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Plaza Pública

Violencia

Publicada el 08/08/2019 a las 06:00 Actualizada el 07/08/2019 a las 21:50
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Observar la realidad que nos rodea se puede convertir en algo muy peligroso por el riesgo de depresión profunda en que podemos caer. Ante los hechos que se suceden en el día a día, es inevitable que domine el desánimo y se imponga la conclusión de que el género humano está destinado a la destrucción. Creo que cada vez es más evidente que el dialogo y el debate han desaparecido de nuestra vida pública; la proximidad que nos otorgan las redes sociales nos coloca en una lejanía evidente en la que no escuchamos a nuestro interlocutor, sino que pretendemos su eliminación o, cuando menos, su sometimiento.

El concepto de otredad ha desaparecido o está a punto de desaparecer. Dentro de poco, en términos universales, dejaremos de conciliar y solo pretenderemos dominar; en vez de dialogar emitiremos sentencias inapelables; en vez de emprender iniciativas solidarias, simplemente anhelaremos conquistar la plaza discutida. Es probable que esto venga fraguándose desde hace tiempo, lo que sucede es que ahora en el ejercicio de esta violencia sostenida, a veces absolutamente gratuita o cuando menos inútil, tenemos capacidades más que suficientes para destruirnos de forma masiva, cosa que antes no sucedía.

Nos rodean diversas categorías de violencia: la violencia física, la psíquica, la dialéctica, la de las armas, la económica, la machista, la medioambiental, la política, la moral, la oculta, la visible, la mediática, la grupal, la del bullying, los acosos, la de la indiferencia, la étnica, la animal…

Algunos políticos parecen programados para llevar a la sociedad a un estado de tensión intolerable que en algún momento estallará y salpicará a todos de terror y desesperación. Pienso en algunos ejemplos claros. En Europa, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y sus purgas que han llevado a miles de ciudadanos a prisión tras un supuesto golpe de Estado que ha contado con la aquiescencia de medio mundo. O en el terreno que abona en Hungría el primer ministro Orban que, a base de inculcar el odio a la amenaza extranjera, ha conseguido que la palabra inmigrante sea un insulto.

De cerca, le sigue el peligroso presidente del partido Justicia y Ley Jaroslaw Kaczynski, hombre fuerte de Polonia. Por no hacer demasiada largo el listado, hago ya solo mención del ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, y su guerra xenófoba contra la inmigración. Estos son algunos de los espejos continentales en que se mira el ultraderechista Santiago Abascal, presidente de Vox, que está dispuesto a poner las bases de la involución en nuestro país utilizando una violencia sostenida de incitación.

Trump y el desprecio

El filósofo coreano Byung-Chul Han, en su obra Topología de la violencia, destaca que “la violencia de una lengua hiriente también remite, como la violencia física, a la negatividad, pues resulta difamadora, desacreditadora, denigradora, o desatenta”. Esa es la primera fase en la estrategia de Vox que sufrimos cada vez con más frecuencia y que se extiende a la vida política, a los debates parlamentarios y a las tertulias radiofónicas y televisivas. Usan la mentira sin ni siquiera otorgarle el valor que merece, y la utilizan como arma cargada de intención, con más precisión que las pistolas, para derribar sus objetivos en un horizonte en el que todo vale.

Ahí tenemos las cada vez más habituales agresiones sexuales en las que la derecha practica un laissez faire amparado por un peligroso poso de resentimiento hacia la mujer que consideran nunca debió salir de su papel único de apoyo y regocijo del hombre. Un discurso que rezuma violencia cuando los agresores son de origen extranjero. Y aun así, no defienden a la víctima, que 'seguramente se lo tenía merecido' desde su planteamiento, sino que atacan a quienes permiten que vivan aquí personas de otros países –sobre todo moros o sudacas–, que para la ultraderecha son causantes de todos nuestros males.

Un planteamiento a imagen y semejanza del que despliega Donald Trump al otro lado del océano. La vergonzosa diatriba del presidente de Estados Unidos contra las cuatro congresistas, tres nacidas en Estados Unidos de padres oriundos de otros lugares y una congresista nacionalizada, a las que exhortó “a volver a su país”, calificándolas de antipatriotas, continúa azuzando a todos los descerebrados o perfectamente cuerdos que hacen del odio su vocación.

Las dos últimas matanzas cometidas estos días atrás no son ajenas a la actitud del mandatario, quien este lunes, tras la última masacre, aseguraba ser “la persona menos racista que puedas conocer jamás”. Sin duda sus expertos en imagen le han requerido para que ponga millas de por medio de su admirador Patric Crusius, supremacista blanco y asesino de 20 personas en El Paso, cuyo objetivo confesado era el de contener la invasión de hispanos.

De aquellos polvos vienen estos lodos y por mucho que ahora Trump lo niegue, los hechos están ahí: un presidente de los EEUU despreciando a los afroamericanos o empeñado en erigir un muro que frene a quienes desde su visión son violadores, drogadictos, criminales… El intento de veto de Trump a personas provenientes de países musulmanes; Trump y su campaña de odio que lanza como un bumerán hacia otros rincones del planeta y acaba retornando más potente, más flamígero, tras derribar a su paso valores, ética, libertades y derechos.

Inquietud por Colombia y Brasil

No puedo evitar seguir con zozobra la situación en Colombia y cómo el tremendo esfuerzo realizado entre tantos defensores de los derechos humanos, dirigentes políticos nacionales e internacionales, sindicalistas, académicos, líderes indígenas, campesinos y afrodescendientes, actores armados, y víctimas en general, se puede quedar en agua de borrajas. Ocurre así porque el presidente Iván Duque va variando paulatinamente asuntos que parecían establecidos en pro de la paz, como la sustitución de miembros de la Comisión de la Verdad. “Ahora el presidente es de derechas”, justificó, con absoluto aplomo.

Del mismo modo que me inquieta Brasil, donde el presidente Jair Bolsonaro trata de reescribir la historia cambiando a los miembros de la Comisión de la Verdad para que la dictadura recupere su lado amable en detrimento de los derechos de las víctimas. Al igual que niega, con la desfachatez que caracteriza a toda la extrema derecha en el mundo, la responsabilidad de la deforestación de la Amazonia, cumpliendo uno de los objetivos para los que accedió al puesto. Su gobierno está generando una situación de pérdida paulatina de libertades que provoca temor.

El teólogo Leonardo Boff lo analizaba así en noviembre de 2018: “(…) No nos sirve de nada que el futuro presidente condene los eventuales actos de violencia, pues se desacreditaría totalmente si los tolerase. Pero convengamos: él fue quien creó las condiciones psicosociales para que la violencia irrumpiera. Él está en el origen e, históricamente, debe ser responsabilizado por haber despertado ese odio y esa violencia, que continúa en las redes sociales, en los twitters, blogs y facebooks (…)”.

Añadía el teólogo algo que me parece especialmente valioso: “Necesitamos urgentemente personas-síntesis, capaces de apaciguar los demonios, y de hacer que prevalezcan los ángeles buenos que nos protejan y nos indiquen los caminos de la convivencia pacífica...”.

Desactivar el avance de la derecha

La cuestión es si las fuerzas progresistas son conscientes del riesgo que corremos todos. La inercia extrema a la que nos conducen estos discursos se expande al ámbito económico, sin que seamos apenas conscientes, aumentando las desigualdades disfrazadas de guerra comercial; o al ámbito religioso, con la expansión de fundamentalismos, que ocultan carencias morales evidentes en quienes representan a esas congregaciones o tendencias. También al ámbito judicial, haciendo cada vez más patente el uso del lawfare (uso político del derecho) como instrumento para resolver judicialmente conflictos de esta índole o al ámbito político, determinando la parálisis entre quienes podrían contrarrestar estos indicadores peligrosos y reales… No lo hacen porque no aciertan a subordinar sus intereses personales o partidarios al interés general del pueblo que les votó.

Son señales que debemos atender y actuar para desactivar el avance de la derecha encauzando hacia esas vías que indica Boff. El desenfreno capitalista es imparable y tan evidente que no nos damos cuenta. Tenemos la fotografía delante, tan cerca de los ojos que el contenido se desdibuja y, en apariencia, desaparece. Así sucede con la agresión continua que nos bombardea y de la que apenas nos percatamos, inmersos en nuestros asuntos cotidianos. Hasta el día en que seamos conscientes del conjunto. Puede que entonces sea tarde y nos descubramos cómplices de un mundo violento que no supimos prevenir o no quisimos detener porque pensamos que, fieles al dogma liberal, se solucionaría por sí mismo.
 
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Baltasar Garzón es jurista.
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35 Comentarios
  • phentium phentium 11/08/19 17:09

    Excelente artículo Sr. Juez

    A no ser que los ciudadanos tomemos las riendas de nuestro propio futuro llegaremos a una sociedad similar a la reflejada en Mad Max.....

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  • Aserejé Aserejé 09/08/19 20:53

    Me parece excelente este artículo. Gracias Sr. Garzon e InfoLibre

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  • Gusalo Gusalo 08/08/19 22:05

    El texto reafirma mi pesimismo sobre el futuro de mi nieto. Así que no voy a decir que”me encanta el artículo”; pero sí que me parece un artículo excelente. Gracias por ello, señor Garzón.

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  • Caecilium Caecilium 08/08/19 14:21

    "...en vez de emprender iniciativas solidarias, simplemente anhelaremos conquistar la plaza discutida"
    Ignoro, Sr Garzón, si lee usted las réplicas a sus artículos, aunque creo que no estará justificado que no lo haga, dado que tampoco somos multitud para una persona de la que se supone ha leído incluso lo que no está escrito, en razón de su oficio, por suspendido que este se encuentre.
    Sepa que he sido, y soy, alguien que valora buena parte de su trayectoria, y que entiende perfectamente que el concepto de perfección es una entelequia sólo al alcance de místicos y otros derivados. Por eso encabezo este comentario con un párrafo extraído de su propio discurso, que implica una contradicción importante al contar usted entre los promotores de precisamente una de esas facciones que aspiran (o sería mejor, aspiraron) a conseguir su parcelita en la plaza con la inevitable consecuencia de fragmentar más aún las posibilidades de eso que usted llama 'alternativas solidarias', que más de uno traducirá como alternativas de izquierdas y otros nos quedaremos con las dudas razonables.
    Por último, una referencia a su categorización de la violencia, en la que figuran conocidas y evidentes formas de ejercerla, pero en la que falta de manera ostentosa, y me cuesta creer que usted no haya reparado en ello, la violencia judicial, curiosamente una de las más eficaces a la hora de exterminar la justicia dejándola a expensas de la ley desnuda e interesada. ¿Padece usted algún tipo de síndrome de Estocolmo? ¿o se trataría más bien de on vulgar corporativismo, quizás muy extemporáneo ya en su actual situación?
    Espero, se lo digo en serio, su respuesta en su siguiente artículo. O el postsiguiente, que tampoco somos ansiosos. Un saludo, Sr Juez.

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    • Wisi Wisi 08/08/19 16:37

      Caecilium, en mi opinión el Sr Garzón no se contradice en el apartado del qué usted menciona. Por el simple hecho de que él no está hablando en primera persona. Todo lo que él dice en ése apartado son generalidades. De lo qué no estoy muy seguro es qué haya desaparecido el concepto de otredad, y ,mi opinión es qué no puede desaparecer. Parecen contradicciones pero no lo son. Un saludo.

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  • Juan A. Cervantes Juan A. Cervantes 08/08/19 11:53

    Ne gusta mucho el artículo, pero se le ha olvidado, a mi modo de entender, que todos esos dirigentes que ha nombrado han sido elegidos por el pueblo. Y yo me pregunto y la pregunto al señor Garzón: ¿son conscientes los votantes y los no votantes de lo que se está votando y los no votantes son conscientes que con su voto podrían cambiar las políticas de los votados? Es cierto que muchos políticos engañan hasta sus bases, pero no es menos cierto que vivimos en una sociedad de espaldas a la realidad y solo centrados en sus egos y sus problemas; problemas que no les son resueltos por los gobernantes. Y por eso muchos apuestan por una ino lución, sin ni siquiera pensar en las consecuencias. Triste pero cierto.

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    • Wisi Wisi 08/08/19 13:44

      ¿NO LE HA GUSTADO HA USTED EL ARTÍCULO?
      Le cambiamos el nombre del qué lo ha escrito haber si así le gusta?
      Diga cosas con las qué no está de acuerdo.

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  • unlector unlector 08/08/19 11:30

    con las redes hemos abierto la caja de pandora. Que cada cual pueda opinar o soltar soflamas en todo momento, incluso desde su intimidad, es peligrosísimo. Lo que antaño uno preparaba para un discurso, hoy lo suelta tal cual como le viene y sin mesura. Si otros le aplauden, más fuerte se hará para la próxima.
    El mundo corre cien veces más con las redes. La actualidad de esta mañana engulle la de ayer por la noche. La avalancha de información es imparable.
    Pero eso sí, cada cual quiere hacerse un hueco. ¿Qué ocurre? Que se hace valer, se hace ver. Unos se hacen un selfie al filo de un precipicio. Otros presumen de tener soluciones sui generis a los problemas nacionales (muros, xenofobia, etc). Todo es lo mismo, todo es un selfie arriesgado, un inciso vistoso, una sobreactuación. Todo es rápido y todo es vacío, todo es un consumible de usar y tirar, y mañana más. O en diez minutos.

    La única forma de lidiar con esto es ser consciente de ello y cambiar el chip. Todo corre 100 veces más, por tanto mejor que coja el volante quien aún conserve algo de sesera. No pararse tanto a charlar y pensárselo pues igual cuando levantes la cabeza te encontrarás diez vueltas por detrás de tus oponentes. O con el coche de todos estrellado.

    Creo que no es "violencia", es velocidad. Con ella apremiando, muchos sólo logran lucir con lo peor de sí mismos.

    Pero gracias, sr. Garzón.

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    • GRINGO GRINGO 08/08/19 13:38

      Destacaría que, las redes permiten participar, algo que antes sólo se nos "permitía u obligaba" en los periodos electorales....

      Como todo, hay que utilizarlas con mesura y a ser posible, releyendo antes de apretar "Enviar"....

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  • unlector unlector 08/08/19 11:04

    Señor Garzón, desde mi admiración le sugiero que, al menos por una temporada, "trabaje" menos. Tómese un tiempo para conocer movimientos sociales y otro tipo de sociedad de verdad prometedores. A nivel mundial.

    Hoy en la red se comparte conocimiento sin mirar con quien. Los niños de hoy crecen haciendo amigos y compartiendo conocimiento por el mundo sin distinguir sexo, color, raza ni nacionalidad.
    El mundo que viene o es de izquierdas o no es. Vienen los robots y vienen a quitarnos muchos de nuestros puestos de trabajo. Bienvenidos sean. El ser humano inventó la rueda para facilitarse muchas tareas. Desde entonces hasta hoy la tecnología ha servido en su mayor parte para eso. Por tanto tocará, a nivel mundial, repartir lo que quede y convivir en paz.

    Esto lo saben "los malos", pero en su camino a su irremediable desaparición intentarán llevarse todo lo que puedan a puñaos.

    Quizá el capitalismo no morirá, pero será invadido por el sentido común. El abastecimiento energético lo tenemos a un plis de ser casero y renovable, imaginemos QUÉ significa eso para los magnates de las petroleras y energéticas. Por otro lado, cada vez se revende más online. Sí, hablo de artículos de segunda mano. El ecologismo y el sentido común nos obligan moralmente a no tirar y sí a revender. Lo que yo no quiero se lo paso o vendo barato a otro. O lo que yo quiero, lo busco primero de segunda mano. Desde ropa hasta vehículos. Este mercado está en pañales, pero me temo que en breve se convierta en lo habitual, muy por encima de comprar todo nuevo.
    Por no hablar del DIY (hazlo tú mismo). La gente online investiga, inventa y fabrica chismes hasta lo indecible y en todos los extremos, desde transformar coches de gasolina a eléctricos hasta construir casas ecológicas con adobe. Todo el conocimiento humano lo tenemos a un click. Eso nos hace fuertes e independientes de los 'grandes'.
    No soy magufo, simplemente miro lo que está creciendo quizá a la sombra de las noticias negativas y desesperanzadoras que los medios se empeñan en colarnos a diario.

    Todo esto no quita de que en las elecciones elijamos con cabeza. Debe existir afinidad de los gobiernos para que todo lo dicho corra más.

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  • Bélica Bélica 08/08/19 10:39

    Perfecto análisis. 
    Los que tenéis voz pública, no os cansáis de decirle a la izquierda que tiene que ponerse de acuerdo, pero ¿que les pasa a los “mandatarios”? No escuchan ni entienden que no son ellos los que deciden, que ya hemos decidido todos nosotros al votar. 
    Salgamos a la calle a decírselo, organizar una manifestación., una recogida de firmas, ... pero hacer algo en lo que también podamos participar los demás y nos hagamos visibles, para decirles que tienen que hacer realidad nuestra decisión.
    Un saludo.

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    • Isabelle0651 Isabelle0651 08/08/19 13:07

      ¿pero qué les pasa a los "mandatarios"? muy buena pregunta, Bélica.

      "una manifestación., una recogida de firmas, ... pero hacer algo en lo que también podamos participar los demás y nos hagamos visibles, para decirles que tienen que hacer realidad nuestra decisión.". ¡ME APUNTO!

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    • GRINGO GRINGO 08/08/19 12:59

      "Pongámonos de acuerdo", pero antes hagamos cada uno nuestro partido, con nuestra identidad, etc,etc,etc, para iniciar el proceso y volver a repetir que, "son más las cosas que nos unen que......".

      Ni espabilamos ni avanzamos.....

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    • Isa. Isa. 08/08/19 11:12

      Me gusta tu comentario mucho y tu nombre! :))

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      • Bélica Bélica 08/08/19 13:55

        Gracias isa e isabelle, nos une también el nombre, soy Isabel.

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        • Isabelle0651 Isabelle0651 08/08/19 17:08

          Bienvenida, Isabel

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        • Isa. Isa. 08/08/19 15:01

          Me alegra!!

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    • Isa. Isa. 08/08/19 11:11

      Lo pensé también, hacer algo. Para empezar, se me ocurre, suprimir el halago! Me parece que ese acto es la perdición para la ciudadanía, el aplauso del fan cuando el bolo es tan cutre! Qué nos devuelvan la entrada!!!

      Un saludo, Bélica!

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  • GRINGO GRINGO 08/08/19 09:32

    Sr. Garzón, es imposible, por lo menos para mí, no estar de acuerdo con todos y cuantos comentarios ha reflejado en éste artículo, dicho lo cual, porqué no nos dejamos de sloganes que, de tanto repetirse pierden su valor, cómo "El Pueblo Unido jamás será vencido", y hacemos de una vez por todas éso, "UNIRNOS".

    Ha servido para algo, más que para dar "ocupación" a Gaspar, la creación de "otro grupo progresista" como ACTÚA......, no es una manera de restar y favorecer que todo siga más o menos igual ?????........

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    • Isabelle0651 Isabelle0651 08/08/19 10:34

      El relato del miedo ¿alcanzará Abascal la presidencia del gobierno o le ocurrirá lo que a UP al que se quiere diluir como un azucarillo, utilizando la cuchara de las cloacas del Estado y la ayuda bien pagada del poder mediático? ¿hay algún medio de comunicación radiotelevisado oficial o privado donde no mientan o no trabajen para el, de mi momento, ex bipartito? Ya lo avisó Enric Juliana, el fin es borrar del mapa político a los pequeños partidos y detentar el poder entre los emisarios PPPsoE. Mientras, nos cantan el Pito pito gorgorito,¿ donde vas tu tan bonito?. Voy hacia la era para robar lo que pueda. ¡Pin,pan fuera!

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      • Wisi Wisi 08/08/19 14:48

        No te gusta tampoco laxesta? ¿Qué opinas sobre ésta cadena?

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        • Isabelle0651 Isabelle0651 08/08/19 17:10

          Que es horrible ¿y a usted qué cadena le gusta, quizás la SER?

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          • Wisi Wisi 08/08/19 18:48

            Estoy contigo ," la sexta " es horrible, pero desde qué la parieron.
            Con lo de la SER,te equivocas. ¿que dicen hay?
            Vivo totalmente al margen de radio y televisión. Ha mi no hay quien me manipule ,sí no, el trato diario con la vida.
            Respecto al televisor llevo 4 años sin encenderla, a veces pienso ,voy a encenderla haber si sigue funcionando, pero luego digo ,va paso. Isabelle, todo lo contestas a la defensiva.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 08/08/19 08:18

    Señor Garzón, no fastidie.

    En la Segunda Guerra Mundial, entre pitos, flautas, caídos en combate, civiles bombardeados, hambrunas, epidemias y genocidios hubo más de cincuenta millones de víctimas. En la Primera, unos pocos años antes, algo menos pero no mucho: cito de memoria, pero en la batalla del Somme hubo algo así como 30.000 muertos (varones todos, por cierto) en un solo día. En muchas de las batallas de las Guerras Napoleónicas se producían miles de muertos y mutilados (en las mayores, decenas de miles) y hubo unas cuantas. Y con todo eso viene usted ahora con la cursilada de que "el concepto de otredad está a punto de desaparecer", pero la esclavitud se abolió hace solo cuatro ratos después de haber existido durante al menos miles de años: no sé qué tal cree usted que utiliza el concepto de "otredad" el amo con el esclavo. No digo que esta época sea jauja, pero estoy mucho más de acuerdo con el optimismo justificado con cifras apabullantes de, por ejemplo, Steven Pinker, que con jeremiadas como este artículo. Es verdad que es preocupante la deriva de los electores libres (EE.UU., Brasil, Italia, Hungría) y no tan libres (Rusia, Venezuela) hacia los líderes autoritarios. Es una tendencia que iniciaron los italianos, siempre tan "finos", con Berlusconi y que ha resultado contagiosa, pero conviene mantener la perspectiva. Como les recomiendo a algunas contertulias un pelín fanáticas, lo primero es contar: no hasta cien, para no precipitarse, sino contar víctimas en cualquiera de las monstruosidades del pasado que enumeré el principio. Contar, recontar, hacer cuentas: para no hacer comparaciones tan desproporcionadas que resulten grotescas, por ejemplo.

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