Los Goya como muro cultural frente a la "zona roja" que vive la libertad de expresión en Occidente
En las últimas décadas, la cultura ha defendido, en mayor o menor medida, las causas sociales. Los grandes eventos mundiales, de cine o música, se han posicionado contra el racismo, el machismo o el cambio climático. Pero algo está cambiando.
El genocidio en Gaza y, sobre todo, el poder de Israel en la industria han cambiado las reglas de la reivindicación. Edu Galán, escritor, guionista y crítico cultural, explica a infoLibre que "para hacer un gran evento se necesita mucho dinero y si se dice que hay un genocidio en Gaza, que lo hay [remarca], algunas marcas dejan de apoyar el producto". También se suma a esta idea María Guerra, presidenta de la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (AICE), que, en declaraciones a este medio, destaca el "gran poder de las comunidades judías".
La Berlinale y la contradicción alemana
La Berlinale, el gran festival de cine de la capital germana, es uno de los exponentes de este cambio de posicionamiento. En la 76ª edición de este evento, la polémica con los ataques israelíes en la Franja de Gaza continúa después de la finalización del mismo.
Hace apenas unos días desde que el presidente del jurado internacional del festival, Wim Wender, expresó que el cine se tiene que mantener al margen de la política. En este sentido también se posicionó la directora del festival, Tricia Tuttle, que aseguró que, aunque la crítica y alzar la voz forman parte de la democracia, la Berlinale “no puede resolver los conflictos del mundo".
Esta situación no es solo cosa del festival berlinés, es un problema que atraviesa a toda la sociedad alemana. El recuerdo de los campos de concentración y el exterminio judío en el Tercer Reich los ha posicionado históricamente del lado de Israel. Incluso en los movimientos de izquierdas, que en otros países reconocen el derecho de Palestina a ser una nación. Incluso Los Verdes, en la órbita ideológica de Sumar en España, apoya públicamente la defensa del Estado de Israel.
La propia Tricia Tuttle fue cuestionada por el Gobierno tras las críticas de algunos ganadores de la gala contra la postura del Ejecutivo conservador de Friedrich Merz. El ministro de Medio Ambiente, el único miembro del gabinete que fue a la Berlinale, abandonó el acto tras las palabras del cineasta palestino-sirio Abdallah Alkhatib, que acusó al Gobierno alemán de ser "cómplice del genocidio en Gaza por parte de Israel". El ministro expresó su rechazo a las palabras y las consideró una "amenaza implícita" a su equipo.
Guerra entiende esta posición alemana como un "dolor histórico". "Alemania es un país donde es tabú hablar de temas relacionados con Israel", recuerda. "La libertad de expresión en Occidente está en una zona roja", asegura convincente.
Gritos racistas, sí; "Free Palestine", no
En los últimos premios BAFTA, los premios del cine británico celebrados en Londres, también hubo polémica respecto al genocidio en Gaza. La organización de la gala censuró una parte del discurso de Akinola Davies Jr., ganador a mejor director, guionista o productor británico novel, en el que decía “Free Palestine”. De los dos minutos y medio que duró el discurso de Davies Jr. solamente uno fue mostrado finalmente. Según la BBC, organizadora del evento, se debió a una restricción de tiempo.
Más allá de esta censura por parte de la cadena británica, en los mismos premios sí se escucharon gritos racistas contra dos actores negros que no quitaron de la emisión final.
"Es una torpeza monumental prohibir y censurar, pero hay que recordar que Reino Unido ha detenido a muchos manifestantes propalestinos", recuerda la presidenta de la AICE, María Guerra.
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Los Premios Goya, celebrados en Barcelona en esta última edición y que coronaron a Los Domingos y a su directora, Alauda Ruíz de Azúa, son el antagonista de la Berlinale en cuanto a la reivindicación social se refiere. Año tras año, los actores que pasan a recoger los galardones hacen ver cuáles son los problemas en España y en la sociedad internacional.
En la gala de este 2026, los temas más repetidos fueron los ataques perpetrados por Estados Unidos e Israel a Irán solamente unas hora antes del evento y las muestras de solidaridad con el pueblo palestino –la mayoría de galardonados subieron a por el premio con una chapa que exclamaba “Free Palestine”.
¿Por qué en España sí se defienden estas causas, pero en el mundo no? Galán lo achaca a la diferencia de dinero que mueve la industria española respecto a la de otros países. "En España no hay una industria de tanto presupuesto como ocurre en el resto del mundo. 'Quien no tiene nada, no tiene nada que perder', decía Dylan", asegura Galán.