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En defensa del voto político

Javier Franzé
Publicada el 30/05/2019 a las 06:00 Actualizada el 30/05/2019 a las 10:10
La política no es una fiesta, ni la redención de nadie. No lo es porque su centro es la decisión y ésta no suele darse entre lo bueno y lo mejor, sino entre lo que hay. Y eso que hay muchas veces nos obliga a evitar lo peor. Lo perfecto, en política como en la vida, es enemigo de lo bueno.

Cada posición política identificará qué es lo “peor” para ella. Su peor. Una guiada por la igualdad y la democracia, si quiere ser coherente con sus valores, no debería tener otro objetivo que mejorar la vida de los socialmente más débiles. Por lo tanto, lo peor para ella será siempre lo que rebaje, dañe o cancele la igualdad conseguida, tanto económica, como política y subjetiva.

Solemos identificar una posición política con una posición ideológica. Entendemos que alguien toma partido políticamente cuando elige una ideología. Pero hay algo anterior. Una posición política, como su nombre indica, supone siempre una visión de qué es la política, para qué está, cuál es su lógica. La noción de política que tengamos afecta decisivamente la posibilidad de realización de esos valores que nos guían.

Aquí nos encontramos con una gran paradoja. La izquierda a la izquierda de la socialdemocracia posee, por una parte, una ideología hecha de valores comunitarios, anti-individualistas, que piensa lo social como una relación de fuerzas “objetivas” (“la historia es la historia de la lucha de clases”) y por ello refractaria al “voluntarismo” y al “infantilismo político”. Sin embargo, a la hora de pensar la política suele aparecer en ella un purismo, una búsqueda de lo cuasi-perfecto que impide el sacrificio individual que exige lo colectivo. Como si la política fuera, en efecto, una fiesta y no una lucha. Como si no fuera una actividad cuyos resultados impactan en terceros y sólo se tratara de mantener la pureza del alma personal. No se trata de mostrar ninguna deshonestidad en esta posición, ni de buscar culpas, en absoluto. Sino simplemente de señalar una contradicción y sus consecuencias prácticas.

La derrota de Carmena en Madrid se ha debido en parte a la abstención de la izquierda y al voto a una candidatura (Madrid en Pie) que, de antemano, se sabía que no iba a alcanzar el 5% del voto para ser efectiva en el resultado. Los argumentos que dan quienes eligieron alguna de esas opciones son parecidos. Los que votaron a MeP afirman que de todos modos no hubieran votado a Carmena en ningún caso porque su gobierno no fue de izquierda. También sostienen que en cualquier caso los votos de MeP sumados a los de Más Madrid (MM) no alcanzaban para ganar. Los que se abstuvieron aducen razones similares.

Aquí se pone de manifiesto la paradoja que señalaba antes. Y con agravantes. De antemano se sabía que la alternativa a la derrota de Carmena era la peor derecha en décadas (PP y Ciudadanos peleando por el espacio de extrema derecha que marca Vox). ¿Cómo puede ser que esa troika que la propia izquierda llama “trifachito” no haya sido vista como la peor alternativa por una tradición que, además, ha hecho del antifascismo una de sus banderas? ¿Cómo puede ser que no resulte el mal mayor el co-gobierno de un partido que quiere armar a los particulares, mandar a los gays a la Casa de Campo y derogar la ley de violencia de género?

Desde una posición de izquierda, no hay ninguna política pública de MM que pueda resultar peor que lo que representa esta derecha española actual, guiada por la agenda de Vox. En este sentido, no vale el argumento de que los votos a MeP no sumaban para ganar, porque al afirmar que no hubieran votado a MM en ningún caso muestran —como los abstencionistas— su indiferencia ante el triunfo de Vox.

El voto útil no equivale a apoyar aquello que se vota. De hecho, en Madrid ese voto podía ir a más de una formación y en la Comunidad a tres porque se sabía que éstas alcanzarían el 5% de votos. Es decir que para frenar a la derecha no había siquiera que apoyar a MM. La división de la izquierda no restó posibilidades, sino todo lo contrario. Por lo tanto, la crítica no es al voto a MeP, sino que sería la misma a cualquier candidato o partido en su situación.

El acto de votar está dotado de una mística que hay que revisar. El voto no es un acto individual ni un fin en sí. Es un medio colectivo para alcanzar un fin. Lo que nos representa a la hora de votar es el resultado, las consecuencias de ese acto, no el sufragio en sí. Cuando votamos, nos asociamos sin saberlo con miles de personas que desconocemos. No sabemos si pagan impuestos, si maltratan a sus hijos o parejas, si son xenófobos, machistas, racistas, etc. Sólo hacemos una gran alianza política para alcanzar unos fines. Así se construye una voluntad política.

Reconocer la situación en que se vota no supone legitimarla. Al votar nos encontramos con una relación de fuerzas dada, que se buscó cambiar hasta la víspera, pero que cualquiera que interprete la realidad en términos de fuerzas en lucha sabe que en un momento preciso es la que es. Y sabe que al día siguiente puede seguir luchando por cambiarla.

Cuando vemos el voto como fin en sí, cuando nos preocupamos de cuánto nos representa la papeleta que elegimos y no el resultado que producirá, o cuando apelamos exclusivamente a nuestra conciencia o principios, en realidad nos acercamos al individuo consumidor, exigente con el prójimo y emprendedor de causas privadas egoístas que el neoliberalismo ha colocado como modelo. Convertimos “lo peor” en el daño a nuestro narcisismo.

El voto útil es político porque piensa en los demás antes que en uno, porque —sobre todo para la izquierda— sabe que tiene que luchar desde posiciones minoritarias y por eso suma con todos aquellos que quieran unirse, porque piensa en las consecuencias sin perder las convicciones. La convicción el domingo era parar a la extrema derecha que ha salido rabiosa de sus lugares de privilegio para frenar a un país que no soporta por las cosas buenas que tiene. Cosas que la izquierda no puede arrojar con el agua sucia, sino profundizar más y más.
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Javier Franzé es profesor de Teoría Política en la Universidad Complutense de Madrid
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6 Comentarios
  • ArktosUrsus ArktosUrsus 02/06/19 20:24

    Cuando un profesor de Teoría Política se expresa como el articulista es cuando nos damos cuenta de por qué falla siempre la unión de la izquierda. La supuesta utilidad del voto al PSOE o a la opción mayoritaria de la izquierda (AM) es algo que sólo se predica cuando pierden los "nuestros". Pero nos olvidamos de que algunas veces en que se ha conseguido juntar el voto en una opción"útil", ocurren Tamayazos, OTAN de entrada NO, Reformas laborales y otras lindezas. No se trata de un voto contrario a una opción mayoritaria, sino marcado por una desconfianza histórica hacia quienes gozaron de la mayoría más amplia en este país en 1982 y fueron incapaces de cambiar el país. Nada hicieron contra el corporativismo judicial, médico, funcionarial, etc. La limpieza del estamento más peligroso le vino hecha tras el golpe del 23F. En vez de eso, en los 14 años que mandaron con el "voto útil" (cada vez menos, claro, porque cada vez se les veía más el plumero) consiguieron llevar a un ministro y un director de seguridad a la cárcel, hubo X en papeles de contraterrorismo fascista, un vicepresidente que tuvo que dimitir por el escándalo de su hermano en un despachito de la JA, Roldanes, etc. El voto se compone no sólo de ideología sino de historia personal. Estoy de acuerdo en que el "purismo" nos mata. Yo preferiría que fuéramos capaces de ir juntos hasta donde podamos (el PSOE de González le negó el pan y la sal al PC y a IU ¿por qué tiene que ceder el más débil si realmente somos izquierda y nos preocupamos por los débiles?) pero algunos tics de Manuela, a quien admiro pero de quien he recibido últimamente algunas declaraciones que me han puesto los pelos de punta, sin contar con la prepotencia de montar su propio chiringuito y no someterse a primarias, me recuerdan demasiado a ese pasado que yo sí he vivido. Y no hablemos del "transversal" Errejón, dispuesto a votar incluso con CIUDADANOS. En el voto, señor profesor, intervienen muchos factores, no sólo el ideológico. Y no tener la seguridad de que tu voto útil va a ser útil para todos frena mucho. Como dijo Antonio Machado: ¿Dónde está la utilidad/ de nuestras utilidades?/ Volvamos a la verdad:/ vanidad de vanidades.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 31/05/19 07:02

    Un artículo que deberían leer los recalcitrantes defensores de Iglesias y su pareja, aunque sería inútil, porque a estas alturas las reiteradas purgas y la selección natural han dejado en UP solo a los irrecuperables: los demás han sido expulsados o están aburridos y lo han dejado.

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  • Excomulgado Excomulgado 30/05/19 11:35

    El voto util es el que se da al partido que crees que mejor representa tus intereses y su programa coincide mas con tu forma de entender la vida. El dar tu voto a otro partido es "prostituirte", ya que no hay por qué apuntarse con un caballo que se supone ganador cuando posteriormente te vende a aquellos contra los que tu luchas. Aun recuerdo la campaña del PsoE para las generales de 1982, en la que el lema fundamental era "OTAN de entrada NO", y cuando ganaron las elecciones con una mayoría aplastante, empezaran a hacer la campaña a favor de meternos en la OTAN, y lo consiguieron. ¿Cúal fue la utilidad de aquel voto que les di? (No los he vuelto a votar, por supuesto).

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    • jorgeplaza jorgeplaza 31/05/19 07:06

      La utilidad fue pertenecer en condiciones de igualdad al bloque de países más próspero y más justo del planeta sin ninguna duda. Eso no quiere decir ni de lejos que sean perfectos, naturalmente, pero sí que no se conoce nada mejor. Como decía el anuncio del detergente: busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo. Si no ha sido capaz de ver la utilidad de aquel voto hasta hoy, es imposible que lo suyo tenga solución. Seguirá excomulgado de por vida.

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  • Javier A Javier A 30/05/19 07:34

    Desde que se les confirmó el plumero (porque verseles se les había visto toda la vida) cuando el fascista-capitalista Aznar ganó el gobierno y llevó a cabo las barbaridades ya conocidas, he intentado votar según mi preferencia, pero siempre he mantenido como prioridad la utilidad de mi voto contra aquellos a los que considero los enemigos de la sociedad en la que creo.
    Creo que habrá muchos socios de este medio que habrán votado a Madrid en Pie. Desde el respeto a su decisión, me gustaría conocer su opinión sobre este tema, y sobre que su voto no haya ayudado a mantener lejos de la alcaldía a los capitalistas y fascistas (aunque no hubiese servido de todas maneras).

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    • jorgeplaza jorgeplaza 31/05/19 12:40

      Es imposible saber si hubiera servido o no, porque es imposible saber la posible desmovilización que la recomendación a última hora de Iglesias de votar a Sánchez-Mato (intentando, de paso, desacreditar la candidatura de Carmena) causó en los electores. No basta con sumar los votos de las dos candidaturas.

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