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Los niños de Auschwitz

Publicada el 27/01/2021 a las 06:00 Actualizada el 27/01/2021 a las 14:31

En Auschwitz-Birkenau fueron asesinados 200.000 niños. Repítase cuanto se merece esta ignominiosa masacre porque creo que nunca será bastante. Se sabe que muchos de ellos ni siquiera pasaban el proceso de selección para ser utilizados como mano de obra en aquel campo. Su destino inmediato, en cuanto llegaban allí, fueron las cámaras de gas. Cuando en enero de 1945, hace 76 años, Auschwitz-Birkenau fue liberado, solo 700 de aquellos jóvenes presidiarios pudieron contarlo. Algunos siguen entre nosotros y estarán muy preocupados —puede que angustiados—, con toda la razón existencial que les da su primera memoria, ante figuras como la del ex presidente Trump o líderes políticos de similar catadura en Europa y América.

El museo de Auschwitz-Birkenau, encargado de preservar, testimoniar y reivindicar la memoria histórica que representa aquel recinto, quiere este año centrar el capítulo de esa memoria en los niños que vivieron y murieron dentro de aquel recinto de exterminio. Para ello, ha puesto en circulación a través de Twitter los nombres y los rostros de las víctimas, con unas pocas líneas sobre su historia y las fechas de su asesinato.

La primera de las imágenes corresponde a una criatura nacida en Lyon (Francia) el 18 de enero, que con menos de dos años llegó al campo en agosto de 1944 y pasó directamente a las cámaras de gas. Se llamaba Claude Alexandre y le dejó a la historia una sonrisa iluminada por la vida, sin que sepamos nada más de él ni de su familia. Un poco antes que Claude, en enero de 1943, junto a más de 1.500 personas, llegó Frieda Jungst. De entre todas esas personas, solo 387 hombres y 81 mujeres fueron seleccionados para trabajar en el campo. Las demás, más de un millar, fueron asesinadas, entre ellas la pequeña Frieda, con solo cinco años de edad.

Rosa Lisoprawski y Hartog Roodvelt tenían once años cuando fueron deportados al campo. Rosa había nacido en París y fue asesinada en 1944 en compañía de sus tres hermanos pequeños: Paulette, Samek y Daniel. Ese mismo final en las cámaras de gas fue el de Hartog, natural de Amsterdam (1932). Y el de Bernard Goldstein (París, 1931), y el de Helmuth Press, nacido en Berlín, que llegó a Auschwitz con trece años junto a más de 1.200 judíos de aquella ciudad, de los que solo 127 fueron seleccionados para trabajar y evitar así la muerte.

De entre todas las imágenes que nos llegan del museo de Auschwitz-Birkenau quizá la que más impresione sea la de Elisabeth da Costa da Fonseca, nacida en Amsterdam en enero de 1941, porque ninguna de las jóvenes criaturas que aparecen en la imagen sobrevivió a la barbarie. La fotografía nos la muestra sentada en el centro, junto con sus tres hermanos, Betsy, Ina e Isaac. Ninguno se salvó de la muerte, un año después de su llegada, y quizá el mayor de ellos (Isaac), en cuanto la presagió de cerca, instó a los demás a juntarse en un apretado abrazo para hacer frente a tanto horror y odio como los que hicieron ceniza de sus risas.

Cada 27 de enero, por disposición de la UNESCO, se rinde tributo a la memoria de las víctimas del Holocausto. Un día como este las tropas soviéticas liberaron el campo de exterminio de Auschwitz-Birkenau. En esta ocasión la conmemoración casi ha coincidido son la fecha de las elecciones presidenciales en Portugal, en las que la ultraderecha (el partido neofascista Chega) pasó de 60.000 a 500.ooo votos. Nuestro otro país vecino, como Francia, España y algunos más de Europa, debería dedicar más tiempo a reconsiderar las imágenes de los niños asesinados en Auschwitz. Para eso habría que tener más conciencia y memoria históricas, y entender también muy a fondo este poema de Bertold Brecht:

La piel, de no rozarla con otra piel
se va agrietando...
Los labios, de no rozarlos con otros labios
se van secando...
Los ojos, de no mirarse con otros ojos
se van cerrando...
El cuerpo, de no sentir otro cuerpo cerca
se va olvidando...
El alma, de no entregarse con toda el alma
se va muriendo
.

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Félix Población es periodista y escritor.

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7 Comentarios
  • Lapilar Lapilar 28/01/21 13:48

    No me cabe en la cabeza ni en el corazón que todavía haya gente negacionista del Holcausto!!!!

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  • Antonio LCL Antonio LCL 28/01/21 11:25

    Es muy necesario seguir informando, seguir investigando, seguir reparando, seguir recordando,...escribirlo, hablarlo, comentarlo, e incorporarlo en la historia escrita accesible a toda la ciudadanía, incluidos los planes de estudio de niños y adolescentes. Sin historia real nos convertimos ven masa manipulada por la maldad.

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  • MIglesias MIglesias 28/01/21 00:28

    He leído montones de artículos y libros intentando entender como personas normales pudieron llegar a esas cotas de crueldad y como otras miraron hacia otro lado. Entiendo los mecanismos, la propaganda, el proceso de deshumanización de las víctimas, la banalidad del mal... pero sigo sin comprenderlo. No puedo. Necesitamos la memoria, tenemos que gritar para que se oiga y nunca se olvide, hay que enseñarlo en las escuelas, utilizar todos los recursos para que nunca jamás vuelva a pasar y para desterrar la ideología que lo hizo posible.

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    17

    • CRJ CRJ 28/01/21 10:00

      A lo mejor es que es imposible entenderlo racionalmente. Primo Levi en su libro sobre su experiencia en un campo de concentracion, que recomiendo, llega llega a esa conclusion. Podemos pensar en la situacion economica, social y politica en Alemania y Europa, pero cifras de paro, deuda, tensiones sociales........ no pueden justificar semejante acto inhumano.

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      11

      • MIglesias MIglesias 30/01/21 12:48

        Al contrario, CRJ, mi parte racional ha llegado a entender los procesos que llevaron a ese resultado, la que no puede entenderlo es mi parte emocional, no puedo entender que la alienación ocasionada por esos procesos "racionales" llegara hasta a eliminar, en una parte de la población, fundamentos biológicos y morales tan arraigados como la repulsión por el asesinato de un niño, porque no olvidemos que el aparato de estado que lo hizo posible necesitaba personas para funcionar, hombres y mujeres normales, como usted y yo, que un día colgaron la empatía en el perchero y claudicaron ante la barbarie. Eso es lo que me da realmente miedo.

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  • Macu L. Macu L. 28/01/21 00:25

    Una conmemoración muy triste pero muy necesaria.
    La locura ideada por unos mostruos fue llevada a cabo por muchisimas personas que los auparon y siguieron fiel y fanáticamente, sin ninguna construcción de conciencia, porque se creyeron superiores y consideraron que merecían solo para si mismas todos los derechos que otras les robaban.
    Millones de personas, hasta las mas pequeñitas, fueron asesinadas porque eran inferiores, sin derecho alguno incluyendo la vida.
    Las víctimas viven en nuestro recuerdo y la memoria histórica y colectiva deberian evitar que caigan en el olvido y que nada parecido vuelva a repetirse pero se han despertado de nuevo los monstruos. Espero que no nos devoren antes de que podamos devolverlos al infierno, de donde nunca deberían salir.
    Gracias por su artículo. Me quedo con una sensación revuelta de horror y ternura.

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    • Dver Dver 28/01/21 18:32

      Me centro en su comentario lleno de esperanza porque el artículo no necesita más explicaciones. Dice usted que el monstruo ya ha despertado y que espera que no nos devore antes de devolverlo al infierno, de donde jamás hubiésemos dejado que saliera. Ya es tarde; no solo ya ha despertado, sino que ya actúa. Al principio de la pandemia alguien se tomó la libertad de condenar administrativamente a muerte a otros seres por "su escaso valor social". Eso ocurrió en Madrid hace casi un año, y así se dijo públicamente por quienes fueron responsables de emitir tales órdenes. Y aún ahora estoy esperando ver un atisbo de escandali público por tamaña barbaridad, similar a las que cometieron los bárbaros que asesinaron por su "valor social" a tantas criaturas, a tantos seres.

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