciones políticas concurrieron a la conformación de un nuevo Parlament. Ni Puigdemont pudo reivindicar que se reconstituyera el emanado de las elecciones de septiembre de 2015. Un nuevo Parlament que cuando quede constituido el próximo 17 de enero estará obligado a elegir president; quien lo sea tendrá que designar un govern.

Bien es cierto que el resultado electoral dice que siguen tan vivos como antes los afanes partidarios de segregar a Cataluña de España o de mantenerla unida. Y aunque las opciones no independentistas han obtenido más votos ciudadanos, las independentistas tienen una mayoría de escaños; a su alcance está acordar qué persona es investida y puede ejercer la facultad presidencial de nombrar govern.

A día de hoy es una incógnita quién vaya a serlo, aunque Puigdemont simule que la interrogante está despejada incluso desde antes de la celebración de las elecciones. Tal pretensión fue el eje de su campaña. Obviamente ni ERC admitía ni admite este presupuesto. Y menos ahora que Puigdemont no parece dispuesto a cumplir su promesa de que regresaría de su voluntario exilio.

En suma, no sólo objetiva sino subjetivamente hay ruptura de continuidad con el inmediato pasado. Y la hay porque antes hubo una derrota del procés, con la convocatoria y la celebración de elecciones. Es cierto también que esa derrota ni inclinó definitivamente la balanza, ni marcó una tendencia fija en su inclinación. Porque no presuponía el resultado de las elecciones ni por tanto quién lograría hacerse con la presidencia de la Generalitat y el govern.

Pero, por eso mismo, la victoria en escaños de las tres opciones independentistas tampoco obra el milagro de evitar la ruptura de la continuidad de aquel procés que se inició con el resultado de las elecciones "plebiscitarias" de septiembre de 2015; ni siquiera en el hipotético caso de que los independentistas acordaran la presidencia para Puigdemont y éste designara el mismo govern, con Junqueras como vicepresidente. Para intentar seguir siendo president ha tenido que pasar por lo que él considera la horca caudina de la aplicación del 155 de la Constitución. Y ahora tiene que pasar por la horca caudina del Parlament nuevo sometido a sus propias reglas.

¿Para qué servían y han servido las elecciones del 21 de diciembre de 2017? Para sacar a Cataluña y a España del callejón en el que se encontraban tras la fantasmagórica declaración de independencia.

De aquel callejón solo se podía salir con un salto descomunal en la escalada de la tensión. O del modo democrático en que se ha hecho, mediante elecciones legítimas. Que han dado a todas las opciones políticas la posibilidad de participar en la conformación de un nuevo Parlament. Que han reconfigurado el sistema político de partidos en Cataluña, con presumible influencia en el sistema de partidos en España. Lo cual a su vez puede influir en cómo se aborda la cuestión abierta por el secesionismo, el cual ya ha tenido una repercusión no sólo en España, sino también en la Unión Europea; aunque no para su bien, puesto que le ha alzado públicamente una barrera que hoy por hoy se muestra infranqueable.

Puigdemont, exultante en la noche electoral, proclamó que había derrotado al Estado. De nuevo la fanfarronada y el engaño, que tan acertadamente denunció Lluís  Rabell, de Catalunya Sí que es Pot. Las opciones independentistas han logrado la posibilidad de gobernar de nuevo la Generalitat. Ahora tienen que transformar esa posibilidad en realidad a través del Parlament. Y no cabe descartar que falle la democracia representativa, como ya falló en el Congreso de los Diputados surgido de las elecciones generales del 20 de diciembre de 2015.

Las opciones independentistas puede que sientan que se han recuperado de la derrota a la que les condujo su intento de la pasada infeliz legislatura. Pero no han ganado el derecho a la independencia; sí la posibilidad de dar a su afán una tregua de cuatro años mientras mantienen el gobierno de la Generalitat inserto en el sistema de legalidad y de poder establecido en la Constitución.

Si gobiernan han de gobernar, controlados por el Parlament y respondiendo de su acción de gobierno ante toda la ciudadanía catalana. A esta no hay que pedirle que renuncie a sus actuales y contrarios convencimientos. Pero hay que procurar librarla de que vaya a más la fractura social y hay que darle una gestión gubernamental a la que le es exigible colaboración para que la agenda social intente pasar al primer plano, en Cataluña y en España entera.

Por supuesto tampoco está descartado que se imponga de nuevo, antes que la tregua, una estrategia de la tensión. En ella puede situarse Puigdemont tanto más cuanto más se aleje la posibilidad de ser investido de nuevo president. Contará como aliado probablemente con la CUP. Pero lo quiera o no su legitimidad solo puede derivar de su elección por este nuevo Parlament.

En esa estrategia de tensión pueden situarse también Rajoy y el PP si no sacan lección alguna de su previsible y previsto fracaso electoral. A esa estrategia pueden contribuir los efectos políticos de las decisiones judiciales si estimulan el ambiente para la exaltación sentimental de quienes se sienten perseguidos por sus ideas y de quienes quieren que se dé un escarmiento drástico al independentismo.

Ese riesgo existe. No llevaré la contraria a quienes afirmen que esas dos derechas, galopando nacionalismos excluyentes, no quieren tregua alguna, ni a quienes aseguren que se va a imponer la estrategia de la tensión. Es decir la opuesta a la vía del diálogo y del debate político necesarios para una opinión pública mejor informada. La vía que no excluye la lucha política, pero que puede contribuir a una suave y lenta inclinación de la balanza. Para que, pasado un cierto tiempo, se decida qué conviene más a Cataluña, a España y a la Unión Europea.

Sea como sea me declaro partidario de la idea de que la primacía de la agenda social, la relegitimación de la democracia española y la recuperación de la hegemonía de la izquierda (posibilidad dañada por el resultado electoral del 21-D) no pasan por ninguna línea de actuación favorable a la separación de Cataluña de España.
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Permítame ahora el lector para terminar este artículo evocar un episodio histórico. Al finalizar el año 1914, Europa llevaba cuatro meses en una guerra que no era inevitable, a pesar del impulso hacia ella del imperialismo; una guerra que fue más larga y cruel de lo que cualquiera de sus partidarios había imaginado. Muchos buenos libros se escribieron y publicaron para la ocasión de conmemorar su centenario en 2014. Sobre el papel que jugaron los nacionalismos está mucho escrito. La consigna de la Internacional socialista de "Guerra a la guerra" no fue cumplida. Pero en aquel primer diciembre los soldados impusieron, por encima del mando de sus generales, una tregua conocida como "Tregua de Navidad" que fue efectiva, no oficial. El lector que quiera puede fácilmente informarse de lo que fue aquel acontecimiento y pensar su significado y sus enseñanzas. No sobran, porque aunque la clave para nuestro hoy en España no está en buscar recetas en analogías históricas, siempre ilustran y estimulan la imaginación.

En 2014 hubo otras conmemoraciones centenarias. Los independentistas catalanes tuvieron a ocasión el tercer centenario de la caída de Barcelona frente a las tropas borbónicas mandadas por el Duque de Berwick; promovieron y llevaron a cabo un Congreso de historia. Le dieron un título que era una conclusión, no un debate: "España contra Cataluña", de manifiesta intencionalidad política. Al servicio del giro hacia el independentismo de la derecha catalana encabezada por Artur Mas, el heredero de Pujol. Se pretendía dar un fundamento histórico a la exaltación política de los ánimos ante la perspectiva de que estaban próximos a llegar los días de gloria de la "lucha final" por la independencia que iba a librar ahora, 300 años después, Cataluña contra España. Los historiadores podrán decir cuánto de historia y cuánto de cuento hubo en aquel Congreso.

No hace falta ser historiador para saber que hoy se necesita una larga tregua, que no es la solución, sino un tiempo de espacio público compartido en el que la ciudadanía pueda aprender hoy que no conviene ni a Cataluña ni a España prolongar la guerra de leyes y autoridades que declaró el Parlament en la resolución I de 9 de noviembre de 2015.

El independentismo catalán puede decirse a sí mismo que si no ha logrado su objetivo, sí lo ha intentado, y aplazar un nuevo intento al menos los cuatro años que puede mantenerse en la presidencia y el Govern de la Generalitat. La democracia española debe decirse a sí misma que su relegitimación (cuya más profunda pero no única vía es la reforma constitucional) fallida tras las elecciones generales de diciembre de 2015, sigue siendo necesaria no sólo para España entera, también para inclinar decisivamente de su parte la balanza catalana; y para pesar como solución y no como problema en la Unión Europea.

En la Navidad de 1915 ,a pesar de la sangría producida entre los combatientes, los mandamases militares y políticos necesitaron tomar medidas para evitar que los soldados repitieran la tregua de 1914, o se les ocurriera desertar en masa o volver las armas contra quienes les mandaban. En 1916 ya no tuvieron esa necesidad; la sangre llegó al río muy pronto, pero tras casi año y medio de guerra Europa ya era un río de sangre en el que se había ahogado todo espíritu de confraternizar por encima de la identidad nacionalista y de las trincheras.


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24 Comentarios
  • @tierry_precioso @tierry_precioso 04/01/18 10:47

    kalikatos, Sanroma Adea expresa lo que cree adecuado. El maoismo buf de qué cosa hablas, también fue un régimen criminal... Estoy seguro de que en China los responsables han leído muy bien los buenos economistas de Occidente pero a veces se teme por la burbuja inmobiliaria con los edificios creciendo como setas. A ver si tienen suerte de no darse un batacazo demasiado...

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  • kalikatos kalikatos 03/01/18 18:38

    Del maoismo al psoe, para llegar a esto.

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  • Domingo Sanz Domingo Sanz 03/01/18 11:20

    Me sorprende la irrelevancia que Sanroma considera a la estancia en la cárcel de Junqueras y CIA y los efectos corrosivos de esta circunstancia, al margen del debate puramente terminológico de si estado de tregua o suspensión de hostilidades. También llama la atención la absoluta normalidad y ejemplaridad que concede el autor a un proceso electoral con presos políticos (conceptualmente hablando). Y, por último, la potencia destructora que puede proyectar la lucha de los independentistas catalanes sobre el mantenimiento del status político en España. Aunque esto dependerá de que Podemos se atreva a presionar al PSOE y colocar a la sociedad española ante la tesitura Monarquía o República. De lo contrario, si Podemos sigue cometiendo errores como el de mantener a Rajoy el 4 de marzo de 2016, Ciudadanos va a progresar sin problemas delante de las narices de unos pasmados Sánchez e Iglesias.

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 03/01/18 09:21

    buena columna.

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  • Kaplan Kaplan 02/01/18 21:20

    Lo que ha quedado claro en estas elecciones es que en Cataluña al PP no lo quiere nadie,si con sus  políticas [ triturando el estatut ,pegando a la gente etc.] gana votos en el resto de España y además enfrenta a todos los catalanes ,pues mejor que mejor. A río revuelto ya se sabe y además ,la corrupción ya es un mal menor,al Ibex la corrupción no le preocupa pero la inestabilidad en Cataluña hace que no despegue en meses y ya se ha puesto manos a la obra para sustituir al partido azul por alguien de un color más patrio si recordamos a nuestro Naranjito.Necesitamos políticos serios que se preocupen por los  graves problemas que tenemos todos los catalanes,exceptuando las élites que nos gobiernan que siempre esconden la cartera debajo de la bandera lleve las rayas que lleve.

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  • Larry2 Larry2 02/01/18 14:00

    Catalauña debe comenzar otra vez a funcionar.Es complicado el asunto, pero se tendran que ponder de acuerdo.Las eleecciones venideras seran importantes, habra que trabajar desde Madrid.Esta claro PP, Cs, Psoe no quieren cambiar nada, habra que poner de acuerdo al resto.Mi ilusion es qe el Psoe desaparezca poco a poco, puede que sea una utopia, pero con las cosas que hacen todo se andará.agur

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 03/01/18 09:11

      Si el psoe desparece no estará podemos. Con respecto dices una locura.

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  • Urdi Urdi 02/01/18 09:30

    La democracia no solo se basa en la legalidad, sino también y sobretodo en que la ciudadanía acepte de forma volutaria esa legalidad como legítima a través de los mecanismos representativos. La famosa sentencia del Estatut expulsó a millones de catalanes del sistema, pues esa sentencia sustituyó un Estatuto aceptado por los ciudadanos que lo habían votado en referendum y por lo tanto legítimo, por un Estatut amputado por un organismo no representativo de la ciudadanía a ojos de esa misma ciudadanía (gracias a las burdas manipulaciones del PP de la composición del tribunal constitucional). En resumen, que ahora se exige a los independentistas que respeten un Estatuto que se les ha impuesto en contra de su voluntad y que consideran ilegítimo no sin razón.

    Si se quiere resolver este embrollo hay que empezar reconociendo que es una anomalía que una comunidad autónoma esté regida por un Estatuto que sus ciudadanos no han aceptado ni por referendum ni a través de sus representantes políticos. También hay que admitir que es una anomalía que el partido del gobierno de España sea séptima fuerza en Cataluña con solo 4 escaños, una anomalía que históricamente se resolvía con pactos con los nacionalistas pero que ahora no tiene vías para resolver ese encaje.
    ¿Quieren resolver esto? Proporcionen un nuevo estatuto a Cataluña, si es necesario modificando la constitución, que sea aceptado por la ciudadanía de Cataluña, y gobiernen España en colaboración y no contra los nacionalistas.

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    • @tierry_precioso @tierry_precioso 03/01/18 09:09

      Desde 78 se gobierna en colaboración con los nacionalistas. Casi sin interrupción. Los nacionalistas han influido mucho mâs que IU con menos votos. El PP votó los presupuestos de Mas justo antes del procés.

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  • ArktosUrsus ArktosUrsus 02/01/18 08:17

    Gracias por su opinión señor Sanroma. Ojalá que quienes pueden hacerlo le hagan caso y realmente se genere una tregua. Me temo que será difícil porque la sociedad está llena de agujeros. Cerrarlos o reducirlos todos se me ocurre que es difícil. Tampoco veo a la ciudadanía muy por la labor de esa tregua. Lamentablemente la historia nos dice que para una tregua de Navidad en el siglo XX hubo muchos, muchísimos días de enfrentamiento y muerte entre los trabajadores (convertidos por arte de birlibirloque del paso de la bandera por encima en soldados) de uno y otro bando. Seguimos consintiendo que nos manden al matadero y lo hacemos gustosos y cantando, agitando las mismas banderas. Nos quedan algunos milenios como especie para darnos cuenta de que el de enfrente no está enfrente sino a nuestro lado con un paso diferente. Bendita tregua si llega. Y la aprovechamos para reformar esta país que está esquilmado por chorizos (último escándalo la venta a la baja de AENA) y sustentado por todos los que les dejamos hacer porque "son de los nuestros". Pero el cambhio se debe sustenar en una forma diferente de entender la ciudadanía su convivencia, y ese tiempo, creo yo, no ha llegado.

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  • platanito platanito 02/01/18 07:48

    Que esa tregua que ud sugiere se haga realidad este enero y que en estos cuatro años venideros podamos recomponer los platos rotos. Gracias por proponerlo, apoyándose en aquel drama de la gran guerra. Me ha recordado Senderos de gloria y el hoyuelo de Kirk Douglas.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 02/01/18 07:45

    No me parece que los secesionistas estén por la labor. Menos todavía que la agenda social vaya a reemplazar a la lucha por la secesión. Como prueba, que los separatistas le han negado ya a Cs la presidencia de la mesa no con el argumento de que sea un partido de derechas, sino con el de que los separatistas, sin hacer distinción entre ellos de derecha o izquierda, han ganado las elecciones. En eso último les doy la razón: siempre he defendido que en ERC la letra predominante es la C seguida por la R a bastante distancia y que la E no es más que un adorno: ese incidente que acabo de referir me confirma en mi idea.
    Mi suegra, mezcla a partes iguales de andaluces de Ubrique y valencianos de Valencia (eso sí, hispanoparlante) fue niña evacuada forzosa en Cataluña durante la guerra civil y refería las veces que tuvo que oír eso tan bonito de "castellana (!?) de la merda" durante su, por tantas razones poco grata estancia en Cataluña. Está bien espetarle tal cosa a una niña de unos diez años en sus circunstancias: demuestra, aparte de una supina ignorancia de la geografía, un considerable amor a los pueblos de España. Mi experiencia posterior en la Barcelona de los 60 del siglo pasado no fue mucho mejor respecto al cariño que por los "castellanos" siente una parte muy importante de los catalanes, tal vez impulsados por la dictadura del "castellanísimo" Franco, más o menos igual de castellano que Rajoy. A lo que voy: el odio siempre ha estado ahí, más o menos larvado; ahora, los separatistas han olido sangre porque se saben mayoritarios aunque sea por poco y se dan cuenta de que el Estado ha dejado de existir en Cataluña hace años: tienen la policía y los medios públicos de comunicación. La conclusión es obvia: hay que ir por lo que falta (la Hacienda, principalmente) ahora o nunca. No van a cejar. No van a jugar limpio. A Arrimadas, cabecera de la lista con mucho más votada, ya la han mandado de vuelta a Cádiz, de donde por lo visto nunca debió salir. No hay ningún motivo para la esperanza. Ninguno en absoluto.

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    • VDV VDV 02/01/18 16:26

      Más claro imposible. Tú sí que los conoces bien. Todos estos que claman por diálogo y bla y bla, no tienen ni idea de con quién se las gastan. El catalanismo se ha convertido en una suerte de fascismo, pero muchos no lo quién ver o no lo comprenden.... Todavía.

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    • Urdi Urdi 02/01/18 12:57

      En primer lugar sacar conclusiones generales de dos experiencias particulares (de hace 57 y 80 años) no parece muy correcto. En segundo lugar habla usted como si no existiera también el "Pujol enano habla castellano", ni el "catalanufos de mierda", ni el "habla en cristiano", ni la prohibición del catalán.

      También está usted alterando el orden de los factores, dice que los independentistas como se saben mayoría han "olido sangre", pero el independentismo arrancó hace 10 años con un apoyo de menos del 20% ¿ya olian sangre entonces?
      En mi humilde opinión, tan válida como la suya, el PP se ha hecho con el control del tribunal constitucional a través de jueces afines, y una vez logrado esto el PP ha "olido sangre" y ha ido a por todas recurriendo el estatuto de Cataluña para anularlo de facto, y recurriendo todas las decisiones autonómicas para que fueran anuladas, dejando a las autonomías sin ningún poder de facto, causando una recentralización mediante un tribunal constirucional convertido en una suerte de tercera cámara sin control democráctico por parte de la ciudadanía. El independentismo es una simple reacción a esta imbolución autonómica y a esta revisión de la constitución por la puerta de atrás.

      Si usted quiere pensar que hay unos buenos y otros malos que odian y conspiran es libre, pero la realidad es siempre más compleja que esto.

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      • jorgeplaza jorgeplaza 02/01/18 14:11

        Supongo que ni de la intentona de Macià el 14 de abril de 1931 (sí, el mismo día que se proclamó la 2ª República) ni de la de Companys en octubre de 1934 tiene la culpa el PP. Saco conclusiones de donde se pueden sacar: de los tozudos hechos históricos y de la experiencia, tanto personal como de amigos y familiares. Con menos historia pasada y sin experiencia personal, Ortega y Gasset sacó en 1931, en un célebre discurso en las Cortes, la conclusión de que el nacionalismo catalán era como la diabetes: una enfermedad crónica sin cura pero que con la que se podía ir tirando. (Él decía "conllevar" porque para eso era Catedrático de metafísica: yo lo digo a la pata la llana).
        Es mentira que los catalanes estén discriminados económicamente: lo que pasa es que ganan más que la media española y, por tanto, pagan más. Es mentira que la lengua catalana esté perseguida o discriminada: teniendo en cuenta que la enseñanza se da en solo en catalán, lo evidente es que la discriminada por las autoridades catalanas es la española. No hay una sola razón que justifique el independentismo catalán, aunque sí una explicación obvia del brote actual: basándose en la irracional inquina preexistente, Mas & Co se las han apañado muy bien (no era tan difícil conociendo el percal) para culpar a España, ese nido de ladrones según la gentuza secesionista (perdón por la redundancia), de todos los males de Cataluña, en particular de los económicos. Las hidras tipo de Gispert o Forcadell, esas que otorgan patentes de catalanidad o envían de vuelta a Cádiz a los charnegos aunque hayan ganado las elecciones, compraron ese discurso en la pila del bautismo y otros, que no tendrían por qué, han llegado a la conclusión de que ser la última palabra del credo en un país independiente tirando a rico es mejor que ser la penúltima en un país globalmente más pobre: son todo fraternidad. Esa y no otra es la explicación de lo que está pasando en Cataluña desde que empezó la gran crisis económica: el mismo egoísmo de los escoceses que tienen petróleo o, en general, de los ricos que en el mundo son. Pero no nos vendan más motos que, por muy buenos comerciantes que sean, ya no se las vamos a comprar.

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        • jorgeplaza jorgeplaza 02/01/18 19:40

          En vista de los negativos recibidos, deduzco que de las intentonas separatistas de 1931 y 1934 sí tuvieron la culpa Rajoy y el PP a pesar de que a ambos les quedaban unas décadas para nacer. ¿Cómo decían ustedes los secesionistas y asimilados que se traducía "seny" al español?

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        • Urdi Urdi 02/01/18 16:23

          Si nos remontamos a la tozuda historia habrá que recordar también que el ejército a las órdenes de los borbones han bombardeado Barcelona unas cuantas veces a lo largo de la historia, y que el empecinamiento de España en eliminar la cultura y la lengua catalanas se remonta unos cuantos siglos atrás. ¿Cuantas veces los gobernantes de Cataluña han atacado al resto del país o intentado exterminar su cultura?

          También afirma que los catalanes son más ricos y por eso pagan más. Eso es falso pues los catalanes no son más ricos, sino que algunos catalanes son más ricos, pero el resto son igual de pobres que en el resto del país, solo que además tienen que pagarse los peajes. Todos los ciudadanos pagan en función de su renta, lo cual es lo justo, pero reciben los servicios en función de donde residen, y ahí es donde pueden empezar las injusticias. Habrá que hacer los números antes de sacar conclusiones.
          Por último usted afirma que los catalanes sienten odio hacia el resto de España y lo riega con afirmaciones tipo "nido de ladrones", "gentuza independentista", "hidra tipo Gispert o Forcadell" o "irracional inquina". Creo que es su comentario el que desprende una "irracional inquina" hacia los catalanes.

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          • jorgeplaza jorgeplaza 02/01/18 17:26

            La población catalana, en su conjunto, es más rica que la española. Precisando, la distribución de renta tiene un valor medio que es mayor que el de la media española. Por eso, la población catalana, en conjunto, paga más en media que la española. Pero eso no es discriminar a nadie y, menos todavía, a una comunidad: eso es sencillamente cobrar el IRPF. Igual de "discriminados" estamos los madrileños o los baleares (más, realmente porque la renta de Madrid es algo más alta) y lloramos bastante menos. Los que sí están discriminados, pero en sentido favorable, son los vasco-navarros: ya sé que muchos catalanes querrían tener esos mismos privilegios fiscales pero, mire usted, una injusticia (el privilegio foral) no se arregla extendiéndola sino al revés: lo que sería deseable, aunque posiblemente imposible políticamente hablando, es suprimir tan medieval e irritante privilegio.

            Otra cosita: durante su vida de usted, ¿cuántas veces exactamente han bombardeado Barcelona los Borbones? Porque le recordaré que este Borbón y su padre, en vez de bombardear a nadie, lo que han hecho es ser Jefes de Estado constitucionales, sin poder ejecutivo ninguno, de una democracia bajo la cual Cataluña ha alcanzado los mayores niveles de autonomía de su historia: un nivel mayor al de cualquier región histórica europea incluyendo Baviera, que fue un reino independiente hasta nada menos que mediados del XIX, si la memoria no me falla.

            Un poquito de por favor, señor mío.

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            • HEREJE HEREJE 02/01/18 19:53

              Sigue vd en 2018 flojo en historia. Lea quién sitió y bombardeó Barcelona entre el 25 de julio de 1713 y el 14 de septiembre de 1714 (más de 1 año). Me parece que la historia contradice sus aseveraciones.

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              • jorgeplaza jorgeplaza 02/01/18 20:38

                No le creía yo tan viejo: se ve que le afectó directamente el bombardeo del duque de Berwick o como se llamara aquel "castellà de la merda" nacido en Francia y por eso ha quedado usted en su estado actual. Si se molesta en leer mi comentario (mejor que alguien se lo interprete) se dará cuenta de que yo me refería a los dos únicos Borbones que han podido tener influencia directa y no legendaria sobre nuestras vidas y que esa influencia había sido muy beneficiosa para Cataluña. Pero ya se ve que, como el nacionalismo es una religión, creen ustedes a pies juntillas en el Pecado Original, de modo que, como tenemos que remontarnos al paraíso, no me queda otra que recordarle que el Decreto de Nueva Planta fue globalmente beneficioso para la burguesía catalana, que pudo explotar a sus anchas las colonias americanas y hacer la acumulación de capital que luego financió la industria catalana del XIX. Le recomendaría "Cataluña en España, historia y mito" de Gabriel Tortella y otros si no me pareciera demasiado gordo para su destinatario, así que me limitaré a copiar ligeramente abreviadas parte de las pp. 41 y 42 del reciente librito de Eduardo Mendoza sobre el asunto: "La industrialización fue posible gracias al capital acumulado por los famosos "indianos", cuya aventura fue posible gracias al Decreto de Nueva Planta... que abría a los catalanes la posibilidad de acceder a las colonias, hasta entonces coto privado de Castilla. No resultaba grato que la derrota de Cataluña en la Guerra de Sucesión fuera precisamente el origen de su fortuna y de su resurgimiento." La última frase es clave para entender buena parte del imaginario secesionista: como jode reconocer la verdad, se tergiversa y a otra cosa.

                ¡Qué cosas tiene la historia a diferencia de las leyendas!, ¿verdad?

                De nada: a mandar.

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    • platanito platanito 02/01/18 07:52

      Añade una pizca de optimismo a tu champán JP. Te deseo un buen 2018.

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      • jorgeplaza jorgeplaza 02/01/18 09:40

        Igualmente le deseo un buen año. Respecto al optimismo, ya se sabe que un pesimista no es más que un pesimista bien informado, pero le aseguro que me encantaría equivocarme.

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        • @tierry_precioso @tierry_precioso 03/01/18 09:05

          Optimista bien informado mâs bien, no?

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          • jorgeplaza jorgeplaza 03/01/18 09:24

            Sí, tiene usted razón. Debería haber dicho optimista bien informado.

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